El Surgiemiento de los nacionalismos y estados en el Medio Oriente.

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juan el que piensa
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Hola Santiago tu sugerencia es muy bien venida, con mucho gusto en el correr de los próximos días lo haré porque es un libro que esta realcionado directamentre con el tema que estamos tratando, pero trata también otros tema de candente actualidad en otras regiones y nos muestra como todo está relacionado y cuales son los orígenes de todo. Así que acepto tu suigerencia con el placer enorme de hacer llegar a todos los compañeros esa reseña que espero sea clara y conscisa y comprensimble. Un abrazo a todos.

juan el que piensa
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 El surgimiento de los  nacionalismos y los estados en el Medio Oriente.  (5)

La política y problema del Medio Oriente en siglo XIX

Analizada ya la estructura social y económica del Medio Oriente en los post anteriores hoy comenzaremos a realizar un análisis de la política en la región, los cambios que tuvieron lugar durante el siglo XIX, la idea es repasar las causantes de esos cambios, y las posteriores consecuencias a que condujeron.

Ya hemos mencionado en el post anterior al historiador británico, Malcolm  Yapp, profesor emérito de Historia Moderna de Asia Occidental en la Escuela de Estudios orientales y africanos en Londres, además de ser analista para la BBC, en su libro “Historians of the Middle East”[1] en el capítulo que dedica a la política de la región, señala que el Imperio tenía dos características fundamentales. A) La centralización del gobierno imperial era mínima, y variada, reconociendo las tradiciones de cada zona. Este reconocía, como ya lo hemos consignado con anterioridad, la existencia de grupos tribales, y no al individuo como unidad social. B) Los súbditos musulmanes y no musulmanes eran gobernados de forma deferente y por diferentes leyes. Los musulmanes se regían la Sharia, sistema jurídico que vamos a  analizar un poco más adelante. Los cristianos y judíos seguían sus marcos eclesiásticos o legales. A los extranjeros se les otorgaban privilegios especiales. Estos se regían por las leyes de sus propios países, implementadas por sus respectivos representantes consulares.  Eran las llamadas “Capitulaciones”, convenios legales que el imperio había acordado con las mayores potencias europeas.

Otro aspecto  interesante es que los miembros de las tribus tenían sus propios métodos para resolver disputas.  Se respetaba la tradición oral y las normas ancestrales, sin que hubiera una justicia civil igual para todos, a igual delito igual castigo.

La Sharia

Veamos ahora que es la Sharia, y hablo en presente porque este sistema es el que rige aún hoy en los diferentes estados islámicos. Intentaremos en un pequeño resumen definirla.

La sharia, también conocida como saríacharía o ley islámica[2]es el cuerpo de Derecho islámico. Constituye un código detallado de conducta, en el que se incluyen también las normas relativas a los modos del culto, los criterios de la moral y de la vida, las cosas permitidas o prohibidas, las reglasque separan el bien y el mal. Sin embargo, su identificación con la religión es matizable: aunque está en el Islam, no es un dogma ni algo indiscutible (como pudiera serlo el texto del Corán), sino objeto de interpretación.Denota un modo de vida islámico que es más que un sistema de justicia civil o criminal. Es una cuestión de conciencia personal y guía moral de conducta, la sharia es adoptada por la mayoría de los creyentes y practicantes musulmanes, en distintos grados; pero, a diferencia de las orientaciones morales de la Biblia para los cristianos, no solo constituye un código religioso de orientación vital, sino que codifica específicamente la conducta y rige todos los aspectos de la vida.

Ha sido formalmente instituida como ley por ciertos Estados, que se definen como Estado islámico. Aclaremos que en este caso no nos estamos refiriendo al ISIS En esos casos, los tribunales de justicia se instituyen como tribunal islámico y velan por su cumplimiento. Muchos países del mundo islámico, aunque no se hayan definido de forma completa como Estado islámico, han adoptado parcialmente en su legislación elementos de la sharia (en áreas como las herencias y los testamentos, la regulación de las actividades bancarias y de los contratos, etc.).

Las fuentes originales de la  sharia  son el Corán ("recitación"), el Hadiz ("narración"), el Ijma("consenso") y el Ijtihad ("esfuerzo"). Si el Corán es una revelación divina, el hadiz es una recopilación de hechos y dichos de Mahoma recogidos por algunos de sus compañeros y a los que se atribuye distinto grado de fiabilidad en función de su procedencia. Los textos recopilados por MalikBujaríMuslimTirmidziAbú DaúdNasaiIbn Majah son considerados como los más auténticos.  Los niños, pero no las niñas, eran educados en las escuelas tradiciones, el Kutab y las Madrasas, donde ellos aprendían el Corán y la la jurisprudencia religiosa, así como algunas asignaturas laicas, como las matemáticas y la astronomía, fuentes de gran riqueza y control político.

Al mantener la Sharia la tradición original del Islam, muchos de sus castigos se mantienen, como por ejemplo la muerte por lapidación de la mujer infiel, en algunos casos el ojo por ojo, diente por diente. Los países cuyos regímenes gubernamentales siguen siendo de origen religioso continúan aplicando las leyes tal cual se crearon con la fundación del Islam. Esto ha generado grandes protestas populares, sobre en las naciones occidentales, tanto a nivel popular, como gubernamental. La propia ONU ha censurado estas prácticas. Tenemos un ejemplo, una publicación que si bien fue escrita por un árabe, fue editada por una fundación española en apoyo a los reclamos masivos llevados a cabo popularmente, “Los derechos de la mujer en el islam y su estatuto personal en el Magreb: (Marruecos, Argelia y Túnez) / Souad El Hadri. pág. 15. Publicado por la Fundación CeiMigra, Valencia, 2009. ISBN 9788498765540. Otro ejemplo la página web http://tariqramadan.com perteneciente a  Tariq Ramadan y cuyo título «Llamamiento internacional a una moratoria sobre los castigos corporales, la lapidación y la pena de muerte en el mundo musulmán.».Consultada el 13/04/2017.

Muy bien, no vamos a extendernos más sobre este tema, a quien le interese buscar más información les digo que abunda, incluso existe en archivo PDF la transcripción completa en español del texto original de la Sharia, disponible para quien lo quiera bajar. La bibliografía es extensísima, solo basta Googlear. Incluso si a algún estudiante de derecho le interesa les digo que hay manuales de grandes juristas escritos en español.

 

El Cambio de Poder, Europa pasa al frente

Hasta mediados de siglo del XVII, el Imperio Otomano parecía creer que tenía cierta supremacía sobre Europa. Tenía prácticamente el control de todo el mundo musulmán, árabe o no. Poseía el control de importantes regiones cristianas de Europa del sureste. Poseía el control de las rutas hacia el Lejano Oriente y gran parte de los puertos mediterráneos. El gobierno imperial se sentía tan seguro y prácticamente invencible que no prestó atención a los acontecimientos y cambios que estaban ocurriendo, que si bien es cierto que todavía no habían afectado de gran manera al imperio, si eran síntomas de que algo se estaba por venir.

  La Guerra Ruso- Otomana de 1768 a 1774 fue un punto crítico de inflexión. Los rusos emergieron victoriosos en esta confrontación, y en esta guerra lograron tomar el control de Crimea. Esta victoria llevó a los rusos hasta las orillas del Mar Negro. A partir de entonces, el Mar Negro dejó de ser un lago otomano cerrado, Estos llegaron aún más cerca de los estrechos, el Bósforo y los Dardanelos, que llevan al Mediterráneo, lo que en realidad era su objetivo, tener una salida al Mediterráneo. Sin olvidar que Crimea terminó siendo el granero de Rusia.  

Esta pérdida de Crimea no significó sólo la pérdida del control total de los otomanos sobre el Mar Negro. También fue la primera pérdida seria de control sobre súbditos musulmanes. Una pérdida simbólica de control otomano sobre pueblos musulmanes. Esto fue un gran cambio histórico, de gran significado, porque era de gran importancia en materia de religión y legitimidad para el Imperio Otomano ser el gobernante de los musulmanes, y no permitir que estos fueran dominados por los poderes cristianos. El Imperio Otomano era, después de todo, el protector de los musulmanes.

 Esto condujo a que los pueblos del Medio Oriente se dieran cuenta, así como el gobierno otomano, de que algo terriblemente malo había pasado en el  mundo. La creencia histórica del Islam en la supremacía de los musulmanes sobre todas las demás religiones y los demás pueblos, tenía que actualizarse. Todo era diferente, los paradigmas del pasado quedaron hechos añicos. Hacía falta un cambio fundamental en la manera de pensar. Y fue ahora, a fines del siglo XVIII, cuando el Sultán Selim III empezó el primer esfuerzo serio para modernizar el Ejército Otomano. Esto se hizo los años de 1790, antes de la invasión napoleónica de Egipto. 

El hecho de que las reformas hayan comenzado en las fuerzas militares es un factor muy importante a tener en cuenta. Lo que esto significó, y las consecuencias, que tuvieron un importante efecto sobre la política en el Medio Oriente en años posteriores, lo militar fue la vanguardia de la reforma modernizadora y se buscara un cambio hacia lo occidental. Los oficiales militares se convirtieron en los miembros más occidentalizados de las sociedades del Medio Oriente. Y con mucha frecuencia en años posteriores se convirtieron en los líderes de los cambios revolucionarios. Los cambios revolucionarios en lo militar condujeron a cambios revolucionarios en otras esferas. Modernizar lo militar exigía, por ejemplo, el aprendizaje de idiomas extranjeros: francés, inglés, alemán. El aprendizaje de idiomas extranjeros necesario para modernizar lo militar, llevó eventualmente a la entrada de ideas extranjeras. 

Y las ideas extranjeras fueron lo más importante en la creación de lo que podríamos llamar un choque cultural para el mundo musulmán y su reconocimiento  de que el Islam ya no era una cultura superior. Los musulmanes ya no podían confiar en su propia auto suficiencia.  Sin duda las ideas tienen más fuerza que las armas. Aquí tenemos un verdadero ejemplo.

Bueno estimados amigos por hoy hemos llegado al final. En el próximo post continuaremos con la llegada de Napoleón y sus naves, la consecuencias que esto tuvo. En pocos días estaremos de vuelta, salvo por supuesto que surjan opiniones o preguntas, o aportes, que siempre son muy bienvenidos, y a los cuales responderé a todos como siempre, si la respuesta está al alcance de mis conocimientos. Un fuerte abrazo.

 

     [1]  Yapp Malcolm, “Historians of the Middle East”,  Londres, 1962, Bernard Lewis y Perter Malcom Holt                    editores

[2]Introducción al estudio de la Sharî'a islámica (I)Alif Nûn nº 30 y 31 publicado en  septiembre de 2005.

 

Miguel Martinez...
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Saludos

 

Que influencia tuvo, la derrota truca a manos de los persas en la guerra de 1730-36?

Los turcos sufrieron un grave  desclabro militar, pero tambien lo fue politico?

juan el que piensa
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 Guerra Persa- otomana 1730-1735

Hola a todos y a ti Miguel, antes de responderte esta inquietud me gustaría hacer un pequeño resumen del contexto en que se encontraba inmerso el Imperio Otomano en esa época. Esto lo hago para que aquellos amigos que también lean estas líneas tengan al menos una idea de lo que sucedía y del por qué ocurrieron los hechos que llevaron a esta guerra que nos convoca tu pregunta.

En los primeros años de siglo XVIII,  el Sultán Ahmed III, del Imperio Otomano, en su afán expansionista estaba actuando simultáneamente en varios frentes, fundamentalmente en Europa del Este. Es así que se encontraba en guerra contra los venecianos, en lucha por las rutas comerciales del Mediterráneo Oriental. Con los austríacos, que ya lo habían vencido al imperio en la Batalla de Viena en el año 1683, pero que a principios de este  siglo se reanudaron las hostilidades, enfrentándose esta vez al Sacro Imperio Germánico, quien actuaba en ayuda del Príncipe Leopoldo I de Austria, quien a su vez tenía ambiciones de transformar a la población húngara al catolicismo, población mayormente protestante. Y se encontraba enfrentado a Rusia por lo que se llamó el “Problema Polaco” y que no era otra cosa que intentar por  parte de ambos contendientes el dominio territorial de ese país. También tenían dificultades en Egipto y Argelia, donde el germen de la separación del imperio ya empezaba a prender.

Por otro lado por la parte asiática se encontraba en una situación amenazante por parte de los persas, quiénes pensaban que con los frentes abiertos en que se encontraban los otomanos, tendrían dificultades  para atender un nuevo frente en la región limítrofe entre Irán y Turquía, hoy  comprendida en su mayor parte por el Kurdistán.  Pero estuvieron muy dubitativos y la consecuencia fue que no llegaron a tiempo, pues antes las cosas se fueron calmando y el imperio volvió a tomar las riendas de sus dominios.

De esta manera llegamos al año 1718, donde se firma el Tratado de Passarowitz, con Venecia, donde los turcos se quedan con la estratégica ciudad de Morea, que estaba en manos venecianas. Se hace el tratado con los rusos, recuperando la ciudad de Azov e imponiendo algunas clausulas de no intervención rusa en Polonia. La invasión española en Cerdeña y Sicilia, tiene como consecuencia que los austro- húngaros por un lado, y los exhaustos otomanos por el otro, tras sus cuantiosas pérdidas de hombres resuelvan dejar las cosas como están, firman el tratado de Belgrado, suspendiendo la acciones militares, y sin afectaciones para ambos bandos..

Las consecuencias de todo esto es que entre los años 1718-1730, el imperio vice en paz. Esto le va a permitir iniciar una reconstruccióninterna muy importarte, primero y fundamental en lo político y lo económico. En el aspecto militar, reinicia una renovación de sus ejércitos, comienza la construcción de una serie de fortalezas para ampliar sus defensas en la zona tan amenazada de los Balcanes. La aristocracia vuelve a recuperar su influencia pérdida a manos de los militares y se logran estabilizar todas las revueltas internas.

Todo estos duró hasta el año 1730, aquí se suceden dos grandes acontecimientos que van a tener una influencia decisiva en el futuro del imperio. 1) Muere Ahmed III, su ex Gran Visir Halil Pasa, inicia una revuelta para quedarse con el poder. 2) El heredero legal al trono Mahmud I accede al mismo. Tras convencer a los jenízaros darles mayor poder y mejores sueldos de que maten a Halil Pasa.

El reinado  de este sultán que va a gobernar hasta el año 1754, fecha de su muerte,  estuvo dominado por las guerras frente a Persia y Rusia, y todas las consecuencias que esto le acarreó.

Y ahora Miguel llegamos a tu respuesta, en el año 1730, los persas se encontraban en una dura guerra con los afganos. Éstos habían invadido Irán en el año 1722, y  lograron mantenerse en el territorio durante esos ocho años, en una acción bélica que se encontraba totalmente empantanada. Tras caer en poder afgano Isfahan, la capital iraní entonces, el Sha Husayn huye y se establece en la ciudad de Tabriz donde establecer su gobierno, un gobierno sin poder. Es entonces obligado adbicar. Su hijo el príncipe Tahmasp, reclama el trono, y consigue el apoyo de los musulmanes sunitas del Cáucaso, todas tribus rebeldes, incluyendo una tribu afgana, que se encontraba bajo dominio persa, llamada Qizibash, que tiene especial importancia en este asunto porque de ahí va a surgir Nader Shah, futuro gobernante de Persia que va a cambiar totalmente la situación de esta historia.

Volvamos  a 1730, tanto los ruso como los turcos, que no se perdían pisada en el juego por el control de la región, resuelven, obviamente cada uno por separado aprovecha la coyuntura en que se encontraba Persia, en el sector suroccidental con los afganos y deciden atacar la región norte de Irán. Los rusos por el noreste, y los turcos por el Kurdistan.

Los rusos vencen a Sha Tahmasp II , y se apoderan de los territorios persa del Cáucaso, Bakú y todas sus zonas circundantes obligando a los persas a firmar el Tratado de San Petersburgo.[1]

Por su parte para los turcos a el año 1732, la invasión a Persia no dio ningún resultado, más que el ir y venir por el territorio enemigo, sin obtener ninguna victoria importante ni lograr ninguna conquista donde establecer una cabecera de puente que les permitiera hacerse fuertes.

En este estado de situación Nader Shah, que se había hecho un hombre muy influyente en ejercito persa, decide tomar el poder, y hace adbicar a Tahmasp II a favor de su hijo Abaz III, luego los manda asesinar a ambos para finalmente quedarse con el poder en el año 1732. [2]

Este fue el principio del final, Nades Shah, primero lograr vencer a los afganos, y los termina expulsándolos de Irán, a lo que agrega la conquista de varios de sus territorios conquistando incluso Kandahar, su capital. Invadió la India, y tomó la cuidad de Delhi, a la hizo saquear y matar a más treinta mil personas. Luego vence a los mogoles, y se queda con una parte de su territorio. Generando de esta manera un enorme imperio, recuperando para Persia nuevamente su prestigio.

A partir de este momento decide reunir sus tropas y se dirige hacia la zona donde turcos pretendían conquistar. La derrota del imperio fue una verdadera masacre que tuvo serias consecuencias en el costo de vidas, territorio, económicas y políticas. Veamos el imperio tuvo que devolver  a los persas los territorios de Georgia y Armenia, tuvo que pagar una indemnización muy importante,  su imagen de gobierno natural y protector del mundo musulmán se vio seriamente afectada. Egipto, Siria y Argelia comienzan a perder respecto por el poder de los otomanos y como ya lo mencioné comienza a brotar la idea de la independencia. Quizás abortados todos estos cambios naturales que se estaban procesando dentro del imperio por la invasión de Napoleón en el 1798. O tal vez esta última aceleró lo que estaba en vías de producirse.

Otra consecuencia, los rusos aprovechan esta derrota turca, para atacar en enseguida en Crimea y obtener la salida por el Mar Negro, los Dardanelos y el Bósforo al tan ansiado Mediterráneo, una aspiración tan cercana pero a la vez tan lejana. Esta acción rusa va a culminar con el éxito y la casi obtención de sus objetivos, con las consiguientes consecuencias que hemos mencionado en el post anterior.

Internamente, en Turquía los jenízaros se van a rebelar contra el poder establecido, y si bien el sultán va a seguir en el trono, pasa a tener un poder figurativo. La aristocracia pierde toda su influencia, y esta queda en manos de los militares. La economía ingresa en una etapa recesiva, el comercio internacional turco queda prácticamente constreñido a sus colonias, si bien mantuvo a Bagdad su influencia en Golfo Pérsico, Mar Rojo y Océano Índico se redujo prácticamente a cero. Todas estas secuelas van a permanecer hasta el más allá de la mitad del siglo XVIII, cuando asuma el poder Osman III, que va a ser el iniciador de la gran y última reforma otomana, antes de su desaparición como imperio en 1923.

Bien Miguel y amigos, espero no haberme extendido demasiado, siempre digo lo mismo mi poder de síntesis es nulo, siempre me supera. Si les sirve de algo lo escrito bienvenido sea. Un fuerte abrazo.   

 

 



[1]  El Cambridge Historia de Irán, Volumen 7 Cambridge Prensa Universitaria, 10 okt. 1991 ISBN 0521200954 p 319[1]

[2]  Roemer, H.R. (1986).  «The Safavid period»The Cambridge History of Iran, Volume 5: The Timurid and Safavid periods. Cambridge: Cambridge University Press. pp. 189-351. ISBN 9780521200943. Roemer, H.R. (1986). «The Safavid period»The Cambridge History of Iran, Volume 5: The Timurid and Safavid periods.Cambridge: Cambridge University Press. pp. 189-351. ISBN 9780521200943.

Miguel Martinez...
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juan el que piensa
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   El surgimiento de los  nacionalismos y los estados en el Medio Oriente.  (6)

Comienzan los cambios

Entre los siglos XVIII y XIX en Europa se producen enormes cambios, tanto en lo político, en la economía, en lo social y en lo tecnológico. Con el desarrollo de nuevas técnicas en la extracción del carbón y el surgimientos de los grandes telares mecánicos se desarrollo la Primer Revolución Industrial, a finales de siglo XVIII.  El desarrollo de la máquina a vapor  y la aparición del motor a combustión interna a partir de los años 1820 y 1840 respectivamente se concluye con la Segunda Revolución Industrial. Esto va a acarrear gigantes cambios, al decir por nuestro conocido historiador  británico Malcom Yapp “La Revolución Industrial produjo tantos cambios en la vida cotidiana, como el paso del neolítico al bronce, en toda la historia de la humanidad”  esto trajo aparejado una nueva clase social, el proletariado. Atrajo enormes cantidades de población a las ciudades, Londres cuadriplico en tan solo quince años su población, pasando a ser la ciudad más grande del mundo en ese período. La expansión económica no tuvo precedentes, con ello el desarrollo de nuevas teorías en la economía. La demanda de materias primas aumentó exponencialmente, y Gran Bretaña no las tenía en su territorio. Había que salir a buscarlas en el exterior. Ya no poseía las colonias en América del Norte, su gran proveedor en el pasado. Con esta necesidad sale a buscarlas en el sur de África, donde va tener que confrontarse con los holandeses por el dominio del territorio. Comienza la conquista del subcontinente indio, y se consolida su posición en Australia, que había sido utilizada como una cárcel, donde se dejaban a los presos que abarrotaban las cárceles de su ciudades en Inglaterra. Por lo tanto esto genera un problema, había que encontrar una ruta más corta y segura, que evitara esos peligrosos y largos viaje bordeando la costa occidental de África.  Y este camino estaba a través del Medio Oriente, y más con la ya iniciada construcción por los egipcios del canal de Suez. El gran problema que existía era como llegar hasta allí, toda la costa norteafricana estaba en manos de los musulmanes, la costa norte era también hostil, por un lado España, enemigo declarado, más adelante Francia e Italia eternos rivales. Y todo el Mediterráneo Oriental estaba en manos de los otomanos por un lado y los egipcios y sirios por el otro. La diplomacia iba a tener que trabajar y mucho. Siempre iba a quedar el recurso militar.

Mientras tanto España firmaba los llamados Tres Pactos de Familia con Francia y se vio involucrada en sucesivas  guerras, que significaron un alto costo para su economía. Así mismo Carlos IV se encontró en medio de la Revolución Francesa que acabaría en una guerra en el siglo venidero contra Napoleón por recuperar su independencia y a su rey Fernando VII. A lo que hay que sumarle la amenaza de pérdida de sus colonias en América deja por lo tanto España ante los sucesos de los últimos años del XVII y principios del XIX fuera de juego momentáneamente.

En Francia el brote revolucionario iniciado a principios del XVIII termina en 1789 con la concreción de la Revolución, y las idas y venidas durante diez años hasta el 1799, año en que Napoleón da el golpe de estado. Sucede que en el año 1797, este todavía con el rango de general, joven, ambicioso y sumamente inteligente y no solo hábil militar, sino que también muy buen negociador, vuelve a París luego a haber tenido un resonante triunfo en la recuperación de los territorios que había perdido Francia en Italia. Su popularidad era enorme, y él la fomentaba, su ambición todavía disimulada era obtener el gobierno total de su país. Ante esta notoria amenaza el  Directorio, que gobernaba en ese momento, para mantenerlo lejos de poder, le asigna la planificación de la invasión a Inglaterra, de una forma viable y con una cuota importante de certezas. Napoleón en un rápido análisis se da cuenta de que esta idea es una quimera. La fuerza naval inglesa era lejos la más poderosa y mejor equipada del planeta. Aparte tenía el control absoluto del Canal de la Mancha, y de las principales rutas del Mar del Norte. Francia no podía hacer nada contra esta realidad. Es aquí donde Napoleón, se da cuenta de forma muy inteligente, que Inglaterra tiene un talón de Aquiles en el Mediterráneo. Los problemas que hemos mencionados anteriormente, su ruta hacia el sur y las colonias en la India. Pero esto no le sucede a Francia, ya tiene una costa enormemente extensa sobre este mar. A lo cual si se lograra una base a manera de cabecera puente, en lugares estratégicos como lo eran Egipto, Malta, Chipre y Siria, esto sería el fin de toda esperanza inglesa de control de la región. Y a su vez también tendría la ventaja de abrir la puerta a Francia para la conquista de alicaído Imperio Otomano y todos sus problemas internos y en los Balcanes.

Llegamos a 1798 Una flota de trece buques de línea y más de 300 navíos con 16.000 marinos partió el 17 de mayo de 1798 del puerto de Tolón llevando a bordo al ejército de Bonaparte y toda su logistica acompañados por los buques de GénovaAjaccio y Civitavecchia comandada por el almirante Brueys y los contra-almirantes VilleneuveDuchaylaDecrès y Ganteaume. En total más de 400 navíos tomaron parte en esta flota, así como 40.000 hombres y 10.000 marineros. Nadie sabía adónde se dirigían. En un principio se especulaba que el destino era Sicilia, regida por los Borbones, aliados de Gran Bretaña. También, con ánimo de despistar a la poderosa flota Británica, se difundió desde París que el objetivo de Napoleón era Irlanda.

La armada, llena de confianza en el talento de su general, se embarcó con la moral bien alta; veinte días después, se encuentran en la isla de Malta, defendida por los Caballeros de la Orden de San Juan. Bonaparte no tenía ninguna razón legítima para atacar y tomar la isla por la fuerza; su frivolidad y gracias al poco apego que el pueblo nativo tenía por los caballeros, le bastaron unos cañonazos para tomar la fortaleza de La Valetta. La isla significaba una importante posición en el Mediterráneo.

Descansó unos días y antes de abandonar esta isla, el general en jefe pone en libertad a los cautivos musulmanes apresados en las guerras de religión. Hubo en este acto, al menos tanta política como humanidad: se había combatido contra los musulmanes, él necesitaba, en la medida de lo posible, que se le devolvieran sus procedimientos generosos. Trece días después de la partida de Malta, la flota se encontraba frente a Alejandría.

Al llegarle la noticia de la caída de Malta ocurrida el 11 de junio, el almirante británico Horacio Nelson movilizó la flota mediterránea anclada en Gibraltar y se lanzó a interceptar a los franceses. Los británicos, navegando a más velocidad, los alcanzaron en aguas de Creta, pero era de noche y no los avistaron. Nelson pensó que el destino de Napoleón era Egipto y puso rumbo a  Alejandría; estaba acertado, pero al avanzar no encontró ningún rastro, y decidió patrullar por el Mediterráneo oriental hasta dar con él. Para ello dividió su flota, y la abrió en abanico. La suerte no estuvo de lado. Napoleón desembarcaba en Egipto y tomaba Alejandría el 1º de julio sin mucha resistencia.

En una gran campaña propagandística, que sin duda da muestras de su habilidad e inteligencia, asegura a los árabes y coptos que viene como amigo del Padischah, como libertador de los mamelucos, como adorador de su Dios y Profeta, como destructor del Papado y de la Orden de Malta. El mismo día se apodera, sin disparar apenas un tiro, de Alejandría.

A Napoleón le urgía conquistar El Cairo, sabía que el almirante Nelson no se quedaría quieto y trataría de bloquear el delta para no dejar salir la flota del general, en espera de mayores refuerzos.  La batalla decisiva que le abre el camino a El Cairo, es conocida como la Batalla de las Pirámides, aquí se encontró con  40.000 mamelucos que les cerraban el paso bajo las órdenes de Murad Bey y su hermano Ibrahim formaban una media luna de 15 kilómetros junto al río, con fuerzas en ambas orillas. Habían establecido su campamento en Embebeh, en el flanco derecho, donde la mitad de la tropa se atrincheró con cuarenta cañones. En el centro y en el flanco izquierdo, cerca de las pirámides, situaron 12.000 y 8.000 jinetes respectivamente.

Los mamelucos tenían una poderosa caballería pero, a pesar de ser superiores en número, estaban equipados con una tecnología primitiva, tan sólo tenían espadas y arcos y flechas; además, sus fuerzas quedaron divididas por el Nilo, con Murad atrincherado en Embabeh e Ibrahim a campo abierto.

Napoleón se dio cuenta de que la única tropa egipcia de cierto valor era la caballería. Él tenía poca caballería a su cargo y era superado en número por el doble o el triple. Se vio pues forzado a ir a la defensiva, y formó su ejército en cuadrados huecos con artillería, caballería y equipajes en el centro de cada uno.

Batalla de las pirámidesFrancois-Louis-Joseph Watteau (1798–1799).

Al ver Murad Bey que los franceses pretendían cortar sus líneas mandó cargar. Napoleón, en inferioridad de condiciones, ordenó a sus divisiones formar en cuadros pie a tierra, a modo de fortines humanos. Antes de entablar combate, enardeció a sus hombres con un parlamento que se haría célebre: «Desde lo alto de estas pirámides, cuarenta siglos os contemplan».

El 21 de julio de 1798 se desarrolló la que sería conocida como la batalla de las Pirámides. Durante una hora se sucedieron las cargas de los mamelucos; sin embargo, la mayor experiencia y potencia de fuego francesa los diezmó. Los mamelucos eran magníficos jinetes, pero iban armados con espingardas, alfanjes, flechas y lanzas, frente a los mosquetones y cañones franceses. Ibrahim intentó reordenar a los escuadrones que se retiraban caóticamente para lanzar un nuevo ataque cuando el general Desaix cargó, provocando la desbandada de los mamelucos. Murad huyó con 3.000 hombres hacia Guiza y el  Alto Egipto; Ibrahim hizo otro tanto hacia Siria con 1.200; el resto, nómadas en su mayoría, se dispersaron por el desierto.

Tras la batalla, Francia obtuvo El Cairo y el bajo Egipto. Después de oír las noticias de la derrota de su legendaria caballería, el ejército mameluco de El Cairo se dispersó a Siria para reorganizarse. La batalla también puso fin a 700 años de mandato mameluco[1] en Egipto.

De las 300 bajas francesas, solo 40 eran muertos. Las de los mamelucos fueron de 5.000 entre muertos, heridos y prisioneros, El general Bonaparte tenía abierto el camino hacia El Cairo; se instaló en el palacio de Muhamad Bey.

Este es el final por hoy, en el siguiente blog, veremos que hizo Napoleón mientras gobernó Egipto. Que hicieron los británicos, que no se quedaron quietos. La campaña napoleónica en Siria, y analizaremos las consecuencias finales de todos estos acontecimientos para todas las partes involucradas. Un fuerte abrazo.

 

 


[1]  Los mamelucos de Egipto provenían de Ucrania y Rusiameridional. En un principio, eran del pueblo turco KipchakCumano, y más tarde de poblaciones guerreras del Cáucaso, en su mayoría circasianos. Actuaban bajo las órdenes del Imperio Otomano.

TCKC
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Por lo que puedo deducir de lo escrito la verdad es que los esfuerzos por modernizar el ejercito del imperio no parece que consigan sus objetivos, ¿pudiera ser que en la península de Anatolia, lugar de la capital, esta modernización fuera más acusada pero en el resto de territorios del imperio fuera mas escasa?

 

Saludos.

 


Las ideas extrañas solo lo son hasta que las practicas

juan el que piensa
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 Una interesantísima observación

Tienes una aguda percepción de los hechos sin ninguna duda, y esto no es pasarte la mano por el hombro, sino una sincera definición surgida de la simple lectura de tus preguntas, observaciones y aportes. Y es lo que me agrada las participaciones que normalmente se han hecho este tópico  con el gran aporte de todos los que participaron. Realmente es un placer intercambiar opiniones con compañeros como ustedes. Vayamos pues a la respuesta correspondiente.

El 29 de mayo 1453, (todavía calendario juliano) se produce un hecho histórico sin precedentes, que  tiene una significación en la periodización de la historia, pues pauta el final de la final de edad media, considerado esto por el consenso mayoritario de la historiografía.  Cae Constantinopla, y con ella lo que quedaba del Imperio Bizantino, ex Imperio Romano. Fue por el año 1190 que se produce la tercera cruzada, frente a la cual Bizancio, teniendo la convicción total de que Saladino, el entonces Sultán de Egipto y Siria, era invencible resuelve permanecer neutral.Con esta reticencia bizantina como excusa, y con la codicia por los tesoros de Constantinopla como motor, los cruzados tomaron por asalto la ciudad en 1204, ya en la Cuarta Cruzada, dando origen al efímero Imperio Latino que duró hasta 1261.

En los inicios del siglo XI, una tribu turca procedente del Asia Central[1] y que dominaba una amplia zona de lo que hoy es Oriente Medio, los selyúcidas, comenzaron a atacar y conquistar territorios bizantinos en Anatolia. Al final del siglo XIII, los selyúcidas[2] ya habían tomado casi todas las ciudades bizantinas de Anatolia, con excepción de un puñado de ciudades en el noroeste de la península[3]

El Estado selyúcida comenzaba poco después a dividirse en pequeños emiratos que no reconocían el poder selyúcida ni el mongol. Uno de estos emiratos, el del clan turco que había ayudado a los selyúcidas, bajo el mando de un líder llamado Osmán I Gazi (hijo de Ertoğrül y que daría el nombre de la dinastía otomana u osmanlí) sería el núcleo originario del futuro Imperio otomano.

El cisma entre que se había entre las Iglesias Romana y Ortodoxa había mantenido a Constantinopla distante de las naciones occidentales e, incluso durante los asedios de los turcos musulmanes, no había conseguido más que indiferencia de Roma y sus aliados. En un último intento de aproximación, teniendo en vista la constante amenaza turca, el emperador Juan VIII promovió un concilio en Ferrara, donde se resolvieron rápidamente las diferencias entre las dos confesiones. Entretanto, la aproximación provocó tumultos entre la población bizantina, dividida entre los que rechazaban a la iglesia romana y los que apoyaban la maniobra política de Juan VIII. Juan VIII murió en 1448 y su hermano Constantino XI asumió el trono al año siguiente (mientras tanto la regente en Constantinopla fue Elena Dragases, madre de ambos). Era una figura popular, habiendo luchado en la resistencia bizantina en el Peloponeso frente al ejército otomano, que seguía la línea de su hermano y predecesor en la conciliación de las iglesias oriental y occidental, lo que causaba desconfianza no solo entre el clero bizantino, sino también en el sultán Murad II, que veía esta alianza como una amenaza de intervención de las potencias occidentales en favor de aquellos que se oponían a su expansión en Europa.En 1451 murió Murad II y le sucedió su joven hijo Mehmed II. Inicialmente, este prometió no violar el territorio bizantino. Esto aumentó la confianza de Constantino que, en el mismo año, se sintió suficientemente seguro como para exigir el pago de una renta anual para la manutención de un oscuro príncipe otomano, retenido como rehén, en Constantinopla. Furioso, más por el ultraje que por la amenaza a su pariente en sí, Mehmed II ordenó los preparativos para un asedio completo a la capital bizantina. Finalmente llegamos de esta manera al El sitio comenzó oficialmente el 7 de abril de 1453, cuando el gran cañón disparó el primer tiro en dirección al valle del río Lico, junto a la puerta de San Romano, que penetraba en Constantinopla por una depresión bajo la muralla, lo cual posibilitaba el posicionamiento del cañón en una parte más alta. La muralla, hasta entonces imbatida en aquel punto, no había sido construida para soportar ataques de artillería, y en menos de una semana comenzó a ceder, pese a ser la mejor arma contra los otomanos, ya que constaba de tres anillos gruesos de murallas con fosos de entre 30 y 70 metros de profundidad. Luego de tres meses de combate llegamos al final, el Sultán Otomano bombardeó sin cesar con suspoderosos cañones desde dos frente la cuidad, derribando prácticamente todas sus defensas y gran parte de la ciudad. Pero la resistencia se mantenía en pie, Constantino era ya una leyenda viviente, por el valor y coraje al  frente de la Defensa. Es en este momento cuando Mehmed II recurre a su fuerza secreta, la fuerza de elite que estará al mando directo del sultán de turno, asegurando su vida y la protección del Imperio. Esta fuerza de elite va a ser desintegrada en el año 1826. Fue el final, cayó Constantinopla, y junto con su caída se marca el surgimiento del nuevo imperio, el Imperio Turco-Otomano.

A partir de este momento los jenízaros que habían sido creados en el año 1330, por el Bey[4] Ohran I, se convirtieron en la fuerzavital del ejército, su fama de invencible permitió el arrollador expansionismo imperial, con una capacidad de ataque a dos frentes simultáneamente, una y primer etapa, la conquista de todo el mundo musulmán, cosa que no le fue difícil de conseguir, sus tropas seleccionadas contaban con cañones,  y una variada cantidad de diferentes tipo de armas de fuego.Las primeras unidades jenízaras tenían entre sus filas a cautivos de guerra y esclavos adultos. Después de los años 1380, el rey y, luego, sultán Murad I incrementó sus filas como resultado de un impuesto en forma humana denominada devshirmeh. Los hombres del sultán reclutarían a varios niños no musulmanes, por lo común niños cristianos originarios de las humildes regiones rurales de los Balcanes—elegidos en un principio al azar y más tarde mediante una estricta selección–, para ser adiestrados en diversas actividades públicas otomanas, principalmente en el área militar (donde se destacaba la infantería jenízara). En siglos posteriores parecen haber tenido predilección principalmente por candidatos griegos y albaneses. Por lo general seleccionaban a niños de entre siete y catorce años, y su número se regía por la necesidad de soldados del momento. Más tarde las autoridades otomanas ampliarían el devshirmeh a Hungría. Podría esperarse que residentes locales no apreciaran la costumbre otomana cuando se procedía al reclutamiento forzoso, aunque numerosas poblaciones veían en ello una fuente de riqueza y un próspero futuro para sus hijos por los beneficios que derivaban de pertenecer a dicho cuerpo militar.

Los jenízaros eran adiestrados bajo una disciplina estricta con duros entrenamientos físicos, enseñanzas en el manejo de armas de la época y tácticas militares, así como una impecable educación (aprendían diversos idiomas, literatura, contabilidad, etc.) y en condiciones prácticamente monásticas en las escuelas Acemi Oğlanı. En dichas escuelas de instrucción se esperaba que permanecieran célibes y fueron al menos alentados a convertirse al Islam, lo que la mayoría así hizo. (Hay un interesante tratado, de libre divulgación en internet, que trata sobre el homosexualismo en los jenízaros, según la versión del mismo, el desarrollo de esta práctica en esta colectividad se debería a la exigencia del celibato, como sucede en otras religiones que también lo exigen)   

En la práctica, los jenízaros pertenecieron al sultán. A diferencia de los musulmanes libres, les estuvo expresamente prohibido dejarse crecer la barba, permitiendo tan solo un bigote. Se les inculcó desde un primer momento que consideraran al cuerpo de jenízaros como su casa y familia, y al sultán como su padre real, de facto. Solo aquéllos que demostraron ser lo suficientemente fuertes durante el periodo de instrucción alcanzaron el rango de un jenízaro verdadero, normalmente a la edad de veinticuatro a veinticinco años. El regimiento heredaba las propiedades de los jenízaros fallecidos.

Los jenízaros también aprendieron a seguir los dictados del santo derviche Hacı Bektaş-ı Veli, que había bendecido las primeras tropas. De este modo, la orden sufí Bektaşı y sus derviches se convirtieron en una especie de capellanes para la guardia jenízara. En este aspecto, así como sus similitudes en su vida aislada, los jenízaros se asemejan a las órdenes monásticas cristianas de guerreros monjes, como la de los Caballeros de San Juan o la Orden del Temple.

Lamentablemente, su poder fue creciendo, así como la corrupción que reinaba en su entorno, habían sometido a la aristocracia, en muchos casos hasta el propio sultán, fueron perdiendo su férrea disciplina, lo que atrajo aparejado su pérdida de prestigio como fuerza de elite frente a sus enemigos, ante la negativa de obediencia debida al sultanato, y las importantes pérdidas en el frete de batalla, lo que tuvo como consecuencia las desmembración de parte de imperio, el sultán Mehmet II en el mes de junio del año 1826 en lo que se conoce como el “Incidente Afortunado” , resuelve la disolución obligatoria del este cuerpo militar tras la derrota humillante en la Guerra de Independencia de Grecia.[5]

Otro regimiento que integraba el ejército del imperio fueron los mamelucos, tropa que hemos visto en el post anterior pues su misión básicamente era la defensa de Egipto y Siria, por tanto fueron quienes se enfrentaron a Napoleón en invasión a la región. Esta tropa fueron esclavos guerreros, en su mayoría de razas caucásica y mongoloide y de    origen eslavo, armenio, circasiano y, principalmente, turcoislamizados e instruidos militarmente, que en sus inicios sirvieron como soldados a las órdenes de los distintos califas abásidas. A partir del comienzo del Imperio otomano, ocupando Egipto como base central, su misión era defender y mantener el orden en ese país, Arabia, Palestina, Líbano y Siria. A diferencia de los jenízaros que estaban equipados con mucho mejor armamento, pues su zona de combate era generalmente Europa del sureste, y sus rivales tenían otras posibilidades logísticas, éstos tenían que estar equipados a la par. Mientras que los mamelucos tenían como rivales a las tribus seminómadas que habitaban en gran parte de la región, sus armas básicamente eran muy rudimentarias, arcos, flechas, lanzas y algún cañón de pequeño calibre. En parte por su terquedad religiosa, dado que muchos de los grupos componentes de esta tropa se negaban a aceptar la modernización de su armamento, puesto que decían que ellos solo utilizaban las armas entregadas por Alá al Profeta, pues con ellas y la protección del Todo Poderoso eran invencibles, hecho que va a tener un cambio radical después de la derrota a manos de los rusos en Crimea. La historia de este regimiento termina tristemente, Cuando Mohamed Alí tomó el control de Egipto en 1806, descubrió el enorme problema que representaban los antiguos príncipes esclavos. Decidió librarse de ellos invitando a los principales príncipes mamelucos a su residencia, con ocasión de la investidura de su hijo Tussum como general de las tropas de Arabia el 1 de marzo de 1811.

Veinticuatro príncipes vestidos con uniforme de gala respondieron a la invitación, en compañía de unos cuatrocientos hombres. Todos ellos fueron asesinados, aunque según las leyendas, un príncipe mameluco logró escapar.[6]

Un cipayo[7] era un miembro de una tropa de caballería de élite incluida dentro de las Seis Divisiones de la Caballería del Ejército Otomano y que normalmente procedía del Magreb. (Atención con no confundir con parte de ejército británico en la India, formado por tropas nativas, y que se hicieron muy conocidos le la literatura de aventuras, ejemplo Emilio Salgari). El cuerpo militar de los Sipahi fue probablemente fundado durante el reinado de Mehmed II. Eran la más numerosa de las seis divisiones de caballería otomanas y eran el homólogo a caballo de los jenízaros, que luchaban a pie como infantería de elite. En tiempos de paz, los sipahis eran responsables de la recaudación de impuestos. Este cuerpo de caballería va a continuar vigente hasta la desintegración de Imperio Otomano.

Para finalizar el ejército a lo largo de historia del imperio, pasó por muchas etapas, durante los siglo XV y XVI fue la época de su mayor esplendor y eso permitió la mayor expansión territorial de los otomanos. A partir del siglo XVII, comienza su decadencia, la corrupción, la ambición de poder, y el desmesurado otorgamiento por parte de los diversos sultanes, de beneficios que permitieron un crecimiento en los centros de influencia por parte de los militares que  fueron el comienzo del fin del imperio. Mehmed II se preocupó  de iniciar la última gran reforma militar, que de poco sirvió, encontró a un mundo musulmán totalmente partido, el sector cristiano ya se había perdido, poco se podía hacer, solo faltaba el golpe de gracia, y este llegaría con Primera Guerra Mundial, como veremos más adelante.

Un último detalle que sin lugar a dudas va a responder tus dudas sobre la modernidad, que como ya hemos mencionado comienza por el ejército, luego va a continuar por la religión, la educación, una nueva distribución en la política de los territorios, en economía, etc. se integra en lo que se denomina “la Tanzimat”, la gran reforma, y como es natural su origen está en la capital, donde se encuentra el gobierno central, y el sultán. Lo que sucede es que esta reforma, no está pensada para el desarrollo de Anatolia, pues la ventaja de ser el centro de poder del imperio, la pone en una zona privilegiada, la modernidad ya había comenzado con sus transformaciones, incluso antes de la llegada de Napoleón en el 1798. En los próximos post analizaremos en profundidad “la Tanzimat”. En definitiva esta viene a ser una respuesta a los problemas que enfrentaba el imperio, y que llevó a que lo llamaran “el hombre enfermo de Europa.” Pero está muy claro que tu visión sobre este punto es totalmente acertada en mi forma de ver.

Muy bien hasta aquí hemos llegado, como siempre estamos a las órdenes de cualquier duda u observación. Un fuerte brazo para todos.  

 

 



[1]    Provenientes de una extensísima zona deL Asia Central, hoy divida entre nueve países, en aquellos tiempos formaba el Turkestán.

[2]  Los turcos selyúcidas son considerados como los antepasados directos de los turcos sudoccidentales, los habitantes actuales de TurquíaGagauziaAzerbaiyán yTurkmenistán. Los selyúcidas desempeñaron un papel principal en la historia medieval creando una barrera a Europa contra los invasores mongoles del este, defendiendo el mundo islámico contra las cruzadas de Europa y conquistando grandes extensiones del Imperio bizantino, que prácticamente desmantelaron, siendo sus sucesores, los turcos osmanlíes, los que asestaron el golpe de gracia.

[3]Wind, A (1996). “Al Hind, the Making of the Indo Islamic World.” Brill Academic Publishers. ISBN 90-04-09249-8.

[4]  Sinónimo de sultán, cargo real aún no instituido en ese momento.

[5]  Shaw, Stanford J. (1976). History of the Ottoman Empire and Modern Turkey 1. Cambridge: Cambridge University Press. ISBN 0-521-29163-1

[6]  Ayalon, David, “Le Phénomene mamelouk dans l’Orient islamique”, París, PUF, 1996. ISBN 2-13-047806-9.

[7]   Sellier, Jean (2003). Atlas de los pueblos del Asia. Paidós. p. 44. ISBN 978-84-49313325.

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Transcripción de artículo

Este es un viejo artículo, que tengo el recorte guardado en mi archivo, entre otros que he ido guardando con el tiempo, de diversas fuentes y publicaciones. Este en particular fue publicado por el magazine dominical llamado La Revista del diario El Mundo de España, en el año 1998, como homenaje a los 200 años de la invasión de Napoleón a Egipto. Debido a que estamos en el tema, y en este artículo se muestra una óptica diferente de la tradicionalmente conocida de Napoleón, como gran estratega, militar de raza, habil en el manejo de los asuntos políticos, que le iban a terminar por permitir obtener el gobierno de Francia, y ser emperador de casi toda Europa. Aquí se muestra en otra faceta, su disposición por el arte, la  arqueología, las ciencias y el descubrimiento de una civilización realitavamente nueva para el el mundo occidental.

 Napoleón descubre Egipto

Fecha: 19 de mayo de 1798. Lugar: puerto de Tolón, costa mediterránea de Francia. Napoleón abandona las dársenas a las seis de la mañana al mando de 38.000 soldados y 16.000 marinos a bordo de 300 navíos. Misión: combatir a Inglaterra en el Mediterráneo, en Egipto. Junto a los militares viajaban 154 científicos. Fueron los únicos vencedores. La campaña fue desastrosa.

La mayoría de los científicos ignoraba su destino, pero no pudieron resistir la invitación de Bonaparte y de sus brillantes profesores: el matemático Gaspar Monge, fundador de la Escuela Politécnica, el químico Claude Louis Berthollet, inventor de la lejía y profesor de la Escuela normal, y el mineralogista del Museo Déodat de Dolomieu. Para convencer a sus alumnos de que lo dejasen todo, el profesor que dio su nombre a los Dolomitas les dijo: "No puedo decirles adónde vamos ni cuánto tiempo vamos a estar allí ni con qué objetivo, pero puedo asegurarles que es un lugar para conquistar gloria y saber". Eran ingenieros, astrónomos, naturalistas, químicos, literatos, orientalistas, músicos, farmacéuticos, médicos... Formaron la Comisión de las Ciencias y de las Artes del Ejército de Oriente. Los militares con los que viajaron les llamaron simplemente "los sabios".

El destino final permanecería en secreto hasta el 28 de junio. En esa fecha, los expedicionarios han conquistado Malta y Napoleón, en uno de sus habituales discursos, revela el objetivo de la expedición: Egipto. El general Bonaparte hace hincapié en que se trata de una "conquista científica", si bien la expedición es totalmente estratégica. Por una parte, el Directorio intenta alejar a Napoleón de los asuntos internos de Francia y le encarga impedir el acceso de Gran Bretaña a la India, y así reducir su dominio comercial y evitar que conquisten nuevos territorios. Para ello se aprovechará de la debilidad del Imperio Turco, que en ese momento controla Egipto.

La expedición combinará los dos aspectos: militar y científico, de forma que muchas veces los "sabios" asistirán a batallas y en otras ocasiones Napoleón y sus comandantes serán testigos de importantes descubrimientos arqueológicos, algunos de ellos recogidos en cuadros de la época.


LOS  MÁS SABIOS


Monge y Berthollet tienen 52 y 54 años, respectivamente, en aquel 1798 y son ya dos sabios de prestigio cuando se embarcan para Egipto. Pero la mayoría de sus colegas no supera los 30 años. Reclutados a través de maestros o amigos, muchos se harán célebres. Fue el caso de Dominique Vivant Denon, autor del libro Viaje al Bajo y Alto Egipto, en el que narra su travesía por el Nilo entre enero y marzo de 1799 y en la que descubrió para occidente Tebas, Karnak, Luksor, Asuán..., quien llegará a ser director de los museos franceses y fundador del Louvre. También Nicolas Jacques Conté, inventor de la mina del lápiz, conocería la fama, o Etienne Geoffroy Saint-Hilaire, distinguido profesor de zoología...

 

"No puedo decirles adónde vamos, pero sí que es un lugar para conquistar gloria y saber"


Napoleón desembarca en Alejandría el 2 de julio y allí queda parte de la misión científica, ocupada en estudiar el faro y la columna de Pompeyo. El resto prosigue con la tropa hacia el interior del país. El 22 de agosto de 1798, Napoleón Bonaparte funda en El Cairo el Instituto de Egipto, organizado en cuatro secciones, cada una de ellas con 12 miembros: Matemáticas, Física, Economía política y Literatura y artes. Fue el centro de operaciones científicas desde el que Napoleón, Monge y sus colegas científicos descubrirán en septiembre del mismo año la meseta de Guiza, con la Esfinge y las Pirámides. Antes, el 21 de julio se libró, con éstas como testigo la batalla de las Pirámides, de la que el militar corso salió triunfante. Era el inicio de una campaña que pronto cambiaría de signo.

Las tareas iníciales que encomendaron al cuerpo científico distaban mucho de ser estudios de ciencia pura: en la primera sesión del Instituto, según consta en las actas, se pusieron sobre la mesa temas como la mejora de la cocción del pan o hacer cerveza sin lúpulo o cómo aclarar y enfriar el agua del Nilo... Pronto esos temas iníciales derivarían en otros científicamente más interesantes.

Los trabajos de los sabios, publicados en La década egipcia, dejan a menudo totalmente indiferentes a los militares. Hasta el punto que algunos deciden bautizar a los asnos egipcios con el nombre de "semisabios". A pesar de ello, el balance es de un valor incalculable. Se recoge en la Descripción de Egipto, una obra que consta de nueve volúmenes y 974 planchas que necesitaron 25 años para ser impresas, y en las que participaron 294 impresores, burilistas, aguafortistas... Los ingenieros y los geógrafos tampoco fueron a la zaga y confeccionaron un atlas a escala 1/100.000 de la tierra de los faraones en 47 hojas.

Otro de los campos a los que se dedicaron los sabios fue el de la física. Monge, que empleó gran parte del tiempo que duró la marcha desde Alejandría hasta El Cairo en reflexionar, avanzó, por vez primera, la explicación de los espejismos, y los explicó así: "Se trata del calor de la arena que dilata el aire en las proximidades y desvía los rayos del Sol".

"Estamos dispuestos a quemar nuestros tesoros para que no caigan en manos del enemigo"


Una treintena de sabios murió en diversas batallas o víctimas de enfermedades, sobre todo a causa de la peste. Tuvieron que adaptarse a las duras condiciones de vida que tenían en Egipto, pero terminaron por convertirse casi en auténticos egipcios. Se dejaron crecer la barba o el bigote (allí el mentón afeitado era signo de esclavitud), se iniciaron en las delicias de la pipa llena de tabaco de Lattaquié, aprendieron a disfrutar del café... El naturalista Etienne Geoffroy Saint-Hilaire es un buen ejemplo de adaptación: "Aquí vivo tranquilamente", escribía a su padre, "ocupándome de historia natural, de mis caballos y de mi pequeña familia negra". Mientras los botánicos traen a Europa una nueva especie de nenúfar y de palmera (que se conserva en el Museo de París), Etienne aporta numerosas momias de animales (algunas siguen siendo estudiadas): gatos, ibis, monos, mangostas... Y, sobre todo, en las orillas del Nilo, descubre el políptero bichir, un pez de un tipo nuevo y extraordinario, cuyas aletas se corresponden con los miembros de los mamíferos. De él sacará la idea de que todos los animales están constituidos siguiendo un mismo plan, una de las ideas que condujeron a la teoría de la evolución. "No estoy de acuerdo", responderá su amigo Cuvier. Según este último, partidario de la teoría fixista, si bien el políptero "valió por sí sólo el viaje a Egipto", las especies vivas siempre han sido las mismas y no experimentaron evolución alguna desde su creación.

El levantamiento en El Cairo a finales de 1798 hace presagiar un cambio en el rumbo de la aventura militar. El mismo año del descubrimiento de la piedra de Rosetta los turcos declaran la guerra a Bonaparte. El general francés consigue repeler un ataque turco en abril, en la batalla de Monte Tabor, y más tarde en Abukir. Los franceses salen victoriosos si bien sufren muchas bajas. Poco después, el 23 de agosto de 1799, Napoleón se marcha sigilosamente a Francia con la mayoría de sus oficiales, y con Monge y Berthollet. Otros científicos se quedan en Egipto para continuar sus investigaciones. El general Kleber toma el mando de las fuerzas francesas en Egipto. Por un tiempo consigue contener a los británicos y a los turcos. Sin embargo, tras su asesinato el 14 de junio, el futuro de la misión francesa se ve seriamente amenazado. El Instituto y sus científicos se quedan sin protección. Su presencia se va haciendo cada vez más indeseable.

En el verano de 1801 los británicos toman El Cairo y Alejandría. Le exigen al Instituto que entregue todos sus estudios y documentos. Los franceses se niegan rotundamente: "Estamos dispuestos a quemar nuestros tesoros con tal de que no caigan en las manos del enemigo", dice, Geoffroy Saint-Hilarie. La determinación de los franceses impresiona a las fuerzas británicas. No obstante, consiguen apoderarse de muchas obras, incluida la famosa piedra de Rosetta.

Fueron los soldados de Bonaparte los que descubrieron la celebérrima dala de pizarra negra con la misma inscripción en tres escrituras (jeroglífica, demótica y griega), en 1799, en la aldea de Rosette a la que se debe el desciframiento de la escritura jeroglífica. Jean-François Champollion, el descubridor de este tipo de escritura, tuvo que trabajar sobre una copia. Publicó sus resultados en 1822. Champollion, que tenía 8 años cuando Bonaparte inició su campaña de Egipto, tuvo que esperar a cumplir los 38 para pisar la tierra de los faraones y resumir así su vida: "Soy todo entero de Egipto, Egipto lo es todo para mí".

La Revistade El Mundo, edicion en papel, año 1998

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 El surgimiento de los  nacionalismos y los estados en el Medio Oriente.  (7)

Napoleón en Egipto

Napoleón trató de obtener las simpatías de pueblo egipcio, su idea era de esa manera reducir los focos de resistencia nativos, poner al pueblo contra los mamelucos y las nuevas tropas otomanas enviadas en defensa de ese territorio. Estas tropas enviadas por el Sultán, se encontraban mejor equipadas, con armamento y logística más moderna. Si bien no se utilizaron a los jenízaros, ya caídos en desgracia ante la monarquía y la aristocracia debido a su corrupción y falta de disciplina, no se consideraban tropas confiables, y recuerden que poco tiempo más adelante serían desmantelados como regimiento. Se utilizaron los regimientos de infantería, que resultaron mejor entrenados y con mejor equipamiento, como resultado de la reforma conocida como “la Tanzimat”, de la cual hablaremos en un próximo futuro, una reforma que pretendió occidentalizar las costumbres, la tecnología, la educación y la modernización militar, siguiendo loa parámetros europeos que habían resultado más efectivos, demostrando que los musulmanes ya no eran superiores a los considerados infieles, después de la derrota sufrida frente a Rusia en Crimea, y luego de la independencia griega.

Lo que Napoleón intentó fue ganarse las simpatías de los egipcios, se dirigió al pueblo con una proclama en que alababa los preceptos islámicos y manifestaba su intención de liberarles del yugo mameluco y otomano. Al mismo tiempo, creó con los sabios en El Cairo El Instituto de Egipto, desde el que modernizó la administración  del país,  emprendió una serie de obras públicas destinadas a mejorar la calidad de vida y mostró los avances tecnológicos de Europa. Napoleón promulgó leyes para acabar con la esclavitud y el feudalismo y para preservar los derechos de los «ciudadanos» con el beneplácito del Diwan, la asamblea de notables. Sin embargo, sus buenas intenciones no encontraron eco entre la población. Los egipcios siempre vieron a los franceses como una fuerza de ocupación infiel que venía a minar sus tradiciones sociales y religiosas y que les arruinaba con impuestos sin contar las multas por no respetar las normas urbanas de alumbrado ylimpieza, o los excesos en materia de represión, pillaje y violaciones.

Pero recordemos que además había otro enemigo al acecho, la armada británica, a las órdenes del Almirante Nelson, que se encontraba en espera de refuerzos. Y Napoleón era consciente de ello, y sabía que el tiempo apremiaba. Por lo tanto era necesario consolidar cuanto antes las defensas. Los británicos se habían aliado al Sultán, y ahora eran dos fuertes enemigos unidos quienes enfrentaban a los franceses.

Como temía Napoleón, Nelson sorprendió en Abukir a la flota francesa, cuyos marineros se hallaban en tierra. El almirante Brueys d'Aigalliers ordenó el embarque y zafarrancho de combate. Contaba con trece navíos de línea: una de 120 cañones (el buque insignia, Orient), tres de 80 y nueve de 74, más cuatro fragatas. La flota de Nelson la formaban catorce navíos de línea, trece de 74 cañones y uno de 50.

Brueys había alineado sus barcos en paralelo a la costa con objeto de arriesgar sólo un flanco al fuego enemigo, pero con el inconveniente de que podría usar la mitad de sus cañones. Nelson, al ver la situación, alineó sus barcos en doble fila y los lanzó contra el flanco izquierdo francés. Cada navío galo fue emparedado, recibiendo las andanadas de al menos dos buques británicos. Sobrepasaron las líneas francesas y les atacaron por su flanco desprotegido. El viento del norte impidió al resto de la flota francesa maniobrar para acudir en ayuda de los atacados. En un principio, el Orient de Brueys y el Guilleaume Tell de su adjunto Villenueve (el mismo que más adelante dirigirá la flota franco-española en Trafalgar) quedaron fuera de la batalla. A las tres horas de combate, la mitad de los buques galos había sufrido daños irreparables. El resultado final fue desastroso para los franceses. Murieron 1700 marinos —entre ellos el propio Brueys—, 600 resultaron heridos y 3000 fueron hechos prisioneros. Las bajas británicas, en cambio, ascendieron a 218 muertos y 600 heridos. De la flota francesa sólo escaparon al desastre dos buques de línea y dos fragatas. Tras la batalla, Nelson puso rumbo a Nápoles con sus tropas. La anécdota es que la noticia de la victoria tardó en llegar a Londres, porque el barco que regresaba a la capital británica con los despachos de Nelson fue capturado por un navío francés.

Pero volvamos con Napoleón en tierra, este tal y cual había planeado, aceleró su control sobre las posesiones más estratégicas en tierra, pues tal como lo había esperado la llegada de los ingleses, sumado ahora con su alianza con el imperio, era un riesgo muy grande el arriesgar perder su ventaja  ganada en la conquista del país. De esta manera  en un mes Napoleón se había hecho con el control del país: Kléber dominaba el delta del Nilo; Menou había tomado el puerto de Rosetta; Desaix perseguía a los mamelucos en el Alto Egipto; mientras que los sabios, remontando el río exploraban  Asúan , TebasLuxor y Karnak, la situación se había complicado tras la derrota de Abukir. Y la inestabilidad de sus posesiones era muy grande, a los riegos militares se sumaban las epidemias continuas que habían asolado a la tropa. El número de bajas se incrementó, más que debido a los combates, a causa de este otro factor totalmente inesperado.  Otro factor inesperado también,  por si fuera poco, fue el creciente rechazo egipcio, que desembocó en una sangrienta sublevación en El Cairo que costó la vida a 300 franceses. La revuelta terminó cuando Bonaparte apuntó sus cañones contra la mezquita de El-Azhar. Había vencido, pero los pillajes, las violaciones y las ejecuciones masivas sólo sirvieron para aumentar el odio contra los franceses y por extensión contra sus aliados, los cristianos coptos y ortodoxos de Egipto.

En este estado de situación, con Napoleón aislado, había perdido la mayoría de flota, por tanto no tenía acceso o disposición para recibir suministros, alimentos, medicinas. Pero a pesar de todo, su ejército estaba intacto, las bajas en combate fueron relativamente menores a las de sus enemigos, no comparado con los ingleses que en los dos enfrentamientos navales habían sufrido pérdidas mínimas, tanto en hombres como en naves. Pero las fuerzas de tierra francesas, salvo aquellas que habían sufrido las consecuencias de la peste se encontraban enteras. Frente a todos estos hechos ocurridos, y evitando el riesgo de perder más hombres en Egipto, poco después de que Desaix redujera los últimos focos mamelucos en Asuán, Napoleón resuelve partir hacia Siria al frente de 13 000 hombres. Esto ocurrió en febrero de 1799. Su primer objetivo era acabar cuanto antes con Djezzar Pacha, que estaba formando un ejército para reconquistar Egipto, porque había recibido noticias de que los británicos pretendían desembarcar en su retaguardia a un contingente otomano.  La misión le resultó mucho más difícil de lo que pensó, sus tropas no estaban entrenadas para lidiar con los avatares del desierto, y el cruce del Sinaí resultó una verdadera odisea para ellas.  El-Alrich fue tomada, pero tras diez días de combate. Poco después, en Jaffa volvieron a retrasarse sus planes por la fuerte resistencia de la guarnición otomana. Cuando esta se rindió, los franceses comprobaron que era la misma que dejaron libre en El-Alrich bajo promesa de no volver a tomar las armas. Por si fuera poco, se desató una epidemia de cólera que empezó a causar estragos entre la tropa francesa.

Una vez tomada Haifa sin resistencia, Napoleón, camino de Damasco, se dirigió a San Juan de Acre, viejo fortín de los cruzados. De nuevo los hombres de Djezzar Pacha ofrecieron resistencia. Napoleón sitió la ciudad. En una ocasión los franceses pudieron atravesar los muros y entrar en San Juan de Acre, pero las tropas de Djezzar repelieron el ataque. Los defensores contaban con el apoyo de la flota británica, que les suministraba víveres y munición. Uno de los hechos dramáticos del asedio fue que Djezzar Pacha, apodado el carnicero, mandó degollar a los cristianos de la ciudad como venganza.

Mientras combatía en San Juan de Acre, Napoleón desplegó distintas unidades por Palestina para hacerse con los puntos vitales de la región. Junot tomó Nazaret, pero tuvo que abandonarla para acudir en ayuda de Klébar, sitiado en el monte Tabor. Su apoyo iba a servir de poco, porque ambos contingentes sumaban 2000 hombres frente a 25 000 árabes. Durante seis horas soportaron con valor sus ofensivas. Por suerte para los franceses, cuando todo parecía perdido, irrumpió Napoleón con sus cañones y caballería y resolvió el peligro en media hora.

A continuación lanzó un nuevo ataque contra San Juan de Acre. Logró atravesar la primera línea de murallas, pero la segunda resultó infranqueable. En la acción estuvo a punto de morir el general Lannes. La falta de víveres y la desmoralización obligaron a Napoleón a levantar el cerco tras 62 días de asedio. El camino de vuelta a Egipto fue muy duro, por falta de agua y el continuo hostigamiento de las partidas árabes. Tuvo que abandonar a una treintena de sus hombres en estado terminal.

Napoleón llegó a El Cairo con 5000 hombres menos. Sin posibilidad de recibir suministros y habiendo fracasado la campaña de Siria, se convenció de que continuar la aventura era imposible. La situación se iba deteriorando en Egipto. Crecía el malestar entre los agricultores egipcios por los excesivos impuestos, mientras las posiciones francesas diseminadas por el territorio y sus vías de comunicación eran continuamente hostigadas por partidas mamelucas, a pesar de que su armamento antiguo, su carencia de logística y disciplina militar eran muy notorias nunca fueron totalmente derrotadas, y mantuvieron la resistencia hasta el final.

Mientras esto ocurría en Egipto, se estaba formando en Europa la Segunda Coalición para atacar a una Francia debilitada por tensiones políticas internas. el Directorio carecía absolutamente de autoridad alguna, los mejores miembros del ejército francés estaban derrotados en Egipto y lo peor era que se encontraba sin posibilidad de evacuar sus tropas, pues la flota gala había sido destruida, y en territorio francés no quedaban naves suficientes como para organizar una evacuación. Napoleón, viendo que no obtenía ningún rendimiento de la campaña egipcia y que estaba lejos de la metrópoli, presa de su desmedía ambición, temió quedarse al margen de un nuevo reparto de poder. Decidió regresar cuanto antes, pero cuando estudiaba la forma de hacerlo, recibió la noticia de que Nelson estaba cañoneando las defensas francesas en Abukir. Había desembarcado un contingente otomano de 15 000 hombres bajo las órdenes de Mustafá Pachá que aniquilaron al batallón del general Marmont. Napoleón envió en su ayuda a 300 hombres que corrieron la misma suerte. Sintiéndose atrapado y sin posibilidad de retirada, ordenó que todas las tropas diseminadas en Egipto se reagrupasen para ser repatriadas.

Ante la imposibilidad de retirarse, Napoleón entregó el mando a Kléber y decidió regresar a Francia. Partió con sus mejores generales a bordo de la fragata Muiron, burló el bloqueo británico y llegó a destino. En noviembre de 1799,  daba el golpe de estado que puso fin al directorio y se encumbraba en el poder. Antes de partir, Napoleón le dijo a Kléber que resistiera hasta enero de 1800. Si en esa fecha no recibía refuerzos, munición y víveres de la metrópoli, podía rendirse. Llegada la fecha sin haber obtenido ayuda, Kléber pactó la rendición con los otomanos el 24 de enero en El-Arish. Pero no llegó a buen puerto: los británicos rechazaron que las tropas francesas fueran evacuadas. Los británicos se hicieron con todos los hallazgos del comité de sabios, incluida la piedra Rosetta. Cuando se entregaron los últimos reductos, uno de cada tres franceses de la expedición original había muerto.

Conclusiones

Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre el motivo de la aventura egipcia de Napoleón. Recordemos todo comenzó cuando el Directorio con el fin de sacarlo de en medio, pues su popularidad, tras los éxitos en Italia era muy grande. Y el gobierno en francés era muy inestable, había muchas discrepancias y divisiones internas, el campo estaba maduro para que un hombre como Napoleón tomara el poder total, cosa que  va a ocurrir después del rotundo fracaso de la aventura en el Cercano Oriente. En ese momento el futuro emperador francés contaba con tan solo veintiocho años, no hay duda de que su capacidad era enorme, pero también lo era su inexperiencia. Su ambición desmedida lo llevó a cometer errores como lo fue esta campaña en Malta, Egipto, Palestina y Siria. Otro ejemplo de esta ambición lo va a ser en el futuro su intento de conquistar Rusia, que también le va traer consecuencias desastrosas , su alianza con España para enfrentarse a la mayor potencia mundial en lo naval, que también le ocasionó otra nueva derrota humillante ante su archienemigo, el admirante Horatio Nelson, quién ya lo había vencido en las dos batallas navales en Egipto.

Otra consecuencia de gran importancia fue que le abrió la puerta a los británicos para que se aliaran con el Imperio Otomano y se transformaran en los artífices de la futura reforma occidentalizadora, que el Sultán Mehmet II inició en el ejército, la sociedad, la industria y la economía. Esto les permitió una gran influencia en toda la región. Aunque curiosamente va ser un ingeniero y empresario francés quién va llevar cabo el ansiado sueño napoleónico de construir un canal entre el Mar Rojo y el Mediterráneo.  Pero esa es otra historia que tendremos oportunidad de analizar más adelante.

Pasados dos siglos y diecinueve años, quizá lo único positivo de aquella aventura, aunque no fuera el objetivo de Napoleón, es que sirvió para que Europa redescubriera las maravillas del antiguo Egipto y se diera un serio impulso a la Egiptología.

Bueno estimados compañeros foristas, por hoy me quedo aquí, en próximos días seguiremos avanzando en esta historia sin final. Un fuerte abrazo.