Crónicas Asturianas

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eljoines
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Tres son las principales crónicas que se ocupan del período del Reino de Asturias: la Crónica Albeldense, la Crónica de Alfonso III, que se conoce en dos versiones diferentes, una llamada Rotense y la otra Sebastianense (también A SebastiánOvetense yErudita) y la Crónica Profética.

 

                                                                                              
La Crónica Albeldense, llamada así porque el códice más antiguo en que se conserva fue copiado en el monasterio riojano de Albelda por un monje llamado Vigila (o Vigilán), es una historia general que comprende, para lo que nos interesa ahora, tanto el reinado de los visigodos como el Reino de Asturias desde sus inicios hasta el año 883, en que se cumplía el decimoctavo año del reinado de Alfonso III. Se supone escrita por un autor anónimo y compilada en Oviedo  en el 881 y acabada en el 883.

 

                                                                                               
La Crónica de Alfonso III, cuya redacción original se supone obra del propio rey Alfonso, alrededor del año  comprende en sus dos versiones, Rotense y Sebastianense, desde el reinado del visigodo Wamba hasta el final del reinado de Ordoño I. En general es un relato muy escueto al tipo de la Historia Gothorum de Isidoro de Sevilla, con la excepción de la descripción de la batalla de Covadonga. La fecha de su redacción varía desde el 877 al 911.

 

                                                                                               
La Crónica Profética es una pieza singular de gran interés histórico para explicar la orientación goticista que tomó la monarquía asturiana en sus últimos tiempos. Básicamente, recoge una profecía según la cual los godos, tras haber sufrido la dominación de los ismaelitas (los árabes) durante un cierto tiempo, se vengarían e impondrían a éstos la servidumbre que ellos habían padecido. En consecuencia, los árabes serían expulsados de la Península y Alfonso III dominaría sobre una España nuevamente unificada baja su mando. Posiblemente escrita por un monje mozárabe  en el 883.

 

                                                                                                 
A las tres crónicas anteriores se les puede sumar, como fuente primaria, la Crónica de Sampiro, redactada por el obispo de Astorga Sampiro, a comienzos del siglo XI, comprende los reinados de Alfonso III y sus sucesores hasta el de Alfonso V, es decir, los años 866 a 999. Es fuente fundamental para conocer los años finales del reinado de Alfonso III, desde el 883 en que cesa su relato la Albeldense, hasta su muerte.

El resto de las fuentes cronísticas cristianas son, en mayor o en menor medida, compilaciones realizadas a partir de las citadas ya pero de fechas muy posteriores.