Los Libio-fenicios de Aníbal

merlin-satan
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Gracias por la info Tito.

Paso por aquí desde el hilo de las razones de la pérdida de la segunda guerra púnica por Cartago.

Pregunta desde el desconocimiento (para ser sincero acabo de leer en tu post del otro tema esa idea por primera vez):

Desde cuándo Libia se llama así? Los antiguamente lo llamaban Tripolitania, no?Los romanos tenían África y Cirenaica como provincias, o Tripolitania (que no tengo muy claro si era una provincia, una región extraoficial, el nombre previo o qué) bueno, el caso es que la actual Libia está ahí. Entonces, desde cuándo se usa este nombre? Puede haber sido un error considerar a los libiofenicios habitantes de esa zona?

Tampoco es que vea ninguna fácil similitud lingüistica para llamar libiofenicio a un habitante proveniente de los asentamientos fenicios del sur de la Península Ibérica.

Si alguien puede aportar más, será genial!

Gracias de nuevo

Bernardo Pascual
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Guardia Pretoriano
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 “Por este tiempo otra tribu de los iberos autónomos, los llamados lusitanos, bajo el liderazgo de Púnico, se dedicaron a devastar los pueblos sometidos a Roma, y después de haber puesto en fuga a sus pretores Manilio y Calpurnio Pisón, mataron a seis mil romanos y, entre ellos, al cuestor Terencio Varrón. Púnico, envalentonado por estos hechos, hizo incursiones por toda la zona que se extendía hasta el océano y, uniendo a su ejército a los vettones, puso sitio a una tribu vasalla de Roma, los llamados blastofenicios. Se dice que Aníbal el cartaginés había asentado entre ellos algunos colonos traídos de África y que, a causa de esto, reciben el nombre de blastofenicios. Púnico, golpeado en la cabeza por una piedra, murió y le sucedió en el mando un hombre llamado Césaro. El tal Césaro entabló combate con Mummio que venía desde Roma con otro ejército y, al ser derrotado, huyó. Pero como Mummio lo persiguió de manera desordenada, giró sobre sí mismo y haciéndole frente dio muerte a nueve mil romanos, volvió a recuperar el botín que le había sido quitado y su propio campamento, al tiempo que también se apoderó del de los romanos y cogió armas y muchas enseñas que los bárbaros pasearon en son de burla por toda Celtiberia.

Mummio se dedicó a hacer ejercicios de entrenamiento dentro del campamento con los cinco mil soldados que le quedaban, temeroso de salir a campo abierto antes de que los soldados hubieran recobrado de nuevo su coraje. Esperó allí a que los bárbaros pasaran con una parte del botín que le habían arrebatado, cayó sobre ellos de improviso y, tras haber dado muerte a muchos, recobró el botín y las enseñas.

Los lusitanos del otro lado del río Tajo y aquellos que ya estaban en guerra con los romanos, cuyo jefe era Cauceno, se pusieron a devastar el país de los cuneos que estaban sometidos a los romanos y tomaron Conistorgis, una ciudad importante de ellos. Atravesaron el océano junto a las Columnas de Hércules y algunos hicieron incursiones por una parte de África y otros sitiaron la ciudad de Ocilis. Mummio los siguió con nueve mil soldados de infantería y quinientos jinetes, mató a unos quince mil de los que estaban entregados al saqueo y a algunos otros, y levantó el asedio de Ocilis. Después se topó, casualmente, con los que llevaban el producto de su rapiña y los mató a todos, de tal manera que ni siquiera logró escapar un mensajero de esta desgracia. Tras haber entregado al ejército el botín que podían llevar consigo, el resto lo quemó como ofrenda a los dioses de la guerra. Y Mummio, una vez que finalizó su campaña, regresó a Roma y fue recompensado con el triunfo.”

Apiano. Sobre Iberia, 56-57.

 

Este texto de Apiano es valiosísimo, pero todavía no se ha conseguido descifrar. Por ejemplo, no se puede decir a ciencia cierta donde ubica Ocilis, si en África o en la Península. Aquí si que haría falta un buen traductor de griego.

En cuanto a los blastofenicios, se supone que han de tratarse de los bastulofenicios, precisamente esos libiofenicios que Tito sitúa en “la franja costera andaluza, desde Cádiz hasta Almería”, siendo su centro neurálgico y epónimo la ciudad de Baza. Algunos autores, no obstante, los desplazan hacia el oeste, hacia Huelva, lo cual crea aún mayor polémica. Más llamativo y sugerente resulta todavía el nombre o el apodo del líder lusitano, Púnico. En fin, hay cantidad de detalles y claves, por no hablar ya de la similitud entre los nombres Césaro, Cauceno, Cáuciro y Caro.

Este texto es fundamental. En él confluyen las tres guerras del momento y aquellas tres otras en que acabarán desembocando, la de Numancia, la de Viriato y la III Guerra Púnica.