Consulta: Caballería francesa en la Edad Media

Sin respuestas
eljoines
Imagen de eljoines
Desconectado
Dictator-Administrador
Admin ForoModerador
Desde: 25 Ene 2015

Autor: irenilla_84, 25/Oct/2007 21:52 GMT+1:


 

Hola.

Me gustaría saber si me podríais proporcionar información sobre la caballería en Francia durante la Edad Media, evolución, tipos, etc. Debido a mis estudios de francés estoy interesada en este tema para hacer un trabajo en la universidad. También me gustaría saber qué páginas son las más indicadas para busca este tipo de información para poder hacer mi trabajo y entregarlo con la información más completa y verad.

Muchas gracias.

Un saludo.

Irene


Autor: GaetanoLaSpina, 26/Oct/2007 06:36 GMT+1:



Bueno Irene, la caballería francesa en la guerra de los cien años, gue la gran derrotada por los arqueros ingleses, en batallas como Argincourt. La nobleza francesa era el estamento que podía financiarse la adquisición de las armaduras y mantener los caballos. Si quieres más información preguntanos.


Autor: Galland, 27/Oct/2007 12:52 GMT+1:



Esto es lo que he encontrado al respecto, espero te sea de ayuda.

os caballeros de la Edad Media tienen su origen directo en los milites del ejército romano. Eran fundamentalmente guerreros a caballo que configuraban el elemento más importante de los ejércitos medievales, basados en el poder de la caballería. Si los caballeros eran de origen noble, su rango social no quedaba modificado, pero si pertenecían a las clases humildes eran elevados a la posición social de sus compañeros de armas.

Era habitual que los caballeros iniciaran su formación a muy temprana edad, a los siete años un niño era enviado a vivir a la residencia de un caballero; allí servía como paje aproximadamente hasta su pubertad, momento en que se convertía en escudero y servía a su señor en el campo, al tiempo que aprendía la destreza militar, tanto en la lucha cuerpo a cuerpo como en el combate a caballo. La técnica militar fue cultivada y exaltada por los ideólogos eclesiásticos y cortesanos. El caballero medieval era entrenado para sobresalir en los hechos de armas, para lucir su valor, cortesía y lealtad y para triunfar sobre la felonía y la cobardía. Los caballeros debían vivir noblemente para consagrarse íntegramente al servicio de las armas. Los que contaban con menos recursos económicos entraban al servicio de un gran señor, que los mantenía a cambio de sus servicios en la guerra, pero lo más habitual era que los caballeros fuesen lo suficientemente ricos en tierras para poder mantenerse por sí mismos.

El ordenamiento de un caballero estaba marcado por un ritual, el cual recibía el nombre de espaldarazo o palmada, que fue haciéndose más complejo con el paso del tiempo. Así, en el siglo XII, solo era necesario que otro caballero, una vez que el aspirante había demostrado su maestría con las armas, le reconociese como caballero, lo cual hacía dándole un golpe con su puño o con el plano de la hoja de una espada en el hombro o la nuca y le llamaba "señor caballero"; entonces los nobles asistentes le colocaban las espuelas, lo que se asociaba al valor en las batallas. En el siglo XIII, el ritual era mucho más complicado; en primer lugar la Iglesia exigía que el escudero consagrara sus armas en un altar, que pasara la noche en vela orando y mantuviese ayuno, por último, debía tomar un baño ritual de purificación, jurar sobre los Evangelios y tomar la Comunión. Un ejemplo de la oración que recitaban los caballeros al ser ordenados es:

"Te suplicamos, ¡Oh Señor!, que escuches nuestras plegarias y te dignes bendecir con la mano derecha de Tu Majestad esta espada con la que éste Tu siervo desea ser ceñido, para que sea una defensa de las iglesias, viudas, huérfanos y siervos contra el azote de los paganos, para que infunda el terror a otros malhechores, y que sea justa tanto en ataque como en defensa".

Tras la ceremonia era frecuente que tuviesen lugar torneos y fiestas. Aunque en un principio este ritual alcanzó un mítico prestigio que hizo que muchos nobles se ordenasen caballeros, el hecho de que el recién armado caballero debiera comprarse la armadura y el caballo, además de correr con los gastos de la ceremonia, provocó que a medida que el cargo de caballero fue perdiendo importancia, cada vez fueron menos los que estaban dispuestos a correr con estos gastos. A mediados del siglo XIII, un caballero debidamente equipado debía tener un complicado yelmo que le cubriera toda la cabeza, una cimera (frecuentemente hereditaria) para distinguirse de otros guerreros, una visera cerrada y armadura para él y su montura. Asimismo, debía emplear ayudantes para servirle, como pajes y escuderos, por lo que, de las familias que pensaran dedicarse a la guerra como ocupación principal, solamente aquellos que tuviesen medios suficientes podían llegar a ser nombrados caballeros.

Por toda Europa se extendió el sistema de multar a los caballeros que no acudiesen a la llamada del soberano a las armas o no cumplieran su tiempo de servicio; en Inglaterra esta multa se convirtió en un impuesto de guerra, denominado redención de la azofra (prestación personal forzosa y gratuita con dinero), por lo que se produjo una disminución del número de caballeros a partir de la época del rey Enrique, en la que apenas existían terratenientes que cumpliesen los requisitos para ser investidos. A finales del siglo XIII, el total era probablemente inferior a 1.500, de los cuales solamente unos 500 eran capaces de participar en campañas.

Con el tiempo, los caballeros fueron obteniendo concesiones territoriales a cambio de sus servicios, territorios que consiguieron ir haciendo independientes.

El carácter y los ideales de la caballería estaban rodeados de un aspecto místico en el que se entremezclaban las cualidades de la nobleza, las virtudes cristianas y el amor cortés hacia las mujeres. El caballero ideal debía ser un hombre valeroso, leal, piadoso, recto en sus convicciones religiosas y generoso; debía poner su espada al servicio de los pobres y de los débiles y, especialmente, al servicio de las Cruzadas a Tierra Santa. Se creó de este modo la idea de Caballero de Cristo.

Del mediodía francés procedió la idea de que un caballero debía servir a una dama (a veces prometida o casada con otro) a la cual él amaría apasionadamente, aunque sin esperanzas de ser correspondido.

En el siglo XV, la batalla de Azincourt marcó el declinar de los caballeros, al ser la caballería francesa destrozada por la infantería inglesa. Desde ese momento los caballeros fueron transformando su posición militar en un escalón más de la jerarquía nobiliaria. El título de caballero se convirtió en hereditario y fueron cada vez más escasos los que tuvieron derecho a reclamarlo. Puesto que aquellos pocos eran hombres poderosos y relevantes, las ideas e ideales de la caballería continuaron teniendo un fuerte atractivo en la sociedad, de este modo las ideas del amor cortesano se convirtieron en el Renacimiento italiano en una forma de vida de la burguesía patricia de Florencia.

La autoridad para conferir el título de caballero variaba en los diferentes países. Normalmente era el soberano quien tenía este poder, pero en muchas Órdenes militares el Gran Maestre estaba considerado como soberano y, por tanto, igualmente dotado del poder de otorgar el rango. Otros que poseían esta autoridad eran los príncipes reales, los comandantes de los ejércitos reales y las personas de elevado rango o posición en las que el soberano hubiese delegado; además, se concedió esta facultad a algunos obispos y abades en los siglos XI y XII.

Incluso los propios reyes podían ser armados caballeros, como sucedió en el caso de Eduardo II, armado por el conde de Lancaster; Eduardo VI, que lo fue por el señor de Somerset; Luis XI, por el duque de Borgoña; y Francisco I, por el caballero Bayard.

El título de caballero era reconocido en todos los países europeos y no solamente en el país que lo había designado. No obstante, un soberano podía restringir el rango, prioridades y privilegios conferidos a un caballero armado como tal en el extranjero.

El concepto del honor constituía la piedra fundamental del código caballeresco. La "palabra de honor" era el compromiso más solemne del caballero. La palabra dada por un caballero no podía ser retractada nunca.

En todos los países europeos en los que se sigue concediendo el título de caballero, éste constituye un honor otorgado por el monarca tanto a hombres como a mujeres, en reconocimiento a los méritos personales y en el ámbito de alguna orden de caballería. El título se antepone al nombre, tras el que se colocan las iniciales de la orden de caballería.


http://www.lilliputmodel.com/articulos/pedroadolfo/caballeros_armaduras/caballeros_armaduras1.htm