Análisis Historiográfico de la Biblia.

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juan el que piensa
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 Análisis Historiográfico de la Biblia

Hola y bienvenidos  a todos aquellos que se unan a participar  de este tema. Mi interés en el está por fuera de todo aspecto religioso,  las interpretación religiosa de los textos bíblicos la considero como algo personal y de fe en la inspiración interior del creyente. Y como respecto todas las religiones y a sus respectivos fieles prefiero permanecer al margen, a fin de evitar errores de interpretación.
La Biblia es por sí una riquísima  fuente histórica, a lo cual si le sumamos todo el contexto que la rodea obtenemos un material de estudio muy abundante y sumamente variado, en épocas históricas, además  su influencia en los acontecimientos  ocurridos en la historia de la humanidad en los últimos cuatro o cinco mil años es tan notoria, que podríamos decir  que los mismos son una consecuencia directa de esta influencia bíblica. Un historiador español de mucho prestigio, tomado como autor base en la bibliografía en las Universidades latinoamericanas, para la licenciatura de historia, escribe en su libro El Cristianismo Primitivo en la Sociedad Romana, lo siguiente: “el cristianismo ha configurado, como uno de los elementos más definitorios, junto con el pensamiento griego y el derecho romano, […] lo que se acostumbra a denominar “cultura occidental.”[1]  Además continua el autor  “Por ello podemos afirmar que todos los que vivimos inmersos en la cultura occidental, somos cristianos al margen de las creencias religiosas de cada uno.” [2]  Coincido con esta afirmación, la cultura occidental tiene una enorme influencia del cristianismo como corriente filosófica y cultural, además de religiosa. Debido a esto mi elección del tema a compartir con ustedes, intercambiar opiniones y recabar información junto a la búsqueda de ampliación de una bibliografía que amplié nuestros conocimientos.
Actualmente tengo el honor de integrar un equipo de gente, entre los que se encuentran historiadores, arqueólogos, antropólogos, filósofos,  filólogos, geógrafos y  geólogos, lingüistas, expertos en semiótica, aficionados y estudiantes que colaboran con nuestro equipo, en la hercúlea tarea que nos hemos impuesto de llevar adelante un proyecto de investigación que abarque el periodo de los antecedentes religiosos y de los textos protobíblicos hasta nuestros días, unificando todo el material desarrollado en  un libro único que sirva de apoyo a quienes estudian o simplemente les interesa el tema.
Tengo la ilusión de que sea un tópico de interés para todos ustedes, y espero ansiosamente vuestra participación en el mismo. También les informo que en próximas participaciones iremos adjuntando material, opiniones y discusiones de temas generalmente polémicos. Saludos.
 
[1]  TEJA Ramón, El cristianismo Primitivo en la sociedad romana.Madrid, 1990, Ediciones  Istmo S.A.
[2] Ibid Ref Nº 1.
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 Caída y Destrucción del Reino de Judá

Introducción

Hola todos, a partir de este artículo volvemos al análisis historiográfico de la Biblia y de los hechos que rodearon su creación. Hasta el momento hemos visto los antecedentes históricos de los textos sagrados que la precedieron desde el invento y desarrollo de la escritura en la época sumeria. Hemos analizado la Hipótesis Documental de Wellhausen, con sus diferentes fuentes de diferentes autores identificados en la escritura del Pentateuco, y la posterior discusión y evolución que hubo en su entorno en el siglo XX. Analizamos y comparamos lo que nos dice la arqueología con respectos a los textos de los Patriarcas y el Éxodo, las conclusiones a la que los eruditos han llegado, revisamos el Levítico y Números así como el Deuteronomio. Y partir de este último la narración de la historia bíblica continúa con la figura de Josué, sucesor de Moisés. En el libro de Josué se narra la conquista de esa tierra y el establecimiento de Israel en ella. A continuación los libros de los Jueces, 1 y 2 Samuel, y 1 y 2 Reyes refieren relatos tradicionales que mantuvieron vivo el recuerdo del cuidado providencial dispensado por Dios a su pueblo en la tierra de Canaán. Estos libros como hemos visto y analizado en artículos anteriores integran de la denominada “Historia Deuteronomica”.  A continuación realizamos un análisis de la evolución en la  relación entre el  cristianismo y la ciencia a través de los siglos. Hemos publicado varios artículos relacionados con estos temas enviados por varios de nuestros amigos y seguidores,(lo cual agradecemos mucho y esperamos sigan haciéndolo) Publicamos algunos paréntesis para la reflexión. Desde el punto de vista historiográfico llegamos hasta el inicio del nacimiento de la Dinastía Davídica. Quedan algunos artículos más que no vamos a seguir enumerando a fin de no extendernos y aburrirlos.

El porqué de este resumen es introducirnos en lo que va ser la serie de artículos que nos va a ocupar a partir de hoy y  por varias semanas que van a tener un enfoque totalmente distinto de los anteriores. En estos artículos pretendo, y espero que lo logre hacer estudio exclusivamente historiográfico basado en fuentes en su mayoría extra bíblicas, y cuando recurramos a la propia Biblia lo vamos a hacer exclusivamente como fuente historiográfica, de  un período que selló el destino de Judea por generaciones posteriores, dio forma a la consciencia nacional, a la percepción de la gente de la religión, y la forma de la memoria histórica de la nación. Fue un período que comprendió el punto de cambio más importante en la historia de Judea y los judíos, en el primer milenio antes de la era cristiana. Para ello analizaremos la situación geopolítica, social, económica y militar de la región desde los dos siglos anteriores hasta el momento de la destrucción. La injerencia que los tres imperios que rodeaban este pequeño reino de unos 20.000 km2 tuvieron en dicho acontecimientos. Recordemos  Asiria, Babilonia, y Egipto, a quienes se va sumar con posterioridad Persia. Veremos un cual fue la verdadera situación de los exiliados en cautiverio, la situación de aquellos que se refugiaron en Egipto y Transjordania. Y por cierto que fue de aquellos pocos que permanecieron en esa Judea desolada, como fue su supervivencia bajo el gobierno babilonio. Cual fue la incidencia en la demografía del reino. Que nos dice la arqueología y demás disciplinas, para después concluir con las consecuencias y derivaciones de estos hechos.

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 Caída y Destrucción del Reino de Judea

Antecedentes Históricos  en lo Geopolítico, Militar y Social en la Región

 

La Creciente Fértil o también conocida como Media Luna Fértil es la cuna de la antigua civilización del Medio Oriente. Ya a finales del cuarto milenio A.C., los centros de poder político, económico y cultural crecieron a ambos lados de esta Media Luna. Estas culturas fueron los imperios dominantes en el Cercano Oriente hasta el último tercio del primer milenio antes de Cristo, cuando la región fue conquistada por Alejandro Magno. La tierra de Mesopotamia, está situada en el borde este de la Media Luna fértil, entre los ríos gemelos, el Tigris y el Éufrates. Es aquí donde la civilización de Sumer, Akkad, Babilonia y Asiria floreció. El Éufrates delimita el límite occidental de Mesopotamia, pero incluso de épocas anteriores, el impacto cultural de ésta se sentía mucho más hacia el oeste, a través de Anatolia, Siria, e incluso en la parte norte de la tierra de Israel, y toda la costa asiática de esa región que da  sobre el Mediterráneo, Fenicia, Filistea y Gaza. Como sabemos todo comienza con el pueblo Sumerio en el delta de la desembocadura de estos ríos, y marca el límite entre el fin de la prehistoria y comienzo de la historia. El detonador que marca este límite es la creación de la escritura por parte de este pueblo, del que poco se conoce sobre sus orígenes. En los tiempos actuales esto se encuentra en discusión, pues hay dos civilizaciones más, prácticamente contemporáneas que también empezaron a desarrollar algún tipo de escritura. Me refiero a la denominada civilización del Indo, ubicada en la orillas de este importante curso acuático y con dos ciudades de gran desarrollo arquitectónico, cultural y económico. Ubicada entre lo que hoy es Afganistán y Pakistan., las ciudades mencionadas son Harappa y Mohenjo-Daro, esta civilización muy poco conocida por el público en general, pero no por ello dejadas de estudiar por la arqueología y la historiografía, a lo que se agrega que pauta el inicio de lo que va a ser la futura civilización de la India.

La otra civilización que queremos citar como contemporánea a los sumerios y con un desarrollo de la escritura es nuestro conocido Egipto, y que tanta influencia va a tener en el desarrollo de los acontecimientos históricos ocurridos y que son los cuales sobre los que nos vamos a ocupar en el desarrollo de los artículos que comenzamos a tratar en estas páginas. La historia egipcia se encuentra divida en varias etapas, prehistórica, predinástica, Tinita, Imperio Antiguo, Primer período intermedio, Reino Medio, segundo período intermedio, Reino Nuevo, y finalmente conquista por parte de los grandes imperios griego y romano. Los períodos que nos interesan  en nuestro análisis son el Reino Medio y Nuevo, que durante los cuales se llevaran a  cabo los acontecimientos que vamos a tratar.

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 La Estela de Merneptah y la tasa de

desempleo: ideología y teología en la

historiografía de los orígenes de Israel*

Milton Acosta Benítez**

 

“La historia es memoria; La misióndel historiador honesto es evitar que se convierta en una memoria distorsionada.”

Georg Iggers

Introducción

El propósito de este artículo es mostrar por qué no es posible tener una perspectiva única sobre los orígenes del antiguo Israel, ni determinar fácilmente qué hace que una posición sobre este asunto sea mejor que otra. Dado que para el tema existe una innumerable cantidad de fuentes, en el presente artículo solo examinaremos cómo se usa la Estela de Merneptah en las tres corrientes historiográficas más importantes que explican los orígenes de Israel, para luego plantear algunas reflexiones sobre historiografía bíblica.

La inscripción de esta estela constituye un hito para la interpretación de los hallazgos arqueológicos de la transición del Bronce tardío al Hierro y de la evidencia bíblica.[1] Es tan importante que algunos la llaman Estela de Israel. Usaremos la Estela de Merneptah como estudio de caso, con el fin de observar de qué manera los historiadores construyen, reconstruyen o deconstruyen la historia de los orígenes de Israel.[2]

“Israel” en la estela de Merneptah

Aproximadamente, en el año 1208 a.C., Merneptah, faraón de Egipto, celebra que ha exterminado a Israel. Así, sin proponérselo, nos deja la referencia histórica escrita más antigua en la que se menciona a Israel como pueblo. El escrito de Merneptah aparece en una estela (de piedra) de la cual no hay copia. Hoy reposa en el Museo egipcio de El Cairo.

La Estela de Merneptah fue descubierta en 1896 en Tebas, Egipto, por Sir Flinders Petrie. Esta estela de granito tiene aproximadamente 2,3 metros de altura y un metro de ancho. La inscripción en ella es un himno egipcio que celebra las victorias de Merneptah sobre sus enemigos; Israel es uno, y es mencionado al final de la lista, entre los enemigos del monarca en Canaán. La parte del texto que más nos interesa para nuestra investigación dice: “Israel está acabado; su simiente ha dejado de existir.”

La mayoría de los académicos concuerda en que la estela es de la última década del siglo XIII a.C.; unos pocos debaten si se trata de “Israel” o “Jezreel”.

En lo que no hay acuerdo alguno es en lo que se puede concluir sobre los orígenes de Israel, la etnicidad de Israel y las implicaciones que esto tiene para la cronología bíblica. La estela y su texto son los mismos para todos los historiadores. Está grabada en piedra y solo hay una. La variedad de interpretaciones que surgen de la Estela de Merneptah muestra que, al tratar de establecer la relación entre la arqueología y la Biblia, el resultado no es un Israel sino tres: el Israel bíblico, el Israel histórico y el Israel antiguo. A esta conclusión llegó P. R. Davies: el “Israel bíblico” es literario y está basado en la Biblia; el “Israel histórico” se refiere a las personas que vivieron en el norte de Palestina durante una parte de la Edad de Hierro y se fundamenta en la arqueología; y el “Israel antiguo” es la “amalgama” que resulta de los dos primeros. Uno de los críticos de Davies dice que a última hora éste no encontró ninguno de los tres israeles, y que no se sabe si se le puede tomar en serio, pues para Davies la arqueología es incompleta y lo que reconstruyen los historiadores es ficción, igual que la Biblia.

 Aunque la clasificación de los tres grupos tiene limitaciones, en términos generales se podría decir que el contexto de los autores que se identifican con el “Israel bíblico” (también llamados “maximalistas”) y el “Israel histórico” (también llamados “centristas”) es la comunidad cristiana y el mundo académico al que pertenecen. Entre los autores que hablan del “Israel antiguo” (conocidos además como “minimalistas”) se encuentran personas que tienen filiaciones religiosas y otros que no. En ocasiones, estos últimos presentan su carencia de compromisos religiosos como ventaja sobre el historiador de Israel que opera en un contexto de fe. Sin embargo, hay que recordar que los historiadores de confesión declarada también trabajan en la academia y con métodos académicos. De todas maneras,y aunque no es la apreciación más elogiosa para ninguno, “los historiadores seculares pueden ser tan culpables de distorsión como la contraparte religiosa, ‘abusando’ de la historia de la misma manera al interpretar el pasado en sus propios y exclusivos términos”.

Aunque artificiales las categorías de los tres israeles[3], es necesario usarlas porque sin ellas la información se haría inmanejable y resultaría imposible hablar de las tendencias y corrientes del tema que nos ocupa o de cualquier otro. De todas maneras, al mirar qué papel juega la Estela de Merneptah en cada uno de los tres israeles, se podrán constatar algunas particularidades. Los cuatro puntos principales de debate sobre el significado de la Estela de Merneptah para el estudio de la historia antigua de Israel son los siguientes: (1) El significado del nombre “Israel”; (2) la naturaleza de Israel; (3) la ubicación geográfica de Israel; y (4) las implicaciones cronológicas para los orígenes de Israel. Estos asuntos son cruciales para la historia de Israel anterior al tiempo del rey Omri, quien es mencionado en textos asirios de los siglos IX y VIII a.C.

La Estela de Merneptah en el “Israel bíblico”

Este acercamiento al estudio de los orígenes del Israel antiguo sigue el esquema general de la trama y la cronología bíblicas. Busca comprender la lógica interna de la Biblia. En esencia, la historia de Israel transcurre en la secuencia y de la manera como lo relata la Biblia. La arqueología se utiliza para corroborar lo que la Biblia dice. Algunos representantes de esta escuela son: Bryant Wood, Paul Ray, Ian Provan, V. Philips Long y Tremper Longman. De hecho, los tres últimos han publicado un libro titulado A Biblical History of Israel. En esta lectura de la Biblia y de la historia, por lo general se acepta que Israel viene de Egipto, que hubo un éxodo y una conquista. Negar estos eventos es considerado un atentado contra la inspiración, la veracidad y la confiabilidad del texto sagrado. Para el historiador conservador o tradicionalista, cuya reconstrucción de la historia de Israel se fundamenta principalmente en la Biblia, la Estela de Merneptah tiene un significado sin igual; de modo que si la estela menciona a Israel, la inclinación natural es a tomarlo como el Israel que menciona la Biblia y buscar el periodo de la historia bíblica al que pertenece. Se considera que, aunque las palabras que dice la estela sobre Israel no son las más halagadoras, no es poca cosa que “ya en el último cuarto del siglo XIII a.C., Israel fuera una entidad de suficiente importancia en Palestina como para ameritar que Merneptah la mencionara”.9 Esto indica que, en ese tiempo, “los egipcios ya estaban familiarizados con un grupo con ese nombre.”

Esta lectura asume que estar presente en la lista de pueblos y lugares que figuran en la estela significa reconocimiento, lo cual para algunos, a su vez, implica una permanencia extendida de Israel en la tierra, y consecuentemente una población considerable y un ejército respetable. La estela se toma como evidencia indirecta que ilumina relatos bíblicos como el del éxodo, ya que muestra que Israel se encuentra en Canaán, en el siglo XIII, como lo dice la Biblia.

Además, algunos sostienen que la inscripción se refiere a Israel como “un pueblo o posiblemente […] un grupo étnico”. Esto correspondería al crecimiento rápido de un buen número de ciudades en las montañas centrales de Canaán, entre el periodo del Bronce tardío y principios del Hierro (siglos XIII-XII a.C.) que muestra la arqueología. Este crecimiento nadie lo discute; el problema es cómo se explica. Si la Estela de Merneptah se lee junto con la arqueología de la misma época, en Canaán, es posible ver entonces los resultados de una “relación asimétrica” de un Egipto poderoso y unas ciudades-estado cananeas contra los asentamientos en las zonas altas, es decir, Israel. Las relaciones asimétricas entre grupos típicamente resultan en la creación de identidades étnicas diferenciadas, y por tanto es probable que los habitantes de las montañas hubieran desarrollado su propia identidad bajo estas circunstancias.

Este es el Israel que se menciona en la Estela de Merneptah.

Algunos defensores de la historicidad de los relatos bíblicos admiten que a partir de la Estela de Merneptah no se puede concluir nada definitivo respecto del origen de Israel o del tiempo que Israel ha estado en la tierra; la Estela de Merneptah, “no nos ayuda a descubrir si Israel salió de Egipto poco antes o mucho antes de ese tiempo.” Estas diferencias entre los autores conservadores están ligadas al problema de la fecha del éxodo. Tradicionalmente se ha aceptado la fecha temprana (1446 o 1447 a.C.), la cual se calcula a partir de la evidencia bíblica interna (1R 6,1 y Ex 12,40).

En cuanto a la historiografía en favor del Israel bíblico, Malamat sostiene que hay dos extremos que se deben evitar: la lectura literal del texto bíblico y la lectura del mismo como “tradición fabricada deliberadamente.”  Por tanto, “no existe fundamento alguno para negar una conexión entre el Israel que menciona Merneptah y el ‘Israel bíblico’, salvo que tal conexión es inconveniente para la postura ‘minimalista”.En conclusión, para la corriente denominada “Israel bíblico”, la Estela de Merneptah ilumina y confirma el relato bíblico. Se considera que el problema con quienes lo ven de otra manera no es científico, sino ideológico.

La Estela de Merneptah en el “Israel histórico”

Se llama “Israel histórico” a la historia del Israel antiguo que se puede reconstruir principalmente a partir de la interpretación de sitios, artefactos e inscripciones arqueológicas. Algunos autores reconocidos en este campo son Mario Liverani, Peter Davies, John Van Seters y Thomas L. Thompson. A los autores de este grupo se les llama en otros círculos “minimalistas”, “revisionistas” o “reconstruccionistas” porque si bien para ellos la Biblia es un documento antiguo y de gran valor, no es una fuente histórica confiable; no tanto porque piensen que en la Biblia hay una intención perversa de engañar (aunque no faltan quienes así lo creen), sino porque consideran que prima la intención comunicativa y teológica sobre la histórica. Además, los autores de los textos bíblicos no siempre usaron fuentes confiables y, por razones obvias, tampoco tuvieron la intención de escribir historia como se entiende hoy. Así, la corriente que reconstruye el Israel histórico favorece la evidencia arqueológica por encima y, muchas veces, en contra de lo que relata el Antiguo Testamento sobre los orígenes de Israel. Al observar que numerosos eventos, nombres y lugares bíblicos no se han podido constatar, hasta la fecha, con la arqueología, se concluye que buena parte de la historia bíblica anterior a Omri se gestó o se inventó durante los periodos exílico y postexílico con el fin crear identidad entre los judíos y animarlos a regresar a Judá. Así las cosas, la Estela de Merneptah en particular no nos dice nada respecto de los orígenes de Israel porque Israel es nativo de Canaán.

Esta interpretación de la historia considera que, aparte de la información bíblica, no sabemos casi nada sobre la formación del pueblo hebreo. Como dice Garbini: “ Es claro de todas maneras que el Israel que menciona Merneptah no vino de Egipto, y lo mismo se aplica para las tribus que probablemente hablaban arameo y se asentaron en Palestina (y en muchos otros lugares del Cercano Oriente) a principios del siglo XI a.C.”

Igualmente, Thompson afirma que Israel es un pueblo netamente cananeo. De hecho, los únicos habitantes de Canaán que podrían afirmar que vinieron de Egipto son los filisteos, quienes “habían peleado contra los egipcios en Egipto”. Por eso, Thompson, quien es contrario a la postura maximalista, dice (siguiendo a Ahlström y Lemche) que si algo demuestra la Estela de Merneptah es más bien la “naturaleza indígena no étnica de Israel en sus orígenes.” grupo tribal, no sedentario” de personas. Thompson, por ejemplo, afirma –en uno de sus libros– que “Israel” incluso podría referirse a una región “en contraposición al nombre claramente geográfico de Canaán.” Sin embargo, en el mismo libro,    Thompson también dice que este himno de victoria egipcio se refiere a Israel “como un pueblo que es derrotado por Merneptah”. De todas maneras, para Thompson, grupo humano no significa grupo étnico.Por su parte, Whitelam sostiene que identificar el Israel de la Estela de Merneptah como un grupo étnico específico (como lo hacen Dever, Kitchen, Provan, Bimson y Faust)25 es imponer “una perspectiva europea moderna de la etnicidad que no le encaja al ‘Israel antiguo’.” El Israel de la Biblia no es la Europa del siglo XIX, donde emergieron y triunfaron las naciones-estado, las cuales “se concebían como entidades homogéneas en lo étnico y lo lingüístico.”

El Israel de la Biblia tiene muchas caras, pero la etnicidad no es una gran preocupación o se entiende de manera diferente. En el punto más extremo de esta perspectiva se encuentran los autores que ni siquiera están seguros de que la  estela mencione a Israel, pues podría tratarse de Jezreel. Según Edelman, solo sabemos que esta gente, Israel o Jezreel, “existía en algún lugar de la antigua Palestina en los tiempos de la campaña de Merneptah en la última década del Bronce tardío”. La mención de Israel o Jezreel también pudo haber sido –afirma Edelman– un error de escriba o solo un procedimiento estilístico para balancear la ecuación literaria.

 


[1]  Whitelam, “‘Israel is laid waste; his seed is no more’: What if Merneptah’s Scribes were Telling the Truth?” 9. Todos los textos citados en este artículo de publicaciones en inglés aparecen en español traducidos por el autor.

[2]  Estos asuntos son particularmente importantes en América Latina, donde los lectores de la Biblia se debaten entre la perspectiva tradicional de la historia que reciben en las iglesias, y las perspectivas críticas que se difunden por numerosas fuentes, incluidas las biblias de estudio, los cursos de Biblia que se ofrecen por todas partes, la Internet y algunos canales de televisión (National  Geographic, Discovery, History). Como dice Southgate, la presencia de estos temas en la televisión muestra que la historia es también parte de la cultura del entretenimiento y que los productores de estos programas harán cualquier cosa que genere rating e ingresos. Qué tan útiles y veraces son estos programas es quizás secundario para sus creadores.

[3] Autores como Thompson afirman que la clasificación de tres israeles que hace Davies es “convincente.” (Thompson, “Davies, Philip R. The Origins of Biblical Israel”). Sin embargo, el asunto no es tan sencillo. Por ejemplo, Israel Finkelstein, quien se autodenomina “centrista”, afirma que Israel es indígena de Canaán, cosa que también sostienen autores revisionistas o minimalistas como el mismo Thompson (Finkelstein y Mazar, The Quest for the Historical Israel: Debating Archaeology and the History of Early Israel, 44;Thompson, The Mythic Past: Biblical Archaeology and the Myth of Israel, 39-40). La pregunta es entonces dónde queda el centro.

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 Caída y Destrucción del Reino de Judá

Comienza la historia

Bueno amigos hoy iniciaremos directamente y sin más dilaciones los sucesos que precedieron y finalmente provocaron la Caída y Destrucción  del Reino de Judá. Para entender claramente  la situación previo al desenlace de los hechos debemos entender que hay causas internas, cuyo desarrollo se debe a errores cometidos por los diferentes reyes, pertenecientes a la Dinastía Davídica.  Y que para poderlos analizar correctamente debemos hacer abstracción de todo lo teológico, y centrarnos  exclusivamente en lo  historiográfico. Claro está que en la narración bíblica se adjudican los hechos relatados al castigo de Jehová  a los reyes y al pueblo por no haber respectado su ley.  Esto para el historiador no entra dentro de una ninguna definición historiográfica posible alguna. Por tanto se lo dejamos a la interpretación de los teólogos, religiosos y creyentes. Y lo digo con todo respecto, sobre todo para aquellos que hacen de los textos sagrados un artículo de fe. Pero es claro para el historiador, el investigador y el arqueólogo, hoy con la evidencia disponible, la documentación historiográfica,  y el cruzamiento de datos con pueblos vecinos, o con la misma información escrita por los distintos imperios conquistadores, que la palabra revelada, la historicidad bíblica de los textos han dejado ser el paradigma inamovible que durante muchos siglos se consideró que era. 

La segunda parte de estas causas se encuentra en que esta pequeña porción de tierra se encontraba en el lugar equivocado en el momento equivocado. Rodeada entre las ambiciones e intereses de gigantescos imperios que para colmo, como ya lo hemos mencionado, con reyes tomando las decisiones equivocadas en las situaciones cruciales.

A continuación, y solo a manera de referencia voy citar a los distintos imperios que dominaron o tuvieron alguna injerencia en la región a lo largo de la historia. La cita de los mismos no va a llevar un orden cronológico, pues voy a dejar fuera de esta lista a quienes van a ser protagonistas en el período que nos interesa para este trabajo. Comencemos, estos imperios son: Mitanios, Hititas, los griegos de la conquista de Alejandro Magno,  sus sucesores los Seleúcidas. Los asmoneos,  quienes sucedieron a los macabeos y gobernaron durante treinta años, los últimos años de independencia de Israel Antiguo. Los romanos quienes van a denominar a toda la región la provincia de Palestina. Los musulmanes, y los cristianos durante los períodos en que lograron recuperar el control de Jerusalén. Desde el año 1231 y durante más de setecientos cincuenta años el imperio Turco-Otomano que gobernó hasta el 24 de abril de 1915. Protectorados británicos y franceses. Finalizando  entre los años 1940 y 1955 con el surgimientos de los nacionalismos y la formación de los estados independientes árabes-palestino, e Israel.

Como habrán podido apreciar muchos fueron quienes tuvieron el control de esa región tan codiciada, no por sus riquezas, ni por la fertilidad de sus tierras, sino por su posición estratégica como pasaje de norte a sur, y de este a oeste. La gran encrucijada  de la Media Luna Fértil.

Y tengamos en cuenta que en esta lista hemos dejado para mencionar a continuación los imperios que están involucrados en el período histórico al que estamos haciendo referencia. Y que son los asirios, los egipcios, los babilonios y los persas.

Información básica

Iniciemos la historia ubicando el período que nos interesa. Este comienza a finales del siglo XI y principio del X a.C. para finalizar a principios de siglo V a.C.

Geográficamente la región involucrada era un trozo de tierra ubicado en medio de la región conocida por esos tiempos como Canaán. Lo que posteriormente va ser el Reino de Israel,  tenía una longitud máxima aproximada de unos 420 kilómetros y su anchura oscilaba entre los 16 y los 115 kilómetros; se puede dividir en cinco grandes áreas topográficas: las montañas de Galilea,  el valle de Yezreel, las tierras altas de Judea y las colinas de Samaria, las llanuras costeras, conocida con la franja de Sephela y la región desértica  del Néguev. La primera discurre en paralelo al litoral y la última se extiende por la mitad sur del territorio.

Las  montañas de Galilea dominan la parte septentrional de Israel y se extienden hacia el este unos 40 km, desde la estrecha llanura costera a través del lago Tiberíades (el mayor del país) conocido también como el Mar de Galillea. Estos montes están principalmente formados de piedra caliza y dolomía, alcanzan una altitud de 500 a 1.200 metros. El punto más alto de Israel, el monte Merón (1.208 m), se encuentra en esta zona. En el noreste, los paisajes basálticos de los Altos del Golán, donde encontramos el Monte Hermón, segundo en altura en la región formados por erupciones volcánicas, dominan el valle del Jula.

Al sur de la zona montañosa de Galilea se extiende el valle de Yezreel, con una longitud aproximada de 55 km y una anchura de 25 km, que atraviesa Israel desde las inmediaciones de Haifa, en la costa mediterránea, hasta el río Jordán. Esta llanura o valle de Jezreel era y es una de las zonas agrícolas más importantes de Israel, cultivada por varias comunidades; antiguamente estaba formada por unas tierras pantanosas foco de paludismo, pero fue drenada y posteriormente se transformó en una zona densamente poblada y muy productiva desde un punto de vista económico.

Las tierras altas, lo que posteriormente se va a llamar los Montes de Judea, formaban una región agreste con muchos arbustos silvestres que dificultaban su acceso. Una tierra árida durante veranos largos, cálidos y secos. Los inviernos eran leves y generalmente lluviosos,  lo que permitía a sus pocos pobladores realizar una agricultura de subsistencia, sacando apenas lo suficiente para alimentar a la familia.  Porque dificultaba mucho el asentamiento permanente en la región, ya que no posee fuentes hídricas importantes, y el Jordán apenas atraviesa una pequeña porción de tierra no mayor de veinte kilómetros de largo. Posteriormente se va a comenzar la plantación de olivares y viñedos en terrazas, el asentamiento de Ramat Rachel, del que vamos a hablar más adelante por su evidencia arqueológica es una claro ejemplo.

Finalmente al norte se encuentra la colinas de Samaria, lugar donde se va a instalar la capital del Reino de Israel cuando se separe de Judá. Presentan un mosaico de cumbres rocosas y valles fértiles, salpicados de plantaciones centenarias de olivos.

Las llanuras de la Sephela, fueron siempre la zona más fértil de toda la región, en principio no va a formar parte de reino, porque en esta región se encontraban asentadas la mayoría de las ciudades estados cananeas, y a pesar de que la Biblia nos narra que fueron conquistadas por el Rey David, recién van a ser conquistadas durante el reinado de Josías a mediados del siglo VII a.C.

El río más importante es el Jordán. Desciende desde el monte Hermón, en la frontera con Siria, hasta el lago Tiberíades, que luego lo vamos a conocer como el Mar de Galilea (a unos 207 metros por debajo del nivel del mar y la mayor de concentración de agua) y, finalmente, hasta el mar Muerto, unos 395 metros por debajo del nivel del mar, el punto más bajo de Israel. El valle del Jordán y la Aravá, que se extienden por el este, son parte de la gran depresión sirio-africana que agrietó la corteza del globo terráqueo hace millones de años, llamada falla del Rift.

Resumiendo, esta región está claramente dividida en dos, la región del norte, notoriamente más extensa, casi el doble de territorio. Zonas fértiles alternadas con montañas y la enorme ventaja de que casi todo el curso de los 320 km. del río Jordán transcurren en ella.

Por otro lado la región sur, una meseta rodeada de montes no muy altos, promedio uno 400 metros de altura, pero muy agreste, árida y sin curso de agua que la atraviese y de una pequeño tamaño territorial. Las dos zonas en total no tienen más unos veinte mil kilómetros cuadrados,  y una población estimada en el momento de la fundación de la monarquía de no más de 10.000 habitantes.

Por tanto como primera conclusión que podemos sacar de estos datos, es sin lugar a dudas que las narraciones de las épicas batallas bíblicas, con ejércitos de miles de hombres, las grandes conquistas y las ciudades de esplendor no son posibles, por lo menos durante este período.

Bueno amigos hemos señalizado la época que abarcan los hechos que nos ocupan y la geografía del terreno en el cual se van a desarrollar los hechos. Me parece muy importante señalizar estas dos informaciones, porque es muy importante que conozcamos cual es el momento histórico real de los hechos, y así mismo tengamos claro la verdadera situación geográfica en la cual se van desarrollar. Y agregaría para no dejar volar nuestra imaginación con narraciones fabulosas que no pudieron ocurrir por lo menos durante esta época.

Nos encontraremos en el próximo artículo, en el cual vamos a comenzar la historia del Reino Israel, previa a su conquista y destrucción. Un fuerte abrazo. 

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 Caída y Destrucción del Reino de Judá

Nace un reino

Hola a todos, hoy comenzaremos con un breve análisis  y repaso del nacimiento del Primer Reino unificado de Israel, su posterior  separación en dos reinos, el del sur pasó a llamarse Judá, y el del norte Israel.

Veamos cómo se originaron los acontecimientos, cuya consecuencia final todos conocemos, fue la destrucción de Jerusalén y la correspondiente quema total de templo de la misma ciudad.

Entre los años 2.300 a.C. y aproximadamente el .1000 a.C. la región que anteriormente describimos su geografía comenzaba a poblarse de un grupo de tribus seminómades a expandirse por la misma. ¿La pregunta que naturalmente  surge el por qué ocupar una tierras tan poco productivas general? La respuesta es la necesidad tiene cara de hereje, cuando no se tiene nada, lo poco que consigas es mucho. Y aquí tenían un trozo de tierra que poco interesaba a sus vecinos, y que prácticamente  se encontraba deshabitado. Y fue todo que se necesitó para que se instalaran allí.

El hecho interesante es que las tribus que llegaron y ocuparon, no fueron las doce tribus de Israel, algo que durante varios siglos pasó a ser la creencia generalizada, o también podría llamarle la interpretación teológica. Hoy sabemos que las tribus no pertenecían a una misma etnia, ni su origen fue fruto de la inmigración de un pueblo proveniente de la baja Mesopotamia. Esto en los artículos anteriores lo hemos ido demostrado a través de varios autores, cuyo textos  transcribimos textuales en aquellos artículos que los derechos de autor nos lo permitieran. Esa es la versión bíblica, pero para los historiadores habiendo información documental o arqueológica que abale lo que se  escribe, van a seguir este  camino, pues les hemos prometido un análisis historiográfico dejando de lado el aspecto teológico para los teólogos. 

Sucede que con la nueva tecnología tenemos grandes certezas de los datos que nos trasmite el registro arqueológico, y la enorme cantidad de material documental que se posee y que iremos viendo a medida que avancemos. Pero comencemos con la descripción de esos  elementos. En primer lugar tenemos una tecnología de reciente uso, y que viene como anillo al dedo para los investigadores, la genética. Posiblemente muchos me tomen por loco, pero hoy  por hoy la antropología forense, apoyada en la ciencias genéticas, pueden haciendo un estudio de ADN, identificar si el fósil humano que tenemos es hombre o mujer, si su antecesores provienen de la misma etnia, si son de diferentes razas, si tenía alguna enfermedad de transmisión genética. En la gran mayoría de los casos existe un banco de muestras de ADN, guardadas en un archivo digital en el cual con solo poner el resultado del análisis previo, este busca automáticamente entre los datos archivados exactamente las muestras coincidentes, si es que las hay. Estos tienen un 86% de resultados positivos, lo que nos trasmite total seguridad en los mismos. Después veremos más técnicas que quizás su uso para otras actividades no sean desconocidas, pero que ahora con el desarrollo de su aplicación a los trabajos de investigación actuales sí son una importante herramienta innovadora.

Volvamos a la tribus de las que estamos hablando, como les decía estas pruebas nos muestran una interacción étnica muy variada. Lo cual no deja de ser previsible. Si nos encontramos en un territorio pequeño, recuerden una franja apenas 420 km. de longitud por una ancho de entre 45 a 16 km de ancho, para hacer una comparación gráfica, todo el territorio de Bélgica tiene 30.182 km2, mientras que el territorio de los dos reinos sumados era de unos 12.600 km2. Aclaremos que estas medicines corresponden al Israel Antiguo, hoy en día el moderno Israel tiene mucho más territorio, hoy solo Israel tiene 20.800 km2, si les agregamos los territorios ocupados hay que sumarle unos 4.200 km2 más.

Como decíamos entonces en ese territorio era imposible tener una raza única, cuando permanentemente estaban viniendo gente de diferentes lugares. Otro elemento clave dentro del estudio sociológico es que esos primeros emigrantes que llegaban, eran gente sin recursos, humildes, con una tecnología muy pobre. Ese era el motivo de su inmigración, en sus tierras de origen no tenía forma subsistir.

Otro detalle muy interesante, no tenían la misma religión que los uniera, por lo menos a inicio, a posteriori y bajo la influencia de la vecina Siria, se comenzó a unificar tras el culto del Dios Baal, y su esposa Diosa  de la Fertilidad Astarté.

Agreguemos otro detalle, el idioma, estaba completamente  mezclado, se calcula que entre dialectos y lengua madre, eran más de once los idiomas y dialectos que se hablaban en ese pedacito de tierra.  

Otra prueba concluyente, la propia Biblia narra que el Rey David, en el libro 2 Samuel 5, 6-10 después estar en Hebrón, la cual nombró capital del Reino de Israel, desde donde gobernó por siete años y seis meses. Después decide conquistarle a los jebuseos, observemos otra tribu de origen poco claro la aldea de Jerusalén, un asentamiento un poco mayor a un campamento tribal, en ese momento no tenía muros de protección, ni siquiera soldados, eran todos trabajadores fundamentalmente rurales. Por lo tanto hasta la propia Biblia acepta que había variedad racial, y no se trataba de un  solo pueblo como nos relatan los textos sagrados. Lo que es coherente con los datos que veníamos consignando, como lo aseveran Filkestein y Silberman en la Biblia Desenterrada, si hemos podido demostrar que el génesis, la historia de los patriarcas y el Éxodo no son más que narraciones literarias, sin ningún apoyo historiográfico, Saúl también es un personaje bíblico pero no real. Y recién a partir de David encontramos evidencia documental y arqueológica  de su existencia, con material extra bíblico que menciona a la Casa de David, la conclusión clara que debemos sacar es que David en realidad fue el primer rey de Israel.

Nace el reino

Como les decía alrededor del 1.200 a.C. esas tribus vivían en un pleno caos, por un lado estaban las continuas escaramuzas,  todo por obtener un trocito más  de tierra, para poder tener de donde sacar un poco más de alimento. Siendo ese otro de los problemas, la escases de alimentos, y las pocas posibilidades  de plantar cereales en algunas partes del territorio generaban esas hambrunas que los obligaban a emigrar, generalmente hacia Egipto, y sobre todo a la zona del delta. Los riegos eran muy grandes, la posibilidad de encontrarse que sus tierras ahora están ocupadas por otros al regreso de su periplo.

A esto hay que agregarle las incursiones de los reinos menores vecinos, que aprovechaban cuando estaban peleando entre ellos, para tomarlos con la guardia baja para atacar y obtener así algún botín. Frente a este cuadro analicemos las opciones que les quedaban:

1) Generar el desarrollo de un pacto de amnistía, a lo había que agregarle la promesa de no agresión entre sí mismos, y cuando un reino extranjero intentara hacer algún intento de invasión, se debía acudir unidos a enfrentar la amenaza, Este acuerdo lo iba a negociar la asamblea de ancianos, con representantes de todas las tribus. La cual pasaría a ser el órgano de gobierno y sus decisiones pasarían a ser inapelables.

2)  Algo que los ancianos vieron, fue que para generar una unión global de todo el territorio, y hubiera un gobierno central ejecutivo que los representaran frente a los reinos vecinos, y estableciera las habituales relaciones diplomáticas, y con ello también las posibles relaciones comerciales. A esto debemos tener en cuenta también la imagen de una  autoridad única que intentaría generar una noción de nacionalismo, que solidificaría el pacto a acordar.

3) Como estado nuevo, y siguiendo con lo expresado en el ítem anterior, o sea la obtención de una imagen de unidad nacional había que ponerle nombre al país, el nombre elegido fue Israel, (Eretz Yisrael),  Sobre su origen hay varias teorías, una es que se considera con frecuencia y que no tiene origen teológico. La misma  dice que el nombre Israel derivaría del nombre del mayor valle y más fértil de la región, cuyo nombre es Yesreel.

Antes de pasar al análisis histórico de los tres primeros reyes supuestos de este reino, me gustaría analizar de una forma literaria como los autores o autor de la narrativa bíblica toma personajes habituales de la literatura religiosa o civil de la época para darles un rol completamente diferente al que éstos tenían en las otras culturas vecinas del mismo período.

 

En primer lugar veamos la imagen del profeta. Éste en términos generales está presente en todas las religiones antiguas,  en realidad prácticamente todos los personajes e instituciones que vamos analizar se encuentran presentes en la mayoría de las religiones antiguas. Lo que nos da la evidencia de la existencia de una religión base, que haya surgido con anterioridad, generando de esta manera una estructura dogmatica que generaría con pequeños cambios el desarrollo de las religiones posteriores. El politeísmo fue la característica general en las mismas. Sólo durante el reinado del faraón egipcio Akenatón, se instauró durante su reinado, una religión monoteísta, incluyendo la construcción en un sitio en el cual jamás se había construido nada, ni siquiera fue poblado, buscado especialmente y llamado “tierra virgen” no contaminado por ningún de los otros dioses. Esta ciudad es muy conocida por todos. Su nombre Amarna, sus famosos templos en honor del dios Atón son extraordinarios. Y su Casa de Archivos es donde se encontraron las conocidas Cartas de Amarna, tan importantes en la historiografía bíblica

Regresemos a la figura del profeta, éste cumplía una tarea de asesor del rey o emperador, lo aconsejaba en las decisiones a tomar, tanto gubernamentales como militares. Se diferenciaba del adivino, en que el primero fundaba sus consejos en base a la religión, a un gran conocimiento de la situación imperante en el momento, y no haciendo adivinanzas, basadas en los órganos de las aves u otros animales, o en otros instrumentos comunes en la época.   Pero no basaba sus consejos en cuanto a la decisión de los dioses. Quienes se basaban en las palabras de los dioses eran los supremos sacerdotes.

¿Entonces cuál era la diferencia de los profetas bíblicos con éstos? La misma se encuentra en que los autores bíblicos, crean profetas que generalmente son los interlocutores de Dios con el pueblo. Cuando habla no es su palabra la que transmite, sino la de Dios. Estos profetas no tienen autonomía en sus palabras o decisiones, todo depende de Dios, subrayando de esta manera la autoridad suprema del único y verdadero Dios. Se busca remarcar específicamente el monoteísmo, mostrando así la gran diferencia con las otras religiones.

Otro personaje que tiene una influencia importante en el relato bíblico, que pauta una enorme diferencia con las otras culturas vecinas. Veamos en general en la época antigua el trabajo del juez era muy similar, al que cumple en la actualidad, impartir justicia en lo civil y militar. Se regían por códigos establecidos por el monarca (un claro ejemplo es el Código de Hammurabi) y sus asesores. No participaban en temas teológicos, para estos temas a enjuiciar estaban los supremos sacerdotes.

En cambio en la Biblia lo jueces cumplen otra función completamente diferente, son elegidos por Dios, y su misión es gobernar en nombre del mismo, las diferentes tribus distribuidas en la región, así como también juzgar los pecados de los hombres, que no respectan los mandamientos del señor. Estos jueces al igual que los profetas interactuaban como interlocutores entre Dios y el pueblo.

Los sacerdotes debían cumplir con normas de Aarón, el primer sacerdote hermano de Moisés, y provenir de la casta levítica. Su cargo era hereditario, y su padre debía cumplir con los requisitos ya mencionados. Su misión consistía en cuidar el Tabernáculo, recordemos que en este período todavía no se había construido el templo. Orar a Dios, y cumplir a la vez que hacer cumplir los rituales y las festividades para honrar Jehová. Al tiempo que también dirigían los sacrificios ordenados. En realidad su papel  no era protagónico, recién va surgir la imagen del Supremo Sacerdote con la inauguración del templo.

Conclusiones: 1- Si nos dedicamos a un análisis textual de la Biblia nos encontramos con elementos discrepantes en gran forma. Desde el Génesis en adelante esto se percibe claramente, así como la diferencia de autores también es notoria. 2- Los autores bíblicos marcadamente son muy posteriores a los períodos que narran, a esto se debe los frecuentes anacronismos que encontramos en los diferentes textos. 3- La Biblia fue construida con la intención de formar una nueva religión, que pautara una diferencia notable con todas las otras religiones. El motivo básicamente fue el crear una identidad colectiva y un nacionalismo que identificara al nuevo reino que estaba emergiendo. 4- Algo que me parece genial, y hablo en mi concepto personal, fue la creación de la idea de “pueblo elegido de Dios”, marcando una diferencia total con todas las demás religiones antiguas. 5- No debemos olvidar que el judaísmo propiamente dicho recién va a surgir después del cautiverio en Babilonia, el nuevo resurgimiento de Jerusalén y de la construcción del segundo templo.

Bueno gente hasta aquí llegamos hoy, en la próxima publicación vamos centrarnos en los primeros reyes de Israel, y la división de los dos reinos. Nos estamos viendo en pocos días. Un abrazo.

 

   

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 Caída y Destrucción del Reino de Judá

Tres Reyes, pero no magos.

Tras haber ubicado geográficamente el territorio en el cual ocurrieron los acontecimientos, y marcar dentro de lo posible el período en el que ocurrieron, hoy comenzaremos a analizar lo que nos dice la historiografía sobre los que son considerados los tres primeros Reyes del Antiguo Israel, y si hay una confirmación o no sobre lo que nos narra la Biblia.

Quien es considerado el primer rey, fue Saúl, fundamentalmente por las religiones cristianas y judía, para quienes los textos sagrados son paradigmas inamovibles sobre la base de la historicidad bíblica y la palabra revelada. Estos paradigmas han sido quebrados hoy por  el desarrollo de la historia como ciencia, y los enormes avances tecnológicos utilizados en el presente que nos permite la obtención información de cualquier época con gran precisión y certeza.

¿Qué sabemos del Rey Saúl? Nada, históricamente nada. La única información que poseemos es la que nos narra Samuel en su primer libro, y esto es todo. Pero para llegar a una conclusión definitiva analicemos algunos hechos que son muy  interesantes de estudiar pues nos permiten pautar algunas definiciones a las cuales como vamos a ver podemos llegar tan solo por deducción.

1- Veamos primero que nos cuenta Samuel, los hechos básicos de su biografía son los siguientes: fue el primer rey de Israel (reino unificado de Judá e Israel).Era hijo de Qish de Gabaa, de la tribu de Benjamín. Saúl fue esposo de Ahinoam, quien le dio tres hijos; contó también con una concubina llamada Rispah, con quien tuvo otros dos hijos más. Muy bien aquí encontramos la primer discrepancia en la información, mejor dicho en la narración de 1 Samuel, cometida por el autor o los autores, quienes hayan sido. En la frase marcada en negrita se nos informa de manera muy explícita que Saúl fue el primer rey del Antiguo Reino de Israel, o si se quiere llamarlo el Reino Unificado de Israel. A esto le vamos a agregar un dato más, según 1 Samuel 16-31 su reinado se extendió del año 1047 a.C. hasta el 1007 a.C., aunque algunos interpretes bíblicos contemporáneos afirman que el final de su reinado en el 1010 a.C.[1] Pero no entremos en detalles respecto a las fechas, porque en general estas tienen una coherencia cronológica aceptable.

Entonces ¿dónde está la discrepancia? El texto bíblico nos dice que Saúl es el primer rey de Israel en su primer libro de Samuel. Pero lo interesante es que en 2 Samuel se menciona que David es el primer rey de Judá,  y que su reinado comienza en el 1010 a.C. utilizando como capital la ciudad de Hebrón. Siendo recién en el año 1006 a.C. que logra consolidar y sea reconocida su autoridad por las tierras del norte, fundando de esta manera el Antiguo Reino de Israel.

Queda bien clara la discrepancia entre ambos textos, no considero que sea necesario explicar nada. Este es uno de los elementos que nos va a permitir llevar a cabo nuestra deducción. Aunque no nos vas vamos a quedar por acá, seguiremos analizando la información que disponemos.

2-  Durante el período del cual estamos hablando, la escritura en esta región era prácticamente nula, el cálculo que llevan a cabo los especialistas, y tomando la más optimista de las cifras indicadas o estimadas no llegaba al 0,05% de la población quienes podían leer y escribir algunas de las lenguas existentes. Tengamos en cuenta el idioma hebreo como tal, con alfabeto fonético y escritura propia no existía aun, se hablaba tan solo como un dialecto del arameo o cananeo. No existía en la región una lengua única. Basándonos en estos datos, podemos inferir dos realidades: a) esto explicaría el porqué no hay documentos escritos que nos detallen los hechos ocurridos en la época. B) no pudo haber quien escribiera los textos bíblicos de forma contemporánea. Única solución posible a este dilema, es la que aceptan la gran mayoría de los académicos, la Biblia fue redactada o creada de forma  muy posterior a los tiempos que narra.[2]

3- Si en un período tan convulsionado en la región y sus alrededores como el que nos involucra se formara un reino nuevo, aunque fuera en tierras poco fértiles o estratégicas como estas, no cabría dudas que se haría mención en las cortes vecinas, y como consecuencia se habría registrado en la documentación real algún tipo de información, correspondencia o comentario sobre el nuevo reino vecino. Tenemos millares de tablillas, con todo tipo de información administrativa, militar, diplomática, económica, incluso con los relatos de realizados durante las festividades religiosas, pero no existe un documento que mencione a Israel.

En estos tres puntos he tratado de mostrarles tan solo alguno de los elementos sobre los cuales los expertos se basan para llegar a las conclusiones que vamos a analizar a continuación. Me gustaría aclarar que estos datos no son todo lo que hay, se han escrito libros sobre esta cuestión, que hacen verdaderos estudios muy profundos tomando en cuenta toda la información disponible que hay, como  los nuevos descubrimientos arqueológicos, ninguno de los cuales hemos mencionado en beneficio de espacio y duración de este artículo.

 

Llegamos entonces a las conclusiones finales respecto al Rey Saúl. Si nos basamos en los elementos que hemos analizado juntos, y les sumamos otros que no detallamos como ya mencionamos, llegamos a la conclusión de que la  del Rey Saúl es, me atrevería a decir prácticamente sin dudas, una narración bíblica. Quizás su primer reacción ante esta información sea pensar, esto es evidente, escribiste todo esto para decir tan solo eso. Y es natural, pero permítanme explicar desde el punto de vista de historiador la significación que tiene esta frase. “Una narración bíblica”  se considera a todo texto bíblico cuyo relato es tomado como una creación literaria del autor o los autores. Por tanto en este caso en particular se considera que el rey Saúl es una creación literaria de autor o autores de época posterior al cautiverio en Babilonia, con el fin de reivindicar la existencia anterior en la región de un reino de Judá-Israel, en busca de una identidad nacional, que permitiría en un futuro la obtención  reivindicativa de derechos para reclamar la posesión de esos territorios. Lo que en siglos venideros vamos a observar como la base en cual se van a apoyar las reivindicaciones de los macabeos y los hasmoneos.

Hasta aquí llegamos por hoy, en la próxima publicación, dentro de pocos días nos vamos a ocupar de segundo rey, David, donde voy adelantándome nos vamos a encontrar con una realidad algo diferente y realmente muy interesante en cuanto a su desarrollo.

 


[1]  Dubnow Simónl, “Manual de la Historia Judía”, Buenos Aires, Editorial Sigal, 1977

[2]  Kochav, Sarah, “Grandes Civilizaciones del pasado, Israel”, Barcelona, Editorial Folio, 2005.

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Caída y Destrucción del Reino de Judá

Rey David (a)

“Así dice el SEÑOR de los ejércitos: «Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para ser jefe de mi pueblo, Israel. Yo he estado contigo en todas tus empresas; he aniquilado a todos tus enemigos; te haré famoso como a los más famosos de la tierra; daré un puesto a mi pueblo, Israel: lo plantaré, para que viva en él sin sobresaltos, sin que vuelvan a humillarlo los malvados como antaño, cuando nombré jueces en mi pueblo, Israel; te daré paz con todos tus enemigos, y, además, el SEÑOR te comunica que te dará una dinastía. Y cuando hayas llegado al término de tu vida y descanses con tus antepasados, estableceré después de ti a una descendencia tuya, nacida de tus entrañas, y consolidaré tu reino. Él edificará un templo en mi honor y yo consolidaré su trono real para siempre. Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo; si se tuerce, lo corregiré con varas y golpes, como suelen los hombres; pero no le retiraré mi lealtad como se la retiré a Saúl, al que aparté de mi presencia. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre». (2 Samuel 7:8-16).

En el pasado post hemos analizado la supuesta existencia o no del considerado primer rey de Israel. Y llegamos a la conclusión, obviamente no mía sino de los historiadores bíblicos, Saúl es un personaje que integra la literatura de tradición de los textos sagrados. El tema es que nos quedó colgada una pregunta, que se hace con mucha frecuencia, ¿por qué crear un relato de un rey que es completamente la antítesis de su sucesor? Un rey, sin corte, sin capital, sin gobierno, sin ministros y asesores. Un rey que actuó más como un general que un monarca, un rey sin ejército, que nunca pudo vencer a su enemigo por excelencia, los filisteos. Un rey fracasado, que mostró su cobardía en la actitud que toma cuando el desafío de Goliat, siempre en términos de la narración bíblica. Un rey celoso y caprichoso, traicionero.

La respuesta es clara, este personaje fue creado para lograr  un mayor resalte de la figura de David, incrementando así su monumental imagen mitológica de rey en forma superlativa.

¿Existió realmente el Rey David?

Esta pregunta sobre una figura religiosa tan trascendental tanto para el judaísmo como el cristianismo puede sonar un poco provocativa. Tanto que las recientes afirmaciones de bíblistas críticos radicales de que la historicidad del rey David «no es mayor que la del rey Arturo» han sido acogidas con escándalo y desdén en muchos círculos religiosos y académicos. Algunos historiadores de la Biblia, como Thomas Thompson y Niels Peter Lemche, de la Universidad de Copenhague, y Philip Davies, de la Universidad de Sheffield, tachados de «minimalistas bíblicos» por sus detractores, han sostenido que David y la monarquía unitaria de Israel y, en realidad, toda la descripción bíblica de la historia israelita no son más que construcciones ideológicas hábilmente elaboradas, producidas en Jerusalén por círculos sacerdotales en tiempos posteriores al exilio, o incluso, en época helenística. Si bien los minimalistas tienen muchos puntos favor, pues no se encontró ningún resto arqueológico en todo Judá, ni en la propia Jerusalén. Si pensamos que un rey tan poderoso, que conquistó toda la región y reinos vecinos, que venció a los filisteos no es mencionado en un solo documento de los miles y miles hallados a lo largo de la toda Mesopotamia, Egipto, Siria y toda la costa mediterránea sin duda que es un argumento muy fuerte a favor de esta corriente.

 Pero entre los años 1993 y 1994 aparece una piedra con un sobre escrito grabado sobre ella, lo que denominamos habitualmente “estela”. Esto fue durante excavaciones llevadas a cabo en Tel Dan en el norte Israel. Está formada por numerosos fragmentos, ya fue utilizada en otra construcción, en la que terminó hallada. Estos fragmentos una vez reconstruídos formaban una inscripción triunfal, escrita en arameo, realizada con toda probabilidad por Hazael de Damasco, sirio, una importante figura internacional de finales del siglo IX a C. Hazael (o más precisamente, el rey sin nombre) alardea de sus victorias sobre el rey de Israel y su aliado el rey de la "Casa de David". La primera vez que el nombre David ha sido encontrado fuera de la Biblia. La inscripción de Tel Dan generó un importante debate y una sucesión de artículos cuando apareció, dando pie incluso a acusaciones de falsificación. Los expertos han  decidido finalmente de modo amplio considerarla como a) genuina, y b) relativa a la dinastía de David y al Reino Arameo de Damasco".[1] Se encuentra actualmente en exposición en el Museo de Israel, en Jerusalén.[2]  Veamos la transcripción del texto original con traducción hecha Lawrence J. Mykytiuk (publicado en 2004). El texto dañado o faltante se representa mediante corchetes vacíos "[ ]" y las palabras y letras dentro de los corchetes han sido reconstruidas. El "Hadad" mencionado en las primeras líneas es un dios. (Los israelitas de esa época eran henoteístas como muchos pueblos vecinos)[3]

[maté a Jojrán, hijo de [Ajab] rey de Israel, y maté a [Ocozjías hijo de [Jorán, re]y de la casa de David. Y [arruiné sus ciudades y convertí] su país en una tierra [desolada].

Analicemos este documento historiográfico y veamos que a que conclusiones llegamos. 1) La inscripción está escrita en arameo, lengua de los reinos de Siria. 2) Guarda relación con los detalles de una invasión de Israel llevada a cabo por un arameo cuyo nombre no se menciona en los fragmentos hallados hasta ahora. No obstante, es casi incuestionable que cuentan la historia del asalto de Hazael, rey de Damasco, al reino septentrional de Israel en torno a 850 a. de C. 3) Aquella guerra tuvo lugar en una época en que Israel y Judá eran reinos distintos, y el resultado fue una amarga derrota para ambos. 4) Se trata de una prueba impresionante de la fama de la dinastía davídica menos de cien años después del reinado de Salomón, hijo de David. El hecho de que Judá (o, quizá, su capital, Jerusalén) aparezca mencionada únicamente con la alusión a su dinastía gobernante, y mencione al rey vencido en el esa instancia como perteneciente a la “Casa de David” es una evidencia clara de que la fama de David no fue una invención literaria de un periodo muy posterior. Y que para los escribas de la época resultaba mucho más trascendente hacer mención que ese rey pertenecía a la Casa de David, que su propio nombre.

 

La estela de Mesa: es una piedra de basalto negro, que muestra una inscripción del moabita rey Mesha del siglo IX a. C., descubierta en 1868. La inscripción de 34 líneas, la más extensa recuperada del antiguo Moab, escrita en alfabeto paleohebreo. Fue erigida por Mesha, alrededor de 850 a. C., como un registro y recuerdo de sus victorias en su revuelta contra el Reino de Israel, que emprendió tras la muerte de su gobernante, Ajab.

La piedra tiene 124 cm de alto y 79 cm de ancho y 36 cm de espesor; esta redondeada por arriba y por tenía soporte o pedestal donde apoyarla, se colocó directamente sobre la tierra, su tamaño y peso no requerían otro tipo de sustento. Fue descubierta en el antiguo Dibon hoy Dhiban, en Jordania, en agosto de 1868, por el Rev. F. A. Klein, un misionero alemán en Jerusalén. "Los árabes de las proximidades, temiendo la pérdida de tal talismán, rompieron la piedra en trozos; pero ya se había obtenido un molde por [Charles] Clermont-Ganneau, y la mayoría de los fragmentos fueron recuperados y montados por él". Un molde es una impresión en papel maché. El molde (que nunca ha sido publicado) y la estela recompuesta (que ha sido publicada en muchos libros y enciclopedias) están actualmente en el Museo del Louvre, en una de las salas dedicadas al Levante: Planta Baja, ala Sully, sala "D". Por ello su descubrimiento muy anterior a la estela de Tel Dan, llevó tantos años su reconstrucción y posterior traducción. Hecho que recién pudo ser llevado a cabo en el año 1994, de forma contemporánea con le Estela de Dan.

La estela de Mesha narra cómo este rey Moabita,  con el apoyo del dios Quemos lucha contra dos de los más importantes reyes de Israel, Omri y Ajab, quienes habían conquistado el reino de Moab, logrando la victoria y recuperando de esta manera su reino. El idioma en que está escrita es el moabita, considerado como una lengua semítica protohebrea. El problema mayor es que el molde tiene partes prácticamente ilegibles, y donde aparentemente se hace mención no de la Casa de David, sino de la tierra de David, está muy deteriorado tanto que en realidad se lee Javid, a lo que el especialista en textos antiguos, especialmente bíblicos, agregó una D delante para obtener de esta manera una  traducción con algún significado, formando así la palabra Djavid. Esto definitivamente no resultó convincente a los académicos, que casi en su totalidad descartaron que esta estela hiciera mención del Rey David. A lo que agregamos además el hecho de que diría, si el nombre fuera David, “la tierra de David”, y esto no es pura semántica. La tierra de David puede estar significando el lugar donde nació David, que perfectamente pudo no haber sido Belén en Judea, sino cualquier otro sitio y no estar haciendo mención a la dinastía davídica.

Como hemos podido apreciar si bien las estelas no hacen una referencia personal e individual en lo que respecta al Rey David, si nos estarían confirmando su existencia de manera indirecta. Hay más elementos para analizar, tenemos datos arqueológicos e historiográficos que si bien no hablan al igual que las estelas de la persona de David, nos permiten haciendo un cruzamiento entre esa información y las realidades de los reinos vecinos poder inferir conclusiones con un cierto nivel de certeza. Esto lo vamos a llevar a cabo en el próximo post en pocos días. Un abrazo a todos.

 


[1]  Finkelstein, Israel. "State Formation in Israel and Judah: A Contrast in Context, a Contrast in Trajectory" Near Eastern Archaeology, Vol. 62, No. 1 (Mar., 1999), pp. 35–52.

     [2]  «Samuel and Saidye Bronfman Archaeology Wing». The Israel Museum, Jerusalén. 

   [3]    henoteísmo o monolatría (del griego: heis, henos "un" y theos "dios") es la creencia       religiosa según la cual se reconoce la existencia de varios dioses, pero sólo uno de ellos es suficientemente digno de adoración por parte del fiel. No confundir con monoteísmo, que es la creencia en un solo Dios. 

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Caída y Destrucción del Reino de Judá 

Rey David (B)

Jer. 8.8

¿Cómo podéis decir: Somos sabios, la Ley de YHVH está con nosotros, cuando la pluma engañosa del es­criba la ha convertido en mentira?

 

Hemos analizado las estelas que fundamentan a los historiadores, el poder afirmar que David existió realmente. Estas fueron el puntapié inicial para que los investigadores iniciaran una búsqueda sistemática de pruebas arqueológicas y documentales que confirmaran la sentencia inicial.  Lamentablemente en toda Judea no se encontraron esas  pruebas bajo ninguna de las perspectivas posibles. Ellos llevó a que un equipo  de arqueólogos, pertenecientes a la Universidad de Tel Avid, Instituto de Arqueología dirigido por nuestro ya conocido Israel Filkestein comenzara con el desarrollo de una nueva técnica operacional. Estamos por los años 80 y 90 del siglo pasado. La idea fue no hacer prospecciones nuevas que generalmente terminaban en excavaciones y trabajo con poca recompensa. Sino que junto a los estudiantes de la universidad se inicio el trabajo parcelando toda la zona, incluyendo los que antiguamente eran los Reinos de Aram, Moab y Edom, territorios pertenecientes a la actual Jordania. Luego de ese parcelado, que en realidad no era una novedad operacional, se comienza si con un nuevo sistema que iba a cambiar la historia. En lugar de llevar a cabo de forma directa prospecciones, se tomó la decisión de primero hacer un relevamiento topográfico en cada una de las parcelas, al efecto de que luego al unir todo el conjunto realizado de forma individual en cada parcela, obtener visión total del conjunto. Esto permitiría observar aquellos sitios que presentan anomalías no naturales  del terreno, lo cual indicaría que por allí pasó la mano del hombre, por lo tanto era muy probable en esos lugares fueran tells[1], o sean lugares donde al excavar habría bastantes probabilidades de hallar restos arqueológicos. El resultado de este método fue bastante positivo, los hallazgos dentro del Judea, eran singularmente similares a los hallados en los reinos vecinos. Esto permitía llevar a cabo una datación que cubría el supuesto período davídico. Primera conclusión, los asentamientos en esa región no superaban el de una aldea tribal, la cerámica era elemental, exclusivamente  para uso doméstico, las viviendas muy rudimentarias, construidas en madera, y el techo generalmente en base a una enramada muy tupida. Sin duda viviendas como diríamos ahora de use y tire. Si venía la sequía o la hambruna había que partir hacia otro sitio más propicio. El régimen social estaba formado por la base familiar, luego venía la familia ampliada, nueras, yernos, tíos sobrinos y toda clase familiares con su familia restante. Finalmente la tribu que se constituía de personas que ante la falta de lugar para asentarse, escases o carencia total de ganado que se acercaba al asentamiento y se ofrecían como trabajadores a cambio de que le permitieran permanecer a la tribu. La economía era muy simple, economía de subsistencia, la parcelas labradas eran pequeñas, el territorio no se prestaba para el gran desarrollo de agricultura, así como tampoco el clima ayudaba.

¿Qué tiene que ver esto con la confirmación de la existencia de David? Pregunta que se harán muchos al leer esta información que hemos compartido. Muy bien ninguna de estas evidencias menciona de forma específica a David, pero nos sigue orientando el camino a seguir. Si cruzamos esta información con la que nos brinda la Biblia, y quitamos todo aquello que conforma el relato teológico, y nos quedamos  solo con los datos históricos, encontraremos una realidad muy similar entre ambas fuentes histriográficas. Conclusión, este cruzamiento nos estaría indicando que esos datos bíblicos tienen una fuerte base real, y nos permite poder tener un buen nivel de certeza y confiabilidad en los mismos. Lo que nos llevaría por consecuencia pensar que los datos biográficos sobre David podrían ser perfectamente ciertos.

Ahora analicemos que tenemos como base para continuar nuestro camino. A) Sabemos que David Existió. B) Nació en Belén, su genealogía indica que fue hijo de Jesé, fue el menor de ocho hermanos. C) en una determinada etapa de su vida cansado del maltrato recibido por ser el hermano menor, según marca la tradición social de la época. Y por hasta ahora a este punto es el llegamos.

Pero tenemos otras prospecciones en otros lugares, por ejemplo Jerusalén.

 

La imagen de Jerusalén en tiempos de David, y más aún en tiempos de su hijo Salomón, ha sido objeto durante siglos de una actividad mistificadora y novelesca. Peregrinos, cruzados y visionarios de todo tipo han difundido historias fabulosas sobre la grandeza de la ciudad de David y el Templo de Salomón. No es, pues, casual que la búsqueda de los restos de dicho Templo fuera uno de los primeros retos aceptados por la arqueología bíblica en el siglo XIX La búsqueda no fue nada fácil y, debido a la naturaleza del emplazamiento, sólo dio frutos en muy raras ocasiones. Jerusalén, habitada sin interrupción y construida en muchos estratos superpuestos, se encuentra en un collado al este de la divisoria de aguas de las colinas de Judea, muy cerca del borde del desierto de Judá. En el corazón de la parte histórica se halla la ciudad antigua, circundada por las murallas otomanas. El barrio cristiano se sitúa en el noroeste de la ciudad antigua, en torno a la iglesia del Santo Sepulcro. El barrio judío se levanta en el sureste y domina el Muro de las Lamentaciones y la montaña del Templo, que cubre el ángulo sureste de la ciudad otomana. Al sur de la montaña del Templo, extra muros de la ciudad otomana, se extiende el resalte largo, estrecho y relativamente bajo de la ciudad de David —el antiguo tell de la Jerusalén de las edades del Bronce y el Hierro Antiguo—. Está separado de las colinas circundantes por dos barrancos. El oriental, el valle de Cedrón, lo separa del pueblo de Siloé. La principal fuente de agua de la Jerusalén bíblica“el manantial de Guijón” se halla en este barranco.

En Jerusalén se han realizado continuas excavaciones —con un con un periodo de investigación especialmente intenso dedicado a los restos de las Edades del Bronce y el Hierro en las décadas de 1970 y 1980 bajo la dirección de Yigal Shiloh, del Instituto Arqueológico de la Universidad Hebrea, en la ciudad de David, núcleo urbano original de Jerusalén—. Sorprendentemente, según ha resaltado David Ussishkin, arqueólogo de la Universidad de Tel Aviv, el trabajo de campo realizado allí y en otras partes de la Jerusalén bíblica no ha proporcionado pruebas significativas de haber estado ocupada en el siglo X. No sólo falta cualquier signo de arquitectura monumental, sino incluso simples fragmentos de cerámica. Los tipos tan característicos del siglo X hallados en otros yacimientos que ya hemos mencionada son raros en Jerusalén. Algunos estudiosos han sostenido que las posteriores actividades constructivas de carácter masivo emprendidas en Jerusalén han borrado cualquier signo de la ciudad primitiva. Sin embargo, excavaciones realizadas en la ciudad de David han dado a conocer hallazgos impresionantes del Bronce Medio y los últimos siglos de la Edad del Hierro; pero no del siglo X a. de C. Ya estamos hablando del siglo VII, época del Rey Josías. Según la evaluación más optimista de este testimonio negativo, la Jerusalén del siglo X era de extensión bastante reducida, no mayor, quizá, que la de un asentamiento corriente de las comarcas serranas. Otro detalle interesante en este período que estamos analizando este asentamiento apenas un poco mayor que los demás, se llamó Jebud, y sus ocupantes eran los jebuseos, una tribu que se especula procede del noroeste, y que demuestra que no sólo eran judahitas e israelitas quienes poblaban estos asentamientos,  este dato sumado al tamaño del poblado muy lejano a la ciudad amurallada de la que la Biblia nos habla, permite sacar claramente como conclusión que la épica batalla por la conquista de Jerusalén llevada a cabo por David, y su famosa estratagema de ingresar por los túneles que transportaban el agua se trata solamente de un pintoresco relato para aumentar la imagen de gran estratega y héroe con el fin de resaltar la figura del primer rey Judá e Israel.

Esta modesta valoración concuerda con el tipo de poblamientos más bien exiguos del resto de Judá en aquel mismo periodo, compuesto tan sólo por una  veintena de pueblos pequeños y unos pocos miles de habitantes, muchos de ellos de pastores nómadas. Esta realidad nos permite inferir que un grupo de cuatrocientos guerreros, que se dedicaban al saqueo de asentamientos sin mucha defensa, dirigidos por David, no encontrarian mucha resistencias a sus ataques y lo más común fuera que al venir a ese grupo de hombres armados huyeran en vez de combatir valientemente como nos cuentan los textos sagrados. Otro detalle interesante a tener en cuenta en ese período el caballo todavía no estaba presente en esas regiones.

 

 


[1] Tell (plural: tells), también escrito como tall o tel (en árabe تلّ, tall, y en hebreo תל, tel), es un término que significa colina o montículo, que sirve para designar un yacimiento arqueológico con forma de montículo de tierra que es el resultado de la acumulación y la subsecuente erosión de materiales depositados 

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Caída y Destrucción del Reino de Judá

Rey David (C)

Hola todos. Repasemos un poco y brevemente lo que analizamos sobre el Rey David. 1) Llegamos a la conclusión de que David realmente existió, recordemos la estela de Dan. 2) Sabemos a través del registro arqueológico que las narraciones bíblicas exageran en demasía las posibles dimensiones de las ciudades involucradas, la cantidad de hombres que integraban los ejércitos, y el tipo de batallas que se describen, dado que la demografía no contaba con población suficiente como para llegar a ese tipo de confrontaciones. Sin duda los autores bíblicos se basaron en los relatos de las fuentes históricas, que narraban las heroicas batallas llevadas a cabo entre los diferentes imperios que rodeaban laa región. Y a que su vez nos permite sacar otra conclusión de manera indirecta. Esta es que por esos tiempos la región de Judea e Israel, carecía de interés estratégico y atracción económica para estos imperios, pues sus luchas eran por conquistas territoriales, regiones ricas en minerales o estratégicas por su lugar en los cruces de los camino de las caravanas comerciales. Ninguno de estos requisitos cumplía por el momento esas tierras agrestes, difíciles de transitar y sin recursos naturales. Por tanto tratemos de responder las preguntas una a una: a) ¿Si Saúl no existió, que hizo David durante todo el tiempo que transcurrió de la ida de su casa, hasta ser ungido Rey? Aquí tenemos lo que podríamos llamar una confirmación de la conclusión que habíamos sacado en artículos pasados, el que Saúl era una creación para engrandecer la figura de David. Con otro agregado que podemos hacer. El mito que cuenta los celos de Saúl por David, y la persecución que el primero hace del segundo, termina confirmando que mientras huye David y su grupo de cuatrocientos hombres acaban volviéndose en saqueadores, esto explicaría la realidad de lo hecho por el futuro rey durante ese período en que no tenemos ningún dato historiográfico. b) ¿Cómo logró que el pueblo de Judea lo aceptara como rey? Otra incógnita, difícil de explicar. Se generan dos hipótesis: 1) Llegó al ocupar el reinado por la fuerza. Hecho que se encuentra entre una de las grandes posibilidades. Puesto que una fuerza compuesta por cuatrocientos hombres entrenados para pelear, quizás no con disciplina militar, si pero con una experiencia en la lucha adquirida tras años de andar saqueando y peleando contra un enemigo muy inferior. Pues esos asentamientos estaban compuestos de gente trabajadora, no preparada la pelear y que posiblemente ante la embestida de tales hombres salieran huyendo, en lugar de hacer frente. Siendo la forma que ante la poca resistencia David se podría haber hecho con el control de las tierras altas. Recordemos que no había por esos tiempos nadie interesado en enfrentarse por ellas. La otra opción; 2) Que ante el temor a los filisteos, los ataques esporádicos de sus vecinos de Moab, Aram, y Edom, a los cuales sumamos a los propios hombres de David, hayan tomado la decisión de manera voluntaria de nombrarlo líder para que los ayudarán a enfrentar a esos enemigos, yaque ellos no estaban preparados para combatir. Esas son las hipótesis con más apoyo entre los expertos. Certezas, ninguna. 3) Durante algún tiempo hubieron autores que manejaron, que David podría haber sido uno de los líderes de los grupos de salteadores de caminos que asolaban la franja costera de Sephela, y cobraban peaje para dejar pasar las caravanas comerciales sin robarlas. Este tipo de hecho fue muy común por esa época en todo Canaán, lo que en un principio fue muy aceptado, para luego ser descartado, pues había una diferencia de más de doscientos años entre los tiempos que existieron y posteriormente fueron contralados por los ejércitos de los distintos imperios y el período de David. c) ¿Cuáles fueron realmente sus conquistas? ¿Con qué medios las llevó a cabo? La Biblia hace mención que David instaló la capital del reino en la pequeña, ciudad de Hebrón, prácticamente el único asentamiento por esa época que se podría catalogar como ciudad. Esta se encuentra a unos treinta y cinco kilómetros al sur de Jerusalén y a unos 930 metros sobre el nivel del mar. Hebrón es una de las ciudades más antiguas de la región, lo cual es lo mismo que decir una de las ciudades más antiguas del mundo. Estaba habitada por los cananeos en el cuarto milenio y fue la sede de su reino En la Biblia se menciona al reino de Hebrón en el siglo XVIII a. C. y se afirma que antes de la conquista israelita (después de 1400 a. C.) se llamaba Quiryat-Arbá («ciudad de ‘Arbá‘») (Libro de Josué, 14:15). Esta ciudad está vinculada con varias narraciones bíblicas. Conforme a la crónica de María Valtorta (Italia, 1944), en Hebrón tuvieron su casa el sacerdote Zacarías Y Elizabeth, su esposa (Lucas 1 :5-7), padres de Juan el Bautista, donde María, esposa de José de Nazareth le visitó mientras estaba encinta de Jesús para ayudarle en sus labores, por ser su prima y como se sabe, estaba entrada en años. Hebrón registra la primera adquisición de tierras de la que se tiene noticia. Es en el capítulo 23 del Génesis, donde se cuenta que Abraham, después de la muerte de su esposa Sara, decidió comprar la cueva de Macpelá y las tierras de alrededor para sepultar a su esposa y a él mismo. Se describen minuciosamente la negociación y la ceremonia de la compra. Es un fragmento muy importante de la Biblia, probablemente el primero que documenta un hecho concreto y relata una de las tradiciones judías más queridas y conservadas, teniendo en cuenta que estamos hablando en términos bíblicos. Una vez que Hebrón fue integrada en los dominios de la tribu de Judá, allí David fue proclamado primero rey de Judá (II Samuel, 2:1-4) [después rey de Israel] (II Samuel, 5:1-3) y fue la capital hasta la conquista de Jerusalén (1 Re. 2, 11). Se han hallado inscripciones del siglo VII a. C. (época de Josías y la reforma religiosa) con el nombre judío de la ciudad. Hacia 587 a. C., destruido el primer templo, los judíos fueron expulsados y su lugar fue ocupado por los edomitas. Herodes el Grande construyó una gran muralla de 12 metros de altura que aún rodea la cueva de Machpelah. Historiográficamente en esta ciudad fue donde permaneció durante tres años David, antes de que lo proclamaran Rey de Judea primero, y luego rey de Israel. Una vez que tuvo el dominio de Israel, consideró que Jebub, un asentamiento perteneciente a una tribu llamada los jebuseos, era el lugar adecuado para crear lka capital del novel reino, fue ocupada por el nuevo rey de los dos reinos unificados. Aunque este detalle se sigue discutiendo entre los académicos, pues hay dos grupos con opiniones opuestas, unos aseguran que si existieron los dos reinos unificados, y otra que va tomando más fuerza en base a nuevas fuentes documentales halladas recientemente que niegan rotundamente que alguna vez hayan estado unidos el norte y el sur. Pero como no estamos aquí para entrar en ese tipo de discusiones de eruditos, sigamos con los hechos de que tenemos conocimiento. David conquista este asentamiento y lo toma por capital de todo el reino. El lugar era estratégico, pues estaba entre las dos fronteras del norte y del sur, teniendo de esa manera acceso fácil a las dos partes del reino. Lo más importante era estar lo más cercano al norte donde todavía seguía siendo resistido por los líderes tribales. Una que consiguió establecer con claridad su dominio se dedicó a ir conquistando la mayor parte de pequeñas ciudades, asentamientos, y así ir ampliando poco a poco el territorio de su reino. Por supuesto mandó construir un palacio real en la ciudad de David, tal cual la bautizó antes de que pasara a ser Jerusalén, así como también unos muros de adobe reforzado con piedra y asegurar el abastecimiento de agua. Hizo acuerdo con reyes vecinos, sobre todo para mejorar el intercambio comercial, y darle una figura de reino a esa pequeña región, que hasta ese momento no había sido valorada para nada. Resumiendo quedan muchas preguntas sin respuestas, muchas respuestas son conclusiones en base a documentos o hallazgos arqueológicos externos. En Jerusalén no se encontró nada que se refiera a su primer rey. Salvo casos excepcionales, en los reinos vecinos no se hace mención de David. Durante su gobierno los grandes imperios circundantes se enfrentaban entre ellos, teniendo problemas mayores por qué preocuparse que ese pedazo de tierra sin valor para ellos. Cosa que en un futuro iba cambiar. David al parecer fue un buen rey, aunque según la propia Biblia cometió sus grandes pecados, y que fue perdonado por ser el preferido de Dios, hecho interesante me parece a mí, pues este Dios no juzga a todos con la misma vara. Según el relato bíblico a Saúl lo condena con la muerte por tan solo un pecado mucho menor, (haberle perdonado a los amalecitas, mujeres y niños la vida, y no haberlos matado a todos. En cambio a David le perdona el haber mandado matar al esposo de Betsabé, su amante para quedarse con ella, le perdona el haber matado a su propio hijo en venganza. Haber mentido, matado y traicionado. En fin son cuestiones de interpretación como dirán algunos. Bueno queridos amigos, hemos terminado con David, espero que hayan sacado sus conclusiones, se que este tipo tema es muy polémico, y entra en juego mucho la subjetividad, y para los creyentes les genera una disyuntiva peor, sigo a la fe o la ciencia. Pero me gustaría aclararles que si lo que hemos analizado hasta ahora puede resultar chocante a algunos, ni les cuento cuando en el próximo post tratemos sobre el hijo de David, Salomón. Un saludo para todos. Un fuerte abrazo

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La tableta de piedra del rey Salomón: ¿fraude genial o demostración de la verdad histórica de la Biblia?

Hoy los invito a compartir un acontecimiento ocurrido recientemente, de hecho sus controversias aún no han terminado. La idea es dar un poco de oxígeno a los seguidores de nuestro tópico, para echarle una mirada a sucesos que están muy vinculados a la Biblia, pero que no forman parte ni de sus textos, ni de su historia. Este hecho que les voy a narrar tiene más que ver un thriller, ya sea una novela de ficción o un excelente argumento para una buena película. La única diferencia que este suceso es real y no tuvo la gran difusión que generalmente tienen los medios de comunicación citados anteriormente.

Comencemos con la historia, está vinculada al Rey Salomón, motivo por el cual se me ocurrió incluirla en este espacio, ya que hoy tocaría iniciar con este rey, el último de los tres reyes citados por la Biblia, como monarcas del reino unificado de Israel. Pero estos sucesos no están vinculados directamente a él, ya veremos a continuación.

La historia comienza en el año 2001, cuando un renombrado arqueólogo israelí recibió una misteriosa llamada telefónica de un desconocido que lo invitó a reunirse con él y otro respetado experto. En la clandestina reunión, les mostraron una hermosa piedra negra con una inscripción. Los expertos la examinaron y se emocionaron. Lo que estaba escrito en hebreo antiguo revelaba una maravilla. Parecía ser la evidencia tan buscada pero jamás encontrada de que hace unos 3.000 años, en el centro de Jerusalén, realmente existió el lugar que la Biblia llama "La casa del Señor", el magnífico templo de Salomón.

El templo que fue construido para guardar el arca de la Alianza, el cofre sagrado que contenía los 10 Mandamientos, la palabra del Dios del pueblo judío, y más tarde de los cristianos y los musulmanes, escrita en piedra. El templo simbolizaba la residencia personal de Dios en la Tierra, entre su pueblo, en su ciudad elegida. Se mantuvo en pie desde la época del rey Salomón, en el siglo X a.C., hasta que fue destruido por el ejército del rey Nabucodonosor de Babilonia en 586 a.C.

De la Biblia a la tableta

El capítulo 12 de 2 Reyes de la Biblia empieza contando que Joás de Judá, quien reinó un siglo después de Salomón, ordenó recaudar fondos para hacerle reparaciones, que por falta de mantenimiento se venía deteriorando mucho. Joás fue el octavo rey de Judá, el único que sobrevivió a una masacre instigada por su abuela materna Atalía, que en la que hizo matar a todos sus nietos, hijos de Ocozías rey antecesor y padre de Joás.

"Todo el dinero consagrado que el pueblo suele traer al templo del Señor, (...) lo deben recibir los sacerdotes, cada uno de mano de sus familiares, para reparar los portillos del templo y todas las grietas que se hallen".  2 Reyes 12, 4-6.

La inscripción en la tableta, aparentemente del año 1000 a.C., describía las reparaciones hechas al templo por el rey Joás, por supuesto que la datación si somos estrictos no coincidiría, ya que Salomón comienza a gobernar por el 965 a.C., y construye el templo a los cuatro cinco años de su reinado, o sea alrededor del 960 a.C., por lo en la fecha que se data originalmente la piedra el templo no estaba construido aún. Agreguemos que que Joás reinó aproximadamente en el año 845 0 48 a.C., cien después de Salomón es imposible que se estuviera reparando un templo que no existía- La frese escrita en la piedra decía además de lo mencionado

"Reparé la construcción e hice los arreglos en el templo y los muros que lo rodean".

La coincidencia era más que intrigante. Ver 2 Samuel 12, 10-15

¿Auténtica o falsa?

Unos meses más tarde, la tableta fue llevada al Servicio Geológico de Israel para ser autenticada. Primero examinaron la pátina, una capa delgada que se forma a lo largo del tiempo en la superficie de una roca o piedra por la interacción con los químicos en el aire, agua o tierra con los minerales de la piedra misma. Los geólogos encontraron que la pátina era continua en el frente de la piedra y -crucialmente- en las letras de la inscripción. Eso significaba que ¡¡habían sido grabadas en el pasado lejano!! La pátina, esa capa que se forma sobre las rocas a lo largo de mucho tiempo, no sólo era continua sino que estaba presente en los huecos hechos por las letras, demostrando que habían sido hechos en el pasado lejano.

Habiendo confirmado que era antigua, la gran pregunta era ¿cuán antigua?

Para la datación de carbono, necesitaban que tuviera ese elemento... restos de carbono. Por suerte, la pátina contenía algunas partículas diminutas. Los resultados fueron concluyentes: las partículas eran de circa 2.300 años. También aquí encontramos discrepancia en la datación, pero la podemos descartar por las diferencias en menos o más que tiene la datación llevada a cabo con carbono 14, aunque ese margen se ha reducido de 150-100 a menos de 30 años.

Y un último descubrimiento ayudó a cerrar el caso: la pátina contenía diminutos gránulos de oro, precisamente lo que se esperaría en una piedra que hubiera estado en un incendio en un templo enchapado en oro... como lo describe la Biblia.

En 2003 el Servicio Geológico declaró oficialmente que la tableta era genuina. Demasiado bueno para ser cierto, todo encajaba a la perfección, hecho que ocurre en porcentajes bajísimos en la vida real.

El excepcional artefacto fue ofrecido a la venta al Museo de Israel, hogar de muchos de los más grandes tesoros del país.

Suspicacias

Sin embargo, el museo necesitaba saber de dónde venía la tableta. Hasta su dueño era un misterio. Fue entonces que la saga de la tableta se volvió muy misteriosa; cuando el museo quiso llevar a cabo sus propias  identificaciones, tanto el hombre que la había revelado como la piedra misma desaparecieron. La Autoridad de Antigüedades Israelí reclamaba respuestas.

Una búsqueda de nueve meses del misterioso extraño que había aparecido con la tableta eventualmente llevó a encontrarlo, un detective privado que había sido contratado por el Museo lo rencontró, este hombre  dueño de la más grande colección privada de antigüedades de Israel, se llamaba Oded Golan.

Golan insistió en que no era el dueño de la tableta y que no sabía dónde estaba: que había actuado solamente como intermediario. Pero las autoridades tenían sus sospechas: sabían que él era el dueño del Osario de Santiago, otro artefacto extraordinario que había aparecido hacía un par de años.

Frases modernas

En el pasado, las familias judías usaban osarios o cajas de entierro para guardar los huesos de sus muertos en cuevas o cámaras sepulcrales. Ésta era muy especial, pues llevaba una inscripción que lo vinculaba a Jesús.

En 2002 había sido declarada la primera evidencia física de la existencia de Jesucristo y causó sensación en todo el mundo. Que el mismo coleccionista estuviera vinculado a dos artefactos tan extraordinarios despertó sospechas. Las autoridades registraron el apartamento y los depósitos de Golan y recuperaron tanto el osario como la elusiva tableta.

En el osario se encontraba estaban  grabadas las palabras “Santiago; hijo de José, hermano de Jesús”  escritas en hebreo antiguo o protohebreo. Hecho curioso, también cuando Santiago muere por lapidación en la plaza de Jesuralén, decretado su ejecución por el Sanedrín, esto ocurrió en el año 36/37 de nuestra era, y en esa época los dos idiomas más comunes eran el hebreo clásico y el arameo. ¿Por qué usar el protohenreo o hebreo antiguo más de quienientos años después? Otra curiosidad.

Era hora de establecer de una vez por todas si ambas eran genuinas. Esta vez, formaron un comité de lingüistas y científicos para que las examinaran.

Al examinar la tableta, varios lingüistas dijeron que era una falsificación, pues encontraron anacronismos: expresiones cuyo significado era distinto en el hebreo de la época del Templo de Salomón, ni que hablar en la época de Jesús. Otros expertos señalaron que se sabía tan poco del hebreo antiguo que era imposible estar seguro. ¿Una pregunta que me surge, eran lingüistas, como se hizo para traducir los texto bíblicos de ese período, escritos en ese hebreo que estos caballeros ahora no entendían?  Esta última circunstancia amplió más las suspicacias, como recién dijimos estamos hablando de que el osario es 500 años posterior a cuando se usaba ese tipo de hebreo. ¿Los expertos que afirmaban esto no se dieron cuenta de ese detalle o tenían algún interés especial en el tema? Por ejemplo dinero.

Lo que dijo la piedra

El comité recurrió a la geología. Yuval Goren, geoarqueólogo y director del Instituto Arqueológico de la Universidad de Tel Aviv, pronto encontró evidencia de que un equipo de sofisticados falsificadores había llevado a los anteriores expertos por mal camino. Descubrió que la composición de la pátina del revés de la tableta era distinta a la del frente: estaba formada de sílice, de manera que no se había formado en Jerusalén, no hay en esta región.

Además, encontró en la pátina del frente algo aún más extraño: fósiles marinos diminutos, muy comunes, si la pátina se hubiera formado bajo el mar, pero el Templo de Salomón no estaba cerca al mar.

Los resultados de estos análisis y otros llevaron a conclusiones distintas a las anteriores.

La pátina de la piedra había sido fabricada artificialmente. Las partículas de carbón, que produjeron la convincente datación de carbono, habían sido agregadas a mano. Los fragmentos de oro que sugerían que la tableta había sobrevivido al fuego en una época antigua, eran un astuto toque de gracia. Respecto a la caja de entierro, era auténtica... pero la parte de la inscripción no. Aquí tenemos la explicación de lo que mencionamos en el párrafo anterior.

Los expertos situaron la primera parte del escrito -"Santiago, Hijo de José"- en la primera mitad del siglo I d.C.; el resto, "Hermano de Jesús", había sido añadida varios siglos más tarde... unos 20, pues era actual..Un fraude con conocimiento de causa

Los expertos presentaron sus conclusiones: la tableta de piedra y el Osario de Santiago eran unas elaboradas falsificaciones. Y las autoridades tenían claro que se trataba de un equipo de falsificadores que contaba con expertos en varias disciplinas.

Cuando la policía arrestó a Oded Golan e inspeccionó sus propiedades, descubrió en un taller una colección de herramientas, materiales y "antigüedades" a medio hacer. La evidencia indicaba que estaban lidiando con una operación a una escala mucho más grande que lo que habían pensado.

Los investigadores establecieron que coleccionistas en todo el mundo habían pagado cientos de miles de dólares por artefactos que venían de los asociados de Oded Golan. Decenas de estos objetos fueron examinados por Goren y todos resultaron ser falsos.

Inevitablemente, surgió el temor de que artefactos hechos por el equipo de falsificadores hubieran llegado a los grandes museos del mundo.

Muchos de esos objetos, como la tableta que disparó la investigación, habían sido hechos para aprovecharse del deseo de muchos de confirmar la Biblia como historia. Esto disparó una investigación a nivel internacional, sin precedentes. Y por razones de seguridad, y para no involucrar aquellos objetos, que si eran verdaderos, y  que estaban en posesión de los coleccionistas privados, o en los museos se resolvió mantener todo el mayor bajo perfil posible, para evitar el escándalo subsecuente, y la desastrosa bajada de precios de los objetos fueran auténticos o no. Es claro que en el ambiente de los coleccionistasla noticia se había corrido como reguero de pólvora, pero con todo se logró evitar el pánico.

Sin final

En diciembre de 2004, Oded Golan fue acusado de falsificar antigüedades. El juicio se extendió hasta 2012, Golan fue absuelto de todos los cargos de falsificación, pues el Estado no pudo probar su caso, y el juez ordenó que se le devolviera todo lo que había confiscado.

El famoso equipo de investigadores que había logrado engañar hasta los expertos, nunca fue identificado, aunque se tiene por parte de las autoridades alguna sospecha sobre algunos nombres, en este mercado especialistas a este nivel no abundan. Pero la justicia no puede hacer nada porque hay cero pruebas.

A pesar de todo, las dudas no se acallaron:

El mismo Golan le dijo al periodista Matthew Kalman del diario israelí Ha'aretz -quien cubrió la historia desde el principio,”que no estaba seguro de qué era la tableta. Puede ser de la época del rey Joás, del siglo IX. Puede ser una copia hecha más tarde de la piedra original que estaba en el Templo, o hasta un intento de registrar en piedra las reparaciones que se hicieron. O puede ser una falsificación hecha hace sólo 100 años o menos. Realmente no lo sé".

Y los expertos, siguen opinando.

En 2016, el profesor Ed Greenstein, de la Universidad Bar-Ilan, de Israel, publicó una actualización de su artículo "La supuesta inscripción de Joás: un postmortem", en el que concluye:

"Ningún libro de texto de las antiguas inscripciones en hebreo incluirá el llamado texto de Joás; ningún historiador del antiguo Israel jamás contará con la inscripción como fuente; ningún gramático o lexicógrafo del hebreo antiguo incluirá palabras, frases o formas que se encuentran en la inscripción como datos auténticos".

No obstante, otros expertos, se inclinan para el lado contrario, Chaim Cohen, de la Universidad Ben Gurion, escribió en 2009, antes de que se comprobara. “Si se llega a comprobar que es una falsificación, en mi opinión es la falsificación más brillante de todas”  Mientras que Ronny Reich, uno de los fundadores de la Autoridad de Antigüedades, señaló que"la inscripción me parece auténtica, pues me resulta difícil creer que un falsificador (o un grupo de falsificadores) pueda saber tanto de todos los aspectos -físico, paleográfico, lingüístico y bíblico- como para producir tal objeto".

Buenos estimados, espero que les haya resultado una historia interesante e instructiva. Sobre todo para conocer se nueve todo ese subterráneo del mercado de antigüedades, la cantidad de dinero que circula en él, y lo que son los intereses que van mucho más allá de la historiografía o la arqueología. MI intención fue hacer una pausa en la historia de la Biblia, que retomaremos en el próximo blog, con otra vida que fue varias veces novelada, se han escrito  libros de cuentos para niños, Novelas históricas, leyendas fabulosas que van más allá de la religión e ingresan en la fantasía. Películas que fueron verdaderos éxitos en la historia de cine, ganadoras de muchos Óscars, y una enormidad de series televisivas. Estimados amigos les presento al Rey Salomón, protagonista entre otras películas y libros de “Las Minas de Rey Salomón” Veremos que dice la ficción y que la historia, luego sacaremos las conclusiones. Nos  estamos viendo en pocos días. Como siempre un fuerte abrazo.