General Galib

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GENERAL GALIB

         Galib Abu Temman Al-Nasir fue un poderoso y exitoso jefe militar del Califato de Córdoba. Sirvió a los tres primeros califas, fue liberado de la esclavitud (era de origen eslavo) durante el reinado de Abd al Rahman III, llegó a su máximo prestigio con Alhaken II y falleció durante el mandato de Hixen II. Lo alaban como hombre de acción, temeroso de Dios, fiel a su señor Califa y respetuoso con los vencidos, vamos una actitud caballerosa.

Destacó en tres frentes el general Galib, en primer lugar sobre todo luchó y protegió la frontera norte contra las incursiones de los reyes cristianos, en segundo lugar contuvo el avance de las fuerzas de la dinastía fatimí en Africa del norte y por último, al mando de la armada califal protegió las costas de las invasiones normandas, en su caso danesas.

Al final de su reinado, el califa Abd al Rahman III envió una poderosa flota al mando del general Galib para evitar la pérdida de las plazas del Magreb, como Ceuta y Tánger, Hubo represalias por un bando y otro, en el bando omeya comandadas por el general Galib hasta el año 957 y que causando importantes pérdidas en el bando fatimí.

A su regreso en el año 960 Galib, conquistó Gormaz a Fernán González, (Conde de Castilla) y mandó reconstruir la fortaleza en el año 965, que la utilizó como ayuda a la cabecera de la marca media, o frontera media entre los cristianos y los árabes que era Medinaceli desde el año 946.

Todo ello fue porque los cristianos del norte creyendo débil, al califa Alhaken II, se negaron a entregar ciertas fortalezas y a pagar los tributos acordados con Abderraman III. Alhaken entabló entonces una guerra en la que brillo el general liberto Galib

En el año 972, el Califa Alhaken II, le envió con la flota a combatir una invasión danesa de 28 naves, a la que derrota en Silves, en el Algarve portugués. Daneses y vikingos se retiraron al conocer que los musulmanes iban a su encuentro y se prestaban a atacarles por tierra y por mar, tal y como nos cuenta el cronista Ibn Hayyan.

Entre los años 973 y 974 se adentró en el Magreb donde combatió una rebelión contra el califato cordobés. Galib tuvo tanta libertad para sobornar como para combatir a los enemigos. Tanto y tan bien sobornó que venció sin apenas combatir, pero gastó tanto y de forma tan poco controlable que el califa envió a su intendente Ibn abi-Amir para vigilar las cuentas.

Con ocasión de esa expedición militar, Almanzor entra en contacto con las jerarquías militares y ocupa el cargo de intendente general.

En el año 975 el conde García Fernández, aliado con Sancho de Pamplona y Ramiro III de León, fue incapaz de tomar el castillo de Gormaz tras un largo asedio y sufre una humillante derrota al ser atacado por el ejército de Galib que llegó al rescate. Galib invadió Castilla y derrotó a García Fernandez.

Entre los años 978 y 981 el conde castellano consigue apoderarse de Gormaz, que volverá a recuperar Almanzor en el 983.

A  la muerte del califa Alhaken II en 976, es proclamado califa su hijo Hixen II con el apoyo de su madre, la sultana Subh. Al ser menor de edad, la autoridad pasó a Ibn Mutarif, con el apoyo del general Galib y el ascenso en influencia de Almanzor.

Al año siguiente, Almanzor es nombrado visir. La nobleza protesta ante la nueva situación  del reino y Almanzor se atrae a los soldados eslavos y beréberes que luego adoptará como mercenarios, construyéndose así en una verdadera  guardia de Corps.

Para solidificar la relación entre Galib y Almanzor, el 16 de agosto de 977 se celebró la ceremonia, sin parangón en el califato entre Almanzor y Asma la hija del general Galib.

Son nombrados hayib o chamberlán, que en el califato equivale a ministro principal, marchando, el general Galib a la frontera norte y Almanzor permaneció en Córdoba.

En el año 977, aprovechando esta incursión de Galib, contra los cristianos, Almanzor dispone libremente de las arcas del califa para formar su propio ejército, el cual se convertirá en el pilar del poder político de Almanzor. Gracias a concesiones y botines logra el apoyo incondicional de sus tropas y junto a los éxitos obtenidos sobre los reinos cristianos conseguirá la adhesión del pueblo árabe.

Pronto surgen las disputas entre el suegro y el ambicioso yerno, que se manifestó cuando Almanzor es nombrado emir (gobernador general de Al-Andalus), lo que equivalía de hecho a ostentar el poder supremo solo nominalmente dependiente del califa Hixen II. Por la enemistad surgida, el general Galib hubo de refugiarse en Medinacelli. Galib intentó recuperar Gormaz, que era fiel a Almanzor, para lo que se alió con el conde de Castilla y el rey de Navarra, pero todos ellos fueron derrotados por Almanzor. Galib murió en el 981 guerreando contra las tropas de Almanzor. Aún siendo su ejército superior fue vencido, pues Galib cayó del caballo y se golpeó en la cabeza, siendo abandonado por sus tropas.

Almanzor mandó cortar su cabeza y exponerla en la puerta del palacio de Córdoba. Ya sin oponente, Almanzor recuperó Medinaceli, a la que convirtió en la cabecera para sus razzias o expediciones militares.

Después de esta victoria adoptará el nombre de al-Mansur o Almanzor (victorioso en nombre de Dios). La toma del poder fue total cuando se trasladó toda la administración califal al nuevo palacio mandado construir por Almanzor llamado Madinat al-zahira.