Los mitos "fundacionales" de las naciones europeas ¿manipulación histórica?

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Tito
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Desde: 15 Ago 2009

En el año 18 a.C. el poeta romano Virgilio da por concluída su magna obra poética Aenesis, más conocida en español como La Eneida. En ella se ensalza la figura de un héroe troyano: Eneas, superviviente de la devastadora guerra, y que entronca con los orígenes romanos. Puede que la intención de Virgilio no fuera mas que la búsqueda de una obra bella literariamente, y que no quisiera que sirviera como objeto de propaganda política para el emperador Augusto. Pero es un claro ejemplo del gusto del ser humano por sentirse descendiente de una era gloriosa, heróica, o de unas gentes cuya etnia nos resulta más agradable que la de otros, en este caso la de los griegos frente a los etruscos. Este sentimiento fue aprovechado hábilmente como propaganda política por reyes y príncipes medievales, que trataban de consolidar el guirigay que eran los reinos y estados feudales europeos.

 

Es el caso del reino de Asturias, cuyos reyes trataron de mostrarse como descendientes de la derrotada y extinta monarquía visigoda. No pasan desapercibidas las claras motivaciones políticas existentes tras esta maniobra. En la Gran Bretaña altomedieval los diversos reinos sajones inician su culto por el pasado romano, que servía como forma de legitimar un reclamo sobre toda la isla y actuaba como barrera ideológica frente al peligro de las invasiones danesas. Y todo ello a pesar de que los britanos y celtas originarios de la isla y que vivieron la romanización, habían sido arrinconados en Gales e Irlanda. Los francos, esa tribu germánica asentada en la Galia, no dudaría tampoco en considerarse legitimada para gobernar toda la Galia, expulsándo a los visigodos de ella. Posteriormente los reclamos para extender el poder de la monarquía franca sobre el sur Galo serían constantes. Por no hablar de las connotaciones propagandísticas del imperio carolingio como "heredero" del imperio romano. Herencia que retomarían después, irónicamente, los germanos de la propia Germania, ese viejo Vietnam para el imperio romano, creando su Sacro imperio romano Germánico.

 

En la era moderna, con los estados europeos ya consolidados, con el refuerzo de los sentimientos identitarios, y con un mapa político bastante parecido al actual, ya se poseían todos los ingredientes para, siguiendo el modelo de Virgilio, idear mitos fundacionales gloriosos a conveniencia del poder político de turno. España se remontaría al pasado visigodo, o incluso antes, idealizando ese pasado prerromano de celtas e iberos. Por supuesto ningún tipo de identificación con cualquier pasado islámico, a los que se consideraría como meros invasores, aunque permanecieran 900 años en la península. Los franceses descubren a Vercingétorix como aquel caudillo galo unificador de las tribus. Los germanos descubren a Arminio, los italianos se considerarán los auténticos herederos de la grandiosa Roma, los británicos tendrán a Boudica. Son nuestros Eneas.

 

La Historia penetra con más fuerza que nunca en el debate político, y servirá para defender y reforzar posiciones ideológicas. No faltarán los historiadores que se sumen al juego, y que vendan libros como rosquillas, a lo que se sumarán periodistas en buen número. El pueblo es lo que pide, no un sesudo estudio historiográfico, desapasionado y que siga el método científico. Que no hable de víctimas y verdugos, que no cree un malvado literario y un héroe digno de una epopeya. El pueblo pide gloria, batallas ganadas y unos antepasados idealizados con los que indetificarse con orgullo. Y en esas estamos los historiadores, lidiando en la eterna disputa contra la charlatanería, buscando el equilibrio perfecto, nunca conseguido, entre la divulgación y el rigor.

 


Tito
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Desde: 15 Ago 2009

El debate que quería iniciar es el de basicamente estos mitos. Ejemplos concretos.

 


Dmitri Donskói
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Legionario Inmunis
Desde: 20 Ene 2014

Personalmente, no entiendo qué función cumplen los llamados "mitos fundacionales" más allá de exaltar una otra casa reinante. Si observamos con un poco de detenimiento, la Eneida, al igual que la historia romántica de cómo los pueblos se convierten al cristianismo (Vladimiro de Kiev y Olga, Clodoveo en Francia, San Esteban de Hungría...) no pasa de ser un mero acto de legitimación de una u otra dinastía sobre un territorio en el cual la mayor parte de la población habla otro idioma y tiene unas costumbres distintas de las del Rey o Emperador. La Eneida, en el momento en el que se escribe (con el Imperio mediterráneo ya montado) legitima el poder de aquel que lo detenta, pero no creo que sirva para unificar tribus y pueblos bajo una misma égida. Tampoco sería lógico en plena Edad Media. Quizá la propaganda personal tuviera más importancia que la cohesión étnica y cultural del territorio en cuestión. Lo mismo ocurre en España con la descendencia de Hércules o con la herencia del reino visigodo. Sólo explica el origen de una familia, pero no de todo el pueblo. 

 

Las epopeyas nacionales, en cambio, sí pueden cumplir el objetivo que se proponen los mitos nacionales. Las leyendas del Rey Arturo, la Chanson de Roland, el Cantar de los Nibelungos o el Cid, por ejemplo, junto con las guerras púnicas o las campañas de César, aunque en este caso sí se trate de hechos históricos, deben dar sentido de unión y fraternidad entre los distintos grupos sociales y culturales de los países a los que se refieren. 

 


 Vulnerant omnes, ultima necat

Tito
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Desde: 15 Ago 2009

Utilizo la expresión, que es más aplicable a los mitos que explicaban la fundación de las polis en la antigua Grecia, para referirme de manera genérica a esa constante búsqueda de la identificación con un pasado o grupo poblacional en concreto. O con los hechos, a veces semi históricos, de personajes concretos, a los que se asciende a la categoría de héroes nacionales. Algo a lo que estamos bastante habituados a leer en nuestros tiempos.

 

Por ejemplo existe cierta mitificación en torno al personaje del rey navarro Sancho el Mayor o del primer rey-caudillo navarro Iñigo Arista como forma de reivindicaciones políticas de tipo nacionalista. Es decir, se trata de reforzar la identidad de un grupo o colectivo hundiendo sus raíces en un pasado idealizado.

 

En América tampoco están exentos. Me resulta curioso por ejemplo como muchos mexicanos idealizan su pasado azteca, y se consideran sus herederos, mientras repudian su pasado español, algo similar a lo que ocurre en España con su pasado musulmán.

 

O Cataluña idealizando su pasado dentro de la Corona de Aragón.

 

O el caso de España, que ya lo mencionaba arriba.

 

Lo malo es cuando ciertas formas de ver el pasado se insertan en buena parte de la población con poca formación histórica. Y los políticos, a veces con la misma poca formación, no lo desaprovechan.

 

Ahora mismo tenemos una guerra tremenda en Oriente Medio y un problema de terrorismo tremendo porque algunos consideran que debe retomarse un califato islámico único, mientras otros tratan de sacar tajada económica de ello. Los nuevos paises árabes no han tenido nuestra trayectoria a la hora de crear mitos y epopeyas nacionales para reforzar su identidad como país y hacer que la bandera pase a ser su nuevo referente identitario.

 


Lu
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ago 2010

Yo más que en "mitos fundacionales" creo en "hechos fundacionales". Uno, por ejemplo, relativamente reciente y de importancia capital fue la Revolución Francesa: a pesar de las diferencias entre las regiones de Francia, el Estado liberal centralizado surgido tras la revolución y perfeccionado y adaptado a los nuevos tiempos, es la base del fuerte sentimiento de identidad entre los franceses. En España, en cambio, este ejemplo nunca llegó a cuajar.

 

Dmitri, en tu listado de obras épicas faltaría "Beowulf"!

 

Saludos.

Caronte
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Legionario Inmunis
Desde: 7 Ago 2015

A mi entender la historia, entendida como el relato que hacen los historiadores, es una lucha ideológica en toda regla por presentar cierta visión de la realidad a poder ser sustentada en hechos reales...pero que una realidad aburrida no nos impida crear un buen (y útil) relato histórico.

 

¿Quién pondera la importancia de un suceso histórico o su significado?. Y esto hablando en la época en que se produce. El trabajo del historiador consiste en coger aquella parte de la realidad pasada que más interesa a sus fines (todos los tenemos pues no vivimos en el vacío) y magnificar su importancia, denigrando u obviando otras posturas, asociándolo a los valores e intereses del presente de tal forma que, si un contemporaneo del relato histórico levantase la cabeza...dudo seriamente que reconociese de que carajos se está hablando :P

 


El hombre, en su soberbia, creo a Dios a su imagen y semejanza.

Hartman
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Desde: 19 Oct 2010

Un poco en línea con Caronte

"El Periodismo es la primera versión de la Historia"

                                                                                   Bartolomé Mitre

 

La historia forma nuestra interpretación de los hechos actuales.

Por lo que la política (y los políticos) son más o menos aceptables en función de la historia.


La primera la recuerdo en forma literal, las otras dos, no recuerdo si son de don Bartolo o de Emilio Mitre o de Luchía Puig (sobrino nieto de Bartolo), lo cierto es que la familia Mitre se ha regido por esas tres frases los últimos 150 años.

 

Bartolomé Mitre: Abogado, General, fundador del diario "La Nación" (todavía en circulación), autor de la primera "Historia Argentina" y varios más de temas históricos, fundador del "Partido Autonomista Nacional" (primer partido político de Argentina).

Fue el primer presidente constitucional de Argentina Unificada, su familia es una de las más influyentes en la política Argentina. Rodríguez Larreta (actual Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) es descendiente suyo.

La Historia Oficial de Argentina, se basa en "Historia Argentina", de Mitre.

 

Tal vez esto de algún sentido a los "mitos fundacionales". No es la gesta heroica, no es la exaltación del sentir nacional, es presentar los hechos de manera favorable para el grupo dominante, de modo que la gente considere "natural" que ellos sean los dominantes y nosotros los dominados.

 

Saludos

 


Todavía no he empezado a pelear

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Bernardo Pascual
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Decurión
Desde: 22 Ene 2016

Lu ha escrito

Yo más que en "mitos fundacionales" creo en "hechos fundacionales". Uno, por ejemplo, relativamente reciente y de importancia capital fue la Revolución Francesa: a pesar de las diferencias entre las regiones de Francia, el Estado liberal centralizado surgido tras la revolución y perfeccionado y adaptado a los nuevos tiempos, es la base del fuerte sentimiento de identidad entre los franceses. En España, en cambio, este ejemplo nunca llegó a cuajar.

 La Revolución Francesa es el mito fundacional de todos los totalitarismos (perdóname, Dimitri, por la expresión, pero no encuentro otra mejor).

¿Quién invade ahora, Lu?

 

Desde mi punto de vista, el mito celta  lo inventaron los franceses en el siglo XIX tras la unificación alemana, a modo de reconocimiento de que por sí solos nunca podrían vencer a Alemania. Lo curioso es que al leer a César parece ser verdad. No nos damos cuenta de que alguien lo está interpretando.

Lu
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ago 2010

"El Estado soy yo", "es legal porque lo quiero yo" y tantas representaciones del Absolutismo en general no sé, pues, dónde las quieres enmarcar....

 

Saludos.

Bernardo Pascual
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Decurión
Desde: 22 Ene 2016

 ¿Hacía falta decir eso después de mil años de oscurantismo? ¿No había quedado ya lo suficientemente claro? ¿En ese contexto qué significa la palabra Estado? ¿No se trata más bien de una rabieta en la que se sustituyó pueblo por Estado: todo para el pueblo pero sin el pueblo? Por esa metedura de pata le cortaron la cabeza.

 

“Volvió a rascarse el tobillo. Día y noche las telepantallas le herían a uno el tímpano con estadísticas según las cuales todos tenían más alimento, más trajes, mejores casas, entretenimientos más divertidos, todos vivían más tiempo, trabajaban menos horas, eran más sanos, fuertes, felices, inteligentes y educados que los que habían vivido hacía cincuenta años. Ni una palabra de todo ello podía ser probada ni refutada. Por ejemplo, el Partido sostenía que el cuarenta por ciento de los proles adultos sabía leer y escribir y que antes de la Revolución todos ellos, menos un quince por ciento, eran analfabetos. También aseguraba el Partido que la mortalidad infantil era ya sólo del ciento sesenta por mil mientras que antes de la Revolución había sido del trescientos por mil... y así sucesivamente. Era como una ecuación con dos incógnitas. Bien podía ocurrir que todos los libros de historia fueran una pura fantasía. Winston sospechaba que nunca había existido una ley sobre eljus primae noctis  ni persona alguna como el tipo de capitalista que pintaban, ni siquiera un sombrero como aquel que parecía un tubo de estufa.”

George Orwell, 1984.

Lu
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ago 2010

Caronte ha escrito

 

¿Quién pondera la importancia de un suceso histórico o su significado?. Y esto hablando en la época en que se produce. El trabajo del historiador consiste en coger aquella parte de la realidad pasada que más interesa a sus fines (todos los tenemos pues no vivimos en el vacío) y magnificar su importancia, denigrando u obviando otras posturas, asociándolo a los valores e intereses del presente de tal forma que, si un contemporaneo del relato histórico levantase la cabeza...dudo seriamente que reconociese de que carajos se está hablando :P

 

Es difícil, por no decir casi imposible, abstenerse de aplicar un método interpretativo al trabajo histórico. Es más, no sé hasta qué punto es también aconsejable, ni siquiera sé si es importante planteárselo, como historiador y como consumidor.

 

Saludos.