Guerra de Vietnam: Los negros

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eljoines
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Autor:  ROMM3L

 

"NEGROS EN VIETNAM"



A los negros en Vietnam se les daba trabajos y tratamiento de segunda clase, pero muertes de primera. La señora de la guadaña no discriminaba.

"al negro le a tocado la negra"...
 

En el valle del Kim Son, el capitán Lewis, un guapo y concienzudo oficial de la Caballería Aerotransportada, acarició su Zippo

"Por favor, no filmes esto", dijo al cámara de televisión. "Oficialmente, ya ves, no nos está permitido incendiar estas cabañas". Uno puede pensar que se halla ante una más de las atrocidades norteamericanas. Pero el capitán Lewis es un negro de Alabama, la tierra de las cruces encendidas y las "frutas raras". Allí, los "morenitos" que transgredían las leyes de Jim Crow eran sumariamente linchados. El propio capitán Lewis lo había sufrido personalmente. La víspera del día señalado para partir hacia Vietnam, estaba en una cabina de teléfono de Montgomery, Alabama, llamando a su esposa, cuando un miembro del Ku Kus Klan le asestó un tiro en la espalda.

Hasta 1967 no hubo ningún negro en el Vietnam: sólo morenitos, tizones y otros apodos aún peores, pero ningún negro. Durante generaciones, los descendientes de los antiguos esclavos evitaron la palabra "negro", al igual que disimulaban los marcados rasgos africanos del negro de "Oxford", así llamado por una marca de betún. Las droguerías de Harlem vendían laca de pelo y blanqueador de piel. Lo negro era malo, era todo lo que uno no quería ser. "Si el dinero fuese negro - dijo el intelectual en prisión Eldridge Cleaver - yo no lo querría"

No es un color de piel, sino un modo de pensar
No hacía más de un año - en 1966 - que el activista pro derechos civiles Stokely Carmichael había hablado por primera vez del "Poder Negro". De pronto, lo negro era bello. Al año siguiente, el Hermano Soul Número Uno James Brown declaró: "Dilo en voz alta, soy negro y estoy orgulloso". Lo negro no era un color de piel, sino un modo de pensar. Y en 1967 los negros que eran orgullosos y conscientes fueron los primeros en ir a parar a Vietnam.

Para Joe Blow, Muhamad Elijah Razzamatazz o LeRoi X, el recluta negro, Vietnam no sólo fue su primera experiencia en un país extraño y en la guerra: también fue la primera vez que compartía algo con el hombre blanco y en igualdad de condiciones. Cuando se le destinó por primera vez a su sección, sólo habló con otros negros, y durante el vuelo a la zona de combate estaba tan rígidamente segregado como en un templo de cuáqueros de Mississippi. El que cruzase la Línea Mason tendría dificultades.

Joe Blow decía: "En Estados Unidos, incluso en la retaguardia en Vietnam, los negros y los blancos luchaban unos contra otros. Pero en campaña. Tío, éramos una fuerza unida y en armonía… Charlie lograba unirnos con mucha rapidez". Esta era la democracia de la trinchera. Una vez en campaña, con una patrulla de cuatro negros, dos portorriqueños y tres blancos, la armonía racial dejaba de ser un concepto abstracto. Cuando Charlie empezaba a dar patadas en el culo, la ira y el sentido común le decían a uno que necesitaba de todos, lo que quiere decir TODOS. Cualquier hijo de puta con cara de becerro podía matar al grupo entero. Incluso "cuellirojos" del sur compartían la camaradería con los chavales negros que tanto despreciaban en casa. El blanco solía decirle a los negros "Odio a los negros, pero tu me caes bien". Una semana después, el chico azul le daba el "picotazo", el beso de la vida después de que lo volasen la mandíbula de un tiro. Para los norteamericanos este era el primer Ejército bicolor que entraba en combate. Hasta entonces los "morenitos" habían estado restringidos a sus propias unidades separadas - bajo el mando de oficiales blancos - y la mayoría permanecían alejados de las misiones de combate. Los Marines no admitieron negros hasta la Segunda Guerra Mundial. El sargento mayor Edgar A. Huff, fue arrestado con frecuencia por hacerse pasar por Marine. "No hay morenitos en la infantería de marina" decían los PM mientras le daban con la porra.

Sin embargo, en los años sesenta, las fuerzas armadas eran los líderes de la integración en EE.UU. "Sólo reconocemos un color, el verde oliva" era el lema oficial del ejército. Los negros sólo se enrolaban para escapar de los suburbios. Y se reenganchaban en el ejército del "Hombre": afuera no había mucho para un John Henry. Cuando empezaron los envíos a Vietnam, a unos dos tercios de los negros no los hicieron 1 A . Suspendían en fe y en preparación: el sexto grado escolar, las espinas y las cabezas de pescado no hacían a un soldado.

Al final, según los cálculos del ejército, en Vietnam había la misma proporción de negros que en la población estadounidense: uno por cada diez blancos. Pero los que iban al combate eran los negros de los suburbios. En 1967 cai uno de cada cuatro soldados muertos en acción era negro. Para los negros burgueses del Mundo que protestaban contra la guerra del hombre blanco, esto era una "participación injusta en el combate". Para los negros de Vietnam era un genocidio.

Pero al otro lado del charco, los negros tenían la oportunidad de demostrar que eran verdaderos hombres y verdaderos norteamericanos. Si le decían "Vete a la mierda" a un sargento de instrucción racista, les arrestaba por falta de respeto. Tras cruzar el charco, los mandaban a reconocimiento, la unidad más dura. Otros elegían destinos más arduos para conseguir pagas extras: 55 dólares más por mes como paracaidista era un montón de pasta para un negro de los suburbios rurales del sur. Algunas compañías aerotransportadas tenían un 60% de negros saltando desde los aviones. La verdad es que un negro tenía pocas posibilidades de ser digno de un puesto en la base o tener los conocimientos suficientes para trabajar en una oficina.

Por eso, los negros estaban en los pantanos, arrozales y junglas llenándose de mierda. El señor Charlie no se andaba con rodeos. "Silvestre" solía decir: "Eh, niño, lleva tu la jodida cerda". Y el soldado lo hacía. No quería poner su vida en manos de otro ni dejarse matar para que los hijos de la Norteamérica blanca pudiesen volver a sus oficinas y sus colegios de aire acondicionado, viviendo con alguna linda vietnamita del centro de Saigón. Pero para un negro que durante toda su vida había tratado como una mierda en Estados Unidos, era una buena ocasión para conocer el orgullo, el orgullo negro… y demostrar que era un hijo puta con más valor que cualquier John Wayne.

En la base ya era otra cosa. Las paredes de los retretes estaban llenas de pintadas racistas: "Prefiero un cara amarilla a un morenito" era la más frecuente. Cuando en portada de la revista TIME aparecía algún líder de patrulla negro, por la mañana se encontraba una cruz ardiendo del Ku Kus Klan junto a su tienda de campaña. Había peleas entre blancos y negros. A veces echaban mano a las armas. A partir de 1968 la situación empeoró. En julio de 1969 se produjeron disturbios raciales en el campamento de los Marines de Lejeune, en Carolina del Norte.

Bailando Bop
Los hombres que habían sido hermanos de sangre en el combate no dejaban de pronto de serlo tras las líneas. Pero los negros y los blancos no solían alternar juntos. Era una simple cuestión de gustos. Los negros no soportaban la música rústica y montañesa de los "cuellirojos". El blanco no quería oír el funky soul.

En Saigón, los negros estaban en "Soulsville", los bares y los burdeles de Khan Hoi . El equivalente blanco, Tu Do, no estaba exactamente fuera de límites, pero las miradas que uno recibía en esos bares de Tu Do … macho, dolían más que una Claymore.

"Soulsville" estaba donde debía. Todo era genuino. Un hombre podía bailar bop o charlar con un negro frente a un plato de comida "soul". Incluso las fulanillas eran más morenas, chicas camboyanas de piel oscura o hijas de soldados senegaleses traídos a Vietnam por los franceses. En Soulsville junto a aquellos sones de dulce música soul, un negro podía por un momento sentirse libre de blancos y de la guerra.

Después de que el capitán Lewis recibiese el disparo en la cabina telefónica, el ejército lo ascendió a comandante de una compañía casi exclusivamente blanca. Pero los oficiales negros eran más bien raros: sólo un 3% en el ejército y menos de un 1% en la Infantería de Marina. Las medallas y los galones iban más fácilmente a los blancos.

Había negros en altos mandos - el general de división Beauregard Brown III era el jefe de logística del MACV - pero eran pocos y estaban muy aislados entre sí.

Los soldados negros eran objeto de la propaganda del Vietcong. Se les increpaba que luchasen "contra sus verdaderos enemigos, aquellos que les llaman morenitos". Y desde Estados Unidos la misma llamada procedía de los radicales negros: Vietnam era una guerra racista.

En 1968, todos los aviones recién llegados traían negros de los Panteras o los Musulmanes negros.

Sabían dónde estaban, y sabían dónde iban a matar o morir. Estaban casi preparados para morir en gran número, y con una muerte de primera clase. Pero en los destinos, ascensos y condecoraciones, eran ciudadanos de segunda clase. Aquello creó una amargura muy especial.

Puede que fuese por el soul por lo que se escogía a los negros para sufrir. El comportamiento de las tropas negras no era en absoluto desperdiciable.

Sin preguntar, aprendieron a llevar su insignia negra del coraje. El sargento mayor Huff, por ejemplo, siempre cuidó de sus hombres, tanto negros como blancos. Cuando uno de sus operadores de radio fue alcanzado por el VC y permanecía tumbado 50 m. por delante de su sección, inmovilizado por el fuego enemigo, Huff corrió a campo abierto y terminó arrastrándose con fragmentos de granada en su brazo, con su casco abollado por las balas enemigas. Pero llegó hasta el operador de radio y salvó a aquel hombre. El sargento mayor Huff era negro. El radio era un chico blanco. Huff sabía que le podían haber matado.

 


(Fuente: NAM)

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Comentario: Res Publica

 

Una triste historia.

Existen muchísimas anécdotas de como oficiales negros en el ejercito de EEUU se veían en situaciones donde la segregación era legal ya que las bases importantes en EEUU se encontraban en el Sur.

Una de las más tristes historias es la del Primer Negro en llegar al rango de General (4 estrellas) en las fuerzas armadas de EEUU en 1975. Este fue el General Daniel “Chappie” James, y hay anécdotas de cómo durante la guerra de Vietnam este no llevaba sus rangos puestos para evitar que blancos tuvieran que saludarlo.

La historia del racismo en las fuerzas armadas de EEUU es una de total tragedia. Durante la Segunda Guerra Mundial incluso se llego a la bajeza de que en el Sur a Prisioneros de Guerra alemanes se les daban todos los privilegios de los blancos mientras a Soldados Negros del EJERCITO DE EEUU se les trataba como basura. De esto podríamos abundar mas adelante.


 

garcia paredes
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Prefecto de Caballeria
Desde: 19 Ene 2011

Buen articulo. Quien halla visto la pelicula de Mel Gibson "Cuando eramos soldados", recordará la anecdota de que a la mujer de un oficial negro no se le permite llevar la ropa de este a la lavanderia del resto de los oficiales.

Esta "invisivilidad" de las tropas de color fue una de las causas por las que pudo prosperar el trafico de opio importado por el mafioso de Harlem,  Frank Lucas(Blue Magic) y la repercusión dramatica que dejaria en la población.

 


foto No me saques sin razón, no me envaines sin honor.

MVR30
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Senador-Moderador
Moderador
Desde: 23 Ene 2011

Interesantisimo el tema, espero que puedas continuarlo y no es para nada sorprendente lo que contas. MVR30

 


Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio