Teniente Estevez y la Compañia A del RI Nº 12 en Malvinas

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eljoines
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El Teniente Estevez en Malvinas, a la Izquierda en la foto.

 

¡SEGUÍRME! 
-Teniente Estévez, como último esfuerzo posible, para evitar la caída de la Posición Darwin-Goose Green, su Sección contraatacará en dirección NO, para aliviar la presión del enemigo sobre la Compañía "A", del Regimiento 12 de Infantería. Tratará de recomponer, a toda costa, la primera línea. Sé que la misión que le imparto sobrepasa sus posibilidades, pero no me queda otro camino -luego, lo despidió con un fuerte abrazo. La difícil y crítica situación no le permitió agregarle ningún otro tipo de detalles a la orden; además, tratándose de Estévez, eran innecesarios. 
-Soldados, en nuestras capacidades están las posibilidades para ejecutar este esfuerzo final, y tratar de recomponer esta difícil situación. Estoy seguro de que el desempeño de todos será acorde a la calidad humana de cada uno de ustedes y a la preparación militar de que disponen -así fue la rápida arenga de Estévez. 

Finalmente, todos los integrantes de la fracción, escucharon la mejor y más hermosa orden que puede dar un Jefe: "Seguirme". Pronto estarían inmersos en el combate. 

-Para la Sección, sobre las fracciones enemigas que se encuentran detrás del montículo, ¡fuego! Ar-tilleros, sobre el lugar, deriva 20 grados, alza 400 metros, ¡fuego! Esté atento Cabo Castro, en dirección a su flanco derecho, puede surgir alguna nueva amenaza... -diversas órdenes se entrecruzaban en medio del fragor y la ferocidad de la lucha; finalmente, se logra bloquear el avance, y aliviar en parte la presión ejercida por los ingleses. 

-Cabo Castro, me hirieron en la pierna, pero no se preocupe, continuaré reglando el tiro de la artillería -gritó, sin titubear, el Teniente Estévez 
-Enfermero, rápido, atienda al Teniente -ordenó Castro, con un grito. . 
-Me pegaron de nuevo, esta vez en el hombro. 
Cabo Castro, no abandone el equipo de comunicaciones y 
continúe dirigiendo el fuego de artillería... 
-fue su última orden; un certero impacto en la cara, quizás de un tirador especial, lo desplomó sin vida. 



 



-Soldados, el Teniente está muerto, me hago cargo -gritó Castro, y continuó con la misión ordenada, hasta que fue alcanzado por una ráfaga de proyectiles trazantes, que llegaron a quemar su cuerpo. 

-Camaradas, me hago cargo del mando de la Sección, nadie se mueve de su puesto, economicen la munición, apunten bien a los blancos que aparezcan -el Soldado Fabricio Carrascul, llevado por el ejemplo heroico de sus Jefes que yacen inermes en el glorioso campo de la guerra, impartió con firmeza su primera orden. -Los ingleses se repliegan, bien, los hemos detenido y los obligamos a retirarse. ¡Viva la Patria! -gritó, con alegría, Carrascul, al ver la maniobra inglesa. En ese momento, un preciso disparo, quizás del mismo tirador especial que eliminó a sus Jefes, le quitó la vida. 

Habiendo cumplido con su misión, sin Jefes, agotadas las municiones y transportando sus muertos y heridos, la veterana y gloriosa Primera Sección de Tiradores Especiales se retiró hacia sus posiciones iniciales, habiendo cumplido con la Misión. 


Relato extraído del libro : Malvinas, un sentimiento Seineldin Mohamed 


El soldado clase 1963 Rodríguez, en una edición especial del diario Tiempo Argentino (Mayo de 1983, pág. 10) relata así la muerte del Tte. Estévez: 

" ... llegó a mi posición el Tte. Estévez herido con dos balazos en el cuerpo, en la pierna derecha y en el brazo, que lo tenía colgado. Me preguntó si estaba herido, que lo de el no era nada (...) seguía dando órdenes y haciéndonos sostener el combate, mientras el con su único brazo sano se comunicaba con el comando, dando toda la información sobre el enemigo. No se como los ingleses habían tomado posiciones tan altas. Estaba hablando por radio a mi lado cuando recibió otro balazo en la cabeza que le entró por el pómulo derecho. El impacto lo tiro para atrás a Estévez. Yo ya no tenia miedo ni nada. Era como que esperaba tener a tiro a un inglés, o lo mató yo a el, o el me mata a mi. Y el Tte.desangrándose... Hubo un momento en que me rozaron dos esquirlas la cabeza, y el Tte. Estévez que agonizaba en silencio, me pide que me ponga el casco de un muerto. Me caían los hilitos de sangre por la cara. Cuando me volví a mirarlo, mi Tte. Estevez había muerto..." 

Por esta acción, La Nación Argentina lo condecora "Al heroico valor en combate" siendo esta, la mas alta condecoración que existe; bajo la siguiente proclama: 

"Al Tte. don Roberto Estevez, del Regimiento de Infantería 25. Dirigir un contraataque durante la noche, en una zona ocupada por fuerza enemigas superiores, para permitir el repliegue de efectivos propios comprometidos. Pese a resultar seriamente herido continuar con la acción, ocupar el objetivo asignado y mantenerlo en situación desventajosa, rechazando sucesivos ataques, oportunidad en la cual ofrenda su vida"