Isabel II, la reina ninfomana

Lu
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ago 2010

El artículo está bien, pero el título me parece capcioso y machista, y las ilustraciones muy poco apropiadas. Es verdad que a Isabel II le gustaban los hombres y tuvo numerosos amantes, pero no más que, por ejemplo, su padre o su hijo, y nunca se hace hincapié en ello. Destacar su escasa educación y su nula preparación para el oficio, así como su falta de voluntad para el mismo me parece oportuno, pero su lista de amantes no es ni más ni menos llamativa que la de muchos de sus antepasados y descendientes. Evidentemente, su "vida alocada y disipada" fue uno de los motivos esgrimidos para derrocarla, pero hay que considerarlo desde el punto de vista de la España de la segunda mitad del siglo XIX.

Ya puestos, y por completar, Miguel Tenorio era el padre de sus hijas Pilar, Paz y Eulalia....

 

Saludos.

Galland
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General
ColaboradorRedactor MHM
Desde: 13 Sep 2009

De amantes solo se puso los mas importantes o los que influyeron en su vida pero la lista es enorme y como siempre se puede decir "y lo que no se sabe".

El titulo es fundado por el estudio psicologico que se le realiza y que determina que posiblemente tenia ese desorden.  No hay que olvidar que fue una mujer en una epoca donde como reina debio ser mas recatada, sin embargo hizo todo lo contrario.

 

Las imagenes son las encontradas en el cuaderno de los hermanos Bécqer titulado "los borbones en pelotas"

Lu
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ago 2010

Más que ninfómana, yo la consideraría, en todo caso, promiscua. No critico que se hable de ese aspecto de su vida, pero sí que le se de una desmedida importancia y que se aborde desde una perspectiva machista. Su hijo Alfonso XII, insisto, era tan promiscuo como su madre y nunca se verá un artículo titulado “Alfonso XII, el rey promiscuo”; se recogerá, como mucho y sin hacer juicios de valor, su listado de amantes, pero siempre haciendo hincapié en su gran amor (¿) por Mª de las Mercedes. Ese amor puro (¿) y su condición de hombre enmascaran su debilidad por las mujeres. En el caso de Isabel II es todo lo contrario: se utiliza su agitada vida sentimental para ridiculizarla o atacarla. Por desgracia, hay otras sombras en su reinado para hacerlo, no hace falta recurrir a su vida íntima. Y esto se lleva haciendo desde hace 150 años, sin variar un ápice el punto de vista de quién lo relata.

Sí, sé de donde provienen las ilustraciones y son vergonzosas. No en sentido moralista, si no por la hipocresía que desprenden.

 

Saludos.

antiguaburst
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Auxilia
Desde: 6 Nov 2014

Lu ha escrito

Más que ninfómana, yo la consideraría, en todo caso, promiscua. No critico que se hable de ese aspecto de su vida, pero sí que le se de una desmedida importancia y que se aborde desde una perspectiva machista. Su hijo Alfonso XII, insisto, era tan promiscuo como su madre y nunca se verá un artículo titulado “Alfonso XII, el rey promiscuo”; se recogerá, como mucho y sin hacer juicios de valor, su listado de amantes, pero siempre haciendo hincapié en su gran amor (¿) por Mª de las Mercedes. Ese amor puro (¿) y su condición de hombre enmascaran su debilidad por las mujeres. En el caso de Isabel II es todo lo contrario: se utiliza su agitada vida sentimental para ridiculizarla o atacarla. Por desgracia, hay otras sombras en su reinado para hacerlo, no hace falta recurrir a su vida íntima. Y esto se lleva haciendo desde hace 150 años, sin variar un ápice el punto de vista de quién lo relata.

Sí, sé de donde provienen las ilustraciones y son vergonzosas. No en sentido moralista, si no por la hipocresía que desprenden.

 

Saludos.

Estoy completamente de acuerdo con tu análisis sobre el tema.

Santiago Pitarch
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Desde: 5 Ene 2011

Saludos.

- Tema aclarado-

Admin MH
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Admin SiteAdmin ForoResponsable MHM
Desde: 15 Ago 2009

Se te ha enviado un mp al respecto.

 

Un saludo.

Lu
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ago 2010

¿? Me he perdido algo en este debate??

Santiago Pitarch
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Senador-Moderador
Moderador
Desde: 5 Ene 2011

Top secret 

 

Por cierto... ¿no se pueden poner unos emoticonos menos horrorosos?

Santiago Pitarch
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Moderador
Desde: 5 Ene 2011

En estos temas me parece que hay que ser bastante cauto al respecto, porque se tiende a exagerar por lo morboso del tema. Echadle un vistado a lo que escribí sobre Fernando VII y su "aparato"... si os apetece.

Santiago Pitarch ha escrito

 

El falo del Rey

 

 

Ha tenido bastante éxito en las redes sociales un texto del blog Diario de un Vago Histórico, el cual recomiendo encarecidamente que visitéis. Trata sobre cierta deformidad genital achacada a Fernando VII: ni más ni menos que macrosomía genital, que es exactamente lo que su nombre indica. Según el autor, “aunque puede parecer una anécdota más propia de una portera que de un historiador serio, se ha conservado correspondencia entre diferentes miembros de la corte en la que destacan el anormal tamaño del pollón real, que Prosper Mérimée describe como “tan gordo como el puño en su extremidad". Además se afirma que la muerte de varias de sus esposas podría haber estado relacionada con las heridas recibidas al “ejercitar” dicho miembro. Para ello las mentes preclaras que asistían al monarca idearon un cojín con un hueco en el centro que haría de tope en las relaciones sexuales del Borbón. En la misma entrada podemos encontrar un texto del citado Merimée (famoso por la ópera Carmen, pero no por su labor como historiador). Así describe la noche de bodas de Fernando VII con María Josefa, que no tenía más que 16 años:

Entra Su Majestad. Figúrese a un hombre gordo con aspecto de sátiro, morenísimo, con el labio inferior colgándole. Según la dama por quien sé la historia, su miembro viril es fino como una barra de lacre en la base, y tan gordo como el puño en su extremidad; además, tan largo como un taco de billar. Es, por añadidura, el rijoso más grosero y desvergonzado de su reino. Ante esta horrible vista, la Reina creyó desvanecerse, y fue mucho peor cuando Su Majestad Católica comenzó a toquetearla sin miramientos, y es que la Reina no hablaba más que el alemán, del que S.M. no sabía ni una palabra, así que la Reina se escapa de la cama y corre por la habitación dando grandes gritos. El Rey la persigue; pero, como ella era joven y ágil, y el Rey es gordo, pesado y gotoso, el Monarca se caía de narices, tropezaba con los suelos. En resumen, el Rey encontró ese juego muy tonto y montó en espantosa cólera. Llama, pregunta por su cuñada y por la camarera mayor, y las trata de P[utains] y de B[rutes] con una elocuencia muy propia de él, y por último les ordena que preparen a la Reina, dejándoles un cuarto de hora para ese negocio. Luego, se pasea, en camisa y zapatillas, por una galería fumándose un cigarro. No sé qué demonios dijeron esas mujeres a la Reina; lo cierto es que le metieron tanto miedo que su digestión se vio perturbada. Cuando volvió el Rey y quiso reanudar la conversación en el punto en que la había dejado, ya no encontró resistencia; pero, a su primer esfuerzo para abrir una puerta, abrióse con toda naturalidad la de al lado y manchó las sábanas con un color muy distinto al que se espera después de una noche de bodas. Olor espantoso, pues las reinas no gozan de las mismas propiedades que la algalia. ¿Qué habría hecho usted en lugar del Rey? Se fue jurando y estuvo ocho días sin querer tocar a su real esposa y de hecho nunca tuvieron hijos.

Más allá de lo rocambolesco e incluso cómico de la historia contada (sin frivolizar el hecho de que realmente se relata una violación) a mí me llama la atención otro aspecto. En ninguno de los comentarios que se hacen a dicho texto se cuestiona la veracidad de lo descrito. Supongo que a ello contribuye la impopularidad que arrastra este rey, considerado en el imaginario actual como uno de los peores gobernantes de un país tradicionalmente mal gobernado. Me pregunto si lo narrado soportaría una crítica de las fuentes mínimamente seria. El autor no cita a ninguna y simplemente se contenta con decir que se recoge en la correspondencia “entre diferentes miembros de la corte”. Por la naturaleza de la información en cuestión es, si cabe, más inverosímil que circulara abiertamente por dichos círculos, aunque no imposible. Desconozco, pues, si existen las fuentes y si esas son fiables, pero sería una buena norma poner este tipo de anécdotas en cuarentena a no ser que se disponga de fuentes fiables.

Por otro lado, también se afirma que esta deformación “es el resultado de la costumbre matrimonial borbónica de casarse primos con primos para preservar la sangre real”. En este caso sí que podemos decir que se trata de una aseveración que no tiene una base científica, porque ¿cómo se podría saber que un defecto físico en concreto es fruto de la consanguineidad y no por cualquier otro motivo? ¿acaso se ha hecho un estudio específico al respecto? No es más que una suposición.

Es cierto que la consanguineidad acarrea problemas de salud y que los Borbones o los Austrias son tan buen ejemplo que incluso los genetistas actuales utilizan a estas dinastías como laboratorio para estudiar estos efectos, por la política de casarse con miembros de su propia familia para conservar las posesiones dinásticas. Si bien la consanguineidad puede “estar detrás de enfermedades raras, la hipertensión, el asma, la gota, la depresión, la esquizofrenia, la úlcera péptica, el cáncer e incluso la predisposición a sufrir enfermedades bacterianas y autoinmunes” que uno de estos individuos sufra, por ejemplo, gota, no significa que la causa haya de ser necesariamente la consanguineidad. Puede, simplemente, alimentarse mal. Por tanto, no se puede establecer una relación causa-efecto y mucho menos con cualquier defecto físico al azar.

Parece que esta narración adquiere mayores probabilidades de ser creída por el público debido a que se humilla a un personaje que es visto como un villano, porque trata temas sexuales y morbosos y porque resulta, de ser cierta, sorprendente. Sin embargo, el atractivo de una narración no debe influirnos a la hora de juzgar su veracidad.

MVR30
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Desde: 23 Ene 2011

El texto es interesante, nos permite conocer aspectos de la vida personal de esta reina, no estoy de acuerdo con los terminos de ninfómana , promiscua. etc. etc. aunque si se los aplican teniendo en cuenta los parametros morales y sociales de su época podrían entenderse mejor. Pienso que no se utilizan calificaciones similares si se trata de reyes, en todo caso siempre los comentarios son del tipo burlón o jocoso. Los dibujos son sorprendentes para el período histórico, pero tampoco podemos asustarnos por ellos. Es una manera de conocer ilustraciones que no  pueden apreciarse de manera corriente. MVR30