Sacrificios humanos en Cartago?

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Bernardo Pascual
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ene 2016

 Hoy en día, Tito, ocurre igual. Estados Unidos acusa a sus enemigos de cometer matanzas a escala industrial y, sin embargo, justifica las suyas. Lo de Hiroshima, por ejemplo, sirvió para salvar vidas, es decir, no fue un acto de barbarie. En ningún caso se puede comparar con los que cometieron los japoneses, los alemanes o los rusos.

 


La democracia tiene un defecto congénito que se debe corregir desde fuera de ella: se declara la guerra cuando se es el más débil y se firma la paz cuando se es el más fuerte.

Tito
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Consul-Coordinador
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Desde: 15 Ago 2009

Bernardo Pascual ha escrito

 Hoy en día, Tito, ocurre igual. Estados Unidos acusa a sus enemigos de cometer matanzas a escala industrial y, sin embargo, justifica las suyas. Lo de Hiroshima, por ejemplo, sirvió para salvar vidas, es decir, no fue un acto de barbarie. En ningún caso se puede comparar con los que cometieron los japoneses, los alemanes o los rusos.

 

Sí, de hecho siento tal pasión por la historia y sociedad romana por ser un espejo tan nítido de nuestro propio mundo hace dos mil años.

 


Caronte
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Legionario Inmunis
Desde: 7 Ago 2015

Es algo muy humano el diferenciar entre el "nosotros" y "ellos". Obviamente las características que adornan a nuestro grupo siempre serán positivas, mientras que las del grupo rival serán su imagen especular, el súmun de la maldad. Antes de toda guerra se tiende a barbarizar o animalizar al adversario. Lo hacían los americanos con los japoneses (y viceversa entiendo) previamente a su conflicto durante la IIGM, no hace falta irnos muy atrás en el tiempo, incluso hoy en día con los enemigos de occidente (el ISIS sin ir más lejos).

 

¿Cómo juzgar qué prácticas son moralmente aceptables y cual no?. ¿Es moral sacrificar niños a un dios, gladiadores para calmar las pasiones de las masas, galos y asiáticos en busca de botín?. Como siempre, la opinión prevaleciente es la del más fuerte...el bien y el mal son nociones de relaciones de poder, nada tiene que ver con la naturaleza de las acciones...

 


El hombre, en su soberbia, creo a Dios a su imagen y semejanza.

Bernardo Pascual
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ene 2016

 No se trata de si es moral, Caronte, sino si de es necesario. La moral en este caso, o el ritual, sirve para mantener las buenas formas, para no convertirnos en animales por más que nos tengamos que parecer a ellos. La pena de muerte, sin un ritual, se convierte en un linchamiento. A todo esto, eso es justo lo que hizo Cicerón cuando arrojó a los partidarios de Catilina desde la roca Tarpeya. Profanó un lugar sagrado.

 


La democracia tiene un defecto congénito que se debe corregir desde fuera de ella: se declara la guerra cuando se es el más débil y se firma la paz cuando se es el más fuerte.

Nikopol (not verified)
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Bernardo Pascual ha escrito
 A todo esto, eso es justo lo que hizo Cicerón cuando arrojó a los partidarios de Catilina desde la roca Tarpeya. Profanó un lugar sagrado.

 

Disculpa mi ignorancia, ¿dónde o quién narra tal hecho?.

Bernardo Pascual
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ene 2016

 Discúlpame tú; lo he sacado de la novela de Colleen mccullough. Lo cierto es que no hubo juicio ¿no?, sino un linchamiento con nocturnidad y alevosía, un senatus consultum ultimum, basado además en unos o una confidente a la que protegía el propio Cicerón. No se mucho más sobre ello. Pido perdón si he aparentado lo contrario. En este caso no he profundizado demasiado en las fuentes. La Historia de Roma, al menos la que me interesa, la doy por concluida en el año 133 antes de Cristo. El resto lo conozco un poco por afición o por aprobar algún examen.

 


La democracia tiene un defecto congénito que se debe corregir desde fuera de ella: se declara la guerra cuando se es el más débil y se firma la paz cuando se es el más fuerte.

Nikopol (not verified)
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Bernardo Pascual ha escrito

 Discúlpame tú; lo he sacado de la novela de Colleen mccullough

 

Pues creo que disculpados quedamos ambos. Tu fuente no vale abosultamente nada en mi humilde entender. Aparte de de ficción novelísica, ¿alguna fuente medianamente creíble, fiable, primigenia?; no se, algo que respalde tu afirmación del todo gratuita.

Lu
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ago 2010

Jaja Bernardo, la fuente se las trae!! Según la revista "Hola!", bla bla bla....

 

Prosigan porfa.

Nikopol (not verified)
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Esto, ¿cómo edito?

Bernardo Pascual
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ene 2016
 “Partió, pues, con el Senado en busca de los detenidos, que no estaban en una misma parte todos, sino que de los pretores uno custodiaba a uno y otro a otro. Léntulo fue el primero a quien trajeron del Palacio por la Vía Sacra y por medio de la plaza, cercado y custodiado por los primeros ciudadanos, estando el pueblo asombrado de lo que, veía y presenciándolo en silencio; los jóvenes principalmente, como si se les iniciara en los misterios patrios de la potestad aristocrática, lo estaban mirando con miedo y con terror. Luego que hubieron pasado de la plaza y llegado a la cárcel, hizo entrega Cicerón de Léntulo al carcelero, y le mandó darle muerte; enseguida de éste a Cetego, y del mismo modo, trayendo a los demás, se les quitó la vida. Observando que todavía se hallaban reunidos en la plaza muchos de los conjurados, ignorantes de lo que pasaba, y esperando la noche para extraer a los detenidos, que todavía creían vivos y con bastante poder, les dirigió la palabra en voz alta, diciéndoles: “Vivieron”; porque los Romanos, para no usar de una voz que tienen a mal agüero, significan de este modo el haber muerto. Declinaba ya la tarde, y por la plaza subió a su casa, acompañándole los ciudadanos, no ya en silencio ni guardando orden, sino recibiéndole con voces y señales de aplauso los que se hallaban al paso y dándole los nombres de salvador y fundador de la patria. Ilumináronse las calles, y los que estaban en las puertas sacaban faroles y antorchas. Las mujeres desde lo alto se mostraban por respeto y por deseo de ver al cónsul, que subía con el brillante acompañamiento de los principales ciudadanos, muchos de los cuales, habiendo acabado peligrosas guerras, entrado en triunfo y ganado para la república gran parte de la tierra y del mar, iban confesando de unos a otros que a muchos de sus generales y caudillos era deudor el pueblo romano de riqueza, de despojos y de poder, pero de seguridad y salvación sólo a Cicerón, que lo había sacado de tan grave peligro; no estando lo maravilloso en haber atajado tan criminales proyectos, sino en haber apagado la mayor conjuración que jamás hubiese habido con tan poca sangre y sin alboroto ni tumulto. “
Plutarco, Vidas Paralelas: Cicerón, 22.

 

Da escalofríos. Tienes razón, Nikopol, fue al atardecer y, por lo visto, en el Tullianum, a los pies de la roca Tarpeya. Supongo que los estrangularían o les cortarían la cabeza. Parece que a Plutarco le sorprenda que no aprovechasen ya para quitar del medio a aquel Cayo César que más tarde sería dictador. El pueblo, “un cuerpo robusto pero sin cabeza”, aclamó esa noche a su salvador. Lo que todavía no tengo claro es si se trató o no de un linchamiento.

 


La democracia tiene un defecto congénito que se debe corregir desde fuera de ella: se declara la guerra cuando se es el más débil y se firma la paz cuando se es el más fuerte.