Grandes Secretos de la Guerra Fría

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Autor: ZekeAr

 

GRANDES SECRETOS DE LA GUERRA FRIA - Por Jim Wilson (Revista Mecánica Popular 51-4 1998 Edición Chile) - Por Jim Wilson (Revista Mecánica Popular 51-4 1998 Edición Chile)

Parecen tramas de películas malas, pero cada uno de estos eventos ocurrió realmente.

Civiles inocentes son rociados con radiación y armas biológicas. Agentes de inteligencia reclutan espías psíquicos. Generales planean un ataque contra una planta de armamento nuclear chino. Un ejército fantasma inicia la mayor ofensiva de la historia. Un grupo de políticos construye una ciudad subterránea para sobrevivir a un desastre nuclear. Los Estados Unidos se detienen siete minutos antes de lanzar sus misiles.

            No, no son guiones de cine que se desecharon al desaparecer la Unión Soviética. Cada uno de estos eventos ocurrió en la vida real. Para las dos generaciones de estadounidenses que pelearon y subsidiaron la Guerra Fría, (esto de que ellos solos lo subsidiaron… nota Zeke) fue una batalla épica entre los chicos buenos y el “maligno imperio rojo”. Ahora, mientras aquella época se convierte en historia, la publicación de cientos de miles de páginas de documentos secretos ha comenzado a mostrar la realidad de aquellos años. Como lo prueban nueve de estos archivos, la verdad puede ser más extraña que la ficción.

Objetivo: San Francisco

            Durante la Guerra Fría la amenaza más grande era que una potencia extranjera lanzara un ataque nuclear contra los Estados Unidos. La verdad es que los habitantes de ese país peligraron debido a las pruebas realizadas por sus fuerzas militares.

            Además de armas nucleares, los militares temían ser victimas de un ataque en el cual los enemigos recurrieran a tecnologías menos convencionales (no dice nada de un avión de línea… nota Zeke) El riesgo más grande era un ataque nuclear contra una ciudad costera, lanzado desde un submarino o desde un veloz bote patrulla. De acuerdo con la información recién presentada, el Pentágono intento estimar cuantas ciudades podrían resultar afectadas por dicho tipo de ataque, y ordenó a la Marina que rociara una nube de bacterias supuestamente inofensivas sobre la ciudad de San Francisco. (Ya sabemos, los gay no les caen muy bien. Después contrataron a los “Village People” para apaciguar las aguas… nota Zeke)

            Los historiados afirman que los registros sanitarios muestran un alza en los casos de una enfermedad semejante a la neumonía después del experimento, que tuvo lugar en 1950 (normal algo tiene que hacer la bacteria para poder metrizar el impacto… nota Zeke) También afirman que una persona murió como resultado del ataque. ("Shit happens"...nota Zeke)

            En 1966, el Pentágono ordeno al Ejército lanzar un ataque biológico parecido dentro del sistema de transporte subterráneo de Nueva York. Los detalles de este experimento continúan siendo secretos. (Para mi que después de lo de San Francisco, el experimento lo decidieron hacer en Tokio… nota Zeke

Operación Bravo

            En décadas anteriores, el personal de la Casa Blanca se angustiaba al recibir reportes que indicaban que la China “Roja” se preparaba para construir su propio armamento nuclear. (¡¡La bomba es mía, mía, mía!!... nota Zeke) Las autoridades consideraron varias estrategias para detener el programa chino.

            En 1963, el General Maxwell Taylor diseño el Programa de Armamento No-Convencional BRAVO. Solicitaba al gobierno de Estados Unidos permitirle evitar que la Republica Popular China construyera un arma nuclear, por medio de un ataque secreto contra una planta de armamento localizada al norte de ese país. El ataque seria efectuado por un bombardero o por un equipo de sabotaje compuesto por 100 nacionalistas chinos.

            El proyecto fue vetado por el Departamento de Estado. China prosiguió con su programa de armamento nuclear, y detonó su primera bomba en el campamento de pruebas de Lop Nor el 16 de octubre de 1964. (Pasaron más de 40 años y no hicieron nada con ella, ahora nos inundan de juguetes de pésima calidad que mata nuestros hijos… nota Zeke)

Soldados psíquicos

            Uno de los archivos más extraños revela que existía el plan de utilizar a psíquicos como espías. (Al parecer, una mezcla de la “Liga de la Justicia” y “Hero”… nota Zeke) El proyecto, llamado “Grillflame”, fue financiado por la CIA y realizado en el Instituto de Investigación de Stanford (IIS) a inicios de la década de los setentas. La CIA afirma que sus soldados psíquicos, a quienes se les inhibía los sentidos, nunca brindaron información correcta.

Durante dos décadas, la Universidad de Stanford había trabajado en un radar secreto que detectaría misiles soviéticos después de que estos despegaran. El sistema operaba con las mismas frecuencias de microondas en las que, de acuerdo con científicos soviéticos, se encuentran las ondas cerebrales. Por razones que nunca comprendió, Oswald G. Villard Jr, inventor del radar, fue asignado a Grillflame. Algunos señalan que los soldados psíquicos eran una distracción para que los soviéticos no descubrieran el radar.

La Acción Verde

            Poco después que la Unión Soviética detono su primer explosivo nuclear en agosto de 1949, los Estados Unidos decidieron que necesitaban averiguar más sobre el tipo de armamento que construía su enemigo. Para descubrirlo, la Fuerza Aérea realizo el experimento Acción Verde en la planta nuclear de Hanford.

            La noche del 2 de diciembre de 1949, la planta “libero tres toneladas de uranio irradiado que se habían enfriado por tan solo 16 días”, reporta un documento del Departamento de Energía. La liberación –que buscaba duplicar los niveles de contaminación de un reactor soviético- coloco más de 7800 curies de yodo radioactivo (el cual se acumula en la tiroides humana) en el aire del Pacífico Noroeste. En comparación, el accidente de la Isla Three Miles solo libero 15 curies de yodo radioactivo

Gemini Azul

            Todos Sabemos que el programa Gemini de la NASA fue la continuación de las misiones orbitales Mercury. Pocos conocieron l existencia de un esfuerzo paralelo, Gemini Azul, orientado al reclutamiento de tecnología y personal de la Agencia para efectuar misiones militares.

            Al principio, a la NASA le agrado la idea de compartir los costos de lanzamiento a cambio de que los oficiales de la Fuerza Aérea fungieran como copilotos. Los documentos sugieren que los militares habían ofrecido a la NASA hasta U$S 100 millones. Pero cuando los oficiales comenzaron a compartir los detalles de sus operaciones, los administradores de la agencia civil se desencantaron con la idea de emplear astronautas como observadores militares.

            Al igual que con la operación BRAVO contra China, el veto del Departamento de Estado evitó que los vuelos espaciales de la NASA se militarizaran. Gemini Azul nunca voló

El hotel del Juicio Final

            Al inicio de la década de los setentas, empezaron a escucharse historias curiosas en Washington D.C. sobre el “Hotel del Juicio Final”. Localizado cerca de la capital de Estados Unidos, se lo consideraba como el mejor refugio antinuclear. Pero solo para los influyentes.

            En un testimonio presentado ante el Congreso, oficiales militares aceptaron la existencia del refugio –llamado Mount Weather- , pero rehusaron indicar su localización para que no se convirtiera en blanco de un misil soviético.

            Ahora que todos los misiles están orientados hacia el mar, se ha revelado que la localización de Mount Weather se encuentra en Berryville, Virginia, a alrededor de 100km de Washington.

            Hoy día, alberga el equipo de computación y telefonía para la Agencia Federal de Administración de Emergencias.

            En 1995, se revelo la existencia de otro “Hotel del Juicio Final”, localizado bajo el Resort Greenbrier en White Sulphur Springs, Virginia del Oeste. A diario lo visitan grupos de turistas.

Explosión nuclear soviética.

            El gobierno ruso ha aceptado la existencia de una serie de accidentes en plantas soviéticas de armamento nuclear.

            Dichos eventos comenzaron en 1948, en el complejo Mayak al sur de las montañas Urales, donde los soviéticos operaban siete reactores para producir plutonio. Los registros soviéticos revelan que los accidentes liberaron al aire más de cinco veces la radiación generada por las 500 pruebas nucleares más grandes del mundo, añadiendo los accidentes de Chernobyl y Windscale, Inglaterra (ocurrido en 1957 en Sellafield).

            Aunque el reporte puede resultar novedoso, el gobierno de Estados Unidos ya lo sabía. Una unidad de monitoreo ultra secreto conocido como Centro de Aplicaciones Técnicas de la Fuerza Aérea ha operado un programa para detección de accidentes nucleares soviéticos durante los últimos 50 años.

El arsenal fantasma de Moscú

            Durante los ochentas, la estrategia empleada por los Estados Unidos para apoderarse del arsenal más grande del mundo fue detallada en un famoso documento del Departamento de Defensa llamado “Potencia Militar Soviética”. El reporte estimaba que la Unión Soviética superaba al arsenal estadounidense en cualquier categoría. Resulta que muchas de estas armas nunca existieron. El análisis de documentos de la CIA sugiere que los temores del Departamento de Defensa fueron provocados por un arsenal fantasma. Por ejemplo, nunca se realizo la mejora del temido tanque T-80. Parece que los analistas confundieron un T-72 con faldones blindados con una nueva arma. De hecho, los soviéticos ni siquiera le daban mantenimiento a las armas que poseían. (La verdad no me los creo estupidos, había que alimentar el negocio y el “Ejercito Fantasma” venia a huevo… nota Zeke)

En una conferencia de prensa en año pasado (por 1997… nota Zeke), el General Eugene Habiger, autoridad máxima del Comando Estratégico de Estados Unidos, acepto que durante la década de los ochentas, “los rusos no modernizaron sus fuerzas como nosotros”. En consecuencia, “la vida útil de sus sistemas esta llegando a su fin”.

Siete minutos para el Fin del Mundo

            Si alguna vez ha tenido que comunicar a su jefe una mala noticia, puede imaginar como se sintieron los oficiales en las Montañas Cheyenne, Colorado, cuando las pantallas de sus radares se iluminaron con 2.200 misiles soviéticos.

            Los protocolos para “lanzamiento de alerta” necesitaban ser confirmados, y después notificados al entonces presidente Jimmy Carter. Cuando otras estaciones de rastreo notificaron condiciones normales, el misterio aumento, Solo 7 minutos antes de disparar sus misiles, se resolvió. Alguien había colocado una cinta de entrenamiento en la maquina equivocada. Los atacaba, literalmente, un libro de texto.

            Después del incidente de 1979, (a mi me mataban con 3 años, ¿a usted?... nota Zeke) la Fuerza Aérea mudó sus operaciones de entrenamiento a otro lugar, y mejoro las condiciones de su centro de rastreo.

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No se que pensar sobre la veracidad de todos estos datos del articulo. Lo que no me cabe la menor duda es que en las tierras del Tío Sam, la educación esta hecha a base de Comics (Historietas en Argentina, Teveos en España, BD en Francia…) Y que con solo lo que se gastaron en los psíquicos, se pagaban el dique de contención que se llevo el Katrina.

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Comentario: Matiere

 

Yo recuerdo , entonces era un crio de 13 años , que estabamos acongojonados , pensabamos en el holocausto nuclear , pero sabiendo lo que cuenta el ex secretario de defensa de aquellos dias , teniamos toda la razon para estarlo , hace unos años , en el 40 aniversario de la crisis hubo una reunion en la Habana , y se le hizo una entrevista a Mc Namara , por su interes la copio integra

Procedencia BBC Mundo

 Viernes, 11 de octubre de 2002 - 14:54 GMT

"Evitamos una guerra nuclear por poco"

El responsable de la defensa de Estados Unidos opina que se evitó la guerra nuclear por un estrecho margen.
Escribe Lourdes Heredia, corresponsal de la BBC en Washington.

Es difícil pensar que en 1962, Robert McNamara pudiera imaginar donde iba estar 40 años después. Él mismo llegó a pensar que no vería la luz del día nunca más.

McNamara fue el secretario de Defensa estadounidense de 1961 hasta 1967, vivió junto al presidente Kennedy la crisis de los misiles en Cuba y aquellos 13 tormentosos días.

En estos días, el ex hombre fuerte del Pentágono se encuentra en La Habana para participar de la "Conferencia académica sobre la Crisis de Octubre", junto con el presidente Fidel Castro, ex familiares del presidente Kennedy y ex funcionarios de la URSS.

Vestido de traje y zapatos tenis, Robert McNamara me recibió en su oficina a unas cuantas cuadras de la Casa Blanca antes de viajar a la isla. Fue muy claro: a él no le gusta que lo editen y por lo tanto sólo hablaría lo que fuera a ser usado en mi transcripción, "de otra manera es una pérdida de tiempo".

McNamara también estuvo directamente involucrado con la guerra de Vietnam, pero en esta ocasión sólo quiso compartir sus memorias sobre la crisis con Cuba.

 


¿Cómo se manejó la crisis?

 

 

Cuando el comité ejecutivo se reunió...la mayoría quería atacar inmediatamente.
Robert McNamara
Como usted sabe, este es el 40 aniversario de la crisis de misiles cubana, durante 30 de estos 40 años, creí que fue una de las crisis en política de defensa mejor manejadas en los últimos 50 años, pero durante los últimos 10 años, he aprendido que al final evitamos una guerra nuclear por un margen -muy pequeño- de pura suerte.

Déjeme explicar. El presidente Kennedy tomó medidas de inmediato después de recibir las fotografías de un vuelo del U-2 , que mostraban que los soviéticos habían colocado misiles en Cuba.

Lo hicieron bajo engaño porque habían entrenado a dos de los embajadores en su ministerio de Exteriores para negar que había misiles allí o que pudieran ser alguna vez puestos en ese lugar. De todos modos, cuando supimos de ello, sabíamos que no podían quedarse ahí. La pregunta era ¿cómo sacarlos?

El presidente Kennedy dijo a su Comité Ejecutivo y al organismo encargado de la defensa de la nación: "No le digan a nadie excepto a 2 o 3 de sus asociados. Discutan sobre como deberíamos responder a esta acción.... yo no voy a estar presente cuando lo discutan, sólo espero que me traigan una recomendación unánime sobre qué debemos hacer. Y si no llegan a un conclusión unánime, entonces quiero una alternativa".

 


McNamara: Los seres humanos son falibles.
Nos tomó casi una semana para llegar a ese plan. Aunque lo cierto es que, si no nos hubiera dado esas instrucciones, hubiéramos entrado en guerra porque cuando el comité ejecutivo se reunió, sin el presidente Kennedy presente ese martes en la mañana, que hubiera sido octubre 16, la mayoría quería atacar inmediatamente.

Si hubiéramos hecho eso, una guerra nuclear hubiera estallado.

No lo hicimos. Finalmente presentamos una recomendación dividida al concluir la semana. Un grupo recomendó un bloqueo, el otro un ataque inmediato. Él escogió el bloqueo. Se hizo efectivo, creo que el miércoles 23 de octubre.

De todos modos, el sábado 27 de octubre fue el día crítico. Khrushchev no había respondido al bloqueo retirando sus misiles o declarando que retiraría sus misiles. Por lo tanto la pregunta era ¿qué vamos a hacer?

 

 

En ese momento en que estábamos recomendando atacar los soviéticos tenían ya 162 ojivas nucleares en suelo cubano!!!
En ese momento, la CIA no creía que las ojivas nucleares para los misiles hubieran llegado a Cuba. Creían que los primeros 20 llegarían en 3 o 4 días. Además, los vuelos de reconocimiento demostraron que los misiles no estaban operativos todavía, eso tomaría unos 3 o 4 días más.

A las cuatro de la tarde, del sábado 27, le recomendamos de forma unánime al presidente que atacáramos en 48 horas, (o sea el lunes 29). El ataque aéreo para el primer día fue planeado, e iba a ser un ataque gigante, más grande que cualquier ataque aéreo realizado durante la guerra de Kosovo. Movilizamos 180 tropas desde puertos americanos en el sudeste, los transportamos hacia Cuba.

No fue sino 29 años más tarde, en enero de 1992, que supimos en una reunión en La Habana, que presidió Castro, que en ese momento en que estábamos recomendando atacar, ¡los soviéticos tenían ya 162 ojivas nucleares en suelo cubano!

 

 

Las operaciones militares son muy complejas, se cometen errores y se mata a gente, miles, quizá, o millones.
Nosotros no sabíamos que las ojivas nucleares estaban allí, Khrushchev sí lo sabía. Por eso, cuando toma la decisión de retirarlos el domingo 28 de octubre, en lugar de usar los canales diplomáticos usuales (que hubieran tardado unas 6 horas) decidió usar la radio pública para transmitir el mensaje.

Por el canal diplomático tardaría mucho más porque hay que escribir el mensaje, traducirlo, codificarlo, decodificarlo y mandarlo a la Casa Blanca. Khrushchev tenía temor de que atacáramos mientras el mensaje llegaba, por lo que envió a un asistente a la transmisora pública de radio y le dijo: "mantén el canal abierto que quiero enviar un mensaje".

Nosotros nos enteramos de su decisión, de retirar los misiles, que previno la guerra nuclear vía el transmisor de radio pública.

¿Qué lecciones deja la Crisis de Misiles de Cuba?

La lección es que los seres humanos son falibles. Se cometieron errores en ambos lados, en el lado estadounidense y en el lado soviético.

 

 

Lo que hay que aprender es que, nosotros, el mundo, debemos actuar para eliminar las armas nucleares
Eso es previsible. Las operaciones militares son mucho más complejas que las civiles, cualquier comandante militar que sea sincero te dirá que ha cometido errores.

Solamente démosle un vistazo a lo que ha pasado en Afganistán en las últimas semanas: nosotros, los Estados Unidos, le disparamos a fuerzas amigas, matamos a los canadienses. Nosotros, los americanos le dimos a afganos amigos, matamos a gente en una fiesta de casamiento.

Las operaciones militares son muy complejas, las variables son tan numerosas, las causas y relaciones son tan inciertas, que se cometen errores y se mata a gente, miles, quizá, o millones.

Sin embargo, no se destruyen naciones con armas convencionales. Hay un periodo de aprendizaje. Y lo que se trata es de no cometer el mismo error por segunda vez, quizá pueda pasar una tercera vez, pero no una cuarta.

En este sentido con las armas nucleares no puede haber un proceso de aprendizaje. Con las armas nucleares, se comete un error y se destruyen naciones.

 

 

Pensábamos que había 10.000 tropas soviéticas cuando, en realidad, eran 40.000, y nuestro golpe hubiera matado a muchos de ellos con armas convencionales.
Por lo tanto lo que hay que aprender es que, nosotros, el mundo, debemos actuar para eliminar o casi eliminar las armas nucleares para que las naciones no sean destruidas.

¿Qué sintió personalmente durante esa crisis?

Durante 13 días no abandoné el Pentágono más que para ir a las reuniones de la Casa Blanca o del Comité Ejecutivo.

Fue un período de mucha tensión, y más de una vez dormí allí para tratar de ayudar al Presidente Kennedy a mantener los eventos bajo control y asegurarnos de no ir a la guerra.

El sábado 27 de octubre era una tarde maravillosa y pensé que tal vez no fuera a disfrutar ese sábado a la noche.

Y eso que no estaba anticipando una guerra nuclear, porque no pensábamos que las ojivas nucleares estuvieran en Cuba, aunque estaba seguro que los soviéticos responderían militarmente si atacábamos.

Pensamos que tal vez atacarían Berlín, o Turquía o el Cabo Norte (Noruega), y hubiéramos entrado en guerra, y ¿quién puede controlar la guerra? Como dijo Khrushchev, las guerras terminan sólo cuando hayan quedado devastadas las ciudades y los pueblos.

 

 

No queríamos una guerra, queríamos salvar nuestras vidas, no queríamos la guerra.
¿Midieron las consecuencias, en ese momento, si atacaban primero?

Nosotros no teníamos intenciones de atacar con armas nucleares primero, ninguna, no creíamos que (los soviéticos) tuvieran armas nucleares ahí (en Cuba).

Pero sí podíamos usar fuerzas convencionales. Pensábamos que había 10.000 tropas soviéticas cuando, en realidad, eran 40.000, y nuestro golpe hubiera matado a muchos de ellos con armas convencionales. También los cubanos nos dijeron luego que habían movilizado 270.000 de sus soldados.

Pero, no queríamos una guerra, queríamos salvar nuestras vidas, no queríamos la guerra.

¿Pensaron en ese momento en Khrushchev?

El presidente Kennedy nos dijo claramente: "no lo acorralen, más bien ayúdenlo a tomar una decisión apropiada". Sabemos y sabíamos entonces que tendría que pagar un costo político muy alto por retirar los misiles.