Eusebio: ¿Padre de la Iglesia Católica?

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Autor: Galland, 16/Feb/2007 23:51 GMT+1:


 

Año 325 E.C., el emperador romano Constantino convocó un concilio de todos los obispos en la ciudad de Nicea. ¿Su objetivo? Resolver la cuestión tan debatida de la relación entre Dios y su Hijo. En aquel concilio se hallaba presente Eusebio de Cesarea —considerado el hombre más instruido de su época—, quien había estudiado las Escrituras con diligencia y había sido un defensor del monoteísmo cristiano.

En el Concilio de Nicea, “Constantino mismo, señala la Encyclopædia Britannica presidió y dirigió activamente las deliberaciones, y personalmente propuso la fórmula decisiva que, en el credo que el concilio emitió, expresaba la relación de Cristo con Dios, que es ‘consustancial al Padre’. Intimidados por el emperador, los obispos, con solo dos excepciones, firmaron el credo, muchos de ellos en contra de sus deseos”. ¿Fue Eusebio una de las excepciones? ¿Qué lección aprendemos de la postura que adoptó? Examinemos sus antecedentes: sus credenciales y logros.


Sus destacados escritos

Probablemente, Eusebio nació en Palestina hacia el año 260 E.C. De joven entró en contacto con Pánfilo presbítero de la iglesia de Cesarea y se unió a su escuela teológica, donde se destacó como un estudiante concienzudo. Empleó bien la extensa biblioteca de Pánfilo y se entregó a los estudios, sobre todo al de la Biblia. También llegó a ser un leal amigo de este, pues posteriormente se hizo llamar “Eusebio de Pánfilo”.

Respecto a sus aspiraciones, Eusebio dijo: “Es mi propósito consignar las sucesiones de los santos apóstoles y los tiempos transcurridos desde nuestro Salvador hasta nosotros; el número y la magnitud de los hechos registrados por la historia eclesiástica y el número de los que en ella sobresalieron en el gobierno y en la presidencia de las iglesias más ilustres, así como el número de los que en cada generación, de viva voz o por escrito, fueron los embajadores de la palabra de Dios”.

A Eusebio se le recuerda por su muy estimada obra Historia eclesiástica, que comprende diez libros editados hacia el año 324 E.C., y que se considera la más importante historia eclesiástica escrita en tiempos antiguos. Gracias a esta obra, se le llamó “el padre de la historia eclesiástica”.

Además de la Historia eclesiástica, redactó la Crónica, que consta de dos partes. La primera, que en el siglo IV se convirtió en el texto básico para consultar la cronología mundial, presenta un resumen de la historia universal. En la segunda, Eusebio consigna las fechas de acontecimientos históricos y, utilizando columnas paralelas, muestra la línea de sucesión de la realeza de diferentes naciones.

Eusebio escribió otras dos obras históricas: Mártires de Palestina y Vida de Constantino. La primera abarca el período entre los años 303 y 310 E.C., y trata sobre los mártires de esa época, de cuyos sufrimientos Eusebio fue testigo ocular. La segunda obra, publicada en cuatro libros después de la muerte del emperador Constantino en el año 337 E.C., contiene valiosos datos históricos. Pero no es un simple relato biográfico, sino que es mayormente un panegírico, o escrito de alabanza.

Sus obras apologéticas incluyen una respuesta a Hierocles, gobernador romano contemporáneo suyo. Cuando este redactó un escrito en contra de los cristianos, Eusebio respondió en su defensa. También escribió 35 libros en apoyo de la autoría divina de las Escrituras, los cuales se consideran la obra más importante y más elaborada de su clase. Los primeros quince procuran justificar la aceptación cristiana de los escritos sagrados de los hebreos. Los veinte restantes demuestran que los cristianos hicieron lo que debían al ir más allá de los preceptos judíos y adoptar nuevos principios y prácticas. En conjunto, estos libros presentan una defensa exhaustiva del cristianismo desde la óptica de Eusebio.

Eusebio vivió unos ochenta años (c. 260-c. 340 E.C.), y fue uno de los escritores más prolíficos de la antigüedad. Sus obras abarcan acontecimientos de los primeros tres siglos hasta el tiempo del emperador Constantino. En los últimos años de su vida, no solo fue escritor, sino también obispo de Cesarea. Aunque es más conocido como historiador, era asimismo apologista, topógrafo, predicador, crítico y exegeta.

Sus dos objetivos

¿Por qué emprendió Eusebio estas obras de magnitud sin precedentes? Porque estaba convencido de que vivía en un período de transición entre dos épocas y opinaba que durante las generaciones anteriores habían ocurrido grandes acontecimientos de los que era preciso dejar constancia para la posteridad.

Eusebio deseaba además cumplir la función de apologista. Creía que el cristianismo era de origen divino, aunque algunos se opusieran a esta idea. Él escribió: “Es mi propósito consignar también quiénes y cuántos y cuándo, absorbidos por el error y llevando hasta el extremo sus novelerías, se proclamaron públicamente a sí mismos introductores de una mal llamada ciencia y esquilmaron sin piedad, como lobos crueles, al rebaño de Cristo”.

¿Se consideraba Eusebio cristiano? Parece que sí, pues llamó a Cristo “nuestro Salvador”. Declaró: “Es mi propósito consignar las desventuras que se abatieron sobre toda la nación judía en seguida que dieron remate a su conspiración contra nuestro Salvador, así como también el número, el carácter y el tiempo de los ataques de los paganos contra la divina doctrina y la grandeza de cuantos, por ella, según las ocasiones, afrontaron el combate en sangrientas torturas; y además los martirios de nuestros propios tiempos y la protección benévola y propicia de nuestro Salvador”.

Sus exhaustivas investigaciones

Son innumerables los libros que Eusebio leyó y a los que hizo referencia. Gracias a sus escritos, tenemos conocimiento de muchos eminentes personajes que vivieron durante los primeros tres siglos de la era común. En sus obras hallamos relatos únicos que arrojan luz sobre importantes movimientos de opinión, datos que de no haber sido por él se habrían perdido, pues las fuentes originales ya no existen.

Eusebio fue diligente y meticuloso al recopilar información. Parece que fue muy cuidadoso a la hora de distinguir entre los informes dignos de confianza y los que no lo eran. Con todo, su obra no es perfecta. En ocasiones interpreta de manera equivocada, e incluso malentiende, a los hombres y sus acciones. No siempre es exacto con respecto a la cronología ni tampoco tiene un estilo agradable o brillante. Sin embargo, a pesar de las claras deficiencias, sus abundantes obras son consideradas un tesoro inapreciable.

¿Amante de la verdad?

A Eusebio le preocupaba la cuestión en disputa sobre la relación entre el Padre y el Hijo. ¿Existió el Padre antes que el Hijo, como creía Eusebio, o siempre coexistieron? “Si acaso siempre han coexistido preguntó él, ¿cómo será el Padre, Padre, y el Hijo, Hijo?” Incluso apoyó su creencia con textos bíblicos citando Juan 14:28, que dice que “el Padre es mayor que Jesús”, y Juan 17:3, donde se refiere a Jesús como aquel a quien el único Dios verdadero “envi[ó]”. Aludiendo a Colosenses 1:15 y Juan 1:1, Eusebio dijo que el Logos, o la Palabra, es “la imagen del Dios invisible”, el Hijo de Dios.

Sin embargo, es sorprendente que al concluir el Concilio de Nicea, Eusebio apoyara el punto de vista opuesto. Favoreció la opinión del emperador, aunque esto supuso ir en contra de su postura bíblica de que Dios y Cristo no siempre coexistieron y de que no son iguales.

¿Qué lección aprendemos?

¿Por qué sucumbió Eusebio a la presión en el Concilio de Nicea y respaldó una doctrina antibíblica? ¿Tenía objetivos políticos? En primer lugar, ¿por qué asistió al concilio? Aunque se convocó a todos los obispos, solo asistieron 300, apenas una fracción del total. ¿Le interesaría conservar su posición social? ¿Y por qué lo estimaba tanto el emperador Constantino? Cabe señalar que Eusebio se sentó a la diestra del emperador durante el concilio.

Parece ser que Eusebio pasó por alto el requisito de Jesús de que sus seguidores “no fueran parte del mundo” (Juan 17:16; 18:36). “Adúlteras, ¿no saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios?”, preguntó el discípulo Santiago (Santiago 4:4). ¡Y qué apropiada es la exhortación de Pablo: “No lleguen a estar unidos bajo yugo desigual con los incrédulos”! (2 Corintios 6:14.) Estemos resueltos a mantenernos separados del mundo mientras “adoramos al Padre con espíritu y con verdad” (Juan 4:24).


Autor: Matiere, 17/Feb/2007 19:34 GMT+1:



No deja de ser curioso que el primer concilio ecumenico , de donde salió el credo actual , fuera convocado, no por una autoridad eclesiastica si no por un pagano , recordemos que Constantino aún no habia sido bautizado y era todavia un adorador del Solis Invictus, Constantino pretendia unificar su imperio y veia con preocupacion las divergencias entre los cristianos , ya que el arranismo se iba afianzando amenazando la division . Las tesis de los llamados trinitarios , desplazaron a las de Arriano y el emperador desterró a los obispos arrianos , entre ellos a Eusebio de Nicomedia (no confundir con Eusebio de Cesarea) con el tiempo Eusebio de Nicomedia volvió , era amigo de Constantino , siguió con las tesis arrianas y fué el que bautizó a Constantino en el lecho de muerte.
Las citas que nos han llegado a traves de Eusebio de Cesarea sobre el protagonismo del emperador en la consecución de que se impusiera la tesis trinitaria , son como poco sesgadas , dada la admiración de Eusebio de C. por el emperador , mas bien parece que fué la violencia la que se impuso ya que le arrancaron los papeles del discurso a Eusebio de N. e in cluso parace ser que le pusieron las manos encima.
De todas formas la "herejia arriana perduro durante bastante tiempo , sobre todo en los visigodos.
Por otra parte Eusebio de Cesarea , está considerado como padre de la historia de la Iglesia , por sus escritos , aunque habria que tomar con cautela lo que escribió en relación a Constantino dada su afición a alabarle en demasía.


Autor: capellancastrense, 18/Feb/2007 19:40 GMT+1:



je, je, je... Parece que Sotonik tenía razón de nuevo y eres un poco arriano, Galland. ¿O quizás "antioqueno"?

Ya tendré tiempo para tratar esto en un tema sobre el concilio de Nicea... Habe patientiam in me et omnia reddam tibi!


Autor: Sotonik, 18/Feb/2007 20:23 GMT+1:


 

Cita
 Cabe señalar que Eusebio se sentó a la diestra del emperador durante el concilio.Parece ser que Eusebio pasó por alto el requisito de Jesús de que sus seguidores “no fueran parte del mundo” (Juan 17:16; 18:36). “Adúlteras, ¿no saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios?”, preguntó el discípulo Santiago (Santiago 4:4). ¡Y qué apropiada es la exhortación de Pablo: “No lleguen a estar unidos bajo yugo desigual con los incrédulos”! (2 Corintios 6:14.) Estemos resueltos a mantenernos separados del mundo mientras “adoramos al Padre con espíritu y con verdad” (Juan 4:24).


 A lo mejor conviene que leas la vida de San Atanasio, el auténtico campeón de la fe trinitaria y también las de Osio de Córdoba.

Por otro lado vuelvo a recordar que el arrianismo de los visigodos (en realidad semiarrianismo mitigado de los homeistas) no es para nada el arrianismo duro del que Galland ha hecho gala en sus exposiciones en el foro. Para ellos serías un hereje cuya explicación histórica es la siguiente: 

Los antinicenos, una vez obtenido el apoyo imperial tras el concilio de Sardica (342-342), se empezaron a fraccionar en diversos partidos, alrededor de una cuestión clave de si el Hijo era semejante (homoios) o no semejante (anhomoios) al Padre. Los primeros, homeos, estaban a su vez divididos, manteniendo unos que la semejanza entre el Padre y el Hijo quedaba limitada al solo querer y a la sola acción, mientras que los otros reconocían que el Hijo era semejante al Padre aun en la misma sustancia, o sea, en todo (homoios cata pantha); tanto a unos como a otros se les conocía con el nombre de homeousianos (homoios) o, menos exctamente, de semiarrianos, según expresión de S. Epifanio. Los segundos (anhomoos), o arrianos rígidos, estaban dirigidos por un tal Aezio (Ezio) de Antioquía, calderero primero, luego platero, más tarde médico y finalmente diácono de Antioquía. Buen dialéctico, árido y seco en sus silogismos, identificaba la esencia divina con la noción de «no engendrado», evidentemente propia del Padre, resultando de ello que el Hijo, lejos de ser consustancial o al menos semejante al mismo, venía a ser totalmente diferente (anhomoios).

Ann
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Legionario
Desde: 23 Dic 2010

Tema dificil. Yo soy de la opinion que la cosa tuvo un final pragmatico y politico.

Los destinos del imperio exigian una unicidad y homogeneizacion como la que buscaban

los reyes catolicos siglos despues.

 

El emperador era filoarriano, Emilio parece que unitarista tambien, por que

apoyaron la opcion trinitarista, paganizada, y "catolica"?. Para evitar un nuevo cisma y la desmembracion del imperio?

El emperador necesitaba una religion que le bendigera y la religion necesitaba un ejercito que le amparara. Una santa alianza de intereses.

Hombres santos y emperadores acabarian acomodandose pragmaticamente a una necesidad superior de mera supervivencia, renegando de sus intima fe? O habia mas politica que fe, que era mera excusa?. NO puedo imaginarme a unos y otros atacndose por las calles al grito de "Jesus es homoios de Dios!!", "No!, anhomoios!"

 

Sin embargo eso no impidio que el unitarismo sobreviviera, luchara e incluso creara en oriente y Asia una nueva religion: el Islam postjudeoicristiana, filoarriana, precisamente para salvaguardar la tradicion poligama, unitarista, frente a la monogamia politeista occidental . O sea que a la postre NIcea fue un autentico desastre

 


Eminonna