El anhelo de Iván el Terrible por hacerse con una salida rusa al Báltico a costa de Livonia iba a desencadenar un conflicto con sus vecinos, que acabaría entremezclado con la rivalidad existente entre Suecia y Dinamarca y con el ascenso de la Mancomunidad de Polonia-Lituania. Se daba inicio a lo que se podría consider como la Primera Guerra del Norte, una serie de conflictos en los que entre otras cosas, se jugaba el dominium maris Baltici: el control del comercio en el Báltico.