La monarquía anglonormanda y su radio de acción política

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Autor: dudailo, 22/Ene/2008 21:13 GMT+1:


 

LA MONARQUÍA ANGLONORMANDA Y SU RADIO DE ACCIÓN POLÍTICA:

Inglaterra entró, en el siglo XI, en el juego político del imperialismo danés. En noviembre de 1002, el monarca sajón, Etelredo II, trató de liberarse del yugo masacrando a la población de ascendencia danesa. Fue la matanza de San Bricio, que los reyes Suenon y Canuto vengaron reafirmando su autoridad en territorio británico.


Guillermo I el Conquistador

En los años siguientes, el poderío danés fue declinando, hasta el punto de que los sajones pudieron coronar, en 1041, a uno de los suyos: Eduardo el Confesor, hijo de Etelredo. El fantasma de la guerra civil se cernió sobre el país con la rebelión de Godwin. A base de concesiones, el monarca logró mantenerse en el trono hasta su muerte, en 1066.

La falta de heredero planteó de inmediato el problema sucesorio. Un partido de signo nacionalista apoyó la candidatura de Harold, hijo de Godwin, que se proclamó inmediatamente rey (Harold II). Frente a él lanzó su candidatura, apoyándole en su parentesco con Eduardo y quizás en el mismo deseo postrero de éste, el duque de Normandía, Guillermo el Bastardo.

Con el respaldo moral de la Santa Sede, el normando desembarcó en Inglaterra al frente de un abigarrado ejército con el que venció y dio muerte a su rival en la Batalla de Hastings, el 14 de octubre de 1066. Hastings y la coronación consiguiente de Guillermo (ahora el Conquistador: Guillermo I de Inglaterra) en Westmister tienen un profundo significado para la historia de Inglaterra.

Barco normando en la Batalla de Hastings (1066)

El nuevo monarca no carecía de experiencia política. Hijo de Roberto el Diablo, duque de Normandía, había sido legitimado por él como futuro titular del ducado. El territorio era, a mediados del siglo XI, uno de los dominios feudales mejor administrados de todo Occidente. Un intento de Enrique I Capeto de invadir el ducado fue deshecho por Guillermo en la Batalla de Mortemer (1054). En los años inmediatos no fue molestado ya desde París. Su siguiente objetivo fue Inglaterra.

Se ha dicho que con Guillermo el Conquistador se implantó el feudalismo en Inglaterra. Esta afirmación a juicio del historiador Emilio Mitre Fernández (y a mi juicio también después de leer algo más sobre el tema) es demasiado tajante, si no falsa. El país tenía ya, en época anglosajona, unas instituciones de tipo feudal o semifeudal que Guillermo supo aprovechar y sintetizar con otras de procedencia normanda. Lo que cambió radicalmente fue la élite dirigente del país: con los bienes de los vencidos en Hastings, Guillermo logró un enorme botín territorial que distribuyó entre la masa de combatientes que le habían acompañado a la conquista. Con muy buen criterio, los lores repartidos no fueron ni muy extensos ni muy compactos. El monarca se reservó una gran masa de bienes que le convertían en el primer poder económico del reino: la mayor parte de los bosques y unos quinientos feudos, equivalentes a la séptima parte de la riqueza nacional del país. Si las estructuras feudales se consolidaban en Inglaterra, no lo hacían como al otro lado del canal, para beneficiar a grandes príncipes territoriales más poderosos muchos de ellos que el propio monarca, sino para consolidar la autoridad de éste.

Viejas instituciones sajonas fueron adaptadas a las nuevas circustancias: el Witenagemont (la antigua asamblea de la alta nobleza y el clero) fue sustituido por la curia feudal, reunión de vasallos directos de la corona. En 1086, la asamblea de Salisbury exigió el juramento de fidelidad a todos aquellos vasallos que tuvieran una tenencia del rey. Los sheriffs como funcionarios especializados y los shires como unidades administrativas fueron mantenidos, aunque la administración normanda tendió a imponer su propio vocabulario: vizcondes para los primeros, y condados para los segundos.

En cualquier caso, de lo que cabría hablar más que de innovaciones revolucionarias es de la meticulosidad y eficacia que Guillermo supo imprimir a la amalgama de instituciones anglosajonas y normandas. Meticulosidad y eficacia que tuvo su mejor expresión en la navidad de 1085: el monarca ordenó hacer un detallado inventario de las riquezas del reino, a fin de verificar la fortuna de los grandes y las posesiones de la corona en cada uno de los condados. La refundición de todos los inventarios locales se plasmó en dos gruesos volúmenes que popularmente pasarían a conocerse como Domesday Book (el Libro del Juicio Final).


Doomsday Book

A lo largo de los veintiún años de su reinado, Guillermo actuó con enorme energía. Al poco de asentarse en el trono hubo de reprimir algunas rebeliones de los sajones, vencidos. Ello crearía una sorda hostilidad entre las dos comunidades asentadas en el reino. El clero inglés, tanto regular como secular, experimentó un proceso de reforma de manos de clérigos normandos (Lafranco, Anselmo de Bec) que habían acompañado al rey. En los últimos momentos de su vida hubo de conjurar (al igual que al comienzo de su carrera política) un nuevo peligro de los Capeto (Felipe I) sobre Normandía.

A la muerte de Guillermo el Conquistador (1087), no se pudo mantener la unión personal de Inglaterra y Normandía. La primera fase fue heredada por Guillermo II el Rojo, y el ducado por Roberto Courteheuse. En 1096, éste vendió el territorio a su hermano a fin de tener fondos para alistarse en la cruzada. 

Enormemente impopular entre los barones normandos y entre el clero, Guillermo II moriría, en el 1100, después de un dilatado y borrascoso enfrentamiento con la Iglesia. La ausencia de Roberto permitió al tercer hijo de Guillermo el Conquistador, Enrique Beauclerc (Enrique I), hacerse con el trono. Su política interior estuvo encaminada a lograr un apaciguamiento. Inmediatamente después de coronarse inició un acercamiento a la Iglesia que habría de culminar en los años siguientes. Por otra parte, consciente de la irregularidad de su acceso al trono, hizo extensivas las garantías de la Iglesia a la baronía del país. Mediante una auténtica carta de libertades en la que se reconocía que "el reino había sido oprimido por injustas exacciones", Enrique I aseguraba a sus barones contra cualquier intento de abuso por parte de la autoridad real, especialmente en lo referente a los bienes de aquellos muertos sin testar.


El contencioso normando constituyó la principal preocupación exterior de Enrique Beauclerc. Roberto Courteheuse, retornado de Tierra Santa, reclamó el territorio, pero fue derrotado y hecho prisionero en Tinchebrai (1106). En los años siguientes, Enrique hubo de defender de nuevo el ducado frente a los intentos de Luis VI de Francia, interesado en dominar el Vexin normando. La victoria inglesa de Brenneville (1119) zanjó de momento el problema.

Tras un reinado de balance áltamente positivo. Enrique I no dejaba a su muerte heredero varón. Frente a su hija Matilde, la baronía inglesa prefirió (1135) coronar a otro nieto de Guillermo el Conquistador: Esteban de Blois.

Autor: TlTO, 23/Ene/2008 00:19 GMT+1:




Este es un hecho trascedental en el devenir político de Inglaterra. Algunos historiadores opinan que el asentamiento de la monarquía normanda en Inglaterra supuso el inicio de la introducción del feudalismo más puro en la Gran Bretaña, ya que éste no se había desarrollado del todo con los reyes sajones, y menos aún con los daneses del noreste, así como tampoco en territorio escocés.