La Inquisición Española

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eljoines
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Los Orígenes de la Inquisición en España

La Inquisición no fue un invento español. Fue creada por el papado, en 1233, contra la herejía albigense en el sur de Francia, de donde pasó luego a España. Esta primitiva Inquisición dependía del Papa y de los obispos y ya a fines del siglo XV estaba prácticamente extinguida.

La Inquisición española difería de la Inquisición papal tanto por sus orígenes como por su organización. En el siglo XV ninguna herejía se había difundido con fuerza en España y nadie intentaba establecer un nuevo credo. La Inquisición española fue creada para ocuparse de los judíos conversos, algunos de los cuales se distinguieron por su encarnizamiento contra sus antiguos correligionarios, como el franciscano Alonso de Espina y el jerónimo Alonso de Oropesa. El propio fray Tomás de Torquemada, primer inquisidor general de Castilla y Aragón, era probablemente de estirpe conversa, aunque no está del todo claro.

Fray Tomás de TorquemadaDurante la Edad Media los judíos habían conseguido un extraordinario progreso, situándose en posiciones clave tanto de la vida política como económica del país, llegando incluso a ocupar cargos en el Consejo Real. Sus relaciones con los cristianos, amistosas durante mucho tiempo, se deterioraron en la segunda mitad del siglo XIV, pues en un período de fuerte depresión económica, su excepcional buena fortuna engendró resentimientos que dejaron paso al odio y que estallaron en actos de violencia, como las masacres de 1391. Para salvar sus vidas y sus fortunas, muchos judíos, sobre todo en Andalucía, aceptaron el cristianismo.

Estos judíos conversos, con la protección de su nueva religión realizaron aún mayores progresos, pues podían acceder tanto a la Iglesia como al Estado, y en los ámbitos llegaron a ocupar puestos de responsabilidad. Sin embargo, dado que la conversión al cristianismo había sido fingida en muchos casos, se sabía o se sospechaba que continuaban practicando en secreto la religión judía. Así pues, las razones decisivas de la creación de la Inquisición en España fueron el temor a la apostasía de los judaizantes y la convicción de que la Iglesia y el Estado estaban siendo socavados desde dentro. Los Reyes Católicos estaban dispuestos a utilizar la fuerza para conseguir la unidad religiosa y se veían presionados para ello por grupos poderosos de cristianos viejos, especialmente el clero y la aristocracia.

El máximo inspirador de la Inquisición en España fue el prior de la comunidad dominica de Sevilla, Alonso de Hojeda, quien denunció la existencia de numerosos grupos de conversos que, supuestamente, judaizaban. Pero la ofensiva de los dominicos se alimentaba del antisemitismo de las masas. Artesanos, comerciantes, trabajadores, numerosos cristianos viejos de las clases menos favorecidas envidiaban el éxito material y social de los judíos y conversos, su posición como financieros de la Corona, su talento como científicos y hombres de profesiones liberales y sus vínculos matrimoniales con la nobleza, y los acusaban de falsos conversos. Tanto es así, que la primera generación de familiares de la Inquisición se reclutó entre los sectores populares más que entre las clases sociales más elevadas.

Pero la Corona tenía otros motivos además del religioso. Si bien es cierto que la Inquisición no se creó con el único motivo de despojar a los conversos de sus bienes, este motivo no estuvo ausente en los cálculos oficiales. Las finanzas de la corona estaban en situación de crisis en ese momento, por tanto, quienes aconsejaron la confiscación de las propiedades de los conversos fueron convenientemente escuchados, si bien los reyes no actuaron durante un tiempo, pues estaban totalmente ocupados en la tarea de asentar su autoridad y sólo podía intervenir esporádicamente. Durante ese período, el papa Sixto IV trató de introducir la Inquisición papal, pero sin éxito, pues Fernando e Isabel estaban firmemente decididos a limitar, más que a ampliar, las oportunidades para la intervención de Roma.

La bula de Sixto IV autorizando el establecimiento de la Inquisición se expidió el 1 de noviembre de 1478; dos años después llegaron a Sevilla los primeros inquisidores y en 1481 se celebró en dicha ciudad el primer auto de fe.

La Inquisición española fue creada con el rango de un Consejo de Estado, el Consejo de la Suprema y General Inquisición, con jurisdicción sobre todos los asuntos relacionados con la herejía. Para asegurar el control real sobre la nueva institución y excluir el del Papa, los RR.CC. crearon un nuevo cargo, inexistente en la Inquisición medieval, el inquisidor general, máxima figura de la institución y cuyo nombramiento correspondía exclusivamente a la Corona, al igual que el de los funcionarios subordinados, aunque en la práctica estos últimos eran designados por el inquisidor general y por la Suprema. Ésta, nombrada también por la Corona, estaba formada por seis miembros, entre los que se incluían representantes de la orden de los dominicos y del Consejo de Castilla. La Suprema conocía las apelaciones de los tribunales locales y controlaba la administración financiera de la Inquisición, sus propiedades y los procedimientos de sus confiscaciones, cuyos beneficios iban a parar al tesoro real. Los tribunales provinciales estaban formados por dos o tres inquisidores, asistidos por numerosos personal auxiliar, administrativo y subalterno

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En los asuntos de herejía, la Inquisición tenía jurisdicción sobre toda la población secular y sobre todo el clero –aunque no sobre los obispos-, quedando excluidos todos los demás tribunales. Sus sentencias eran inapelables, incluso ante el Papa, pues estaba subordinada a la autoridad real. Uno de los rasgos más peculiares, pues, de la Inquisición española era la combinación de la autoridad espiritual de la Iglesia con el poder temporal de la Corona.

Lu
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ago 2010

Buen artículo, breve, pero con sustancia!

Es curioso el caso de la Inquisición en España si la comparamos con el resto de Europa. Aquí estuvo patrocinada por la Corona en lugar de por la Iglesia, y sus víctimas más codiciadas fueron, como bien se dice en el artículo, los judíos conversos, en lugar de las brujas. Puede sonar peliculero así escrito y/o leído, pero es verdaderamente sonrojante el paroxismo que se alcanzó con la caza de brujas.

Y ligado al tema de la Inquisición, y sabiendo que fueron los RR.CC sus principales valedores, cabría hacernos una pregunta: puede ensombrecer este capítulo el, para algunos, glorioso reinado de estos reyes?

Saludos.

Santiago Pitarch
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Desde: 5 Ene 2011

Interesante pregunta, Lu. Pero para mí lo que habría que revisar es el concepto de "glorioso" aplicado a la Historia. Yo lo englobarí en el concepto de "grandeza histórica". Existen ciertos periodos y personajes de los que se suele decir que fueron grandes figuras o grandes etapas. Y cuando los analizamos dicha grandeza consiste, básicamente, en una expansión militar. Gengis Khan fue un "gran personaje histórico" y así se encabezaría de forma muy probable cualquier biografía suya. ¿Por qué fue "grande"? Pues básicamente porque mató mucho, esclavizó mucho, destruyó mucho y fue muy temido y odiado. Con cualquier reinado europeo ocurre lo mismo. Federico el grande lo fue porque guerreó mucho y bien, manteniendo su territorio saqueado por ejércitos enemigos durante muchos años. Tal vez lo más positivo de su reinado fuese la introducción pionera de la patata como alimento en Europa, lo que supuso una auténtica revolución demográfica. Pero  eso se incluye en las anécdotas de su glorioso reinado guerrero. Con los Reyes católicos, lo mismo: lo importante es que unen reinos y se expanden militarmente.

 

No resultaría sorprendente esta concepción de la Historia en pleno siglo XIX, donde el colonialismo, el imperialismo y la propia guerra se consideraban cosas positivas. Pero en el XXI se consideran acciones totalmente execrables... y sin embargo en nuestra valoración de la Historia seguimos los mismos patrones decimonónicos. 

 


Lo único seguro es el cambio.

Lu
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ago 2010

Sí, la grandeza suele medirse en términos militares y expansionistas. Es un buen gobernante el que gana muchas batallas y mantiene o incrementa su territorio. Si, a mayores, es un gran mecenas, mucho mejor. Los aspectos sociales pocas veces son valorados, porque, conforme a la mentalidad de épocas pretéritas, no entraba en su rango de acción mejorar las condiciones de vida de sus súbditos más que lo estrictamente necesario para evitar grandes hecatombes. Hoy en día triunfa el gobernante social, antaño lo hacía el guerrero. Pero pienso que en el siglo XXI, aunque los valores sean diferentes a los del siglo XV y, por lo tanto, deban tenerse en cuenta las diferencias a la hora de analizar un determinado reinado, sí se debe considerar como negativo lo que verdaderamente es execrable, y no enmascararlo utilizando los patrones vigentes en aquellas épocas. Si hacemos cuando menos un promedio, los RR. CC, para mí, no serían unos buenos gobernantes. Mejores que algunos y peores que otros, pero no comulgo con la idea extendida que se tiene de su reinado.

Saludos.