Causas de la independencia hispanoamericana, 1750 - 1808

Flavius Stilicho
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Prefecto Annoa
Redactor MHM
Desde: 23 Ene 2011

Muy buen artículo sobre un tema complejo y apasionante.

Carlos III se estrenó con una desastrosa guerra (Guerra de los Siete Años) en la que España entró de parte de Francia, cuando la derrota de ésta ya era practicamente segura. Y después se embarcó en la Guerra de Independencia Norteamericana que si bien esta vez estuvimos en el lado correcto, no dejó de suponer un elevado coste económico. Más o menos 3/5 de los gastos públicos iban dedicados al ejército y la marina; incluso en periodos de paz estos se tenían que mantener altos debido a las tensiones internacionales y la necesidad de mantener un nivel mínimo de efectividad. Si a eso sumamos otros gastos como la administración civil, el pago de la deuda y similares... resulta que el "reformista" Carlos III apenas dedicó una minuscula proporción del presupuesto a lo que hoy llamariamos inversiones para el desarrollo económico.

Con una economía estandada y un estado que era un "enano" fiscal incapaz de meter mano a los estamentos fiscalmente privilegiados no es de extrañar que se mirara hacia América donde en teoría era mas fácil hacer reformas de calado para sacar más ingresos, aunque fuera a costa de dinamitar a la sociedad de las colonias. Apartando a los criollos en un proceso de recentralización en busca de "dinero rápido" se cometió un gran error, ya que un Imperio se suele sustentar sobre la base de un grupo de intermediarios que hacen de contacto entre el poder central y la población en general. La elite criolla se había beneficiado de ese papel de intermediarios y ahora veía perder privilegios sin que a cambio obtuvieran ningun tipo de compensación clara que justificara el mantenimiento de su lealtad a la metrópoli.

Saludos.

Miguel Martinez...
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Decurión
Desde: 7 Sep 2013

Saludos

No pienso que haber apoyado a los rebeldes de las colonias inglesas fuera estar en el lado correcto.

Entiendo que GB era el enemigo, pero se podia haber  llegado a un acuerdo para evitar ese mal ejemplo para el sur de America.

Flavius Stilicho
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Prefecto Annoa
Redactor MHM
Desde: 23 Ene 2011

Bueno con lo del lado correcto me refería al lado vencedor. Otra cosa es si lo correcto era el constante enfrentamiento con Gran Bretaña. Desde el punto de vista "imperial" de España ya no era sólo la obsesión con recuperar lo perdido en Utrecht sino el temor al agresivo expansionismo inglés. Es lógico que se intentara aprovechar cualquier oportunidad para debilitar a Gran Bretaña; además durante toda la historia los países han fomentado rebeliones en los países enemigos sin preocuparse excesivamente de si eso daba mal ejemplo o no en su propio territorio.

De todas formas queda la cuestión de si hubiera sido más inteligente y beneficioso seguir con la política de neutralidad de la época de Fernando VI, que supuso un tímido acercamiento con Gran Bretaña. Tal vez si desde Inglaterra se hubieran dado más muestras de buena voluntad y se hubiera vislumbrado la posibilidad de una cooperación mutuamente beneficiosa...

Habría que ver hasta que punto una potencia imperial como España tenía capacidad para sustraerse a todos los conflictos que fueron surgiendo, en especial los de las Guerras Revolucionarias y Napoleónicas que la llevaron a un punto de extrema debilidad. A pesar del "mal ejemplo" de los norteamericanos, ¿se hubieran rebelado las colonias masivamente contra una España en paz?

Saludos.

Eljoines (not verified)
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Esto era, ¡tirar piedras contra su propio tejado!, aunque el lado correcto fuera apoyar a los americanos en su lucha por la independencia., era de esperar que Gran Bretaña nos la "tuviera guardada", esperando el momento propicio.

Tras el levantamiento de las colonias españolas en 1810, al principio no las apoyaron los ingleses porque nos tenían como aliados en la guerra contra Napoleón, pero tras ella, las apoyó económicamente y con fuerzas voluntarias de la, creo, "Legión Británica" (hablo de memoria).

 

saludos

Hartman
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Desde: 19 Oct 2010

Pues, por estos lares, Inglaterra apoyó la independencia porque se legalizaba el comercio con ella, que hasta el momento era contrabando, con lo que, sin mover un dedo, sólo con enviar algunos agentes, consiguió que nosotros hicieramos el trabajo sucio.

Luego mandó algunos agentes, como Alvear y San Martín, que reforzaron el cambio de amo, perdón, la declaración de independencia.

 

El resto, lo hizo "el Deseado". La Pepa (Constitución) daba un margen de maniobra para comerciar con Inglaterra, permaneciendo Españoles. El pronunciamiento de Mayo de 1814 dejaba en claro que toda oportunidad de negocio pasaría por el valido real de turno. Así que se siguió peleando.

 

Saludos

 

"Poderoso caballero es Don Dinero"

Miguel Martinez...
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Decurión
Desde: 7 Sep 2013

Saludos

 

A ver, a ver, "el resto lo hizo..." "la pepa" todo eso no vale un pimiento, pues los caciques locales ya habian decidido la separacion, a lo lo sumo la hubiera retrasado un poco.

No digo que la separacion fuera inevitable, eh?

Santiago Pitarch
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Desde: 5 Ene 2011

Saludos.

 

Muy interesantes los comentarios. 

Sobre lo que dice Flavius, me gustaría puntualizar de que no hemos de perder de vista la época de la que hablamos. Que Carlos III dedicara 3/5 de su presupuesto a los asuntos bélicos no es nada excepcional. Pensemos que en la Europa del Antuguo Régimen no existe nada parecido al concepto de los actuales presupuestos estatales. Los gastos presupuestarios de los Estados se dedicaban, básicamente, a mantener sus ejércitos, sufragar la corte y su boato, pagar rentas a los privilegiados y otros gastos como las embajadas, etc. La "inversión productiva" es un concepto muy nuevo.

¿Cuál debería haber sido la política exterior de España durante la segunda mitad del XVIII? En primer lugar, contamos con la ventaja que nos da la distancia: para los contemporáneos era más difícil discernirla. Realmente, España no gozaba de una mala situación diplomática. Había dejado de ser una potencia dominante, pero aún era una gran potencia por su riqueza. Por tanto, no era el rival a batir y tenía más margen de maniobra. Las dos grandes potencias eran Francia e Inglaterra (con permiso de Austria y de las emergentes Prusia y Rusia). España estaba muy vinculada a Francia, lo que la protegía de posibles invasiones terrestres y podía centrarse en lo naval. La Armada española superaba a la francesa, lo que la situaba como la segunda potencia naval del mundo en tiempos de Carlos III. Creo recordar que la frase es del Conde de Aranda: "España debe ser el fiel de la balanza". Se refería a que por su situación estratégica y militar, España era vital. Francia no podía batir a los ingleses en el mar sin la ayuda española. Los ingleses no podían hacer la guerra a los franceses sin asegurarse la supremacía naval para sus transportes. Esa era la gran carta a jugar en el mundo de las potencias de la época.

¿Apoyar la independencia de USA? Desde una perspectiva militar y diplomática tenía todo el sentido del mundo. Así se hizo y fue un rotundo éxito. La contribución de España a la derrota de los ingleses fue vital, aunque sea uno de esos episodios desconocidos de nuestra historia. Lafayette es recordado, pero figuras como la de Gálvez o la gran victoria naval de la "captura del doble convoy" han pasado al olvido (pienso escribir un artículo sobre esto). Forma parte de la cultura de un país acomplejado de sí mismo y de su historia.

 

En definitiva, creo que habían dos caminos posibles para la diplomacia española. El primero, el intervencionista. Inglaterra era el enemigo, ergo había que apoyar a Francia y a cualquiera que le plantase cara. El hecho de que al apoyar a colonias revolucionarias se diese pie a las rebeliones propias era un riesgo calculado. Creo reconrdar que algunos asesores españoles, como aranda o Floridablanca, consideraban inevitable que toda América acabase siendo independiente. La cuestión como aprovechar para vengarse de los ingleses.

El otoro camino supongo que habría sido el pacifista. Tal vez hubiese sido una buena política decretar la libertad total de comercio de las colonias españolas con cualquier país. Eso equivaldría a abrir las puertas a que los productos ingleses inundases las colonias españolas. Por supuesto, habría significado que los productos españoles no podrían competir en ese mercado. Sin embargo, no supondría ningún problema real ya que, de facto, el contrabando era altísimo y España se limitaba, en la mayor parte de los casos, a reexportar desde Cádiz lo que importaba de Europa. Cobrando unos aranceles moderados, es bastante probable que la situación financiera española incluso mejorase. Por otro lado, un fluido comercio de Inglaterra con las colonias españolas en América serviría, a su vez, como arma defensiva. En esa situación Inglaterra sería menos propensa a hostigar a España, puesto que en caso de conflicto podía recurrir a un expediente tan sencillo como requisar mercancías y navíos en tierras de la corona española. Un gasto inmediato que muchos ricos miembros del parlamento inglés no estarían dispuestos a permitir. Por supuesto, esto también aceleraría el proceso independentista, puesto que pondría de relieve que la metrópoli española no era más que un intermediario molesto. Pero como ya he dicho, era inevitable.

Flavius Stilicho
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Desde: 23 Ene 2011

Santiago Pitarch ha escrito

¿Cuál debería haber sido la política exterior de España durante la segunda mitad del XVIII? En primer lugar, contamos con la ventaja que nos da la distancia: para los contemporáneos era más difícil discernirla. Realmente, España no gozaba de una mala situación diplomática. Había dejado de ser una potencia dominante, pero aún era una gran potencia por su riqueza. Por tanto, no era el rival a batir y tenía más margen de maniobra. Las dos grandes potencias eran Francia e Inglaterra (con permiso de Austria y de las emergentes Prusia y Rusia). España estaba muy vinculada a Francia, lo que la protegía de posibles invasiones terrestres y podía centrarse en lo naval. La Armada española superaba a la francesa, lo que la situaba como la segunda potencia naval del mundo en tiempos de Carlos III. Creo recordar que la frase es del Conde de Aranda: "España debe ser el fiel de la balanza". Se refería a que por su situación estratégica y militar, España era vital. Francia no podía batir a los ingleses en el mar sin la ayuda española. Los ingleses no podían hacer la guerra a los franceses sin asegurarse la supremacía naval para sus transportes. Esa era la gran carta a jugar en el mundo de las potencias de la época.

¿Apoyar la independencia de USA? Desde una perspectiva militar y diplomática tenía todo el sentido del mundo. Así se hizo y fue un rotundo éxito. La contribución de España a la derrota de los ingleses fue vital, aunque sea uno de esos episodios desconocidos de nuestra historia. Lafayette es recordado, pero figuras como la de Gálvez o la gran victoria naval de la "captura del doble convoy" han pasado al olvido (pienso escribir un artículo sobre esto). Forma parte de la cultura de un país acomplejado de sí mismo y de su historia.

 

Fue el secretario de estado Carvajal (en la época de Fernando VI) el que propuso que España debía ser una potencia neutral pero "activa", aplicando "un dedo al fiel de la balanza" si se veía que o bien Francia o bien Gran Bretaña desequilibraban la balanza del equilibrio europeo. Después con Wall se pasa a una política de neutralidad "pasiva" de no querer inmiscuirse en las guerras europeas.

Precisamente Galvez ha sido recientemente reconocido en EE.UU. Se ha colgado un retrato suyo en el Capitolio, haciendo buena una promesa de hace más de dos siglos y se están ultimando los trámites para declararlo ciudadano honorario de EE.UU. -se convertirá en el 8º en recibir dicho honor-, algo que ya se hizo con Lafayette.

La lastima es que España entró en la guerra preparada y con un plan claro y definido (esta vez sí): las flotas española y francesa se unirían por sorpresa y se lanzaría una invasión de Inglaterra antes de que los británicos puedieran reaccionar. Los españoles cumplieron con su parte y se logró una superioridad naval temporal en la zona del canal de la Mancha (lo que no  se pudo conseguir en época de Napoleón). Una oportunidad de oro que se desaprovechó por las dudas y falta de preparación francesas. De haber salido  las cosas como España esperaba, la guerra se hubiera solucionado en unos meses a un coste razonable, obteniendo todo lo que se quería como Menorca, Gibraltar y Florida sin necesidad de conquistarlas in situ y tal vez lo más interesante desde el punto de vista de este tema: los colonos norteamericanos habrían ganado su independencia pero se hubiera visto como un "regalo" de las potencias borbónicas disminuyendo el impacto de ese "modelo a imitar".

El problema es que las guerras rara vez salen como uno las espera incluso para el bando vencedor.

Saludos.

Hartman
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Desde: 19 Oct 2010

Miguel Martinez del Buey ha escrito

Saludos

 

A ver, a ver, "el resto lo hizo..." "la pepa" todo eso no vale un pimiento, pues los caciques locales ya habian decidido la separacion, a lo lo sumo la hubiera retrasado un poco.

No digo que la separacion fuera inevitable, eh?

Te repito Miguel, ignoro la situación en México (actor importante si los hay) pero por estos lares los únicos independentistas desde el comienzo fueron Artigas, Belgrano y Castelli. A los tres los sacaron del medio en tiempo record. Para 1.813 la discusión era si mantenerse dentro de la órbita española como una federación (es decir, ampliando los derechos locales) bajo un formato republicano (igual que los republicanos peninsulares) o un realismo monolítico (el bando opositor a la Revolución). Para el Éxodo Jujeño (fin de Agosto de 1812) Belgrano debió amenazar con fusilar a los que no quisieran unirse en la retirada hacia Tucumán. Y es que se volvían Repulicanos o Realistas según el ejército que pasara por el lugar. Sin esa medida, y la posterior desobediencia de Belgrano en Tucumán, para 1813 la Revolución hubiese estado limitada a Buenos Aires y poco más, así que eso de "ya decidido la separación". Es bastante gratuito, teniendo en cuenta lo que le costó al bando independentista obtener la mayoría en 1816 (con el Deseado traicionando a la Constitución y persiguiendo a los liberales) en el Congreso de Tucumán.

Por aquí no quedó duda sobre la necesidad de independizarse de España cuando Fernando empezó a perseguir a la gente que había luchado por él. En 1810, se repartían cintas para identificar a los partidarios de los Borbones (rojas y blancas) al acabarse las cintas rojas, se usaron celestes y blancas. Esta anécdota fue la inspiración de nuestra escarapela... ser partidario de Fernando VII.

 

Saludos

Flavius Stilicho
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Prefecto Annoa
Redactor MHM
Desde: 23 Ene 2011

Hartman ha escrito

Por aquí no quedó duda sobre la necesidad de independizarse de España cuando Fernando empezó a perseguir a la gente que había luchado por él. En 1810, se repartían cintas para identificar a los partidarios de los Borbones (rojas y blancas) al acabarse las cintas rojas, se usaron celestes y blancas. Esta anécdota fue la inspiración de nuestra escarapela... ser partidario de Fernando VII.

 

Saludos

 

Una anecdota curiosa pero que también se dio de forma similar en otros casos. Por ejemplo la famosa tricolor de la República francesa se creó en 1790 combinando los colores blanco de los Borbones con el azul y rojo de París, como símbolo de concordia entre la Monarquía y el Pueblo. Cuando dos años más tarde se proclamó la República y se ejecutó al rey, nadie se acordó de quitar el blanco borbónico de la bandera.

Saludos.