Carlomagno.

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Hartman
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Antipapa es el que pretende ser Papa y fracasa en el intento. Como cualquier aspirante a monarca, si fracasa es un usurpador, si tiene éxito, es el que tiene un ancestral derecho que todos habían olvidado. Así que, para mí, tiene razón Lu, Francisco no es antipapa.

 

La Iglesia tiene una dualidad contradictoria por diecisiete siglos, es decir, casi toda su vida.

Por un lado están los "religiosos", los que ingresan por vocación. Estos, o son frailes, o rara vez pasan de curas. En cuestiones religiosas son tenidos en cuenta, por ejemplo, Santo Tomás de Aquino, San Francisco de Asís, San Antonio de Padua (frailes), San Buenaventura, Obispo y Cardenal, lo fue bajo protesta (de hecho, no aceptó el primer nombramiento), pero no tienen poder político.

Por el otro están los terratenientes feudales que, literalmente, se escondieron en la Iglesia para pasarlo mejor.

El origen es el que mencionaba más arriba, la donación de Constantino de las Basilicas a la Iglesia, lo cual conlleva la aplicación de la justicia ordinaria en primera instancia. Esto saneó la aplicación de la justicia en vida de Constantino, pero inmediatamente, los paganos que detentaban los cargos judiciales tradicionalmente, procedieron a bautizarse y entraron en el clero. Al estar mejor preprarados jurídicamente... repitieron el orden de cosas anterior.

El ejemplo más notorio es la familia du Plessis, Condes de Richelieu. En la época de las guerras de Religión, se dió la situación que muchos católicos veían con buenos ojos a Enrique de Navarra (futuro Enrique de Borbón), pero este era hugonote, entonces el rey "en nombre de la religión" los obligaba a combatir a su lado. Richelieu buscó mantenerse al margen, lo cual podía ser visto como traición por el rey, así que donó sus tierras a la Iglesia, con la condición que mientras un du Plessis fuese miembro de la Iglesia, sería obispo de Richelieu. Al ser religioso, no podía tomar armas para uno u otro lado sin permiso del Papa, que como estaba lejos, sería difícil que lo diera. Así, Alfonso du Plessis fue preparado como canónigo desde pequeño, para heredar Richelieu, no ya como conde sino como obispo. El hermano menor, Armando, siguió el destino de todos los segundones, el ejército. Ambos hermanos se aplicaron a su destino con ardor. De modo que Armando fue un buen militar, duelista, mujeriego amante de las cacerías y reuniones mundanas, mientras que su hermano mayor... ¡desastre! Se hizo fraile cartujo... Con lo que renuncia a todas sus pertenencias... Richelieu se iba de la familia hacia algún obispo... nombrado por el rey. De modo que mamá le ordenó tajantemente a Armando que tomara los hábitos. Si mal no recuerdo, en una semana ingresó al seminario, fue ordenado sacerdote y nombrado Obispo. Todo el mundo conoce al todopoderoso Cardenal de Richelieu, nadie conoce a Alphonse du Plessis ¿quién influyó en la Iglesia? ¡Sííí! el mujeriego, duelista Armand du Plessis, ignorante total de la religión.

Hasta la muerte de León XIII (1903) el emperador tenía poder de veto en la elección papal (de hecho, Pío X fue electo porque el favorito fue vetado) además, se podía ser obispo o cardenal sin ser sacerdote (como Richelieu). Lo primero que hizo Pío X fue declarar excomulgado en forma automática a "todo poder temporal que quisiera interferir con el nombramiento de un Papa", con lo que terminó el veto imperial. A la vez, se impuso como condición para ser obispo, haber sido sacerdote y, como condición para ser cardenal, ser obispo. Es decir, estamos ya en el sXX cuando se exige, por primera vez, que obispos, cardenales y papa deben tener conocimientos eclesiásticos... como cualquier cura de aldea (una minucia en una institución religiosa).

Ahora bien, queda la cuestión de los concordatos (tratados entre la Santa Sede y los gobiernos de los países). En la mayoría de los concordatos el Estado se reserva el Patronazgo, es decir, en la práctica, si la Iglesia quiere nombrar un obispo debe contar con el acuerdo del gobierno. Como los obispos son los que detentan el poder, el gobierno ¿a quién nombra? sí, carcamanes de derecha a los que la religión le importa un bledo. La sustitución avanzó en forma lenta, lo más lenta que los gobiernos pudieron conseguir. Finalmente la Iglesia ha ido separandose del Estado pero, para que se den una idea, hasta 1.966 en Argentina para ser nombrado obispo debías tener acuerdo del gobierno. Cuando se pudo negociar el fin de esta situación, surgen obispos más "progresistas" (menos políticos y más religiosos, bah) y la baja Iglesia empieza a tener más espacio. Si tenemos en cuenta que la renovación de los obispos lleva un mínimo de 20 años, estamos ante las primeras tandas de cardenales verdaderamente independientes del poder político. Es por eso que soplan vientos de cambio en la Iglesia y que se está desprendiendo del lastre. Por primera vez en 17 siglos está volviendo a hacer religión más que política (de a poco eh, no vaya a ser cosa que se asusten).

De modo que Francisco no es antipapa, sino que sigue la tendencia de los últimos 110 años.

Por otro lado, la mayoría de los papas eran del clero secular, Bergoglio es Jesuíta. La principal diferencia entre un cura común y un jesuíta es que para los jesuítas es condición sine qua non ser instruido (graduación universitaria), lo cual lo hace más razonable... y razonador.

Un cura "da a pié" te largará una diatriba "contra los sodomitas" (homosexuales), mientras que un jesuita cualquiera razonará (como todo doctor en derecho canónico), "contra la homosexualidad", el homosexual no tiene la culpa de ser así, nació así, de modo que no debe ser agredido, sino pedirle lo mismo que a los heterosexuales, utilizar el sexo sólo para prolongar la especie, y de forma de no escandalizar al resto de la gente.

Y así puedes analizar una serie de tesis "revolucionarias" de Bergoglio y verás que son cosas viejas, enterradas por la jerarquía, más interesada en su ejercicio de poder que en el ejercicio de la religión. Simplemente los religiosos están llegando al control de la religión (con un poco de demora... ;()

 

Saludos

 


Todavía no he empezado a pelear

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Bernardo Pascual
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Decurión
Desde: 22 Ene 2016

 Tenéis razón. Ha habido más renuncias, aunque de forma voluntaria sólo se puede confirmar una, la de Celestino V (1294). Con todo, vale la pena leer el siguiente fragmento:

 

“Celestino V (5 julio-13 de diciembre de 1294). Tras la muerte del papa Nicolás IV, el trono papal estuvo vacante veintisiete meses, ya que no se logró la mayoría de dos tercios de los votos cardenalicios necesarios para que la elección pontificia resultara válida. Finalmente, la elección recayó en Pietro del Morrone, un ermitaño de ochenta y cinco años que había profetizado terribles males si la elección no se producía en breve. Pietro aceptó el resultado de ésta sólo después de fuertes presiones. Como en otros momentos de la historia del papado, se inició inmediatamente la leyenda de un papa excepcional- el “papa ángel” en este caso- que reformaría la Iglesia. También como en otras ocasiones históricas, el nuevo papa fue fácilmente manipulado, en este caso por Carlos II, rey de Nápoles y Sicilia, que incluso logró que el pontífice residiera no en Roma, sino en Castel Nuovo de Nápoles. Pésimo administrador, finalmente Celestino abdicó convencido de que existían precedentes de actos similares. Murió el 19 de mayo de 1296. Fue canonizado en 1313 por Clemente V.”

César Vidal, Pontífices, de las persecuciones a Benedicto XVI.

 

Sin entrar en cuestiones teológicas, pues doctores tiene la Iglesia, y precisamente por eso, por la incuestionable preponderancia al fin y al cabo de la política, queda manifiesto que las abdicaciones papales siempre se rodean de extrañas circunstancias. La renuncia de este último se puede atribuir a su endeble salud, pero se estarían omitiendo intencionadamente muchas otras cosas. La verdad es que al pobre hombre lo tenían acobardado. No pequemos de ingenuos.

Antes Lu ha citado a Juan Pablo I. Cada uno puede pensar lo que quiera, pero no sería la primera ni la última vez que algo así ocurre. En determinados momentos, incluso, ha sido más bien la tónica habitual.

En principio, un papa no debería renunciar. No se puede tomar como costumbre, más que nada porque provoca desestabilizad. Al menos, en eso el método tradicional era más efectivo, menos peligroso, salvo para el afectado, claro está. De todas maneras, no pretendía dar al término antipapa una connotación negativa. Ye he dicho que a mi modo de ver, antipapas son los dos. Por si acaso, al alemán lo han puesto a buen recaudo.