Los tocapus: la llamada escritura Inca

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eljoines
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El tocapu: La llamada “escritura incaica”

En las crónicas y diccionarios tempranos tocapu nombraba un tipo de trabajo textil de alta calidad “inventado” por el Inca Viracocha, de quien también se contaba que entre él y sus ministros se comunicaban mediante figuras; sus significados parece que se perdieron luego que el Inca murió (Murúa [1613] 1986: 72). Es decir, tocapu fue una calidad de tejido, no un dibujo; y no sabemos cómo eran aquellas figuras ni sus soportes. Pero, en la literatura científica moderna se llama asi a unos pequeños dibujos cuadrados, multicolores, que forman hileras y columnas en quero, llauto, chumpi y uncu de cumbi incaicos. Aunque también los hay en algunos llauto Moche y Paracas, gorros Tiwanaku y ropa Chancay, entre otras prendas andinas, la relación directa con lo incaico tuvo lugar en el siglo XX; en 1936 se publicó la crónica de Felipe Guamán Poma de Ayala con dibujos de cada uno de los gobernantes cusqueños, cuya ropa fue descrita en sus colores, incluidas las hileras o “betas de tocapo”.

A comienzos del siglo XVII se sabía que tocapu era una calidad de tela, y así pasó a los diccionarios de época y alguna crónica (Anónimo [1586] 1951: 84; Gonçalez Holguin [1608] 1952: 344; Bertonio [1612] 1879: 357; Sarmiento [1572] 1943: 161); y que las “betas de tocapo” eran la parte del uncu tejida con primor, no los cuadritos mismos.

El paso siguiente fue dado en dirección a la creencia de que los tocapu conformaban un sistema de escritura; y esto lo facilitó el cronista Martín de Murúa, quien había dicho que en tiempo de Guaina Capac “... entre sus muchos idolos tenian un aspa y un signo como de escribir cuadrado y atravesado como cruz ...” (Murúa [1613] 1946: 78). La descripción de este ídolo y su comparación hacía referencia a los llamados signos de escribano que eran los dibujos con los que los escribanos de la época acompañaban sus rúbricas. Murúa no dijo que esos cuadrados en los textiles formaran parte de un sistema de escritura, sino que supuso que los dibujos en la ropa, de los que recordaba mejor al que tenía forma de aspa, eran ídolos. Su afirmación fue resultado de una confusión, otra entre las muchas que padecían los españoles de la época dispuestos a percibir idolatrías doquier; notemos que lo mismo sucedió con las apachitas, un montón de materiales de construcción que también fueron consideradas “idolos” y cristianizadas transformándolas en peanas de cruces de camino (Gentile 2005).

Victoria de la Jara leyó de otra manera los datos de Murúa: para ella, esos dibujos eran “signo como de escribir cuadrado”, es decir, una forma de escritura incaica y el arranque de sus trabajos (de la Jara 1967: 241; 1972; 1975: 12, 49), aunque no se pudiera deducir de aquel párrafo que el aspa fuese el atributo de Atahualpa, ni que dentro de las figuras cuadradas incaicas hubiese signos de una escritura logográfica, ni que tomando en cuenta la mayor frecuencia de ciertos signos se pudieran leer los nombres de dioses y monarcas, como se hizo cuando se descifraron las escrituras prelatinas.

Trabajando sobre los datos de de la Jara, Thomas Barthel notó que los signos inscritos en cuadrados se encontraban tejidos en los uncu de cumbi, que solo usaban el Inca y algún curaca autorizado por él, de manera que este autor popularizó el nombre, llamando tocapu a los que se encontraban sobre este soporte (Barthel 1970: 91), continuando lo dicho por John Rowe respecto de que “This type of design was called toqapu in Classic Inca; it was used most commonly on tapestry garments, and it served as a badge of rank. Toqapu designs are both more varied and more common on cups of later date.” (Rowe 1961: 327).

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En este y otros trabajos previos, nosotros también llamamos tocapu a estos cuadritos multicolores puestos en hileras y columnas porque no sabemos si tuvieron un nombre prehispánico por sí, y porque el que tienen quedó establecido desde que fueron renombrados por uno de los investigadores de temas andinos más conocido (J.H.Rowe), dando lugar a un caso similar al del aríbalo incaico, así llamado desde Leon Lejeal (1902) y Max Uhle ([1903] 2003: 357), aunque esa vasija tenía nombre en quechua: urpu.

El registro andino de datos y su comunicación están asociados a un objeto, el quipu, que los incas perfeccionaron y potenciaron. No obstante, hay dibujos que se reiteran, conservando su forma aun, sobre diferentes soportes y pautas estilísticas, sugiriendo con su materialización la comunicación de alguna idea.

 Las formas de registro y transmisión de datos estuvieron en la base de los logros de las culturas andinas prehispánicas, notables en la clasificación de materias primas, los ciclos vitales y el calendario agropecuario, entre infinidad de otros conocimientos científicos cuya aplicación, en algunos casos, aún es viable. Durante la Colonia a veces se entrevieron estas posibilidades en la lectura de un quipu durante una probanza (Murra 1981), o en el dibujo del quipu y una “tabla de calcular” (Guamán Poma 1980); pero la falta de demostraciones contundentes acerca de la existencia de una “escritura incaica” descalificaron por anticipado el estudio de los sistemas de registro en general, excepto el quipu.

En los primeros diccionarios de quechua se decía: “Tocapo, labor en lo que se brosla o texe o en vasos, tablas &c.” (Anónimo 1951: 84). Otro: “Tucapu. Los vestidos de lauores preciosos, o paños de lauor texidos.” (Gonçalez Holguin 1952: 344). En cambio, en aymara era: “Tocapu amaotta: Hombre de gran entendimiento. / Tocapu chuymani; Idem. / Tocapu isi: Vestido, o ropa del Inga hecha a las mil marauillas, y assi llaman agora al Terciopelo, Telas, y Brocados &c quando quieren alabarlos. / Tocapu quellcata: Cosa bien pintada, y asi de otras cosas.” (Bertonio 1879: 357).

Acerca del origen de este tipo de trabajo tenemos que “Este inga [Viracocha] fué industrioso y inventor de ropas y labores polidas, a que llaman en su lengua Uiracochatocapo, ques como entre nosotros el brocado.” (Sarmiento 1943: 162); pero el fraile Murúa, experto en textilería, agregó unos datos sugestivos:

“[el inca Viracocha y sus ministros] Tiznábanse los días festivos o mandábales que enseñasen a sus ministros por figuras. Pero no los comunicaban ni descubrían sus secretos. Muchos dellos no se casaban por la dignidad que tenían. Quieren decir algunos indios antiguos que Viracocha Ynga tomó también este oficio, que vino a saber más que los susodichos y que así vino a desaparecer.” (Murúa 1986: 72).

 

Según Molina, el cuzqueño, el Hacedor tenía su asiento en Tiahuanaco, y sus dos hijos se llamaban Ymay mana Viracocha y Tocapo Viracocha. Al primero lo envió por el camino de los Andes y montañas poniendo nombre a la flora y enseñando a la gente el uso de cada planta; al menor, Tocapo, lo envió para lo mismo por el camino de los llanos. Además, Tocapo Viracocha “... quiere decir en su lengua haçedor en que se iyncluyen todas las cossas.” (Molina 1916: 10-11).

En los diccionarios de época no hay referencia a un diseño en particular sino a la calidad del tejido; en cambio, Sarmiento y Murúa abrieron la posibilidad de que en tiempo de Viracocha Inga se hayan incorporado los dibujos enmarcados a la textilería de la elite cusqueña, los cuales tenían significados -se “decía” mediante figuras- pero que, según Murúa, luego que Viracocha murió dichos significados se perdieron. Quedaron en las crónicas coloniales: Tocapo Viracocha como dios y el inca Viracocha como inventor de viracocha tocapo, un tipo de tela de alta calidad.

En la literatura científica del siglo XX se llama tocapu a los dibujos prehispánicos que consisten en cuadrados conteniendo otros dibujos y puestos en hilera. Si bien los mostraban algunos llautos Moche y Paracas, gorros Tiwanaku y ropa Chancay, entre otros, la relación directa con lo incaico partió de la crónica de Guaman Poma, publicada en 1936, quien describió e hizo dibujar puntualmente la ubicación de los tocapo en el uncu de cada Inca.

La denominación cobró cierto sentido a partir de las investigaciones de Victoria de la Jara (1967; 1972), quien llamó tocapu o tocapo a cada uno de aquellos cuadrados suponiendo que formaban parte de un sistema de escritura incaica. Esta afirmación se basaba en su

Grabado de Guamán Poma de Ayala                 interpretación de un párrafo de Murúa acerca de las cosas que los indios adoraban en tiempo de Huayna Capac (de la Jara 1967: 241) que decía:

“...que entre sus muchos ídolos tenían un aspa y un signo como de escribir cuadrado y atravesado como cruz; muchos decían ser cruz, porque con ella se defendían de las fantasmas de la noche y la ponían a los niños en naciendo; que parece que fue como una manera de profecía de la venida de los cristianos en este mismo tiempo a este dicho Reino, que fue el año de mil y quinientos y treinta y tres.” (Murúa 1946: 78).

La expresión subrayada por mí describía uno de los tantos dibujos que Murúa observaba en las piezas textiles que hacía fabricar a las indias de su parroquia (Capachica), y lo comparó con los “signos de escribano” (Figura 1), con los que los escribanos de la época acompañaban sus nombres. En ese párrafo Murúa no dijo que esos cuadrados formaran parte de un sistema de escritura.

Uno de los modos de organizar y transmitir datos se basa en combinaciones de formas y colores que, aun sobre diversos soportes, remiten al observador a asuntos precisos mediante un ejercicio de abstracción ya que

“El signo es todo aquello que hace que nos venga a la mente algo diferente, más allá de la impresión que la cosa produce en nuestros sentidos (Agustín, De doctrina christiana II, 1, 1). No todas las cosas son signos, pero sin duda todos los signos son cosas...” (Eco 1997: 81)

Muchos objetos andinos prehispánicos, descontextualizados mediante el huaqueo, fueron apreciados desde la estética por su refinada calidad y cantidad de trabajo. Entre ellos, la ropa incaica es interesante porque sus colores estuvieron relacionados con momentos de rituales como la citua y la capacocha, y parece que eran precisos los colores de los uncu que vistió cada Inca (Molina 1916; Guaman Poma 1980; Gentile 1996). Como otros rasgos incaicos, la importancia de los colores del vestuario también tiene un antecedente, en este caso en Nasca, en los mantos formados por grandes planos de color recortados y combinados entre sí; y en Paracas, en el uso del espacio de las grandes o pequeñas telas bordadas con motivos reiterados y estrictamente pautados en su distribución.

El registro, conservación y traspaso de datos en época prehispánica, conocimientos que -junto con los sistemas para mejorar el rendimiento agropecuario- fueron patrimonio de una elite y motivo de alianzas estratégicas. El último sistema político andino que continuó la tradición agropecuaria de los huariruna fue el Tahuantinsuyu. Amaro Topa Inca reorganizó el calendario y los rituales según el curso del sol, sistema en el que el huanca (ancestro litomorfizado) era el punto de referencia sideral. Moche, en cambio, parece que basó su cuenta del tiempo en las fases de la luna y las mareas.

Si bien el estudio del registro, conservación y uso de datos en los Andes durante la etapa prehispánica se centró en el quipu, y los estudios sobre tocapu incaicos no dieron los resultados masivos que se esperaba de ellos, parece que hubo, no obstante, otras maneras de comunicar ideas mediante forma y color, que podían variar según la época, pero que conservaron un diseño básico reconocible a través del espacio y el tiempo andinos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Uncu inca con representaciones geométricas

 

 

 

 

 

 

 

 

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Uncu Inca

Algunos tocapu en la interpretación de Victoria de la Jara, 1972.

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BIBLIOGRAFIA

  • Anónimo (¿Alonso de Barzana?)

1951 [1586]Vocabulario y phrasis en la lengua general de los indios del Perú llamada quichua y en la lengua española, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima.

  • Calancha, Antonio de la

1975 [1638] Coronica Moralizada del Orden de San Agustín en el Perú, Ignacio Prado Pastor, Lima.

  • Gonçalez Holguín, Diego

1952 [1608] Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada lengua qquichua o del inca, Instituto de Etnología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima.

  • Guaman Poma de Ayala, Phelipe

1980[1613?] El Primer Nueva Coronica y Buen Gobierno, Siglo XXI, México.

  • De la Jara, Victoria

1972 El desciframiento de la escritura de los Inkas. Arqueología y Sociedad: 60-76. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

  • De la Jara, Victoria

1975  Introducción al estudio de la escritura de los Inkas. Lima: Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo de la Educación.

  • Makowski, Krzysztof

2000 Los seres sobrenaturales en la iconografía Paracas y Nasca, en: K. Makowski (ed.), Los dioses del antiguo Perú, vol. I, 277-323, Banco de Crédito del Perú, Lima.

  • Molina, Cristóbal de

1916 [1575] Relación de las fábulas y ritos de los incas, Imprenta y Librería Sanmartí & Cía, Lima.

  • Murúa, Martin

1986[1613] Historia General del Perú, Historia 16, Madrid.

  • Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua, Joan de

1993[1613?] Relación de antiguedades deste reyno del Piru, Instituto Francés de Estudios Andinos y Centro de Estudios Regionales Andinos "Bartolomé de Las Casas", Lima-Cusco.

  • Tello, Julio C.

1960 Chavín. Cultura matriz de la civilización andina. Primera Parte, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima.

  • Murra, John V.

1981 Las etnocategorías de un khipu estatal, en: H.Lechtman y A. M. Soldi (comp.), Tecnología Andina, 433-442,. UNAM, México.

CLF/ESP

 14/09/11

 

Christopher Lew...
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Espero mi articulo sea de su agrado, trato de profundizar en temas que no se hayan tratado anteriormente.