Monarquía Vulgarizada.

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Lu
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Prefecto de Legión
Desde: 22 Ago 2010

El final del siglo XX supuso una gran revolución para todas las casas reales europeas, y fue el introducir el factor romántico en los matrimonios de Estado. Puede parecer este un tema amarillista y de incumbencia privada de sus protagonistas, pero no lo es si atendemos a la única razón que puede esgrimir la Monarquía como forma del Estado, y que no es otra que la pureza de sangre, la tan manida sangre azul. Me viene esto a la mente cuando quedan pocos días para que el príncipe Harry de UK contraiga matrimonio con una actriz afroamericana; él, hoy en día, no tiene opciones de reinar salvo hecatombe, su pecadillo venial podría ser perdonado….pero todos los herederos de Europa y reyes de la nueva hornada han claudicado ante el amor aunque ello supusiese encumbrar a madres solteras, periodistas divorciadas o entrenadores personales. Evidentemente, yo no creo que la supuesta sangre azul suponga un plus de savoir-faire, ni le otorgue una superioridad moral ni intelectual a los ínclitos royals de veta parlamentaria, o sea sin (aparente) poder, pero de vidorra padre, pero sí encuentro incoherente vender la moto de la majestad cuando se ha vulgarizado la institución hasta el límite, muy democrático sin duda, de que cualquiera pueda ser rey o reina, solo tiene que camelar al heredero de turno.

En España, aquellos que defienden el matrimonio de Felipe VI con Letizia esgrimen que la CE de 1978 barrió con todo lo anterior y que las Leyes de Familia, por las cuales quedan excluidos de la sucesión los que contraigan matrimonio morganático, han quedado derogadas….pero esto no tiene mucho sentido si nos fijamos en la situación en la casa de Borbón-Dos Sicilias, siguientes en la sucesión al trono después de las hijas de Felipe, Elena y sus hijos y Cristina y sus vástagos. En la casa de Borbón-Dos Sicilias, gobernada hasta su muerte por el implacable Carlos de Borbón-Dos Sicilias, primo de Juan Carlos, varios de sus hijos renunciaron a sus derechos al trono por contraer matrimonio desigual, y solo su hija María, casada con Simeón de Austria mantiene sus derechos al casarse con todo un archiduque Habsburgo-Lorena. Curioso, no?

La razón de Estado no marida bien con el amor, pero menos lo hace la vulgarización con la excelencia deslumbrante de carrozas y armiño. En fin, esta reflexión lo que pretende, en el fondo, es buscar una razón de ser a la Monarquía como forma del Estado, cuando la pureza de sangre ya no sirve para ser esgrimida. 

Galland
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General
ColaboradorRedactor MHM
Desde: 13 Sep 2009

Creo que la tradición, la costumbre, la historia, puede ser motivo para que muchos puedan seguir siendo monarquicos, al fin y al cabo otras formas de gobierno no han demostrado ningun tipo de eficacia. La democracia por ejemplo se ha convertido en una falacia, por lo tanto que importa que la monarquia se haya vulgarizado?