Ciudades mayas

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_Claudia_
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Guardia Pretoriano
Desde: 30 Ago 2009

Autor: histoconocer

 

La ciudad maya no era una ciudad propiamente dicha. No hay casas particulares, ni plazas, etc. Solo una gran explanada con un espacioso patio en el centro rodeado de terrazas, plataformas, pirámides y templos, a su vez rodeados de gran número de estelas.
Evidentemente, tal conjunto no se concibió pensando en una población que viviera en él y desarrollara allí su vida cotidiana. En la época de su esplendor, una ciudad maya podía ser alternativamente un lugar rebosante de gentes o absolutamente desierto, según la época del año. Animada y ruidosa durante las fiestas o con ocasión de los mercados que allí se celebraban cada cinco días; o silenciosa como una ciudad muerta, una vez terminada la fiesta o el mercado, y la población se retiraba a las agrupaciones de chozas situadas a los bordes de los campos cultivados arrancados a la selva, a algunas decenas de kilómetros de la ciudad.
Ante todo la ciudad maya es una ciudad de piedra: calcárea en Petén, dolomítica (roca formada por un carbonato doble de cal y magnesio) en el valle del Usumacinta, espléndida verde claro en Copán, arenosa en Quirigua y calcárea cristalina en Lubaantun. Y son de piedra porque todo aquello que tenga relación con los dioses debe ser noble, espléndido e imperecedero. De piedra porque cualquier otro material hubiera sido devorado en pocos años por la humedad penetrante que emana de la selva tropical.
En la actual República de El Salvador hay un complejo arqueológico llamado: Joya de Cerén. Su nombre “Joya” lo toma por la importancia del sitio arqueológico y “Cerén” porque la hacienda donde fue encontrado el sitio cuando construían los silos para almacenar granos perteneció a la familia Cerén.
Joya de Cerén era una comunidad agrícola maya que, al igual que Pompeya y Herculano, en Italia, quedó sepultada bajo una erupción del volcán Caldera ocurrida aproximadamente en el año 600 d.C. Debido a su importancia científica y cultural, el sitio fue declarado “Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO en 1.993.
Las excavaciones se iniciaron en el año 1978, dos años después de su descubrimiento accidental. Gracias a las excavaciones, bajo catorce capas de ceniza volcánica, se han descubierto 70 casas de adobe, varios edificios comunitarios y hasta un temascal (baño de vapor comunitario); mazorcas de maíz petrificadas y frijoles cocidos a punto de ser servidos para su consumo. Especialistas italianos se encuentran trabajando en el lugar que parece haber sido abandonado por sus habitantes justo antes del desastre. Joya de Cerén es especialmente importante debido a la cantidad de información que está proporcionando sobre la vida de los agricultores mayas del siglo VII, un grupo del cual poco se sabía antes de las excavaciones.
A partir de ahora se van a estudiar las principales ciudades mayas, no por orden de importancia ni por la época de su fundación, sino siguiendo un orden geográfico de sur a norte; o sea empezando por la costa del Pacífico guatemalteco y terminando por la costa del Golfo en la península de Yucatán, en las seis zonas geográficas de la región.

Espero que os resulte interesante

 

OCOS:

Cerámicas sofisticadas, platos, ollas y figurines, encontrados en Ocós sobre la costa del Pacífico en Guatemala cerca de la frontera de México, son la evidencia de una civilización precoz que se puede fechar tan lejos como 1500 antes de Cristo.

ABAJ TAKALIK:

Abaj Takalik está a mitad de camino entre Ocós (en la costa y el lago Atitlán, es otro punto significativo entre la cultura olmeca y la cultura maya de las tierras altas del sur. La estela, maya, lleva la fecha de 126 a.C., mientras que un “hombre-jaguar” de puro estilo olmeca está esculpido en una roca muy cerca.

IZAPA:

Fundada en 1500 a.C. en la región del Soconusco, Izapa es una de las mejores muestras arqueológicas del estado de Chiapas. Fue el más grande centro cívico y religioso en la llanura del Pacífico durante 1.000 años, absorbió la cultura olmeca y la transmitió a los pueblos mayas en las tierras altas del sur de Guatemala. En el cuadro sinóptico, se la halla en la categoría no maya porque la lengua de sus antiguos habitantes era el Tepachulteco y no el maya pero se podría también ubicarla al principio del periodo maya preclásico. Aquí el dios olmeca de los labios gruesos está transformado en el dios maya de la lluvia Chaac. Izapa es un sitio inmenso que comprende 160 pirámides y plataformas y alrededor de 250 monumentos de piedra incluyendo 89 estelas grabadas. Su arte es con claridad la transición entre el olmeca y el maya.
Su fase más famosa data del 300 al 50 a.C., cuando una serie de esculturas y monumentos fueron tallados con tempranas inscripciones jeroglíficas. En está época el lugar cubrió mas de 3,5 kilómetros cuadrados.
Izapa fue un centro ceremonial y a sus habitantes se les debe el cultivo y uso del fruto que fuera de importante relevancia en América precolombina, el cacao. En la zona también se encuentra cerámica vidriada (loza con barniz vitreo), única en Mesoamérica, que comparte muchas características con la realizada en las costas de Ecuador.
Dentro de los principales hallazgos, se conservan verdaderas joyas artísticas como: el árbol de la vida, la piedra de los sacrificios, un calendario con jeroglíficos de estrellas y soles, varias estelas, esculturas zoomorfas y un juego de pelota. En las estelas puede observarse el rito de la decapitación de los jugadores de pelota; adoración de las plantas como la Ceiba y el cocodrilo como símbolo de la tierra; deidades o personajes descendentes, con disfraces de pájaros, cabezas de serpiente, etc. Conocen y utilizan la rampa.
Se rinde culto a las deidades de la lluvia, la tierra y las labores agrícolas. Se poseen conceptos sobre la muerte y el inframundo.

 

Relativamenteparecido porque tenia aros, pero estaban en vertical y no paralelos al suelo como los actuales. Me estas dando una idea y es el abrir un post sobre el mundo maya, salvo las ciudades que ya esta. En un determinado momento hablare del juego de la pelota. ¿Que te parece?.

KAMIMALJUYU:

El área más crucial para la transmisión de la civilización izapiana a los mayas de Petén fue la región cercana a Kamimaljuyu, en los barrios occidentales de la moderna ciudad de Guatemala. Antes de de la fiebre desenfrenada de las construcciones modernas, había en el asentamiento cientos de grandes montículos-plataformas, muchos de ellos pertenecientes al formativo tardío, aunque algunos era de comienzos del clásico. La presión demográfica y el efecto estimulante de la cultura de Izapa y Kaminaljuyu dieron fruto en la civilización maya clásica, tal como nosotros la conocemos.
Kaminaljuyu fue un centro precoz del formativo y de lo que luego llegaría a ser la civilización maya. Su situación estratégica, en la divisoria de aguas entre el Atlántico y el Pacífico, probablemente la convirtieron en un importante centro comercial para la distribución de un elemento tan vital como la obsidiana a muchas áreas del sureste de Mesoamérica. A comienzos del periodo clásico, aproximadamente hacia el 400-500 d.C., atrajo la atención de la gran ciudad de Teotihuacan, en las tierras altas del México central, que era por entonces la potencia rectora de la zona. Una parte considerable de la capital guatemalteca fue remodelada de acuerdo con las líneas de la arquitectura de Teotihuacan, aunque los artesanos autóctonos tuvieron que trabajar con arcilla y toba y no con la fina piedra de construcción mexicana. Dos montículos excavados en la década de los 40 dieron mucha luz sobre esa presencia teotihuacana.
Cada uno de tales montículos está formado por una serie de plataformas de templos superpuestas, con escaleras frontales, coronadas por sobre-estructuras de madera y paja. La ocasión para reconstruir cada uno fue el entierro de un gran personaje bajo la escalera de la nueva construcción.
Algunos de los mejores especialistas en el tema maya creen que un grupo minoritario de mercaderes y guerreros de Teotihuacan, que habían conquistado la zona del altiplano maya y que casaron con mujeres de la nobleza local para legitimar su dominio. Los teotihuacanos estuvieron también presentes en las tierras bajas mayas; en los últimos siglos del primer periodo clásico imponiendo una Pax teotihuacana sobre la mayor parte de Mesoamérica.

 

Iximche: Ciudad principal de los mayas cakchiqueles durante la época final del post-clásico.

Utatlán: Capital del poderoso reino de los mayas quichés, reducida a cenizas por las fuerzas de Pedro de Alvarado.

Zacaleu: Centro clásico y post-clásico, capital de los mayas mam cuando en 1525 Alvarado llevó a término la conquista del altiplano maya.

 

Chiapa del Corzo:

Ocupada desde antes del 1500 a.C., el sitio de Chiapa del Corzo fue parte de la zona de influencia olmeca. Adquirió mas tarde el honor de haber producido la más antigua fecha de una estela, el 9 de diciembre del año 36 a.C. Chiapa del Corzo se encuentra en el límite extremo oeste de la región maya en Chiapas central, muy lejos de la región olmeca original.

El proximo dia hablare nada menos que de Copan, una de las grandes, considerada la Atenas de America. Ya sabreis el porque.
 

Copan:

Copan, en Honduras, se eleva sobre una colina de 600 metros de altura, junto a la orilla del río Copan, en la cuenca hondureña del Motagua, en una región famosa por su cacao y por su obsidiana. Se extiende sobre una superficie de 30 hectáreas y es el segundo de los centros rituales por su extensión. Si Tikal puede enorgullecerse de poseer varios “números uno”, Copan posee otros tantos. Se halla a más de 400 kilómetros de Tikal, la cornisa geológica y climática bastante diversa de la de Peten, hacen que la ciudad sea muy particular. La naturaleza del terreno es más generosa, el clima más benigno. Es muy lógico que en semejante lugar se estableciese y floreciese un grupo humano. Copan nació, si tomamos como referencia cronológica las inscripciones jeroglíficas de los primeros monumentos sobre el 460 d.C. Este complejo arqueológico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1.980. Es el único sitio donde se han encontrado dos Reinas Mayas.
En Copan se descubrió una tumba pero con una forma de inhumación diferente. Los arqueólogos piensan que el sarcófago encontrado pertenece al fundador y más grande gobernante de la dinastía de la ciudad, Ku´k Mo´, quién reinó en el siglo V de nuestra era. Se le adjudica el hecho de haber iniciado la historia escrita de la ciudad. La tumba yace en lo profundo de una pirámide y fue encontrada detrás de un muro sellado y pintado con un hermoso mural. Una cámara cercana tiene un altar con inscripciones jeroglíficas.
Su construcción más curiosa y la más característica es la famosa rampa de los jeroglíficos, un ejemplar arquitectónico único en su genero. Tiene 63 escalones, cada uno esculpido de jeroglíficos, en relieve marcado y con un cuidado extremo. El conjunto tiene 20 metros de alto y 10 de ancho. El efecto es impresionante, y en su época debió ser aún más solemne, por la presencia de cinco estatuas de divinidades, de unos dos metros de altura, erigidas junto a las escaleras, a distancias regulares, como marcando el ritmo de la subida al templo que coronaba la construcción. Se ha calculado que toda la obra reunía unos 2.500 glifos. Sin embargo, hoy apenas se conservan 10 escalones en su posición original, y es muy problemática su reconstrucción parcial. Esta escalinata está fechada en el 775 d.C., en la que se registra la historia de 17 gobernantes de la dinastía real.
El gusto por las escaleras ornamentadas debió hallarse muy desarrollado en Copan donde también podemos admirar la escalera de los jaguares, flanqueada por los animales de los que recibe el nombre. Lo más extraño es que las fieras se hallan representadas de un modo humorístico, cada una con una pata al lado y la otra en la dirección de los escalones, con una especie de delantal alrededor del lomo. Y para completar el efecto bonachón y grotesco del felino, un pompón y lazos en la cola.
En realidad el jaguar tiene una reputación injustificada, no es una bestia feroz y es muy raro que ataque al hombre. Es posible que el escultor quisiera subrayar la verdadera naturaleza del animal. En cualquier caso, lo indudable es que el arte maya, cuando no tiene carácter sagrado, está cruzado por una vena humorística.
Pero cuando el maya construía, todo estaba dirigido a crear una atmósfera de grandeza. En este sentido, Copan ofrece un conjunto único en el mundo, con sus estelas formidables, la belleza de lo verde empleado con prodigalidad, la solemnidad de las grandes escalinatas cubiertas de jeroglíficos y la majestad de las montañas que la rodean. Las estelas es lo más interesante en cuanto a la escultura, son la gloria de esta ciudad y aquí son de una calidad excepcional. Copan cuenta con 38, catorce de las cuales están erigidas en su espacio central y son las más notables.
Los escultores de Copan supieron representar sus personajes totalmente de cara, para lo cual el alto relieve (relieve en el cual las figuras resaltan mucho del plano) tiene que desbastar (quitar las partes más bastas de una cosa) todo el fondo. Respetaron correctamente las proporciones anatómicas, pero el cuerpo desaparece bajo la vestimenta. Las cabezas están rematadas con soberbios peinados, de proporciones extravagantes. Se tiene la impresión de que el artista maya rehuía los espacios vacíos.
Los escultores no tallaron en piedra las imágenes de sus divinidades, sino de los dignatarios, religiosos o civiles, de su sociedad. Se tratan de personajes importantes, no se parecen, pero todos llevan en el brazo, doblado sobre el pecho, un bastón de ceremonia que representa una serpiente bicéfala. En América central la serpiente está estrechamente vinculada con el cálculo y el culto del tiempo; a menudo suele representar la bóveda celeste. Por esto el bastón ritual de Copan podría haber sido el emblema de los sacerdotes astrónomos. De hecho, Copan ha sido llamada la Atenas del nuevo mundo, considerada como la coronación artística maya debido a su abundante y bien labrado alto relieve de sus esculturas.
Desde la cumbre de la pirámide se contempla el terreno de juego, uno de los más hermosos de la región central, tanto por la decoración de los muros laterales donde figuran relieves de cabezas de loros, como por las raquetas de piedra esculpida insertas en el piso. Eran muchos los días del año en que aquel estadio acogía a los jugadores del pok-a-tok (juego de la pelota).
Ningún otro centro maya, según se deduce de diversos testimonios, podía competir con este en cuanto a la categoría de sus astrónomos, versados en el estudio de los problemas relacionados con la duración del año tropical y con la adivinación. Esta ciudad está considerada como el gran centro científico del periodo clásico, probablemente especializada en la astronomía. Si aceptamos como cierta esta hipótesis, el emplazamiento de la ciudad no debió ser elegido por la riqueza del suelo, sino por la limpidez de su cielo. Una altura relativa y un valle muy abierto, permitían observaciones astronómicas razonadas y seguras. La proporción de los jeroglíficos relativos a tales fenómenos es verdaderamente importante en Copan y nos confirma su papel de centro científico.
Una primacía científica que acompañaba a una semejante primacía artística. Las figuras esculpidas en las estelas y los frescos de los edificios sagrados se distinguen claramente por la calidad técnica de sus relieves, iluminados por esplendidos claroscuros, y por la belleza de sus retratos.

Quiriguá:


En la humedad de una fértil vega, surge Quiriguá, ciudad secundaria del valle del Motagua, sobre la margen derecha del río, a unos 50 kilómetros al noreste de Copan. Las aguas del Motagua inundan frecuentemente las tierras de Quiriguá, esparciendo las riquezas de sus aluviones, privilegio que sitúa a este valle en el plano de las zonas más fértiles de América central. Lluvias copiosas (dos metros y medio de precipitaciones anuales), calor tórrido: Quiriguá está inmerso en un ambiente tropical muy particular. El parque arqueológico y las ruinas de Quiriguá, en el departamento de Izabal, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1981.
Es un sitio arqueológico de singular importancia, poblada desde el siglo II d.C., se convirtió durante el reinado de Cauac Sky (723-784) en la capital de un estado próspero y autónomo. Sus calendarios esculpidos constituyen una fuente esencial para el estudio de la civilización maya.
El sitio está compuesto por las siguientes estructuras: el Centro Mayor, la Plaza Central, la cancha de juego de la pelota y la Acrópolis.
La arquitectura de Quiriguá ofrece solo escasos vestigios. El mensaje de esta ciudad reside esencialmente en sus estelas. Aquí los constructores vivieron pendientes de la intransigencia de tales piedras miliares del tiempo, de tal modo que las erigían al final de cada hotun es decir, cada cinco años. En Quiriguá poseemos la serie más hermosa de monolitos esculpidos y fechados; y aunque el arte maya sea algo estático, las estelas de Quiriguá nos permiten asistir a singulares evoluciones.
La de sus dimensiones en primer lugar: con el paso de los años se hacen más altas y esbeltas, hasta llegar a dominar con su majestuosa altura todas las restantes estelas de la zona maya.
La primera, de fecha 692 mide 1,92 metros. Pero ya en 756 alcanza los cinco metros y la estela del 761 mide 7,25 metros. Finalmente la estela erigida en el 771 supera los diez metros y pesa 65 toneladas e indica el fin de un katun.
Teniendo en cuenta los limitados medios técnicos de los mayas, que no conocían la rueda ni el principio de la palanca, y que tallaron la piedra con cinceles de diorita y mazos de madera, se trata de una empresa notable, a pesar de la proximidad (4 kilómetros) de las colinas de gres de donde extrajeron sus grandes monolitos. Detalle curioso: en el año 775 erigieron dos estelas gemelas, las cuales se elevan a la modesta altura de 4 y 4,5 metros de altura.
Cinco años más tarde asistimos a un cambio brusco: nada de estelas tradicionales. Se transforman en rocas macizas de gres, representando un animal fantástico o mitológico. Los arqueólogos les han dado el nombre de “bloques zoomorfos”.
Nuevo cambio: se trata de una estela de tipo clásico y nos lleva al año 800. Un dignatario con cetro y escudo ocupa la cara anterior, mientras que el representado en el dorso de la estela está sentado con las piernas cruzadas. La calidad de la escultura de este monumento es absolutamente excepcional. La última estela erigida en Quiriguá señala la vuelta al equilibrio de poderes: un dignatario civil a un lado, un sumo sacerdote al otro. El monumento en cuestión mide 3,5 metros de altura. Estamos en el año 805 y se cierra el capítulo de las piedras miliares del tiempo en Quiriguá.
En los albores del siglo IX, Quiriguá es abandonada por sus habitantes. Aunque estuviese situada en una de las tierras más fértiles de todo el territorio ocupado por los mayas, esta fue la primera ciudad clásica maya donde se produjo este inexplicable fenómeno.
A pesar de las múltiples hipótesis avanzadas por los arqueólogos y por los investigadores de esta civilización, el problema del abandono de los centros rituales por parte de la población permanece sin solución, y las grandes estelas de gres de Quiriguá continúan mudas…

 

Ceibal:

En el conjunto de las ciudades mayas, Ceibal, presenta escasas características peculiares. Está clasificada entre los centros de tercera categoría. Sus ruinas se elevan sobre la margen derecha del río de la Pasión, afluente del Usumacinta. Apenas se descubrió, el gobierno de Guatemala envió una expedición para explorarla en 1892.
La región no carece de grandiosidad y el visitante que emprende el viaje en piragua, único modo de llegar allí, queda recompensado por la experiencia insustituible del terreno. El río de la Pasión, durante la estación de las lluvias y aún en nuestros días, es el único medio de comunicación entre Peten y las altiplanicies de Guatemala. Ceibal es la última etapa anterior a la región montañosa, una especie de ciudad fronteriza: de este modo se explica más fácilmente su ocupación por los toltecas. Se trata de un hecho único en los anales de Peten. Los personajes esculpidos en las estelas tienen rasgos toltecas, sin embargo van vestidos al modo de los mayas. Esto desconcertó a los arqueólogos, hasta que en la década de los 60, varías expediciones confirmaron que los toltecas estuvieron allí. Esta ciudad se desarrolló al mismo tiempo que Tikal.
El desciframiento de las inscripciones de Ceibal nos revela que esta ciudad fue el último centro importante de los mayas del periodo clásico que llegó a su apogeo. La primera fecha corresponde al año 750 d.C. Igualmente Ceibal fue una de las últimas ciudades en ser abandonadas, la última fecha fue grabada en el año 869 d.C.

 

Yaxchilán:

El Usumacinta es el gran río de la América central. Nace en la confluencia del río de la Pasión y del Chicoy, llevándole ambos las aguas de los montes de Guatemala.
Esta ciudad se encuentra a orillas del río Usumacinta y, con su vecina Piedras Negras (a 45 kilómetros aguas abajo pero en la orilla opuesta, ya en Guatemala), constituyen el núcleo de los centros del curso medio del río.
Durante siglos los repetidos asaltos del Usumacinta han ido erosionando los alrededores de Yaxchilán. En este lugar no se han emprendido ni excavaciones, ni importantes investigaciones, porque, Yaxchilán inmerso en el denso bosque que la asedia, es difícilmente accesible. A lo largo del río, una serie de rápidos hace peligrosísima la navegación; a través del bosque, el trayecto es sumamente lento y penoso. Los tentáculos de la vegetación asfixian por todas partes y, no obstante, parece más bien arruinada por la mano del hombre que no deteriorada por los siglos y por la intemperie. Probablemente la ciudad de Yaxchilan era conocida ya desde antiguo.
Hecho singular, Yaxchilán no tiene nada de ciudad fluvial. Sus edificios no miran ni dominan el río: lo ignoran. Abajo la brillante nitidez del río; arriba, sobre las colinas, la sombra misteriosa de los templos, como en mágica contraposición.
El nombre de Yaxchilán significa “lugar de las piedras verdes”.
Lo más particular de Yaxchilán, lo que constituye su gloria son los arquitrabes (parte inferior del cornisamiento) de piedra tallada y esculpida bajo la entrada de los templos. Hay 58 de estas obras maestras, contra 30 estelas y 16 altares. Es tal la perfección de la escultura que, al contemplarla se olvida uno fácilmente de analizar su contenido, que es de un prodigioso interés. Los personajes, generalmente dos en cada arquitrabe, presentan el cráneo deformado hasta el punto de tener la cabeza exageradamente alargada y la nariz remodelada según el ideal de la belleza maya. Los arquitrabes se pueden subdividir en dos series: los que contienen escenas de la vida social y los de escenas mágico-religiosas.
El culto de la estela empezó hacia el 292 d.C. En el 760 aparecen unas figuras de perfil con preferencia a la posición frontal y los temas narrativos se repiten en piedra tallada.

El proximo dia hablare de Bonampark. Una ciudad de tercera categoria pero que tiene unos frescos considerados la Capilla Sixtina de America.
No lo pongo pero fue descubiertos esos frescos por casualidad. En la segunda guerra mundial un soldado estadounidense para no ir a la guerra se declaro objetor de conciencia, para librarse de ir a la carcel se marcho a Chiapas y estuvo conviviendo con los lacandones (descendientes directos de los mayas). Asi se tiro varios años hasta que los indigenas le llevaron a un sitio que ellos consideraban sagrado. Al ver los frescos este hombre, con su mentalidad occidental, se dio cuenta de la importancia de lo que estaba viendo.
Al terminar la guerra volvio a su pais y alli conto lo ocurrido a gente que conocia de ese tipo de cosas. Y por ahi empezo todo.

 

Bonampark:

Término maya que significa “la ciudad de los muros o paredes pintadas”. Este lugar es célebre en el mundo entero por los frescos que contiene, únicos en su género. Las circunstancias de su conservación y de su descubrimiento, en 1946, son muy singulares y tienen algo de milagroso.
Unos maravillosos frescos de color se transparentan bajo la ligera capa de un depósito calcáreo. Toda la superficie de la sala está pintada con enormes frescos. Lo mismo sucede con las otras dos salas del templo. Es casi inconcebible. Los arqueólogos sabían desde luego, por ciertas modestas huellas de pinturas encontradas en Palenque y en Yaxchilán, que el interior de los templos estaba pintado; en las excavaciones de Uaxactún se habían encontrado algunos fragmentos de frescos. Pero el hecho de descubrir toda una serie de pinturas murales en su integridad, en un templo desconocido y anodino, en el fondo de los bosques de Chiapas, tenía algo de maravilloso.
El alto grado de humedad de la región explica la milagrosa conservación de los frescos. Durante más de mil años el templo sufrió continuas y lentas filtraciones de agua, que cubrieron totalmente las maravillosas pinturas murales con una protectora capa calcárea. Si, en las mismas condiciones climáticas, el templo se hubiera hallado en un lugar accesible y conocido, indudablemente se hubieran deteriorado, igual que numerosos frescos precolombinos. La humedad, el aislamiento de la selva virgen y el sagrado respeto de los lacandones han conservado milagrosamente esas obras maestras.
Bonampark esta situado en la parte septentrional de los bosques de Chiapas, en las cercanías del río Lacanja, afluente del Usumacinta. Sobre la única colina de la zona, a diversas alturas, ocho pequeños edificios dispuestos sobre plataformas componen el corazón aislado de la ciudad. Delante de este complejo se extiende una plaza rectangular (110 x 90 m.), en el centro de la cual se levanta una estela fechada en el 785 d.C. El estilo de los bajorrelieves es parecido al de los frescos.
El templo de los frescos (7 m. de altura x 4,12 de ancho y 16,55 de largo) está construido sobre la primera plataforma situada en la colina. Su fachada, separada por un friso, está perforada en su parte superior por tres hornacinas (huecos en forma de arco practicado en un muro para colocar una estatua), dando acceso a las tres salas decoradas del templo. El complejo es engañoso; nadie sería capaz de imaginarse que esta construcción insignificante ocultara las obras maestras del arte precolombino.
El primer contacto con los frescos es desconcertante. El ojo apenas puede distinguir fatigosamente las pinturas escondidas o borrosas debajo de la capa calcárea. No se pueden mirar en su conjunto. La desilusión es todavía mayor para el visitante que previamente haya estado en el maravilloso museo de la Ciudad de Méjico. Allí habrá admirado las salas de pinturas de Bonampark, reconstruidas perfectamente. Los frescos nos describen con mucha libertad escenas de la vida social. El asunto es nuevo y rico en enseñanzas. Vestidos, joyas y máscaras asumen, gracias al color, un aspecto real e inesperado. Sin embargo, esta forma de pintura realista implica muchas omisiones; no hay ningún claroscuro, ningún esfumado (rebajado de los tonos), nada de perspectivas, ningún intento de crear la ilusión del movimiento. La composición parece no interesarle al artista maya, que, además desconoce completamente la escenografía. Nada de paisajes, ni drapeados, sino solo unos colores de fondo elegidos para sugerir el ambiente en que se sitúa la acción: encarnado para las escenas interiores, azul para las exteriores, espirales verdes y líneas rosadas para la vegetación. Todas las caras están representadas de perfil. La postura de las manos es, en la mayoría de los casos, la expresión de la acción. Se trata de una reminiscencia del lenguaje mímico, empleado por los mayas para expresar hechos o significar ideas.
El detenido análisis de los frescos ha demostrado que fueron realizados en tres fases. Primeramente se diseñaron, con trazos de color rojo claro, los personajes y los objetos, sobre una capa de yeso incoloro, de espesor variable entre los tres y los seis centímetros. Luego se aplicaron, en el interior de las superficies delimitadas por los trazos, todos los colores, vegetales o minerales: el azul, el rojo, el verde, el negro, el amarillo y los esfumados obtenidos por las mezclas. Finalmente se repasó el trazado primitivo con una ligera línea negra.
Los frescos de Bonampark completan magistralmente las informaciones obtenidas mediante el estudio iconográfico maya. Nos proporcionan la imagen de importantes actividades, de escenas vitales nunca representadas en otra parte, con innumerables detalles sobre costumbres, armas, instrumentos musicales, danzas, grupos familiares, batallas, sacrificios. Ya sabíamos que las ceremonias religiosas eran muy importantes entre los mayas; ahora descubrimos su carácter social. La presencia de las mujeres en estas ceremonias nos hace dudar de la existencia de una estructura social esencialmente masculina.
La perspectiva se da según una disposición ascendente de las figuras: los mas cercanos abajo, y los más lejanos cada vez más arriba. Lo que cuenta para el pintor es la armonía general de la composición y la absoluta libertad de gestos y de movimientos. Sabemos que los frescos de Bonampark se remontan al año 800 de nuestra era, pero el como y el porqué de estas pinturas murales sigue siendo uno de los misterios de más difícil interpretación.
Aparte del edificio donde están los frescos, en esta ciudad, están once edificios, una plaza, impresionantes esculturas y estucos maravillosamente modelados.

 

Palenque:
De entre todas las ciudades mayas del periodo clásico, Palenque es la más conocida, la más frecuentemente visitada y la de más fácil acceso. En 1750, un grupo de aventureros españoles, hallaron este lugar y lo denominaron con el nombre de Casas de Piedra. En 1787 se le da el nombre de la población más cercana: Palenque.
Las tierras llanas y pantanosas de Tabasco vienen a morir aquí, en los primeros contrafuertes o repechos montañosos de Chiapas septentrional. Igual que en Yaxchilán, los edificios están dispuestos con arreglo a la topografía del lugar. Un acueducto precolombino recoge las aguas del arroyo de Otulun para hacerlas llegar hasta el centro de la ciudad: único ejemplo maya de construcciones de este género. Está situada a 50 kilómetros del río Usumacinta.
En tiempos pasados se extendió a lo largo de ocho kilómetros al pie de las colinas. Fue un gran centro que extendió su territorio e influencia por medio de la guerra y de alianzas.
Palenque es la capital del estuco. Todas las ciudades del periodo clásico han visto como sus fachadas se cubrían de modelados de estuco, pero es rarísimo poderlos admirar aún “in situ”, debido a la extrema fragilidad del material. Empleando una cal de grano finísimo y agua, en la cual previamente habían mezclado resina, los mayas obtenían un estuco que se endurecía al secarse, pero que, no obstante, se alteraba al exponerse a la humedad. En Palenque se han conservado afortunadamente algunos de estos modelados, gracias a las lentas filtraciones de agua, que poco a poco las cubrieron de una capa calcárea protectora. Perturbando este ambiente, la tala de árboles para levantar planos y para las excavaciones arqueológicas, ha provocado el desecamiento de dicha protección natural y numerosos motivos decorativos se han pulverizado.
En el siglo XIX Palenque no debía su fama a las obras de estuco, sino a tres magníficos bajorrelieves, el del Sol, el de la Cruz y el de la Cruz Frondosa. Los bajorrelieves han dado nombre a los tres templos que los contenían, instalados en los altozanos (lugares más altos y ventilados) al oriente del Palacio. Se les consideran como unas pequeñas joyas arquitectónicas, aún más preciosas por los tesoros que ocultaban. En ninguna otra construcción maya encontramos una distribución de volúmenes tan magistral. Sencillos, graciosos, equilibrados, con la crestería inclinada a dos vertientes, los tres templos dan una impresión de ligereza, a pesar de estar construidos con enormes bloques y en albañilería.
Templo del Sol: ( 690 d.C.) Se compone de dos cámaras, una anterior, el pórtico de tres entradas y una posterior dividida en un cuarto central y dos laterales. El cuarto central es el santuario donde se guarda el tablero de un mascarón solar tallado en relieve, motivo que da su nombre al templo.
La crestería es un elemento que en Palenque se asemeja a una pétrea filigrana, sin igual en los otros sitios mayas.
El bajorrelieve del Sol, mide 3 metros de anchura y 1,10 de altura. Inmerso en la penumbra, rezumando humedad, cubierto de musgo, es casi invisible a primera vista. Ha de transcurrir un buen rato antes que el ojo, con el auxilio de la luz artificial, discierna los detalles de este precioso relicario de finísima piedra calcárea.
Templo de la Cruz: (692 d.C.) Ubicado al este del Templo de las Inscripciones, el Templo de la Cruz es uno de los edificios mas altos de Palenque, levantado sobre un cerro natural que los constructores mayas revistieron con bloques de piedra caliza. Las escalinatas se encuentran en el costado sur, con lo cual el edificio cierra el costado norte de la llamada Plaza del Sol.
Lo mas atractivo de este peculiar monumento es el delicado trabajo de la crestería, hecha de figuras asimétricas que simulan un pétreo encaje, muy diferente a lo encontrado en otras ciudades mayas.
El bajorrelieve de la Cruz, que se encuentra en su templo homónimo, ha hecho correr mucha tinta en el siglo XIX a causa de la monumental cruz esculpida en su centro. Se compone de tres paneles y desarrolla el mismo tema del emblema central, esculpido entre dos oficiantes.
Templo de la Cruz Foliada (672 d.C.) El bajorrelieve de la Cruz Frondosa es digno de admiración por la composición y gracia de la escultura. Observamos que el personaje más pequeño, situado generalmente a la izquierda del espectador, se encuentra aquí, por el contrario, a la derecha. Los dos brazos horizontales de la célebre cruz están adornados con hojas de maíz y llevan en sus extremos la minúscula cabeza de un individuo que quizás simbolice el grano o la mazorca. Un pájaro extraño está encaramado en el vértice de la Cruz Frondosa. Lleva una máscara y según la tradición debería ser el ave mitológica de Moan.
Templo del Conde: Edificado sobre una pirámide de una sola escalinata, debe su nombre a un noble europeo que lo usó como habitación un largo tiempo, mientras estuvo realizando dibujos de Palenque.
El Palacio: Es el resultado de varias épocas de construcción su fisonomía actual es el resultado de numerosas transformaciones arquitectónicas. Es una imponente ruina maciza, todo un complejo de edificios sobre una larga plataforma trapezoidal. Tiene 100 metros de larga, 70 de anchura y 18 de altura. Los muros y los tabiques son extraordinariamente espesos, las habitaciones son numerosas. Seis pilastras (columnas de sección cuadrangular) de dos metros de espesor enmarcan cinco entradas, que se abren en la fachada de poniente. Son notables por los personajes en estuco, que en la mayoría de los casos han resistido las devastaciones de siglos de lluvias tropicales.
El edificio más sorprendente de este complejo arquitectónico es la Torre, que se eleva elegante a 15 metros de altura. Tiene cuatro plantas y una escalera interior. Su forma es única y no se encuentra en ninguna otra ciudad maya; hasta el punto de que al contemplarla se le ocurre a uno pensar en algún error de columnas debido a la fantasía de los arqueólogos. Afortunadamente existen los dibujos y las descripciones de los primitivos viajeros para confirmarnos su autenticidad. Pudo haber sido observatorio y atalaya al mismo tiempo. El primer piso de la elevada torre no tiene escalera, probablemente una de mano se utilizó para alcanzar el piso alto.
El templo de las Inscripciones: Se eleva sobre una pirámide de 16 metros de altura, compuesta de 9 terrazas superpuestas. En las seis pilastras, que enmarcan las cinco entradas, es posible discernir personajes modelados a estuco, que llevan en los brazos unos seres monstruosos con un pie terminado en cuerpo de serpiente, del tipo de los observados en Quiriguá. A ambos lados de la entrada central de la segunda sala del templo, en la pared del fondo, una serie de paneles comprende 620 glifos esculpidos. Esta inscripción, la mas larga de la zona maya después de la de Copan, le ha valido al edificio su nombre. En este templo hay una losa, en la cual, se vio que tenía dos agujeros para meter los dedos. Una vez levantada, quedó al descubierto una escalera que conducía al centro de la pirámide, pero completamente cubierta de piedras y tierra del piso superior. Una vez retirados y descender 18 metros se introducían en una galería que terminaba en una puerta, ante la cual se encontraban los esqueletos de seis jóvenes. Una vez separada la puerta se hallaron ante una amplia habitación en cuyo centro había un enorme sarcófago de piedra, solo la tapa magníficamente esculpida pesaba 5 toneladas. Las inscripciones jeroglíficas datan del año 680 d.C., en el interior el esqueleto de un jefe, llamado Pacal que subió al trono con 12 años en el 615 y gobernó durante 65 años. La cripta funeraria tiene una lápida de ocho toneladas de peso y que cerraba el sarcófago, se destaca un personaje labrado, acompañado de elementos relacionados con el maíz y otros símbolos de la fertilidad. Llevaba inmensos pendientes de jade En un pectoral y un collar, también de jade, del cual colgaba una perla de 2,5 centímetros de larga. El esqueleto intacto, uno de los testimonios funerarios más asombrosos de la cultura maya, se puede admirar actualmente en el Museo Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México. Este descubrimiento fue en 1952.
Los templos de las Inscripciones y del Sol y de las dos cruces se levantan en la cúspide de una pirámide, pero las proporciones son completamente diferentes a lo acostumbrado: el santuario es más grande, la pirámide es más baja, más ligera.
Los templos de las cruces y del Sol fueron construidos por el hijo de Pacal, Chan-Bahlum II (de 48 años). A su muerte y tras 18 años de reinado, le sucedió su hermano menor, Kan-Xul II (de 57 años), que continuó la expansión iniciada. A finales del sigo VIII, se debilitó el control de Palenque y fue en 764 la última fecha que se recuerda del acceso al trono de un gobernante del linaje de Pacal.

 

Tonina:

Es un sitio arqueológico que se estableció durante el periodo clásico tardío. Existe una teoría acerca de una ciudad en la que habitaba un gobernador guerrero maya, quién usaba el lugar como centro de ejecuciones para prisioneros de guerra. Comprende grandes estructuras, sobre terrazas en el flanco de una colina.
Esta ciudad es conocida por haber derrotado a Palenque y haber mantenido prisionero a Kan-Xul II, antes de matarlo alrededor del año 720.


Piedras Negras:

A corta distancia río debajo de Yaxchilán sobre las orillas del río Usumacinta. Es uno de los sitios principales del periodo clásico en las tierras bajas del oeste. Prosperó desde el 608 hasta el 810 bajo una sucesión de dirigentes brillantes y declinó rápidamente acto seguido.

 

Dos Pozos-Dos Pilas:

Al sureste del lago Petexbatum, en plena jungla, en una región de Peten totalmente olvidada hasta entonces en el plano arqueológico se localizó, en febrero de 1960, un emplazamiento maya al que se le dio el nombre de Dos Pozos con motivo de que en sus inmediatas cercanías existen dos profundas bocas excavadas en el suelo por los mayas para sacar agua potable. Dos meses después de su descubrimiento, un geólogo americano en el curso de una campaña de prospección petrolífera, rebautizó el lugar con el nombre de Dos Pilas (seguramente por error en la traducción).

Por primera vez en la historia de la arqueología maya tenemos la prueba concreta del brusco abandono de una ciudad clásica. Si todas las ciudades muertas de Peten hubiesen presentado trazas tan evidentes de una brusca interrupción de las construcciones, de sistemáticas mutilaciones, hubiéramos podido anticipar la hipótesis de una invasión guerrera como factor del hundimiento de la civilización maya clásica. Las pruebas que nos ofrecen Dos Pozos, únicas en su género, no bastan para convalidar semejante teoría. Únicamente nos permiten entrever la existencia de desórdenes de diverso género: luchas intestinas o tal vez una invasión extranjera a fines del periodo clásico. Y esto solamente en la zona de Dos Pozos.

La peculiaridad arquitectónica parece que fue la escalinata de cuatro gradas esculpidas. Una escalinata incompleta, con tres gradas solamente. La cuarta grada lisa, sin inscripciones de ninguna clase, apareció inutilizada en los alrededores. En cuanto a la tercera grada, ya colocada, tenía huellas de esculturas incompletas. En su lado izquierdo, los glifos apenas están esbozados; a la derecha solamente está señalada su disposición.

 

Caracol:

Este lugar del periodo clásico se encuentra internado en las montañas mayas de Belice. Fue habitada partir del año 300 a.C. Dominó a Tikal y toda el área durante más de un siglo después de haber derrotado a su poderoso rival en el año 562. La victoria se conmemora en un grabado localizado sobre un altar redondo de piedra. Se dice que Canaa (palacio celestial) es la estructura más alta del Belice hecha por el hombre, es una pirámide que se eleva a 42,5 metros de altura.

Tayasal:

Capital de los mayas itzá después de que estos abandonasen Yucatán; aunque visitada por Cortés, no cayó en manos de los españoles hasta 1697. Fue la última ciudad maya en caer en manos españolas. Es una isla en el lago Peten-Itzá

 

Tikal:

Está constituida principalmente por una serie de templos, que se elevan majestuosamente a 50 metros de altura sobre la última plataforma de las pirámides truncadas, situadas sobre el denso tapete vegetal. A sus pies se extiende la selva de Peten. Es la mayor ciudad maya y sus restos se elevan sobre un inmenso afloramiento calcáreo rodeado de una selva opulenta en la que crecen cedros, caobos, palmeras y poblados por jaguares y serpientes.

Sobre una extensión de 16 kilómetros cuadrados, 3.000 construcciones reúnen en sí todas las características arquitectónicas de las ciudades mayas: pirámides truncadas con escalones que sustentan templos decorados con cúspides, bajorrelieves de notable realismo, bóvedas sobresalientes o voladizas, terrenos para jugar a la pelota, baños de vapor, edificios compuestos de estancias oscuras, sin ventanas, agrupados en torno a las plazas públicas, tumbas que esconden preciosas cerámicas policromadas, estelas y altares, monolitos esculpidos con personajes rodeados de inscripciones jeroglíficas.

Nada hay que diferencie a Tikal de las restantes civilizaciones mayas, a no ser la altura de sus pirámides, la amplitud de sus construcciones y el hecho de poseer, grabada en piedra, la fecha más antigua de dicha civilización: 292 d.C.

Excavaciones arqueológicas en profundidad han puesto a la luz pruebas de una larga ocupación del sitio de Tikal: desde el año 600 a.C.

En las proximidades de Tikal no existía ninguna corriente de agua apta para explicar la elección de este emplazamiento. Los mayas resolvieron este problema construyendo grandes depósitos para recoger el agua de lluvia, muy abundante en esta zona.

La historia de Tikal comienza en el siglo VI a.C. y se remonta hasta el X d.C., fecha de la misteriosa desaparición de los mayas. Dos son las fases principales en estos 16 siglos: periodo preclásico (del 600 a.C. hasta el 250 d.C.) y periodo clásico (del 250 hasta el 900). Estas divisiones se subdividen a su vez en secuencias más breves, cada una está ilustrada con estilos particulares de cerámica.

Cerámica Eb (desde el 600 a.C. hasta el 500 a.C.). Atraídos por los yacimientos de sílice y quizás por la elevación del terreno, los primeros habitantes se establecen en Tikal. Se han excavado grandes fosas en el lecho calcáreo del suelo y se han encontrado, no solamente cerámicas cocidas tipo Eb, un cráneo humano y un esqueleto en posición encogida, sino también numerosas conchas de caracoles de agua dulce, objetos de sílice, obsidiana y cuarzo y finalmente fragmentos de carbón de leña (fechados en el 588 a.C.).

Cerámica Tzac (desde el 500 hasta el 300 a.C.).

Cerámica Chuen (desde el 300 al 200 a.C.). Se expansiona la ocupación del sitio de Tikal. Aparece la arquitectura de albañilería y las superficies enlucidas con yeso. Ya es visible el panel decorativo en relieve, característico de todas las construcciones mayas. La plataforma y los templos con espléndidas decoraciones estucadas reflejan el poder de los reyes-sacerdotes.

Cerámica Cauac (desde el 150 a.C. al 200 d.C.). Este periodo se señala por la aparición de nuevas formas y motivos decorativos en la cerámica. A partir del 50 a.C. los paneles de los edificios están decorados con modelados que a menudo representan la máscara del jaguar. Aparecen las estructuras piramidales y los templos con bóveda. Este es el periodo de las primeras ofrendas rituales encontradas en los edificios y de la primera tumba con bóveda excavada en los viejos cimientos.

Cerámica Cimi (200 al 250 d.C.). Esta breve fase anuncia ya el periodo clásico. La presencia de una nueva forma de cerámica podría hacer creer en influencias externas procedentes de una civilización más avanzada que la de los habitantes de Tikal.

Cerámica Muluc (250 al 550 d.C.). Estamos en los albores del periodo clásico, este es el gran periodo de la escritura jeroglífica. Todos los monumentos, tanto en Tikal como en las otras ciudades mayas, se cubren milagrosamente con sus signos misteriosos y perfectos. Altares de piedra se levantan al pie de los templos. Tikal es una de las raras ciudades que ofrecen ejemplos de la evolución del arte de las estelas en el transcurso del tiempo. Primeramente se trataba de bloques estrechos, cuyas paredes laterales permanecían lisas. Sobre una de las caras se alarga un personaje, rey-sacerdote, o sacerdote-guerrero, sobre un texto jeroglífico.

Durante el siglo V aparecen sobre las cerámicas y las esculturas señales evidentes de la influencia de la lejana ciudad de Teotihuacan. Dicha influencia se manifestará también en la arquitectura, dos siglos más tarde. Es un hecho que merece ser destacado, porque demuestra que los dirigentes de Tikal experimentaron el deseo de dejar huellas de las relaciones establecidas con la gran ciudad del Méjico central. Tikal mantuvo relaciones comerciales con Teotihuacan en igualdad (dada la importancia de ambas ciudades), importaba obsidiana y exportaba plumas de quetzal y otros productos de la selva.

Cerámica Imix (del 650 hasta el 900 d.C.). Así se llega a finales del clasicismo tardío, periodo que vio la profusión de los edificios y el esplendor de las artes, manifestaciones destinadas a truncarse de golpe, sin ninguna razón aparente.

En el siglo X tiene lugar el repentino abandono de todas las grandes ciudades de Peten.

Las maravillosas pirámides, que aún hoy podemos admirar en Tikal en toda su integridad, fueron erigidas en un periodo más tardío, en el siglo VIII. Se trata de los monumentos más elevados de toda la zona maya. Dichas pirámides dominaron Tikal durante todo un siglo, asistieron luego a su abandono y a la invasión de la selva, sin sufrir ni destrucción ni reconstrucción. Cosa rara, que interrumpe la tradición establecida para los demás edificios, no fueron edificadas sobre las ruinas de viejas construcciones. Estas pirámides están hechas con plataformas superpuestas. El interior de ellas está hechas de bloques de piedra, cuadrados o rectangulares, cuidadosamente dispuestos y empotrados en las paredes de sostén y en las de relleno. De esto dan fe las excavaciones.

Es la ciudad que nos ha dejado el mayor número de monumentos (83 estelas y 54 altares) y en la que se han hallado las más hermosas esculturas en madera de todo el territorio maya. Son muchos los que no han resistido el ataque de las termitas, pero los ejemplares que quedan (dispersos en los museos de todo el mundo) confirman el alto grado de habilidad alcanzado en diversas técnicas artísticas y artesanales por los mayas del periodo clásico.

Los artistas mayas no trabajaban para la masa del pueblo sino para un público extremadamente limitado: los sacerdotes y los dioses. Con ocasión de las ceremonias religiosas, los campesinos venían a los centros rituales, pero sin entrar nunca en los templos sagrados (esto lo sabemos por la ínfima capacidad de los espacios interiores). Las decoraciones de las estancias permanecían ocultas para la masa. Los frescos exteriores que corrían a lo largo de la fachadas de los templos eran también indescifrables para quienes se hallaban en la explanada, al pie del monumento. El campesino solo tenía devoción hacia los dioses del sol, a la mazorca de maíz y a las representaciones de la caza o de la lluvia.

En alguna época fue una bulliciosa ciudad de 55.000 habitantes, se convirtió en un importante centro de enseñanza de matemáticas, astronomía y arte. En la plaza del Gran Jaguar se encuentran las pirámides gemelas, las cuales son el foco de una investigación. En una de ellas se descubrió la tumba de uno de los más acaudalados gobernantes mayas, Ak Cacao, actualmente en proceso de restauración. Otros conjuntos arquitectónicos son la Acrópolis del Norte, el Templo de las Máscaras y el Mundo Perdido.

Tikal es parte de un parque nacional y además el visitante puede regocijarse con la abundante vida silvestre.

 

Uaxactúmn

Es una ciudad secundaria, satélite de Tikal, la ciudad de Uaxactún, se han encontrado hace más de treinta años, las huellas del nacimiento de la pirámide. Al principio se trataba simplemente de un modesto terraplén de albañilería, destinado a ser base y soporte del templo, consistente aún en una sencilla cabaña.

Durante el transcurso de los años se le añade al primitivo terraplén un zócalo de albañilería, se eleva la base, son precisas las escaleras para llegar al templo, la forma piramidal se asocia progresivamente al templo: ha nacido la pirámide. Dado que su finalidad es la de soportar y servir de base a un santuario, las pirámides mayas siempre serán truncadas. El corazón de la pirámide consiste en una mezcla de piedras y arcilla fuertemente comprimidas por el revestimiento de albañilería.

Cuanto más esbelta es la pirámide, tanto más se complican los problemas técnicos.

 

El Mirador:

En la frontera entre Guatemala y México, al norte de Peten, es un sitio grande maya que prosperó de 150 a.C. hasta el 250 d.C. Al final del periodo preclásico.

Este fue un centro floreciente al nivel de las actividades religiosas, políticas y económicas poseyendo una clase de élites bien establecidas, una sociedad estratificada y edificios públicos espectaculares. La ciudad era probablemente más grande que Tikal en ese momento.

Lamanai:

Esta ciudad se encuentra en Belice, sobre las riberas del New River, su nombre en maya significa cocodrilo sumergido. Fue ocupada temprano en 1500 a.C., pero sus edificios datan entre el 800 y el 600 a.C. Fue habitada hasta el siglo XIX. La mayoría de sus 700 estructuras todavía están por excavar, pero la más grande ha sido artísticamente restaurada y es una cara de estuco de tres metros de altura que representa al Sol en las quijadas de un cocodrilo. En su apogeo la ciudad contaba con unos 50.000 habitantes

 

Calakmul: Localizado a 30 kilómetros de la frontera de Guatemala, en el estado de Campeche (península de Yucatán), tiene una extensión de 753 kilómetros cuadrados. Es más antigua que Edzna y fue fundado el 1.500 a.C.
Las torres construidas al lado de unas cámaras hacen que el estilo arquitectónico sea un tanto pesado. Más de un centenar de estelas esculpidas que datan de los periodos preclásico y clásico se esparcen por los alrededores como testimonio del dominio de esta ciudad sobre el territorio. Casi todas tienen representados personajes lujosamente ataviados, probablemente gobernantes del lugar, parados sobre cautivos, así como glifos calendáricos que muestran las fechas entre el 500 y el 800 d.C., época de su apogeo, para volver a emerger sobre el 900 para declinar en el siglo XV
De las 6.750 estructuras localizadas hay: dos acrópolis, un juego de la pelota y numerosos templos y pirámides. Investigaciones recientes han dado lugar al hallazgo de tumbas con ricas ofrendas. De sus 150 estelas muchas han sido robadas, por lo que nunca se conocerá completamente su historia.
Las visitas al lugar son muy restringidas y se requiere permiso por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México.

Tierras bajas del Norte

Edzna: Está situada a 60 kilómetros de Campeche, fue poblada desde el 600 a.C. hasta el 1500 d.C. Sus dimensiones y monumentalidad son comparables con las de Chechén Itza y Uxmal. La mayor parte de sus estructuras son de estilo Peten del periodo clásico con influencia Puuc. Llegó a ocupar un área cercana a los 17 kilómetros cuadrados y en ella se construyeron alrededor de 200 estructuras, entre plataformas y edificios, levantados sobre basamentos más antiguos. La estela más antigua corresponde al año 672 d.C.
Templo Mayor o Pirámide de las cinco terrazas: El sitio, rodeado por canales y pequeñas represas, contiene un conjunto principal de edificios conocidos como la Gran Acrópolis, en el que destaca la Pirámide de las Cinco Terrazas. El templo principal, templo de los cinco niveles y de 30 metros de altura, se caracteriza por un impresionante techo de estilo Tikal y engalanado con una cabeza gigante del dios Sol Itzama que durante el equinoccio se ilumina por los rayos del sol. Es una peculiar combinación de pirámide y palacio, todos los pisos están unidos por una escalinata con los peraltes decorados con inscripciones jeroglíficas; los cuatro primeros pisos contienen series de cuartos o celdas que eran ocupadas por los sacerdotes mayas y tiene una altura de 4,60 metros de altura cada uno y en el último se encuentra una construcción que constituye el templo propiamente dicho, coronado con cuatro de las seis piezas que formaron originalmente una crestería y con una claraboya de 6 metros de alto.
Esta pirámide sobresale en la extensión con una mezcla especial de rasgos de palacio y templo, en el estilo arquitectónico PSUC. Su fisonomía es el resultado de una inusitada combinación de elementos propios de estructuras piramidales y soluciones que incluyen series de cuartos semejantes a los de un palacio.
La Pirámide remata en un templo con crestería, al cual se accede mediante una puerta precedida por cuatro grandes pilastras.
Su apogeo cultural lo alcanzó en el clásico tardío (600-900 d.C.). Las construcciones mayas que se pueden admirar son: Plataforma de los Cuchillos, la Gran Acrópolis o pirámide de los cinco pisos, el Templo del sur, el juego de la pelota y el Templo de las máscaras de piedra. En su época de esplendor se levantaron unas 200 construcciones.
El Templo de los Mascarones: Llamado así por los dos rostros de estuco modelados con gran detalle, que representa al Dios del Sol, Kinicj Ahau. Ambas figuras adornan los costados de la escalinata del monumento.
Debido al tipo de suelo, el valle de Edzna, se inunda en temporadas de lluvia y conserva una alta humedad casi todo el año. Para remediar este inconveniente los mayas desarrollaron un avanzado sistema de obras hidráulicas; una red de canales drenaba el valle y el agua era conducida hacia una laguna, que fue transformada en represa mediante muros de contención mientras que otros canales servían para irrigar los campos. Esto propicio un grado óptimo de humedad en la tierra para el cultivo intensivo, en tanto que los canales proporcionaban abundante pesca, además eran usado como vía de comunicación y en algunos casos de defensa.
Las plazas tenían un magnífico sistema de desagüe y el agua de la lluvia llegaba a depósitos artificiales llamados chultunes.
Esta ciudad está a medio camino entre la región de Chenes (che, pozo natural en lengua maya), y la región Puuc. Su posición estratégica en las rutas comerciales mayas, en una zona donde se concentraban los excedentes agrícolas para ser enviados a Peten. Fue uno de los sitios más importantes del área durante el periodo Clásico Tardio.

Uxmal: Situada junto a una serie de colinas conocidas con el nombre de Puuc (serranía), nombre que recibió el estilo arquitectónico que tienen los sitios de esta región.
En el katún 2 ahau, el príncipe maya Ah Suytok Tutul Xiu se estableció en Uxmal, dicen las fuentes. Esta fecha corresponde con el año 987 de nuestra era. Por lo tanto sabemos que una espléndida ciudad de Yucatán septentrional nació muy tardíamente respecto a los otros centros.
Está fecha corresponde, según los arqueólogos, con lo que ellos denominan “periodo mexicano”. Hacia el 925 los toltecas de Tula comenzaron a desplazarse en masa hacia el sur, a la conquista de las ciudades estado de los mayas. Recorrieron a pie 1300 kilómetros a través de pantanos, selvas y montañas, combatiendo tribus hostiles y deteniéndose solamente donde podían hacer acopio de agua y víveres.
Lo que si es cierto es que a partir de entonces nacieron centros con una arquitectura de influencia tolteca y en arte decorativo, y que los mayas se mezclaron con un pueblo que se daba el nombre de itzás. También hay indicios de que en las ciudades estado se fueron imponiendo una casta laica, compuesta por guerreros, que acabo desplazando a los sacerdotes.
No se sabe a ciencia cierta quienes eran los itzás. Quizás toltecas de Tula, o bien otros mayas periféricos, que tras haber sufrido una profunda influencia tolteca, conquistaron a su vez tierras pertenecientes a su raza.
Leyenda: Cuentan que cerca de Uxmal vivió una vieja que tenía fama de bruja. Un día, la mujer encontró un huevo, del que brotó un niño al que creció como si fuera su hijo. En poco tiempo, el pequeño dejó de crecer y le salieron barbas: era un enano.
Un día, el enano descubrió un tunkul (instrumento de percusión de madera) que escondía la vieja en el fogón y se puso a tocarlo. El sonido se oyó a mucha distancia. Escuchado por el rey de Uxmal y sus consejeros, lo identificaron como el anuncio del fin de su reinado. Temeroso, pero dispuesto a enfrentarse a su destino, el rey llamó al enano para someterlo a varias pruebas muy duras. Ayudado por la hechicera, el enano sobrevivió a la más difícil: romper sobre su cabeza, con un mazo de piedra, una cesta de cocoyoles (ciertos frutos muy duros). La condición del enano había sido que si el sobrevivía, a la misma prueba se sometería al soberano, quién murió en el acto después del primer golpe. Así comenzó en Uxmal un nuevo periodo: el reinado del enano adivino.
En Uxmal, en un conjunto de ocho edificios agrupados, se yergue un terraplén artificial de 15 metros de altura, en cuya cima se halla el palacio del Gobernador de 96 metros de largo, 12 de ancho y 8 de alto. Sobre el altar, ante el palacio hay un jaguar bicéfalo. El conjunto se completa con otras construcciones como: la casa de las Tortugas o la de las Palomas. También está el templo del Enano, una pirámide con ancha escalera de 150 escalones que se eleva casi en vertical hasta una altura de 37 metros. También merece destacarse el Templo del Falo de tres metros y que está partido en dos.
Pirámide del Adivino o del Enano: La leyenda dice que la empinada edificación la construyó para sí el nuevo soberano en una sola noche. Sin embargo, los investigadores aclaran que la poco usual forma elíptica (única en su género en la arquitectura maya) es el resultado de varias épocas de construcción sucesivas, con cinco templos en diferentes niveles y estilos. Los tres primeros fueron cubiertos por un basamento oval y en el cuarto sobrevive un portal con mascarones de Chaac, tableros de celosía y mosaicos de piedra. La quinta fase es la que se ve desde el exterior y es de aspecto discreto. Las secciones laterales de las paredes están caídas y en el friso colocado en el centro de la fachada solo se aprecia un bajorrelieve de choza maya.
Fue diseñado para destacar efectos visuales y símbolos sagrados por medio de la ornamentación, para lo cual se dio preferencia a un estructura maciza con pocos espacios huecos como cuartos o cámaras.
Los arreglos de mascarones de Chaac, dispuestos para que sus perfiles cambien de orientación de acuerdo a la posición del sol.
La fachada de poniente mira hacia un patio cerrado por tres lados que se abre al Cuadrado de las Monjas a través de una falsa bóveda. En esta fachada resalta un gigantesco mascaron, llamado templo de Chenes por la ornamentación propia de este estilo arquitectónico que floreció en lo que hoy es el estado de Campeche.
Cuadrángulo de las Monjas: El cuadrángulo descansa sobre una plataforma en rectángulo de mas de cuatro metros de alto y cien metros por lado. Cuatro edificios diferentes entre si, se disponen en torno de este cuadro y dejan libres las esquinas, particularidad que supuestamente permite la circulación de aire, cuyo fin fue aliviar la temperaturas que seguramente subían al reunirse las muchedumbres en las magnas celebraciones de la urbe.
La fuerza emotiva y fascinación que inspira el conjunto procede de las justas proporciones, junto a la calidad del ornato, de elevado gusto. Todos los edificios son de un cuerpo, aunque el interior ofrezca doble crujía. Sin embargo, no se perciben pesados ni achaparrados, a pesar de la longitud de la edificación.
Este gran conjunto es un catálogo de las más ricas muestras del arte lapidario maya, que transformó la piedra en mascarones de Chaac, grecas, chozas, serpientes entrelazadas y otros elementos decorativos característicos del estilo Puuc.
El edificio sur es el menor de los edificios principales. Mide aproximadamente 80 metros de largo por nueve de ancho y seis de alto y está asentado a ras del patio. Su entrada es la misma que da acceso a la plaza interior: un alto pasadizo de bóveda maya precedido por amplia escalinata.
A pesar de ser el más sencillo, este edificio comprueba l gusto de los mayas por reproducir en piedra los elementos de su vida diaria. Aquí sobresale la profusión de mosaicos y de bajorrelieves en forma de chozas de paja, que coronan las entradas a los aposentos. Como las que aún se construyen en las poblaciones rurales de la Península.
En el edificio norte destacan las columnas de mascarones de Chaac, con bajorrelieves de chozas mayas, grecas, serpientes y mascarones de Tláloc, el dios de la lluvia. El diseño abunda en detalles como la representación en piedra de la choza maya con techo de palma, sobre cuyos centros y extremos aparecen figuras de serpientes bicéfalas.
El edificio oriental es un claro ejemplo de la exquisita sensibilidad del arte Puuc. El mosaico de piedra que caracteriza el Cuadrángulo de las Monjas, es propio del periodo Clásico Tardío en Yucatán.
En el edificio occidental destacan las esculturas de personajes con penachos, los mascarones de Chaac y altorrelieves de serpientes entrecruzadas a lo largo del friso.
El estilo Puuc presenta, entre otras características, una moldura que corre a lo largo del edificio, llamada moldura de atadura, y reproduce en piedra las ataduras de cuerdas que se utilizaban para sostener los muros de las chozas mayas; otro elemento decorativo lo constituyen las hileras de columnillas que adornan tanto el friso como la base de los edificios.
Cuadrángulo de los pájaros: Su aspecto general es el de un patio extendido que originalmente estuvo cubierto con los fragmentos de otros tres edificios asentados en los costados sur, oeste y norte. Recibe este nombre porque en los restos de sus muros se encontraron elementos ornamentales que representan aves, principalmente loros, guacamayos, colibríes, pavos y águilas.
En el conjunto que tiene características arquitectónicas peculiares, diferentes a las que imperan en la zona Puuc, destaca la fachada de la Casa de los Pájaros.
El edificio sur tiene trece columnas y cuatro habitaciones y mide 30 metros de largo por 8 de ancho. Su altura total es de cuatro metros. En él, llama la atención la ausencia de dinteles que originalmente deben estar ubicados entre los capiteles de las columnas y la bóveda, y de travesaños tensores de la construcción hacia las columnas, por lo que se supone que fueron de madera y se destruyeron con el paso del tiempo.
Palacio del Gobernador: Es considerado uno de los más hermosos edificios de la América precolombina. El equilibrio de sus proporciones y el refinamiento de su decoración lo convierten en el mejor ejemplo de la arquitectura de Uxmal.
Aunque visualmente se divide en tres partes, debe considerarse como uno solo. La estructura mide 98 metros de largo por casi 12 de ancho y poco más de 8,5 de alto.
En la fachada principal hay un admirable friso de grecas y esculturas, cuya figura central es un soberano que descansa sobre un trono, enmarcado por un diseño trapezoidal hecho con siete fajas rematadas en cabezas de serpentinas. La identidad del personaje, que permanece en el misterio (aunque algunos lo identifican con Kukulcan), revela su alta jerarquía de hombre o de dios. De allí el nombre Palacio del Gobernador.
Completan la estructura los grandes arcos triangulares que cortan la fachada en tres secciones y que en alguna ocasión sirvieron como pasadizos para atravesar el edificio.
Trono del jaguar bicéfalo: En Uxmal destaca esta escultura en una original representación, asentada frente a las escaleras del Palacio del Gobernador, en forma de trono: una peculiar y extraña figura de dos jaguares unidos por el pecho (de ahí la palabra bicéfalo), con la cabeza de uno mirando hacia el norte, y la del otro hacia el sur.
El término “balam”, que se aplicaba al jaguar, se daba asimismo a un sacerdote perteneciente a la importante jerarquía de los balames, adivinos o intérpretes de los dioses, encargados, por lo tanto de regir la vida psicológica e intelectual de los mayas.
La piel y la cabeza del jaguar sirvieron como vestimenta y casco de personas importantes como altos sacerdotes, personajes reales, guerreros distinguidos, etc.
Cuadrángulo del Palomar: Al suroeste del Palacio del Gobernador, está el semidestruido Cuadrángulo del Palomar, que al igual que los Pájaros y las Monjas, es otro conjunto que forma parte de los grupos de edificios reunidos en Uxmal. La construcción, que debió ser en realidad un conjunto residencial, incluye un templo cuyo techo se ha hundido, en el extremo poniente del conjunto, y una alta pirámide con santuario en la cúspide.
El acceso al patio interior fue por un pasadizo abovedado que corta en dos secciones el edificio norte.
En el lado sur corre una crestería semiderruida formada por nueve secciones con nichos a la que se ha bautizado como Casa de los Palomos.
En la superficie se esculpieron y pintaron relieves de personajes. Esta crestería, que corresponde al periodo Puuc tardío de Uxmal, es única en su tipo.
Gran Pirámide: Situada al suroeste del Palacio del Gobernador, es una de las estructuras que están sobre la Gran Plataforma, una mole de tierra y piedras que tiene dos escalinatas de acceso: una al este y otra al norte.
La estructura que es apenas un poco mas baja que la Pirámide del Adivino, tiene nueve cuerpos escalonados y una amplia escalinata. En la cúspide está el Templo de las Guacamayas, llamado así por las aves que decoran el muro. La arquitectura de este contrasta con la de otras construcciones, pues carece de mosaicos refinados, aunque toda la fachada esta cubierta de adornos.
En el interior hay un enorme mascaron narigudo de Chaac, ahora destruido en la parte superior. Por los restos de pintura roja que quedan en la piedra, se deduce que originalmente la escultura estuvo pintada con colores brillantes.
Durante la primera época de la urbe (siglos VII al X d.C.), tuvo gran importancia en Uxmal el culto a Chaac, el Dios de la Lluvia. Como la región Puuc está situada en una zona árida y seca, obtener el agua de lluvia inspiró la construcción de aguadas y chultunes para retenerla. Este culto a Chaac se comprueba por la cantidad de mascarones representando al dios, que se encuentran en los edificios de Uxmal, así como en las otras ciudades mayas de la zona.
La Casa de las Tortugas: Situada detrás del Palacio del Gobernador, está sobria edificación es uno de los templos con decoración más simple de la ciudad, pero las estatuas de tortugas que adornan su cornisa por los cuatro costados del friso del edificio la distinguen entre todas. Loas animales han sido cuidadosamente tallado y, entre el recargamiento y majestuosidad de otros edificios, proporciona una vista simpática, plácida, de la arquitectura maya. Este templo se atribuye a un dios benévolo y querido, quizás una deidad acuática.
El edificio contiene tres cámaras centrales atravesadas por pasillos con accesos por los frentes norte y sur. Además, cuenta con dos cámaras laterales.
Según la tradición maya, la tortuga está relacionada con la lluvia, la astronomía y los calendarios. Algunos investigadores la identifican como símbolo de rayo o del solsticio de verano, debido a lo lento de sus movimientos y a que en el mes K´ayab, cuyo signo representa una cara de tortuga, es cuando tiene lugar dicho fenómeno.
Este animal aparece también con el signo de Kin (el sol) en su ojo, lo que lo relaciona con el día. Es posible también que tenga que ver con el periodo de Venus. También es uno de los animales que figura en los sacrificios. Igualmente, con su carapacho se hacía una especie de tambor.
Esta ciudad es conocida como la joya arquitectónica de la península del Yucatán.

 

Chichén-Itzá: Esta importante ciudad sagrada fue en un tiempo una de las grandes metas de la peregrinación de Yucatán. La etimología de Chichén-Itzá, “Cerca del pozo de los Itzá”, pone de relieve un elemento esencial para el establecimiento de cualquier grupo humano en la tierra yucateca. En esta península de 150.000 kilómetros cuadrados, llana, árida y carente de corrientes de agua, territorio de las ciudades del norte, existen afortunadamente pozos naturales, cenotes, que perforan la capa calcárea hasta una vasta capa acuífera subterránea. De no existir esta agua, la vida sería imposible en Yucatán. Chichén-Itzá posee dos grandes pozos.
Los libros de Chilam Balam nos cuentan que a partir del siglo V una ola de inmigrantes, los itzá, oriundos de las tierras mayas de Peten, se dirigió hacia Yucatán. Después de una estancia en el norte, se establecieron en Tabasco. Ahora bien, las mismas crónicas nos hablan, unas páginas mas adelante, de los itzás que llegan a Yucatán en el siglo X. Estos últimos procedían del suroeste, es decir, de Tabasco. Nadie puede afirmar con certeza si eran los descendientes de la primera oleada del siglo V. Establecieron su capital en Chichén durante los años 968-987 d.C. Estaban sujetos al gran jefe tolteca Kukulcan. Este nombre es la traducción maya de Quetzalcóatl (kukul: plumas preciosas y can: serpiente), la Serpiente Emplumada, la divinidad más popular de todo México central. A pesar de su carácter divino, Quetzalcóatl fue también un gran rey.
Esta ciudad fue reconstruida por completo tres veces: en 432, en 964 y en 1194. Primero por algunos grupos mayas que la llamaron Chichén y que por razones que ignoramos la volvieron a reconstruirla 500 años después. Y finalmente por los itzás quienes, tras ocuparla en 987 y luego de sucesivas invasiones, la hicieron cada vez más grande, conforme a sus gustos de ciudadanos. Los conflictos internos la llevaron a su decadencia y posterior abandono a principios del siglo XV.
Los edificios más antiguos, supervivientes de la ciudad original, poseen frescos, columnatas y las rosetas típicas del periodo clásico, especialmente del estilo Puuc, a este periodo pertenece también la torre llamada Caracol. La gran Pirámide truncada pertenece a la segunda fundación. A la tercera la pirámide templo de Kukulcan, aquí el estilo maya se presenta ya impregnado de elementos toltecas, como jaguares desgarrando sus presas, tan diferentes a los animales pacíficos de Copan y tan semejantes a los de Tula.
El Castillo: La construcción más importante es el Templo de Kukulcan, que los españoles denominaron Pirámide del Castillo. El gigantesco soporte del templo es una pirámide de 24 metros de altura, que eleva sus nueve terrazas sobre una base de 55 m. de lado. En el centro de las cuatro caras, una escalinata de 91 escalones ribeteados de rampas de piedra, que se apoyan en el suelo por medio de cabezas de serpientes y jaguares de influencia tolteca, permite el acceso al templo que domina toda la ciudad. Esta pirámide monumental presenta un aspecto simbólico. Sus nueve terrazas simbolizan las nueve regiones del mundo subterráneo y el número de gradas de las cuatro escalinatas, además del único escalón de entrada al templo, corresponden a los 365 días del año civil.
En la cúspide de la pirámide, el Templo de Kukulcan, un poco oprimido por el imponente volumen de la base, no presenta interés arquitectónico particular. Este templo tiene 16 metros de altura. En el se descubrió la figura de un Chac-Mol y en el santuario levantado en la parte superior de la pirámide, otra, de un jaguar pintado de rojo, con incrustaciones de jade, que probablemente sirvió de trono.
El templo está rematado por una serie de almenas en forma de caracoles cortados, símbolos del joyel del Dios del Viento o Kukulcan (la deidad nahualtl Quetzalcoatl). En los bajorrelieves aparecen figuras de guerreros con penachos y ricas vestiduras.
Este edificio es el bianual escenario del extraordinario fenómeno equinoccial “de luz y sombra”.
En el equinoccio, el sol proyecta siete triángulos de luz que configuran la silueta de la serpiente Kukulcan. La sombra se une a la cabeza serpentina en el suelo. El fenómeno se conoce como “el descenso de Kukulcan”.
El cuerpo tiene dos estructuras que corresponden a dos épocas diferentes, la más antigua está totalmente cubierta por la ulterior o más reciente.
Plaza de las Mil Columnas; Construida entre los años 900 y 1200 d.C. esta plaza es una gran extensión cuadrangular que mide cerca de 150 metros por lado.
Entre las secciones más interesantes del grupo de las Mil Columnas, se encuentra la columnata de la esquina noroeste, una estructura en forma de escuadra, y la columnata sureste, amplio espacio techado con bóvedas sostenidas por las columnas. Las columnas tenían recubrimientos de estuco y estaban cubiertas de pintura de diferentes colores.
En la planta del edificio se aprecian las múltiples modificaciones que debió sufrir, según se observa en sus paredes interiores, lo que permite suponer que sus funciones fueron cambiadas continuamente.
El Palacio de las Columnas Esculpidas, al oriente, es una de las estructuras más importantes de la Plaza. Las jambas y columnas están decoradas con bajorrelieves que muestran a personajes ricamente ataviados. Estas figuras sugieren que el edificio tuvo una función cívico-religiosa.
Templo de los Guerreros: Rodeado de columnas, el Templo de los Guerreros flanquea al Este del Castillo, la gran plaza alrededor de la cual se levantan las construcciones de origen tolteca. Su porte grandioso le viene de todas las columnas que constituían originariamente la infraestructura de las salas y servían para sostener los pesados entarimados, esqueletos de los techos hoy asolados. Forma parte del conjunto de las Mil Columnas, tiene gran semejanza con el templo de Tlahuizcalpentecutli, en Tula.
Es un basamento piramidal con cuatro cuerpos escalonados y muros en talud que rematan en tableros, tres de los cuales están decorados con guerreros, águilas y jaguares devorando corazones humanos. El exterior de la pared vertical está adornada con motivos en los que se mezclan elementos mayas y toltecas en la representación de Chaac y Kukulcan.
El interior del templo se ven ocho pilastras de piedra y, al fondo, una mesa o altar de losas adosado al muro, sostenido por pequeñas estatuas con forma de guerreros.
El templo se compone de dos grandes salas; la primera con una puerta dividida en tres por medio de pilastras con la efigie de Kukulcan, que sostuvieron un techo abovedado.
Las 60 pilastras cuadrangulares, dispuestas delante de este Templo de los Guerreros, son los vestigios de una vasta sala de 46 metros de longitud y 12 de anchura, que hacía cuerpo con el conjunto, como un inmenso vestíbulo. Todas las caras de las pilastras están cubiertas de bajorrelieves. Representan unos guerreros atentos, disciplinados y prontos para el combate. Bajo el implacable sol de Yucatán, estos soldados parecen vedarles a los intrusos el acceso a su templo. Tienen la frente ceñida con un lazo adornado de turquesas o de plumas de águila. Sandalias, pendientes, adornos de la nariz, cinturones de cuero, pectorales de oro o de piedras preciosas, cincelados en forma de mariposa; todos estos accesorios recuerda su procedencia tolteca. El brazo izquierdo está envuelto en un grueso cerco de cuero, especie de coraza para parar los golpes. En la mano derecha empuñan un venablo o atlatl, arma arrojadiza de madera, corta y aplanada con una ancha acanaladura en el centro en la cual se bloqueaba el dardo antes de lanzarlo. Las escenas de las pinturas de Bonampak parecen pacíficas en comparación con el conjunto.
En realidad, más que pruebas de un nuevo concepto arquitectónico para el interior de los edificios, todas estas columnas constituyen un poderoso reclamo de la llegada de un orden nuevo, el que se impuso en estas tierras de Yucatán a finales del 900: el orden de los guerreros toltecas. Una pirámide regular de 40 x 40 metros con cuatro terrazas, que se elevan a una altura de 11,50 metros, sostiene el templo al cielo abierto. Dos estatuas de portaestandartes encuadran la cumbre de la escalinata que conduce a la última terraza. Allí se encuentra un Chacmool que vigila a la entrada del templo, encuadrado por dos pilastras alargadas en forma de serpiente emplumada. Veinte pilastras sostenían el techo, hoy desaparecido, de las dos salas del templo. En sus cuatro caras, un destacamento de 80 guerreros se nos muestra con sus armas y adornos particulares. En el fondo del templo cuatro cariátides sostienen el gran altar de piedra y parecen ser como los hermanos menores de los de Tula.
En la plaza del Castillo, que en su tiempo fue el auténtico corazón de la ciudad, se levantan tres pequeños edificios de modesto valor arquitectónico. Sin embargo, cada uno de ellos pone de manifiesto un carácter particular de la civilización extranjera, penetrada en Yucatán siguiendo las huellas de los conquistadores toltecas.
La Tumba de Chacmool es una pequeña plataforma cuadrada de 25 metros de lado; su acceso es a través de cuatro escaleras, una sobre cada cara. Todas estas estatuas de piedra son parecidas y sostienen con ambas manos un plato de piedra, que forma cuerpo con la escultura y se apoya sobre el abdomen. Por lo general todos los Chacmool se han encontrado a la entrada de los templos.
El interés de esta tumba del Chacmool reside en los asuntos representados en sus bajorrelieves. Dos son los motivos: Venus en figura de mitad serpiente y mitad ave, símbolo de Quetzalcóatl, y el glifo del mismo planeta, unido al signo del ciclo de los 52 años, lo cual pone de relieve hasta que punto los toltecas veneraban al planeta Venus. Actualmente se manifiesta cada vez más la tendencia a designar el edificio en cuestión con el nombre de Plataforma de Venus.
Plataforma de las Aguilas y los Jaguares: El Templo de las Aguilas, una pequeña terraza parecida a la anterior, está decorado con un friso de águilas y jaguares en bajorrelieve. Es una construcción cuadrada con escalinatas en sus cuatro costados. Los bajorrelieves de los muros, águilas y jaguares devorando corazones humanos, muestran que los sacrificios en esta plataforma estuvieron a cargo de altos mandatarios militares: los Caballeros Aguilas y Jaguares.
El muro sostiene una cornisa decorada con tableros de relieves serpentinos y efigies de Kukulcan en su forma de Tlalchitonatiuh (sol de la tierra), un guerrero recostado con anteojeras y una lanza en las manos. Todas estas imágenes están relacionadas con el recorrido del Sol por el cielo durante el día y su descenso al inframundo.
En las escalinatas, sus remates, son cabezas de serpientes emplumadas y sobresalen hacia el frente de cada lado; sobre ellas había, en otro tiempo, portaestandartes con forma de jaguares.
Entre los toltecas los animales eran símbolo de los guerreros. Entre sus garras aprieta corazones humanos: alegoría bastante significativa para estos hombres del norte, que adoraban dioses sedientos de sangre, y que en nada se parecían a los mayas en el plano cultural. Los toltecas no trataban de conquistar el tiempo con complicados calendarios, sino de satisfacer a sus crueles divinidades, para que la vida siguiera su curso o, más exactamente, los astros prosiguieran su carrera en el firmamento. El Sol fatigado por su viaje nocturno a través del mundo inferior necesitaba cada mañana nuevas energías, que únicamente podía procurarle la sangre humana. Tras la cruenta ofrenda, podía reemprender su marcha.
Tzompantli: El término nahualt “Tzompantli” (muro de los cráneos) designa una gran plataforma rectangular destinada, como indican los bajorrelieves, a sostener una empalizada en la que se empalaban las cabezas de las víctimas humanas sacrificadas a los dioses. La importancia del edificio (60 metros de longitud y 15 de anchura) nos recuerda que toda la vida religiosa de los toltecas esta relacionada con ritos cruentos.
Los extremos del Tzompantli muestran altorrelieves de cráneos; el del centro es más ancho y tiene dos hileras de ellos, están divididos entre sí por molduras. La estructura está coronada por cuerpos de serpientes.
En el momento del sacrificio la víctima era extendida de espaldas sobre un pequeño cono truncado de piedra, por cuatro asistentes encargados de mantener los brazos y los pies fuertemente en contacto con el suelo. Con lo cual la víctima presentaba el pecho arqueado, lo que facilitaba el trabajo del sumo sacerdote. Con un cuchillo de pedernal, este practicaba una larga incisión por debajo de las costillas, hundía ambas manos y arrancaba el corazón para depositarlo, aún palpitante y chorreando sangre, en los platos de piedra de Chacmool, como ofrenda a los dioses.
Luego se procedía a la decapitación de la víctima. La cabeza era llevada a los Tzompantli para ser empalada por las sienes en una estaca de la empalizada. En algunos bajorrelieves de este edificio las águilas y los jaguares se encargaban del transporte de la cabeza separada del busto. El cuerpo era descuartizado y arrojado desde lo alto a las turbas, que se apoderaban de estos siniestros restos para sus banquetes rituales.
Juego de Pelota: El terreno del juego de la pelota era el más importante de Mesoamérica, medía 95 metros de longitud, 35 de anchura y estaba flanqueado todo lo largo por dos muros de 8 metros de altura.
Llamado en maya Pok Ta Pok, el juego de pelota fue una característica común y marco de un ritual notable practicado entre las sociedades de Mesoamérica.
El conjunto, que corresponde a parámetros o características toltecas, se conforma por cinco estructuras principales: la cancha y los Templos norte (también llamado Templo del Hombre Barbado), Sur y de los Jaguares, este último con una anexo. El lugar tiene forma de “I” y consta de un corredor central o cancha cubierta de césped, limitado al oriente y al poniente por dos muros verticales paralelos.
Los bajorrelieves de las banquetas de la cancha explican el significado del juego y evidencian su relación con otros juegos en la costa del Golfo, por presentar también el sacrificio humano y los ritos de fertilidad.
Cenote Sagrado: Una avenida pavimentada (sacbe) sale del Castillo en dirección norte; recorre unos 300 metros y conduce al Cenote (pozo) de los Sacrificios. Este pozo natural de forma circular, parece haber sido excavado por la mano del hombre. Mide unos 60 metros de diámetro y sus paredes se elevan 20 metros de altura sobre el agua, de color verduzco debido a las algas microscópicas que viven a 13 metros de profundidad. La vena de agua reposa sobre un fondo de tres metros de espesor. En tiempos precolombinos, el cenote era una célebre meta o lugar de peregrinación. En sus proximidades, los vestigios de un baño de vapor dan testimonio de que los sacrificios probablemente iban acompañados de unos ritos de purificación. Según los mayas, los cenotes, fueron creados por los dioses para que los hombres que viven en las regiones áridas sacien su sed.
Junto a la orilla sur del lugar se colocaron gradas en dos niveles, probablemente para servir de asiento a quienes solían presenciar las ceremonias. A un lado están las ruinas de un edificio que fue adaptado como baño de vapor, o temascal, que servía, según se cree, para purificar a los sacrificados. También se adosó al edificio una plataforma irregular que sobresalía del borde, de donde se supone que fueron arrojadas las víctimas.
A principios del siglo XX se emprende el dragado y exploración con escafandra de este cenote sagrado. El resultado es positivo. Junto con numerosos objetos de jade, de piedra, oro y cobre cincelados, se encuentra variados cuchillos de pedernal, empleados en los sacrificios humanos, al igual que muchos esqueletos humanos: 13 masculinos, 8 femeninos y 21 de niños menores de once años. Este rito, consistente en arrojar seres humanos al cenote, era probablemente tolteca; sin embargo, varios objetos encontrados en el fondo del pozo pertenecen indudablemente al periodo clásico. Un fragmento de jade lleva la fecha del 706 d.C. y por su estilo recuerda a Piedras Negras; otro proviene seguramente de Palenque.
Iglesia: Ricamente ornamentada, la Iglesia es llamada así porque su forma recordó un templo cristiano europeo a algunos exploradores. Sin duda, este adoratorio es uno de los más hermosos edificios del llamado grupo central en Chichón Itza.
Es una construcción cuadrada cuya entrada central mira hacia el poniente. El friso, con un mascaron Chaac, está flanqueado por nichos con las figuras de los cuatro Bacab o Sostenedores del Cielo, representados como un armadillo, una caracol, una tortuga y un cangrejo, que tiene a sus lados, en las esquinas, un mascaron del dios narigudo.
Después hay una gran figura que tiene forma de serpiente, flanqueada por dos molduras. Sobre este conjunto se muestra una crestería con una nueva franja de grecas escalonadas, también flanqueada por molduras, a la que coronan otros tres mascarones de Chaac. Debido al gran numero de mascarones de Chaac, lo más probable es que este edificio haya servido para culto del dios del agua y de la lluvia.
Observartorio: Unos centenares de metros del corazón de la ciudad en dirección sur, el Caracol domina una última serie de edificios toltecas. Se trata de una construcción circular, la única de este género en tierras mayas. Este edificio pertenece al llamado Chichón Viejo o Grupo Central de la zona. El Caracol debe su nombre a una escalera interior que sube en espiral. El edificio tiene forma de torre de 12.50 metros de altura y era un observatorio. Se apoya sobre dos terrazas superpuestas. Su base se apoya, a su vez, en una plataforma rectangular, decorada en la parte superior por una cornisa de esquinas redondeadas. La escalera de caracol conduce a una pequeña estancia de observación en la cúspide del edificio. A través de unas aberturas en las paredes, los astrónomos escrutaban el cielo. Su forma es muy semejante a la de los observatorios modernos.
Consta de tres estructuras superpuestas. Tiene una base interior circular, alrededor de la cual se edificó otro basamento. Más tarde se añadió al frente una terraza rectangular. Su escala, en el costado poniente, está decorada con serpientes entrelazadas y circundada por incensarios con forma de cráneos humanos. Al término de esta última terraza, se observa una torre cilíndrica, cuyo primer cuerpo está compuesto por dos muros concéntricos que encierran un par de cámaras anulares con cuatro puertas cada una. Una escalerilla de caracol fue colocada en el centro de este conjunto.
El segundo cuerpo de la torre se sitúa sobre la cornisa del anterior. Ostenta un friso que tiene, sobre cada una de las puertas, un mascaron del dios Chaac y un personaje sentado, rodeado por un marco de plumas y serpientes. En el tercero y último cuerpo de la torre, aún puede verse una serie de aberturas o ventanas que permitían observaciones astronómicas, donde los sacerdotes mayas estudiaban el cosmos y formulaban predicciones para la vida práctica..
En los días equinocciales, todavía es posible observar el alineamiento de los astros en las aberturas o ventanillas de esta obra maestra científica y arquitectónica.
Osario: En el llamado Grupo Central, el Osario, también conocido como Tumba del Gran Sacerdote, es una estructura de nueve cuerpos muy semejante al Castillo, al grado de parecer una réplica suya de menor altura, con un friso distintivo, recubierto de relieves mitológicos y mascarones superpuestos de Chaac adornando cada esquina.
Tiene más de 10 metros de alto, formaba parte de un complejo monumental que comunicaba con el Cenote Xtoloc. Incluía un sacbe y una plataforma circular, además de dos cuadrangulares, semejantes a la de Venus.
Al pie de la base piramidal, puede apreciarse una muestra de esa decoración de mascarones sobrepuestos, que permiten imaginar lo que fue el edificio completo. En la entrada se encontraron siete tumbas con ofrendas de jade, cristal de roca, conchas y cascabeles de cobre. El interior de los sepulcros fue revestido con piedras salientes que hicieron las veces de escalones para descender hasta el fondo.
En las cercanías del Osario fue encontrada la única estela labrada que se ha podido localizar en Chichen Itza.
Casa de las Monjas: La Casa de las Monjas, uno de los tesoros arquitectónicos más importantes de Chichón Itza, se aprecia como una mole cuadrangular con dos anexos. En su cúspide se alcanza a ver dos templos. Una ancha escalinata conduce a la explanada superior.
Resultado de varias superposiciones, el edificio fue inicialmente un grupo de varios edificios separados: las Monjas, el Anexo del Este y el Anexo del Sureste. En total, el monumento mide 50 metros de largo por 23 de ancho y 17 de altura.
El primer edificio lleva una decoración de grecas escalonadas a lo largo del muro, mientras que el segundo es mucho más sencillo. Los dinteles del primer edificio tienen inscripciones jeroglíficas.
El Anexo del Este posee un friso profusamente decorado con mascarones de Chaac. El monumento transmite una gran belleza por sus proporciones y su exuberante decoración.
Su nombre fue debido a la gran cantidad de cuartos parecidos a celdas, se supone que esta estructura estuvo destinada a los dioses de la lluvia, deidades que precedieron al poderoso Kukulcan.
Chichanchob: Está ubicado en la zona llamada grupo central y es la mayor y mejor conservada de las cuatro edificaciones que rodean la plaza o planicie principal de este grupo.
El adoratorio se conforma por un vestíbulo, al cual se accede por tres entradas, y tres cuartos situados al fondo. La fachada, de gran sencillez, es de muros lisos y únicamente lleva dos molduras y dos cresterías en la parte superior. La mas antigua se encuentra en la parte central; posteriormente, fue construida una más al frente, con mascarones de Chaac. En el interior del edificio hay la referencia de una fecha: 850 d.C.
Toda la construcción está situada sobre una plataforma rectangular de esquinas redondeadas. Una escalinata sin alfardas permite el acceso al templo superior, de fechada lisa, rematada por dos cresterías, una frontal y otra colocada en la parte central del techo. Esa crestería frontal está decorada totalmente don una alternancia de grecas y mascarones de Chaac encima de las entradas.
Precisamente en la base de la fachada se aprecia claramente una franja de pintura roja. Su estilo de construcción corresponde a la región, por lo que debe datar de periodo de la Ciudad Teocrática, entre los años 600 y 900. Cuando los itza dominaron la ciudad, adosaron un pequeño juego de pelota a la parte posterior de la plataforma de Chichanchob.
Además de llamarse Chichanchob (pequeños agujeros) a este edificio, una de las construcciones mas antiguas de Chichón Itza, también se le conoce como la Casa Colorada, debido a una franja pintada de rojo en el muro del pórtico. Su estilo está muy apartado del maya-tolteca, por lo que evidentemente es anterior a el.
Akab-Dzib: Se compone de un edificio centra y dos cuartos en los extremos, con 18 cuartos techados de bóveda maya que se anexaron posteriormente, divididos en dos edificios. Su aspecto es de gran sencillez, su fachada está compuesta por un muro liso que en l parte superior tiene dos molduras y está rematada por una crestería. Además, deja ver bloques o sillares de piedra bien cortados, puertas con dinteles y jambas de piedra. Carece de ornamentación, salvo por un friso llano entre dos molduras, con cornisa sencilla como remate. Sobre la misma fachada se colocó una crestería ornamentada con mosaicos de grecas geométricas.
La fachada occidental muestra dos recesos formando un tramo céntrico, al que corresponden tres puertas, los tramos laterales tiene solamente dos. Por sus costados tiene una puerta al norte y otro al sur.
En el interior de algunos de los cuartos hay impresas, sobre las paredes, huellas de manos en color rojo, simbolizando quizás a Kabul (mano celeste y creador), dios maya de la bóveda celeste. En el dintel de una de las puertas interiores de la sección sur del edificio, se observa el grabado de un sacerdote sentado en un trono frente a una especie de recipiente o brasero. Está rodeado de símbolos jeroglíficos que no han podido ser descifrados, salvo por una fecha única, que los investigadores identifican con el año 869, junto a un enigmático personaje sedente. Esta dificultad de interpretación dio su nombre al edificio: AkabDzib significa “escritura oscura”.

 

Mayapan: Hacia el año 1200, una nueva oleada de itzás se volcó sobre Yucatán. Eran mucho más belicosos y menos propensos a asimilar los usos y costumbres de los mayas. Conquistaron Chichén y todos los demás centros de la región y en una zona rocosa y árida del extremo norte construyeron una ciudad de la que hicieron su capital y a la que dieron un nombre semejante a un latigazo: Mayapan.
No era como las otras ciudades, un centro de ritos o ceremonias, sino una auténtica ciudad con una población de unas 10.000 habitantes aproximadamente. Al igual que las ciudades europeas del medioevo servía como refugio y plaza fuerte, además de ser un centro administrativo y político.
Con el látigo dominaron durante dos siglos a la masa maya-itzá sometida, desde 1283 hasta mediados del siglo XV. Para evitar las rebeliones recurrieron a un sistema muy simple: el de hacer residir en Mayapan a todos los jefes locales de las ciudades sometidas, era una gran astucia para asegurarse el buen comportamiento de estas ciudades vecinas.
No había ni un solo palmo de tierra cultivable por los alrededores, en tanto que hubiera bastado desplazarse unas decenas de kilómetros para mejorar la situación. Pero el poder de sus armas les permitía requisar el fruto del sudor ajeno. Desde el principio era un centro parásito a donde afluían las tribus de toda la región.
La decadencia cultural sufrió una aceleración, los mayas parecieron olvidar los jeroglíficos, la cerámica y las otras artes desaparecieron, la actividad constructiva de monumentos cesó y cuando lo hacían se limitaban a amontonar las piedras en bruto sin el menor orden, los muros eran tan groseros que parecen datar de un periodo primitivo más que de una época en decadencia, en que generalmente el gusto se pierde pero la técnica permanece. Los constructores revocaban abundantemente con estuco para enmascarar los defectos de las obras mal fraguadas.
Cobá: Es un lugar fascinante del período Clásico. Su nombre significa aguas agitadas. Se encuentra cerca de Tulúm y en él los arqueólogos han descubierto una red de sacbés, o caminos ceremoniales de piedra caliza que conducen en línea recta a otros centros mayas, uno alcanza 100 kilómetros. Las excavaciones realizadas en 1970 han permitido que las ruinas se conserven a pesar de estar entre la selva, lo cual es probablemente su más grande encanto. Rodeado de cinco lagos, en el estado de Quintana Roo, Cobá tiene dos grandes pirámides, templos y varias estelas que embellecen los senderos selváticos.
La ciudad, cercana a la costa y a otras importantes ciudades mayas, concentraba y distribuía bienes y servicios entre la costa oriente y el centro de la Península. Divide a los lagos Coba y Macanxoc.
Tiene una gran cantidad de estelas con fechas calendáricas que hablan de su fundación en el año 600 d.C. y su pervivencia hasta el siglo XV. Pese a que sus edificios están muy erosionados, todavía se puede apreciar en la ciudad los tres grupos principales de pirámides, llamadas Coba, Nohoch Mul y Chumuc Mul. Durante su época de esplendor, Coba dominó una vasta zona y entabló guerras con Chichón Itza para mantener su dominio y autonomía. Sin embargo, esta ciudad no fue tan hermosa como Uxmal o tan imponente como Chichón. La razón está en que Coba es muy antigua; de la época en la cual aún no se había perfeccionado los estilos arquitectónicos mayas.
Palacio Xaibe: También llamado Xaibe o Xai Be, que significa “crucero de caminos”, este palacete es un edificio en torno al cual confluyen cuatro sacbes, hecho que define la gran importancia que tuvo ete monumento creado a manera de punto de encuentro para las calzadas mayas, tal vez con algún significado religioso. El Palacio alcanza una altura de 15 metros y su posición es céntrica con respecto a los sacbes 1,5,6 y 8 de Coba.
El sacbe número 1 demuestra la vinculación entre la costa oriental y el centro de la Península y permite el acceso a sitios de primera categoría como son Chichón Itza, Izamal y Uxmal.
Su planta es rectangular con las esquinas redondeadas.
Nohoch Mul: El grupo Nohoch Mul tiene la peculiaridad de contar con la estructura más alta del sitio, con 42 metros de altura y que guarda cierta semejanza con el Castillo de Chichen Itza. Su nombre significa “montículo grande”.
Está formada por siete cuerpos escalonados y en talud, con las esquinas remetidas y redondeadas. En la parte superior del basamento piramidal se encuentra un templo cuya forma es similar a los de Tulum.
La fachada muestra dos de los tres nichos que existieron originalmente (el tercero ya está destruido) y que contienen representaciones del Dios Descendente.

Tulúm: Pequeña ciudad costera ocupada desde el posclásico tardío hasta la época de la conquista española. Es una fortaleza amurallada, cosa extraño para lo usual entre los mayas, que se ubica sobre un acantilado con vista al mar Caribe. Tulúm probablemente estuvo habitado cuando los españoles tocaron tierra americana a principios del siglo XVI. Se puede observar la influencia tolteca en las figuras del dios descendiente, serpientes emplumadas y templos con techos planos como el Castillo, Templo del Dios Descendente y el Gran Palacio.
En total engloba cerca de 60 estructuras. La ciudad antiguamente llamada Zamá. El vistoso conjunto está erigido en lo alto de un precipicio rocoso desde el cual, visto de lejos, llama la atención, `por su gallardía y armoniosa irrupción en el paisaje exótico de la costa.
Desde estas alturas se contempla el espectáculo atrayente del mar rompiendo en la orilla, la extensión completa de Tulúm y la selva que crece alrededor.
Castillo: Esta asentado sobre una ancha plataforma. Su frente s un pórtico hecho con columnas en forma de serpientes que flanquean las entradas. En la parte superior, interrumpiendo el friso, se colocaron tres nichos ocupados por figuras de estuco; la central es la del Dios Descendente, representado con frecuencia en Tulúm.
Este pórtico da acceso a los amplios aposentos posteriores, que tienen asimismo una hilera intermedia de columnas y un muro de fondo.
Templo del Dios Descendiente: Es un pequeño monumento dedicado a este deidad que se repite con frecuencia en Tulúm y a la cual se le ha relacionado con el sol poniente, la lluvia, el relámpago y también con la apicultura, razón por la cual ha sido llamado también Ah Mucen Cab o Dios Abeja.
Templo de los Frescos: En la fachada de este edificio se aprecia aún decoraciones en estuco, las cuatro esquinas de su friso ostentan mascarones, tal vez representaciones de Chaac o Itzama, aunque también hay figuras del Dios Descendente.
Las pinturas murales que dan nombre al edificio se conservan en el interior y representan deidades enmarcadas por serpientes, lagartos, peces y otros elementos marinos, en lo que parece ser una ceremonia religiosa dedicada a Kukulcán. Sobre uno de los murales, pintada sobre fondo negro, se puede ver, junto a Chaac, a la diosa Ix Chel, diosa de la medicina, los partos y el tejido, identificada con la Luna.

Dzibilchaltun: Este sitio inmenso, a tan solo 15 km. de Mérida y cuyo nombre significa “lugar donde hay escritura sobre las piedras, que cubre 19 kilómetros cuadrados en el norte de Yucatán, fue ocupado a partir del año 1000 a.C., hasta la conquista española. Posee más de 8000 estructuras de las que solamente algunas han sido excavadas. La más importante es el Templo de las siete Muñecas orientado de forma que el Sol aparezca a través de la puerta en cada equinoccio.
Templo de las Siete Muñecas: Llamado así por una ofrenda de siete burdas muñecas de barro encontradas en su interior, el Templo de las Siete Muñecas está construido sobre un basamento piramidal de esquinas remetidas que recuerdan las construcciones mayas del Petén guatemalteco.
El edificio es una construcción de planta cuadrangular con una cámara central, rodeada por un corredor abovedado, a la que se asciende por el oriente y el poniente por escaleras de piedra de cuatro escalones. El techo de la cámara central formaba una especie de torre proyectada por encima del edificio, que tiene cuatro accesos, y una ventana a cada lado de sus entradas al poniente y al oriente y otra más al sur, sobre la torre.
Se supone que el edificio estuvo dedicado a la observación de fenómenos astronómicos. Un recipiente descubrimiento permite ahora apreciar el fenómeno equinoccial del ascenso del sol, que proyecta su haz de luz a través de las puertas oriente-poniente, por la madrugada de los días próximos al 21 de marzo y 21 de septiembre. El fenómeno se repite en fechas posteriores con la luna, que sigue el mismo recorrido que el astro rey.

Jaina: Significa la casa en el agua, esta isla es un cementerio maya en la costa de Campeche y posee más de 1000 tumbas. Probablemente también fue un centro de peregrinación. Las figurillas de Jaina, además de su hermosura, representan una muestra de la vida cotidiana maya y fueron encontradas en dichas tumbas.
Existen tres grandes pirámides y otras más pequeñas. Además la isla de Jaina es un paraíso para las aves acuáticas, puesto que sus pequeñas costas y manglares interiores son un refugio de gran diversidad para estos animales.

Kabah:
Cuentan las leyendas que en esta ciudad nació el famoso enano hechicero que dio nombre a Uxmal, situada a 37 km. de distancia.
El nombre de Kabah aparece en el antiguo libro del Chilar Balam de Chumayel, por lo cual es posible que este siempre haya sido la designación original de este centro urbano, considerado el segundo en importancia en la región Puuc.
Tal parece que Kabah significa “el señor de la mano fuerte y poderosa”, denominación asociada con una escultura colocada a la entrada de la zona arqueológica, que muestra a un personaje masculino con rasgos no mayas, que sostiene en la mano una serpiente.
La importancia política de Kabah queda de manifiesto gracias al sacbé, de mas de 20 km. de longitud, que conecta a este sitio con Uxmal y con otros poblados menores.
Kabah es una antigua ciudad maya que hoy goza de peculiar disposición, dividida en dos sectores por una carretera que conduce al vecino estado de Campeche.
El Codz-Poop: Conocido también como Palacio de las Máscaras. Es el edificio más importante, data del siglo IX y tiene una fachada de 45 metros de longitud, literalmente cubierta por una decoración compuesta de 260 efigies idénticas y yuxtapuestas del dios de la lluvia Chaac, bajo una crestería de motivos geométricos repetidos, asociando así en el programa decorativo los símbolos del Sol y de la lluvia. La construcción se levanta sobre una terraza encima de un chultún o cisterna. Interiormente se compone de dos series paralelas de cinco cámaras cubiertas de falsas bóvedas, dispuestas a dos niveles diferentes.
En la fachada oriente, el edificio es menos abrumador, pero también tiene valor en el trabajo escultórico del muro, sobre el que se reproducen celosías y chozas estilizadas, así como la figura de dos personajes, probablemente un soberano de la antigua ciudad, labrados en piedra, con escarificaciones en la cara y las manos crispadas y extendidas hacia delante en actitud de garras.
Su nombre significa “estera enrollada”.
Arco de Kabah: Es el único monumento restaurado en el sector oeste de la ciudad, principal del grupo central, puerta de acceso al área monumental y remate del sacbé que une a Kabah con Uxmal.
La edificación, de sobrias líneas, contrasta con el decorado profuso y desbordado del Codz-Poop y con la grandeza del Palacio. En su única moldura, se puede apreciar todavía restos de la pintura roja que originalmente lo había cubierto en su totalidad.
Gran Palacio: Este monumental edificación está en el mismo grupo que el Codz-Poop y es la primera que se aprecia al entrar a Kabah. Consiste en un conjunto de construcciones unidas sobre una plataforma a la que se accede por una gran escalinata.
En su arquitectura destaca un friso que combina grupos de a tres columnillas, separados por paños lisos. La monotonía se rompe con la introducción de dos pórticos con una columna central, que remata en un capitel cuadrado.
Al igual que el Codz-Poop, remata en una crestería, pero de calado más sencillo. Este elemento decorativo, según se cree, puede haber constituido un problema para los constructores, ya que fue asentadazo sobre la parte más débil de la estructura
La plataforma que soporta toda la estructura contiene alrededor de 14 chultunes o cisternas, elementos que hacen pensar que los edificios formaban parte de un conjunto residencial para nobles o militares, integrante de la élite de la ciudad.
El edificio es de los mejores conservados en la ciudad. Su diseño decorativo, sencillo y poco elaborado corresponde al típico estilo Puuc Temprano y recuerda las edificaciones reunidas en grupos tan conocidos como los Cuadrángulos de las Monjas y de los Pájaros.

Sayil: La zona arqueológica de Sayil forma parte de la ruta Puuc y se encuentra apenasa cinco kilómetros al sur de Kabah.
El nombre de la ciudad de Sayil significa en lengua maya “lugar de hormigas” y se ha pensado que el nombre deriva del original “zeye”.
El sitio, además del Gran palacio y el Mirador, ya mencionados incluye otros monumentos como una sobresaliente Estela..que representa a un personaje dedicado al culto fálico, el Templo de los Dinteles Jeroglíficos, el Grupo de las Estelas, así como los restos de lo que pudo haber sido un mercado.
Cerca del grupo de las Estelas se encuentra un rudimentario Juego de la Pelota, que es más que un espacio que aparentemente fue destinado al ritual y que recuerda a la forma común de los campos de juego de otras ciudades.
Sayil fue otro centro urbano de gran extensión en la zona Puuc. Se extendía, según se supone, sobre 3,5 kilómetros cuadrados. Según estudios recientes, la urbe fue construida entre los años 750 y 1000 d.C., ya que se encontró en ella figuras de cerámica del tipo Ceh Peh, característica de este periodo.
Gran Palacio: Es considerado uno de los más hermosos de la arquitectura maya, casi tan imponente y bello, como lo son el Palacio del Gobernador y el Cuadrángulo de las Monas, en Uxmal.
La parte inferior del edificio consta de una única crujía casi en ruinas, mientras que la intermedia, y más interesante y rica en ornamentos, se compone de dos, y la superior, nuevamente de una estructura. Una amplia escalinata de tres tramos conduce a cada uno de los pisos, que tienen por terraza el techo del nivel inferior.
En las paredes del segundo piso sobresale la decoración de las paredes con columnas que asemejan a los varejones de las chozas mayas y con mascarones de Chaac. Igualmente, adornan el muro las esculturas del Dios Descendente, Ah Mucen Cab o dios Abeja, ligado al culto del planeta Venus, y la serpiente emplumada o Kukulcán. Todas las formas se unen con singular equilibrio, alternando puertas con anchos pórticos e hileras de junquillos.
El último piso es de sencilla fachada, y se eleva sobre un pequeño basamento. Una parte ya está en ruinas, pero aún se aprecia la sobriedad de las líneas, donde destaca únicamente un friso carente de mayor decoración.
Se supone que el edificio, cubierto originalmente de singular policromía, debió haber sido aún más importante que ahora. Sin embargo, su majestuosidad ha pervivido a un largo de los siglos.
Mirador: Uno de los edificios más importantes de Sayil es el llamado Mirador. Constuido entre los ´ños 700 y 900 d.C., es un templo cuadrado, pequeño, con cinco cámaras y alta crestería, cuyo diseño acusa influencias del estilo arquitectónico Chees del Petén, con crestería calada, (que floreció en lugares como Tikal, en Guatemala), y adaptado en Sayil al temprano estilo Puuc, que se vería años después en las ciudades de esta zona.

Labna: Esta pequeña pero importante urbe maya comenzó a asentarse desde el año 300 de nuestra era y pervivió hasta su decadencia aproximadamente en el año 1000. Labna significa “casa vieja”.
La ciudad destaca, entre otros detalles, por la compacta disposición de sus edificios principales, sobre un área no muy extensa, en una espléndida muestra de diseño urbano.
El más famoso e interesante de los edificios de la ciudad es el monumental Arco, hermosísimo diseño de arquitectos mayas que, al parecer, marcaba el acceso o salida de la ciudad y probablemente estuvo relacionado con la existencia de un sacbé, además de formar parte de un edificio que separa dos cuadrángulos.
Hacia el extremo norte se encuentra el grupo del Palacio y, al sur, el del Mirador. Ambos grupos se comunican a través de un sacbé.
Arco: Es el sitio más renombrado. Cuya apariencia recuerda a primera vista a la de un arco de triunfo romano.
La falsa bóveda, de gran altura, forma un paso entre los dos cuerpos laterales, decorados con un ancho frisos entre dos cornisas cuyos motivos geométricos son líneas quebradas. Mientras la cara oriental es más sobria, la occidental está cubierta con un esquena decorativo simbólico. Ambas caras tienen mascarones de Chaac, dispuestos hacia las esquinas.
A cada lado del arco se abren sendas puertas que dan a dos pequeñas cámaras abovedadas. Sobre ellas, el friso muestra representaciones de cabañas mayas con un alto techado de paja. En realidad este arco formaba parte de un edificio que separaba dos patios cuadrangulares rodeados de construcciones. El arco sería más bien un portal abovedado de conexión entre los dos patios. Con sus 3 x 6 metros de pasillo, este arco figura ente los más grandes y ornamentados de la arquitectura maya.
Palacio: El grupo del Palacio está compuesto por una gran terraza construida sobre una elevación natural del terreno, a la que se accede por escalinatas que suben por los lados oriente y sur.
El edificio, con un total de 67 cuartos repartidos en dos pisos, es otra más de las joyas arquitectónicas de la región Puuc.
Sobre la terraza está construida una serie de bóvedas dispuestas en dos niveles o pisos, cuyas fachadas principales miran hacia el sur.
El primero de los dos niveles consta de 40 cuartos, de los cuales los 11 del costado oriente están parcialmente destruidos. En la fachada, este nivel muestra mascarones de Chaac en el friso de la parte superior, alternados con columnas, grecas y rosetones. En algunas de las entradas se aprecian grupos de tres columnas que flanquean los costados. Otro mascaron de Chaac, con una cabeza humana en las fauces, destaca en una de las esquinas de los cuartos del piso inferior. El edificio cuenta también con el anexo poniente, cuyas entradas miran hacia el oriente y está decorado con sencillez.
En el segundo nivel del Palacio hay tres grupos de edificios, cuya fachada está también adornada con mascarones colocados sobre las entradas principales, encuadrados por columnillas con ataduras sobre un tuvo de celosía.
Mirador: Pese a haber sufrido varios deterioros serios, el Mirador conserva aún su belleza, en lo alto de un basamento piramidal que tenía un pasadizo interno que permitía ascender hasta el templo superior. De aquel santuario, solo se conserva una cámara y la crestería.
Esta crestería es el rasgo más sobresaliente de este edificio de cuatro metros de altura. En algún momento estuvo decorada con representaciones de nobles mayas, de los que ahora quedan pocos restos.
A cien metros al oriente del sacbé se encuentra el llamado Templo de las Columnas, que consta de un basamento de 40 metros de largo por 20 de ancho. La fachada principal mira al poniente y en la parte superior se levantan siete cuartos dispuestos en forma de “L”. El friso está decorado con columnas.
Izamal: Era en centro del culto del dios supremo maya Itzamná y del dios del sol Kinich-Kakmó. Los españoles construyeron en ese lugar un monasterio inmenso para eclipsar los dos dioses paganos.

Cozumel: La isla de Cozumel fue ocupada por los mayas putunes convirtiéndola en centro de almacenaje para las mercancías de su red comercial marítima.

Ek Balam: Significa “jaguar negro” en lengua maya, fue el centro más importante del oriente de Yucatán. Tuvo su apogeo en el Clásico Tardío, entre los años 700 y 1200 d.C.
Ek Balam posee una arquitectura muy singular, hasta ahora desconocida. Sus edificios presentan elementos de estilos propios de regiones como la del Petén, la Puuc, la de la costa oriental de Quinta Roo, la del Río Bec y la de los Chenes. De esta combinación ha resultado el estilo novedoso y original que hace de Ek Balam un sitio único en la región maya.
La ciudad estuvo protegida por tres murallas con cinco entradas que rematan en cinco caminos mayas o sacbés. Dos cordones de muralla rodean la zona central, donde estaban las construcciones más importantes, entre las cuales destacan el Edificio Habitacional, las Pirámides Gemelas y el Juego de la Pelota.
Acrópolis: La estructura más grande de Ek Balam es la Acrópolis, una pirámide de 31 metros de altura, con 160 metros de largo por 60 de ancho, formada por varios niveles de terrazas y construcciones superpuestas. En este lugar se ha realizado hallazgos tan importantes como las Serpientes Jeroglíficas, donde se representa el emblema de Ek Balam.

Con esto termino este post

 


Vosotros, algunos estáis; algunos de los que estáis veis , lo que estáis viendo; otros no veis, aunque estéis viendo y otros no estáis viendo, aunque estéis.