EL REINO VISIGODO Aproximación a la edad media

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eljoines
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A modo de introducción

La edad media es una de las épocas de mas difícil interpretación, debido fundamentalmente a la falta de documentación y especialmente en la península Ibérica por las convulsiones que sobrevienen a la ruptura del Imperio Romano.

Una serie de circunstancias especiales hacen que la evolucion de la península sea diferente a la de otros territorios del entorno geográfico, quizás la mas importante de estas circunstancias sea llegada de los musulmanes, que mas que por su numero , pero si por su influencia y duración, (casi ocho siglos) dejan una huella indeleble sobre el territorio y así mientras en Francia o Inglaterra se van creando las bases de una unidad nacional, en la península se manifestó ante todo una profunda division en dos bloque perfectamente diferenciados con dos culturas, dos religiones y no hablo de razas porque todos fueron nativos de la península, máxime al cabo de siglos de estancia.

La zona que suele llamarse cristiana, muy reducida en principio, y que andando los siglos se fue extendiendo, no tuvo en toda la edad media la posibilidad de unirse políticamente, fenómeno que circunstancialmente también aparece en la parte musulmana, curiosamente los núcleos que aparecen en la parte cristiana son los que al fin al de la etapa y en plazo brevísimo se unan, alíen o confederen para forjar el país que ahora llamamos España.

Es de destacar la importancia que para la formación del ciudadano español, ha tenido la presencia del "barbaro" y del musulmán entre nosotros, y que es indispensable para comprender la evolución posterior de nuestra historia.

El plan que pretendo seguir en el tratamiento del tema  que ahora comienzo, constará de una exposición de los hechos políticos - militares seguidos de de la evolucion social y económica de la población de la península, así como de los territorios , tanto insulares como continentales que se han ido agregando.

Tendrá su espacio el capítulo de los movimientos culturales y artísticos, patentes y visibles en numerosas manifestaciones actuales.

En resumen, pretendo hacer un cuadro completo y vivo de la variada sociedad de esta etapa , y que en este trabajo me limitaré a circunscrirme  al periodo inmediatamente posterior a la caida de Roma.

 

LAS PRIMERAS INVASIONES



En el siempre difícil problema de precisar cronológicamente los limites de las edades en que se divide la historia, en lo que se refiere a España se suele diferir de los que se fijan para la Historia Universal. Así mientras esta señala el 476 como final de la Edad Antigua (caída del Imperio Romano de Occidente), en España se sitúa en el 409, fecha en que producen las primeras irrupciones bárbaras en la península.

De igual manera se acepta el 1.453 como  límite entre la edad media y moderna (caída del Imperio Romano de Oriente); para los españoles esta fecha se retrasa hasta 1.469, fecha del matrimonio de los Reyes Católicos o hasta 1.474, momento en el que empieza a reinar en España Isabel I .

El inestable equilibrio que se mantenía en las fronteras del norte del Imperio Romano se rompe en el último tercio del siglo IV con la entrada en Europa de un pueblo mogol llamados los hunos, impulsados por ellos numerosos pueblos germanos se precipitan a través del limes romano, en el año 406 se produce la primera gran invasión. Tres años mas tarde llegaban a los Pirineos tres de estos pueblos, conocidos con los nombres de suevos, alanos y vándalos, estos últimos divididos en dos grupos, los asdingos y los silingos.

El testimonio de Idacio permite establecer las rutas seguidas por los invasores y el asentamiento de aquellas tribus en las provincias de Hispania.

Los suevos eran un pueblo germánico que en el siglo IV estaban establecidos entre el Rin y el Danubio, en la región alemana de su nombre, Suabia. Junto a un pequeño número de vándalos asdingos se apoderaron de la provincia llamada Callaecia, donde fundaron un reino que había de subsistir hasta el año 585 .

Otro grupo germánico. los alanos, habían atravesado Europa desde los Urales a los Pirineos empujados por lo Hunos, y en el supuesto reparto que hace Idacio, se quedaron  en Lusitania y Cartaginense, donde pronto fueron acorralados por los visigodos y que los aniquilaron o los fundieron con la población preexistente.  El tercer grupo, los vándalos, habitantes de la Panonia y de la Dacia, (actuales Hungria y Rumanía) y siempre por la misma causa, avanzaron hacia occidente y al entrar en la península, la recorrieron de norte a sur, fijándose en la Bética. Estos vándalos se mantuvieron poco tiempo porque veinte años después, en 429, al mando del rey Genserico, atravesaron el estrecho de Gibraltar y formaron en  el norte de Africa un imperio poderoso y que duro aproximadamente un siglo.

Por el momento cuatro de las cinco provincia romanas de Hispania quedaron invadidas, solo la Tarraconense quedó libre de los pueblos germánicos, y esto por poco tiempo, puesto que el 415 hacían su entrada el ella los visigodos, estos constituían una de las ramas principales de los godos el siglo IV estaban radicados en la Dacia, al sur de los alanos, fueron el primer pueblo germánico que se cristianizó por la acción de Ulfilas, si bien dentro de la herejía arriana. Cuando les llego el turno de emigrar por la presión de los Hunos, los visigodos invadieron el imperio romano y se fijaron en la Mesia (actual Bulgaria) hasta que el año 401, y bajo el mando de Alarico, invaden Italia. Los visigodos recorren la península de norte a sur, muerto Alarico le sustituye su cuñado Ataulfo que rehizo la ruta de su antecesor y paso por Roma de donde llevó consigo a Gala Placidia, hija del emperador Teodosio, de origen hispano, y hermana del entonces reinante en el imperio romano de occidente, Honorio. El año 414 contraía matrimonio con ella en Narbona y al año siguiente llegaba con sus fuerzas a Barcelona, donde al año siguiente les nacería un hijo, Teodosio, que moriría a los pocos meses.

Poco le sobrevivio Ataulfo, Aquel mismo año fue asesinado por un jefe llamado Sigerico, quien sufrió el mismo destino seis días mas tarde.  En el mismo año fue elegido como rey de los visigodos el jefe Valia que aprovecho para concertas un tratado con el Emperador Honorio. De acuerdo con el tratado firmado el 416, Valia se comprometía a entregar a Gala Placidia, liberar a la Peninsula de los ocupantes suevos, vándalos y alanos, en nombre de Roma entregar rehenes como garantía del cumplimiento, Honorio por su parte a dar 600.000 medidas de trigo a los visigodos y les cedía en propiedad la Aquitania, incluso la costa entre la boca del Loira y Burdeos, con capital en Tolouse. Seguidamente los visigodos instauran un reino en la Galia, que duró hasta el siglo VI , en que Cldoveo los expulsó y tomo su capital Tolouse, quedando para los godos la septimania 

Valia se dedicó a cumplir fielmente con sus obligaciones como federado de Roma, durante los años 417 y 418 venció a los vándalos silingos y a los alanos,. Los vándalos asdingos, resistieron en la parte sur, Valia muere el 418 y le sucede Teodoredo, (418 - 451). Siguiendo la costumbre no reconoce los tratados con Roma y se declara plenamente independiente, hasta que el general Aecio le obliga a firmar un nuevo tratado en 425, pero Teodoredo no permanece fiel a los tratados, fue conquistando para su pueblo nuevos territorios en Francia y España, hasta que fue sitiado en su propia capital en el 439.  Viendo que por los medios militares no lograba sus propósitos recurrió a la política de alianzas matrimoniales, caso a una de sus hijas con el rey vándalos Genserico ( a quien había expulsado de España el año 429) y a otra con el rey suevo Requiario, pero un peligro común hizo unir todas esta fuerzas desintegradoras : Atila había aparecido en Francia el año 450 y los hunos comenzaban a invadir el Imperio de Occidente.

Para oponerse a ese enemigo y al peligro que ofrecía su numeroso y abigarrado ejercito, se unieron los romanos mandados por Aecio; los francos, cuyo jefe era el rey Meroveo, y los visigodos de Teodoredo, además de otros grupos menores, 

En la batalla llamada de los Campos Catalúnicos, en Chalons - sur - Marne, los coaligados obligaron a detener la marcha a los hunos en el año 451. Pero el rey visigodo perdió la vida en la batalla.

 

 EL REINO SUEVO Y LA INTERVENCION VISIGODA


En el mismo campo de batalla fue aclamado rey por los visigodos victoriosos su hijo Turismundo (415 - 453) cuyo reinado fue breve y oscuro, tuvo que hacerse cargo rápidamente del tesoro visigodo de Tolouse y combatir contra las conjuras de sus hermanos  Teodorico y Federico, que, celosos, al final consiguieron hacerlo estrangular.

Le sucedió Teodorico ( 453 - 466) asociando al trono a Federico, de forma que no está claro si se había vuelto a la antigua tradición del mando doble. Este se apresuró a hacer reconocer su autoridad por el Emperador Avito, lo que le daba superioridad sobre los demás ocupantes de la Península Ibérica, y se puso en marcha con un ejercito muy numeroso para destrozar al pueblo suevo.

El reino suevo, con sus  altibajos, perduró desde 411 al 585, resistiendo no solo la hostilidad de la población hispanorromana, sino a los ataques de alanos y visigodos. Su primer rey fue Hermerico (409 - 441), al que le sucedió Réquila ( 441 - 448) que atacó a los romanos y visigodos de Lusitania (Portugal) y Bética (valle del Guadalquivir ) , causándoles graves derrotas. Su sucesor, Requiario (448 - 457), el mismo año de su advenimiento abrazó el catolicismo, y todo el pueblo suevo se bautizó con el. Cuando subió al trono Avito, no le reconoció como Emperador y pasó al ataque contra la Tarraconense, que hasta entonces se había librado de sus incursiones. Requiario y Avito ya habían luchado como enemigos cuando el nuevo emperador era un general romano en Hispania, y al recibir las quejas de Teodorico se reanimaron  antiguas enemistades.

Avito encargó a Teodorico  que acabase con los suevos. El año 456 un poderoso ejercito visigodo penetró en la península y destruyó el ejercito suevo en Astorga (Leon) , persiguiendo hasta el mas a los supervivientes. En Oporto fue alcanzado y muerto Requiario. Pero cuando los visigodos se disponían para el asalto de Merida  (Badajoz) se produjo un inexplicable prodigio que el pueblo atribuyó a Santa Eulalia de Mérida y Teodorico se retiró.

Los restos del ejercito suevo se vieron envueltos en las luchas por el poder que entablaron cuatro generales hasta que venció Remismundo, que conquistó Lisboa y Coimbra. El año 465, gracias a las predicciones de Ayax, de origen gálata  (en la actual Turquia) , Remismundo abjuró del catolicismo y se hizo arriano, seguido en su nueva fe por todo el pueblo. Esta conversión que defraudó a los hispanorromanos, le proporcionó cierta paz con los visigodos.

Después de su victoria sobre los suevos, Teodorico consolidó el reino visigodo en casi todo el sur de Francia, siendo la ciudad de Tolouse la capital del mismo. A su muerte el nuevo rey, Eurico (466 - 484), hermano de los dos anteriores, se vio sorprendido por el continuo cambio de emperadores (nueve en veinte años), dudas a cerca de su legitimidad y las dificultades de comunicaciones le ponían al margen de los acontecimientos de Roma. Ello sumado a la convicción de que los emperadores carecían de autoridad efectiva y que eran nombrados por jefes bárbaros mucho menos civilizados que el, le determinó a prescindir del antiguo "foedus" entre Valia y Honorio y actuar por su cuenta. Ante sus ejercitos, casi toda Hispania ( con la excepción del rincón ocupado por los suevos) y casi toda Francia ( con la excepción del norte en poder de los francos y del valle del Ródano en manos de los burgundios) se unificaron y acataron su autoridad.  Cuando en 476 fue depuesto el último emperador, Rómulo Augústulo, Eurico se declaró independiente.

 

 EURICO Y EL REINO VISIGODO HISPANOGALO DE TOLOUSE

Hay que tener en cuenta que Eurico no gobernaba solo en la península. Su base era Francia, la antigua Galia, y su capital la ciudad de Tolouse, y a veces Burdeos. Pero Eurico, al revés de los reyes bárbaros de la época, no pensó de recibir la confirmación de su autoridad de la lejana Constantinopla, sino de la fuerza de las armas. Y a ello dedicó sus esfuerzos.

Entre los años 468 y 469 sometió a casi toda la peninsula, aunque no pudo ocuparla. Solo resistieron los suevos, limitados a la actual Galicia y norte de Portugal, y los vascones, aunque los pasos pirenaicos estaban bajo su total control y en la actual Pamplona era una de sus bases militares. La única porción que escapaba totalmente a su jurisdicción eran las Islas Baleares, que seguían en poder de los vándalos.

Eurico, tuvo problemas de todo tipo en las Galias, debido a la romanización del pueblo y a ser católicos sus habitantes. El valle del Loire seguía en poder de los francos y el valle del Ródano ocupado por los burgundios. El general visigodo Victorico encontró fuerte resistencis en Clermont, ciudad defendida por el obispo Sidonio Apolinar. Todavía eran los Obispos las únicas autoridades indiscutidas por la población galorramana católica; no tenían otras, pero Sidonio Apolinar resultó preso. Por su lado Eurico reconquistó el valle del Ródano hasta Arles y Marsella, venciendo a los burgundios.

En el año 477 se hizo la paz, que se negoció directamente con los obispos, quedando en poder de Eurico desde el río Loire hasta el estrecho de Gibraltar. Sidonio Apolinar nos narra que el canciller de la corte era un galorromano, Leon, y que había embajadas de bizantinos y persas, amenazados por los escitas, que venían de lejanos países para pedir su ayuda o a negociar su neutralidad. Y lo que es mas, cuando dio leyes escritas a su pueblo, estas no eran las tradiciones jurídicas visigodas, estaban redactadas en latín y se basaban en gran parte en los legisladores romanos.

Eufrico murió en Arles el año 484 y su hijo Alarico II fue nombrado rey en Tolouse. Por desgracia este rey no tenía el empuje de su padre no la visión política de este, malogrando la gran obra comenzada, especialmente a causa del nuevo rey de los francos salios, Clodoveo.

El primero en caer fue Siagrio, último representante de la idea imperial romana en el norte de Francia, que se refugió derrotado en la corte visigoda, pero Alarico lo entregó al rey de los francos. Entonces comenzó una decadencia del poderío visigodo, que se intentó paliar mediante la alianza con el pujante reino ostrogodo de Teodorico. Alarico II caso con una hija del rey ostrogodo, ante la acción común, pareció que Clodoveo tenía los días contados, pero Teodorico para mantener el equilibrio , se casó con una hermana de Clodoveo.

Los francos eran paganos; por este motivo no tardaron en asimilar el cristianismo como una muestra mas de civilización. Por tanto, cuando cuando en 496, cuando Clodoveo y todo el pueblo franco se convirtió al catolicismo, se desniveló en status quo  de las Galias. Los galos preferían depender de Clodoveo. Esta oposición obligo a Alarico II a desterrar de sus sedes a muchos obispos que formaban una fuerza al servicio del enemigo, o por lo menos , que simpatizaba con el.  A partir del año 498, el pueblo visigodo comenzo a emigrar masivamente hacia Hispania, unos 200.000 en pocos años estableciéndose principalmente en el valle del Duero.

Mientras Clodoveo se aliaba con los burgundios, Alarico II dedicó su tiempo a completar la obra jurídica de su pade: el código para los hispanorromanos   Las normas de Derecho Romano estaban dispersas y se hacia necesario una compilación que las reuniese en un único cuerpo legal para regir de forma homogénea todo el reino.  Alarico II encargó el trabajo a una comisión formada por juristas y clérigos, y para conseguir la aportación que le daría fuerza ante el pueblo, convocó una Asamblea de Obispos en Aire-sur-L´Anour (Aduria) que lo aceptó, siendo promulgado inmediatamente, con con la advertencia (commonitorium) a los jueces para que no aplicasen ninguna otra ley. Este cuerpo jurídico recibió los nombres de Liber Legum (Libro de las Leyes) , Lex Romana Visigothorum y Breviario de Alarico II. Es una compilación de derecho romano de occidente ( 2 de febrero de 506)

El año 507, Clodoveo pasó por sorpresa al ataque, aliado con el rey Gundebaldo de los burgundios. En Vouillé (Vogladum, cerca de Poitiers) se produjo el choque y los visigodos fueron derrotados y aniquilados. Alarico II murió en la batalla, sin dar tiempo a recibir refuerzos hispanos, ni de Teodorico.

Los visigodos eligieron rey a Gaseleico  ( 507 - 511) , hijo natural de Alarico II, despreciando el mejor derecho del hijo legítimo del monarca, Amalarico. Tal vez con ello se quiso evitar la intromisión del rey ostrogodo Teodorico, abuelo del niño, que reinaba en Italia después de haber vencido a Odoacro, con el apoyo de Bizancio. Pero la medida resultó contraproducente, Clodoveo tomó la capital, Tolouse y el tesoro real, y Gundebaldo derrotó a Gesalerico, que tuvo que establecer su nueva capital en Barcelona. A partir de estos momentos, el reino visigodo abandonaría tierras ultrapirenaicas y se concentraría en España, salvo el territorio de Septimania que como veremos permanecería bajo el poder visigodo pese a estar situado al norte de los Pirineos.

 

 EL REINO VISIGODO HISPANO


Teodorico no se conformó, En defensa de los intereses de su nieto, Amalarico, envió al general Ibbas al mando de un poderoso ejercito contra los francos y burgundios coaligados y los expulsó de la antigua Narbonense, que desde entonces se llamó Septimania o Galia Gótica, Gaseléico se refugio en el reino vándalo del norte de África y regresó con fuerzas para recuperar su trono; pero fue derrotado y muerto.

Comenzó entonces la regencia de Teodorico (511 - 526) caracterizada por ser un periodo de paz y armonía, en que el reino visigodo fue gobernado por jefes ostrogodos, como Ibbas, Ampelio y Teudis, que reorganizaron el reino.

El año 526, a la muerte de Teodorico, subio al trono visigodo su nieto Amalarico (526 - 531). Este quiso comenzar una política de acercamiento con los francos, caso con una hija de Clodoveo, Clotilde. Esta princesa era católica y Amalarico pretendio convertirla al arrianismo a viva fuerza, haciéndola objeto de malos tratos y vejaciones. El pueblo católico estaba contra el rey y así, cuando Clotilde pudo enviar noticias suyas a su hermano Childeberto ( o Khildeberto) y este atacó a los visigodos, todos sus súbditos se sintieron satisfechos de la derrota visigoda junto a Narbona. Amalarico huyó a Barcelona, refugio de tantos reyes derrotados, donde un franco llamado Besson lo asesinó.

Con Amalarico se extingue la familia de los Balthos, de la que no había salido la corona visigoda en varios siglos,  A pesar de que la monarquía era electiva, el nombramiento recaía siempre en la misma familia, en la persona que se consideraba  mas capacitada  preferentemente el hijo mayor, pero sin que ello fuese, ni mucho menos, regla general.

El nuevo rey elegido por los visigodos, fue Teudis ( 532 - 548) unop de los gobernadores ostrogodos enviados por Teodorico. El emperador de Oriente, Justiniano, estaba pasando a la practica en la ejecución de un viejo sueño, : volver a unificar el viejo imperio romano, con capital en Constantinopla, ya habían comenzado la ocupación del norte de África, con la consiguiente amenaza al sur de España. Tal como se temía, los francos penetraron en la peninsula por Pamplona, sitiaron Zaragoza durante cuarenta días y saquearon Cataluña y el valle del Ebro.

El conde Teudiselo, uno de los generales de Teudis, consiguió expulsar a los francos del norte de los Pirineos, y ante esa victoria, Teudis decidió atacar a los bizantinos en el norte de África. El rey en persona presidió esta expedición, que desembarcó en Ceuta, ciudad que conservó durante algún tiempo, hasta perderla y ser derrotado el año 542.

Teudis fue tolerante con los católicos y bajo su reinado se celebraron varios concilios de la iglesia española. Murió asesinado en su palacio de Sevilla por un visigodo que fingió loco.

Para lograr continuidad en la obra de Teudis, se nombró rey a Teudiselo (548 - 549) , el general que había expulsado a los francos, pero tras un corto y oscuro reinado fue asesinado durante un banquete en palacio.

Los visigodos eligieron a Ágila, de noble familia visigoda y también arriano como todos los reyes anteriores. Pero su reinado (549 - 554) vio la aparición de un factor totalmente nuevo en el reino visigodo; la sublevación de los hispanorromanos en Andalucía, que no reconocieron el nombramiento. Ágila preparó una expedición punitiva contra Córdoba, pero su ejercito fue derrotado, su hijo muerto y su tesoro cayó en manos del enemigo. Entonces los sublevados eligieron rey a Atanagildo (551) y obligaron a Ágila a retirarse a Mérida. Ante el temor de las represalias si eran derrotados por el rey, Atanagildo pidió ayuda al emperador Justiniano, dando con ello satisfacción al clero hispanorromano que prefería un monarca católico.

 

 CONQUISTA BIZANTINA DEL SUDESTE HISPANO

Justiniano aprovechó la ocasión y envió una flota y un pequeño ejercito desde Sicilia, mandados por Liberio, que, unido a las fuerzas de Atanagildo y apoyados por el pueblo hispanorromano, derrotaron a Ágila  en Sevilla, obligándole a refugiarse nuevamente en Mérida, donde sus propios hombres lo asesinaron, acatando como rey  a Atanagildo.

Atanagildo (554 – 567), ya soberano de los visigodos hispanos, se encontró con la sorpresa de que los bizantinos se quedaron con una amplia región del sur de España que abarcaba desde la desembocadura del Jucar hasta la del Guadalquivir, aunque la profundidad de la ocupación fue variable y, en general , escasa.

Al mando quedó un “magíster militum Spaniae”. Así las tierras mas romanizadas y mas ricas de España quedaban en poder de Bizancio, presentando una magnífica cabeza de puente sobre todo el territorio español, además de las Islas Baleares, amenaza constante para los puertos catalanes y el sur de Francia.

Atanagildo no se conformó con esta ocupación y se preparó para  expulsar a los bizantinos del país. Por ello se asentó en la ciudad de Toledo, maravillosa fortaleza natural defendida por el Tajo, y, para tener la paz garantizada a sus espaldas, estableció alianzas matrimoniales con los francos. Sigeberto, rey de Austrasia, se casó con la hija de Atanagildo, Brunejilda (o  Brunequilda), Fue tal la conmoción que en la capital del Rin causo la belleza y distinción da la princesa visigoda, que el hermano de Sigiberto, Chiperico, rey de Neustria, prometió separarse de todas sus concubinas si Atanagildo le concedía la mano de su hija mayor, Gelesvinta.  Pero estos matrimonios nacían bajo muy malas bases. Los visigodos eran mucho mas cultos  y civilizados, y además arrianos.

Las princesas se convirtieron al catolicismo, pero nadie pudo salvarlas de su cruel destino. El año 567 murió Atanagildo si haber conseguido ver a España libre de las fuerzas imperiales.El sucesor de Atanagildo fue Liuva I  (568 – 573)  El nuevo rey se encontró con una situación algo difícil. En el noroeste el rey suevo Teodomiro, cada vez mas fuerte debido a la atención y preferencia que merecía a los reyes visigodos la presencia de tropas bizantinas, estaba representando una creciente amenaza.  Al sur, las tropas imperiales.  Y al norte, los cantabros y vascones que vivían en una total independencia.

Para poder poder hacer frente a todas estas dificultades, Liuva I confió el gobierno a su hermano  Leovigildo, que cinco años mas tarde le sucedería en el trono. Su reinado sería el más fecundo de la historia de los visigodos españoles.

 

 LEOVIGILDO Y EL APOGEO VISIGODO

 

El reino visigodo había experimentado alternativas de grandeza y decadencia muy acusadas, La máxima expansión territorial y su independencia llegaron bajo Eurico. Mas tarde se tuvo que luchar por la supervivencia como pueblo, basculando entre su presencia en los territorios de la actual Francia o de España. A la actividad de las fuerzas enemigas se unían una serie de motivos de disgregación: el escaso número de visigodos sobre el total de habitantes de España ( del 3% al 10 %) , la lucha de religion (arrianos y católicos) , la independencia de varios pueblos hispánicos, y la costumbre de asesinar a los reyes, que hacía imposible una continuidad política, la capitalidad situada fuera del territorio peninsular, etc.

A todo ello quiso poner solución Leovigildo, desde el mismo momento que el rey, su hermano, le encargó del mando.  Desde el principio se definió cual sería la política del Estado visigodo, la única lógica posible en aquello momentos: la unificación. Ya no se trataba de un pueblo ocupante, el visigodo, se impusieron mas o menos a la fuerza sobre otro pueblo mucho mas culto y numeroso, el hispanorromano. El objetivo consistía en construir una nueva forma política, cuya capital y símbolo sería  Toledo.

El primer obstáculo con que enfrento Leovigildo fue el reino suevo de Galicia. Poco sabemos sobre ellos, excepto su nueva conversión al catolicismo, en bloque como era tradicional, entre los años 560 563, bajo la corona de Teodomiro y por las predicaciones de san Martin Dumiense, un monje de origen húngaro que llegó a obispo de Braga (Portugal) y fundó el monasterio de Dumio. Por obra de ambos se habría reunido el I Concilio de Braga.

Los cántabros seguían encastillados en sus montañas; los satures no habían sido romanizados ni vencidos por los visigodos; los vascones y otros pueblos menos conocidos situados al norte del Duero y Ebro, hasta Zaragoza y Soria. La palabra “vascones”  en lengua visigoda significa al parecer “los montañeses”. Todos los pueblos seguían siendo paganos e independientes. A ellos hay que sumar los  casi desconocidos , pero salvajes pobladores de la sierra de La Sagra, Alcaraz y Cazorla, especie de “estado – almohadilla”  que separaba las estribaciones de la meseta , visigodas, y los valles de Murcia y Almería , así como la zona sur, en poder de los bizantinos.

La fusión étnica era imposible por motivos religiosos (la dualidad católico – arriana) y por la constitución de Valente que prohibía los matrimonios entre los “bárbaros y los ciudadanos romanos.

En el momento de su nombramiento como “asociado” al trono de su hermano, Leovigildo había de ser DUX de Toledo y estaba casado con una hispanorromana católica, a quien se supone hija de Severiano, en cuyo caso sería hermana de San Leandro y San Isidoro de Sevilla. Tenía de ella dos hijos , Hermenegildo y Recaredo.

Para empezar la unidad militar, hizo efectiva su autoridad dentro de las fronteras reconocidas, aplastó los brotes de insurrección de la nobleza visigoda y la sometió completamente, utilizando los crueles procedimientos tan corrientes entonces. Para demostrar  su autoridad, por primera vez en la historia del pueblo godo, se sentó en un trono e introdujo vestidos  de ceremonia.

 

 LEOVIGILDO Y EL APOGEO VISIGODO, II parte

 

Paso luego al ataque contra sus enemigos, El año 570 comenzó una serie de correrías devastadoras  contra las provincias  bizantinas , conquistando Córdoba y Medina Sidonia. A continuación asoció al trono a los hijos de su primer matrimonio ( se había casado en segundas nupcias con la viuda de su hermano, la arriana Godasvinda)  y ya asegurado su gobierno, atacó a los suevos.

Comenzó por delimitar las fronteras. El nuevo rey suevo, Mirón, había rebasado las fronteras y le volvió a ellas. A continuación invadió comarcas  recién ocupadas por los suevos y su poder no estaba consolidado aun, conquistando las tierras de los cántabros y satures. El año 576 se dirigió ya directamente contra Mirón, firmando una paz que no fue mas que una tregua bien aprovechada. El año 577 sofocó una sublevación de campesinos en la zona neutral de Albacete, tal vez alentados por los bizantinos; un año después sofocó otra rebelión en la costa Mediterránea, la mas culta y romanizada, y el año 581 derrotó a los vascones y fundó para vigilarlos la fortaleza de Victoriano (Vitoria).

Mas tarde  (584 – 585) dio el golpe de gracia al reino suevo. La excusa fue el destronamiento del rey Elborico (583) por su cuñado Andeca (584 – 585). Como Eborico había firmado una especie de sumisión a los visigodos, Leovigildo entro en el reino suevo en nombre de la legitimidad , arrestó a Adeca, lo hizo tonsurar, (sin cabello no se podía ser un guerrero y menos rey, de acuerdo con la tradición germánica) y lo encerró en un convento. Así la actual región de Galicia, al norte de Portugal y el oeste de España, paso a ser provincia visigoda. Donde tuvo menos éxito Leovigildo, fue en el intento de unificar religiosamente al país y en su vida familiar. El pueblo se negó a abrazar  otra religión y en ello no le obedecieron ni sus propios hijos y asociados al trono.

 

 REBELIÓN Y MUERTE DE HERMENEGILDO

 

El año 579, Hermenegildo casó con Ingunda, hija de Sigeberto de Austrasia y de la reina Brunequilda,  hija de Atanagildo. La recién casada de religión católica,  solo tenía trece años,  pero de carácter firme como su madre. Su abuela la arriana Godsvinda, segunda esposa de Leovigildo, intentó a la fuerza convertirla al arrianismo, sin conseguirlo. Poco después siendo Leovigildo gobernador de Sevilla, se convirtió al catolicismo siendo bautizado por San Leandro, obispo de la ciudad, que le impuso en la pila bautismal en nombre de Juan. Al enterarse Leovigildo, ordenó a su hijo que acudiese a Toledo, pero este le desobedeció y un asunto familiar o religioso alcanzó características políticas, llegando a declararse en rebeldía, con el apoyo unánime de la población de Andalucía y, mas tarde el de los bizantinos y del rey suevo Mirón.

Para evitar una guerra religiosa que podría hundir toda su obra, Leovigildo convocó en Toledo un concilio de obispos arrianos en el año 580 y les pidió una formula para no tener que obligar a un nuevo bautizo a los católicos que se convirtiesen. Los obispos decidieron que para el cambio de religión bastaría una imposición de manos y pronunciar la formula arriana “ Gloria Patri per Filium in Spiritu Sancto” , en lugar de la fórmula católica “Gloria Patri el Filio et Spiritu Sancto” No pronunciar “per” e “in” fue la causa de mucha sangre derramada.

San Leandro viajó a Bizancio durante tres años para lograr mas ayuda y coronar rey a Hermenegildo, pero solo consiguió promesas. Ante la rebelión del príncipe Hermenegildo, su padre se vio obligado a actuar por las armas.  Sobornó al prefecto bizantino, y a continuación entro en Mérida Cáceres y Sevilla.  Al verse perdido, Hermenegildo envió a Constantinopla a su esposa Ingunda, que murió en el viaje, y a su hijo Atanagildo.  Mas tarde se refugio en Córdoba, pero fue preso y llevado a Valencia , y murió en Tarragona por orden de un obispo arriano.

Su muerte hizo de el un mártir y la iglesia lo venera como san Hermenegildo, pero la Iglesia española nunca lo mencionó, hasta el extremo de que su hermano, Recaredo, y su propio catequista, San Leandro, no lo citaron nunca como santo, negándosele la inclusión en los calendarios españoles.

Con la excusa de vengar este martirio, dos reyes católicos atacaron el norte de España, Gontran, de los burgundios, y el franco Childaberto. Pero Recaredo enviado por su padre los expulsó inmediatamente de la Septimania, única provincia francesa del reino de los visigodos. Poco después moría Leovigildo, dejando un solo problema sin resolver en su reino, el de la unidad religiosa, pero el cual atacaría decididamente su hijo y sucesor en el trono.

 

 LA ESPAÑA VISIGODA SE HACE CATÓLICA

 

Cuando Recaredo (586 – 601) subió al trono, ya tení experiencia del mando militar y del gobierno civil.  A los diez meses de la muerte de su padre, Recaredo se convirtió al catolicismo, adoctrinado por San Leandro y tal vez por recomendación del mismo Leovigildo. A partir de ese momento, sin violencias, el clero arriano se fue convirtiendo.  Por fin en el año 589 se reunio el III Concilio de Toledo con asistencia de 62 obispos de España y de la Septimania, territorio del sur de Francia que seguía formando parte del territorio visigodo.

Recaredo leyó públicamente el mensaje real o “tomus”adhiriendo al credo del Concilio de Nicea firmando seguido de su esposa , la reina Bado, y de los magnates godos. El rey tomó bajo su proteccion a la Iglesia española y se envió al papa san Gregorio Magno , que tardó cuatro años en recibirlo. Sin embargo hubo descontentos y sublevaciones. Así fueron derrotados el duque Argimundo, Gontran, y los vasconesy se produjeron algunos ataques de los bizantinos, pero España había alcanzado la paz.

A la muerte de Recaredo le sucedió su hijo natural Liuva II. Viterico (603) destronó a Liuva, le cortó la mano derecha y lo asesinó intentando restaurar el arrianismo, pero durante un banquete también fue asesinado.  Le sucedió Gundemaro (610 – 612)  que acabó de borrar los últimos residuos del arrianismo y lucho contra bizantinos y vascones.

El siguien rey fue Sisebuto (612 – 621) el mas culto de todos los reyes godos. Durante su reinado brillo con luz propia el mayor sabio de la época, san Isidoro de Sevilla, hermano de san Leandro. El nuevo rey hablaba y escribía latín corrientemente, y aun redactó una Vida de san Desiderio,  Bajo su reinado aparte de una floración literaria que estudiaremos mas adelante, se construyó una flota del estado que permitió cortar los suministros y vencer a los bizantinos. En la guerra contra los bizantinos destacó el general Suintila y el conflicto terminó con un acuerdo con el emperador Heraclio.

Solo un episodio oscureció este brillante reinado. De acuerdo con el III Concilio de Toledo , se desencadenó una pequeña persecución contra los judíos toledanos.

Después del brevísimo reinado de Recaredo II , hijo de Sisebuto, accedio al trono el general Suintila  (621 – 631)  que fue el primer monarca que señoreo sobre la península.  Sometió a los vascones obligándoles además a aportar hombres para la construcción de la fortaleza de Olite. Fue el primer rey de los visigodos que recibió el mando “por la gracia de Dios”, como dice san Isidoro.  Y como remate terminó totalmente la expulsión de los bizantinos. Hubiese sido un gran rey si envalentonado con las victorias, no hubiese incurrido en abusos  de poder. San Isidoro había recordado las palabras de Horacio, “Rex eris si reete  facias; si non facias, no eris”, es decir, que quiere decir, “serás rey si actúas rectamente. Si no actúas así, no lo seras”  Y cuando Suintila estaba preparando con la flota la invasión de la provincia de África del norte  (Tingitania) fue depuesto. A la cabeza de los magnates visigodos estaba Sisenando, el gobernador de la Septimania, que contaba con la ayuda militar de Neustria, Dagoberto. El año 631 el noble Sisenando fue proclamado rey en Zaragoza, y Suintila se vio obligado a buscar la salvación el la fuga.

 

 DE  SISENANDO  A  RECESSVINTO

 

Sisenando  (631 – 636) convocó el IV Concilio de Toledo, y se postró ante los obispos pidiéndoles su bendición. La Iglesia afirmó su soberanía y en el canon 75 del concilio declaró reos de anatema a los reyes que abusasen de su poder. Por otro lado en juramento de obediencia al monarca se  reforzó, y todo el no lo cumpliera sería objeto de anatema. Así, la Iglesia pretendía garantizar, por un lado,  el recto proceder del rey, y por otro, la lealtad de sus súbditos. Por primera vez en el mundo, se consideró al nuevo rey ungido por el aceite ceremonial de la consagración como monarca, como un “cristo”  (ungido), una nueva persona , y se le declaró sagrado.

El siguiente rey, Chintila (636 – 639), convocó los V y VI Concilios de Toledo, donde se desarrolló esta doctrina, hasta condenar a los que accediesen al trono sin ser de linaje godo, o a los de origen servil, o de malas costumbres, o que hubiesen tomado hábitos o  padecido pena de decalvación, es decir, que hubiesen sido  rapados.

Los reinados de Chintila y de su hijo Tulga (639 – 642) no tuvieron gran actividad militar, pero la reorganización eclesiástica operada desde los concilios fue muy importante. Tulga hombre débil y enfermizo, fue depuesto y tonsurado, siendo recuído en un convento, como era costumbre en la época,

El nuevo rey, Chindasvinto (642 – 649) , era un enérgico octogenario que quiso asegurar la corona sobre sus sienes y las de su hijo Recesvinto, al que asoció cuatro años antes de su muerte con una serie de medidas que complementaban las normas de los Concilios de Toledo. Así, Hizo matar a 500 nobles y 200 hombres libres y el IIV Concilio de Toledo le concedió el privilegio de confiscación de los bienes de todos los rebeldes, lo que explicaría el elevado número de ajusticiados. Tuvo que reprimir la sublevación de Froya, ayudado por los vascones, atacó Zaragoza, pero fue derrotado y muerto.

Recesvinto (649 – 672) fue un hombre pacífico, culto y tolerante que prefirió imponer la paz y el buen gobierno a fuerza de leyes justas.  Desgraciadamente el pueblo que había sido acostumbrado a la violencia, entendió mal el nuevo lenguaje y lo interpretó como debilidad. Sus máximas obras fueron el VIII Concilio de Toledo y el código unificador que lleva su nombre.

En el mensaje real o “tomus” al Concilio Recesvinto les pidió que solucionaran el conflicto por contradicción entre la misericordia y el cumplimiento de las normas de su padre en cuanto a castigo de los rebeldes. El concilio consideró superior el valor de la clemencia y consideró que el rey podía perdonar penas de muerte y mutilación, aunque debía ser implacable para defender la unidad y la paz. A este Concilio asistieron 74 obispos y 15 seglares, y funcionó como unas autenticas cortes. Algunos autores interpretan este Concilio como una renuncia del monarca al poder real y su traspaso a estas cortes – concilio, donde había buen número de seglares (según antigua tradición española) , pero en número muy inferior al de clérigos y obispos.

El “Código de Recesvinto”, promulgado el año 654, obligó a todos los jueces a destruir todos los códigos anteriores, que solo podían ser objeto de estudio, nunca aplicados. En sus 500 leyes , distribuidas en 12 libros, (como el código de Justiniano) se consumó la unión (al menos teórica) de los dos pueblos a los que ya solo se les podía aplicar mas que una única ley.  Y para ampliar y completar este cuerpo legal convocó otros dos concilios, los IX y X de Toledo.

Entre los decretos de estos concilios, además de las medidas contra los judíos y la supervisión de la moralidad del clero, que se confiaba a los obispos, se llegó a un importante acuerdo: la elección del nuevo rey debía de hacerse en el mismo lugar de la muerte del rey anterio.

 

 DECADENCIA DEL REINO VISIGODO

 

A la muerte de Recesvinto se reunió  la  Asamblea de electores en el lugar del fallecimiento, en Géricos (Salamanca) y, aunque había hijos legítimos del difunto, los concurrentes se fijaron en  uno de los nobles presentes, Wamba, , hombre de reconocido prestigio y ya entrado en años, que en realidad no deseaba la corona, pero el 20 de octubre de 672 fue ungido en la iglesia de Santa María de Toledo.

Wamba /672 – 680) tuvo que comenzar su reinado reprimiendo una sublevación de los vascones y enviando una expedición a Septimania para sofocar la rebelión de Hilderico. Este ejercito estaba mandado por el conde Paulo, que era griego como el padre  de Ervigio y representaba a la familia de Chindasvinto. Al llegar Paulo a Narbona, después de asegurarse la colaboración de los francos, fue nombrado rey por sus partidarios. Coincidió esta rebelión con la de los vascones.

Wamba , al ver el peligro, convocó el “Aula Regia”, pidiendo acción inmediata. Efectivamente en siete días se sometieron los vascones, y en un avance incontenible tomó Barcelona, Gerona y Narbona, y se situó ante Nimes, que asaltó. Paulo, de acuerdo con las leyes fue, juzgado y condenado a muerte y confiscación de sus bienes. Wamba, conmutó la pena por la de cadena perpetua y rasurado de la cabeza. Cuando llegó el ejército franco, todo se había consumado y se retiró sin presentar batalla.

Para evitar nuevas amenazas, Wamba publicó una ley obligando a acudir a las armas a todos los duques, condes, vicarios, tiufados y gardingos  (luego veremos quienes eran estos)  a la llamada del rey, tanto seglares como religiosos, castigando con penas durísimas el incumplimiento.

La flota visigoda que volvía de la represión contra Paulo, se encontró por sorpresa con un enemigo completamente  nuevo: una flota árabe se disponía a la invasión de la península. Todo el antiguo norte de África, bizantino, habían caído en poder de los musulmanes, y estos intentaban poner el pie en la península. Pero la flota visigoda los aniquiló y de paso conquistó Ceuta en el año 675, quemando las naves enemigas.

En el año 680, Ervigio sucedió a Wamba.. Alrededor de este rey se ha creado una verdadera leyenda. Se ha dicho que a punta de espada se le obligó a aceptar el trono y que había sido narcotizado o envenenado, en cuyo estado se le tonsuró.  Es sabido que el rey debía tener largos cabellos y luenga barba, por lo cual Wamba al verse en ese estado, se habría retirado a un convento, pasando el trono a Ervigio.  En realidad, parece ser que Wamba era un hombre rico, pero no un noble guerrero, que aceptó la corona a condición de tener las manos libres para gobernar. Es posible que como acto de penitencia, se hiciera tonsurar y voluntariamente se retirara a un convento.

Ervigio (680 - 687) que era hijo del griego Ardabasto y de una prima de Chindasvinto, se dedicó a deshacer la obra de Wamba, perdonando a sus enemigos, entre ellos a Paulo, y toda su política fue orientada a hacer olvidar su extraño nombramiento. El XII Concilio de Toledo aceptó sus explicaciones (la Iglesia de Toledo estaba contra Wamba por haberla incluido en las obligaciones militares) y obligó a todos los judíos a bautizarse en el plazo de un año. A partir de este Concilio el Primado de Toledo podía nombrar a los obispos de toda España, de acuerdo con el rey, con lo que tuvo una primacía total. Para contentar a la nobleza, admitió que solo podrían ser juzgados por un tribunal de nobles, limitando así de forma suicida el poder real.  En realidad, toda la unidad del estado había sido rota.

El nuevo rey Ëgica (687.- 702), era primo de Wamba y estaba casado con Comilona, hija de Ervigio. Desde el primer momento, Wamba, que aun vivía recluido en el monasterio de Pampliega, ordenó a Ëgica que se separase de su esposa. Ëgica  pidió al XV Concilio de Toledo que le liberase de los juramentos hechos a su suegro, lo que le fue concedido, quedando en la oposición de nuevo toda la familia de Chindasvinto. Las rencillas familiares serían la causa del fin de reino de los visigodos.

El año 694, Égica denunció XVII Concilio de Toledo que los judíos estaban conspirando con los de Mauritania para destronarlo, cosa que probablemente era cierta, y por este motivo se desencadenó una nueva persecución contra ellos. 

 

 VITIZA Y RODRIGO

 

Para asegurar la sucesión, Egica asoció al trono a su hijo Vitiza, al mismo tiempo que mandaba sacar los ojos  a Teodofredo, hijo de Chindasvinto, para evitar el peligro de mas conspiraciones. El desgraciado principe se retiró a la ciudad de Cordoba  con su hijo Rodrigo, que llegaría a ser el último rey de la Iberia visigoda.

Por otro lado su hijo Vitiza, que había fijado su residencia en Tuy (Pontevedra) como gobernador de Galicia, asesinó al duque Fafila de un bastonazo para seducir a su esposa, de quien estaba enamorado, dejando un hijo de pocos años, Pelayo o Pelagio, que andando el tiempo sería el primero en intentar la reconquista de la peninsula después de la inminente invasión musulmana, desde las legendarias peñas de Covadonga.

Al comienzo de su reinado, Vitiza (702 – 710) procuró atraerse a todos los posibles enemigos, nombrando a Rodrigo duque de la Bética (Andalucía). Pero en el norte de Africa los acontecimientos se estaban precipitando. Ya en el año 682, Uqba, que acababa de ocupar todo el norte de Africa, se vio detenido a las puertas de Tangerpor un personaje legendario que recibe distintos nombres: Olban, Olian, Ulyan, según los árabes, Don Julián según los cantares de gesta españoles, era un hombre católico, vasallo de los reyes godos. Según otras teorías era un exarca dependiente de Bizancio o un gobernador de la ciudad visigoda de Ceuta. El valí musulmán Musa ibn Nusayr  tomó Tánger el 708 y puso sitio a Ceuta que resistió bien defendida por Julián.  En aquellos días moría Vitiza, mientras el conde Don Julián llevaba a cabo sus primeros tratos con los musulmanes y le invitaban a realizar finalmente la ya preparada invasión de la península.

En la guerra civil subsiguiente, Rodrigo fue nombrado rey, apoyado por la familia de Chindasvinto.  Aquilas también fue nombrado rey con el apoyo de de su tío Opas, hermano de Vitiza, Arzobispo de Sevilla. Y estalló la guerra. Falto de apoyos, Julian capituló y el año 710, mientras los visigodos guerreaban entre si, el jefe Tarik ibn Malluk desembarcó en la punta de Tarifa (que lleva su nombre), atacó Algeciras , reconoció el terreno y volvió a Ceuta.

El mismo año 710 era ungido el rey Rodrigo, y según parece, los partidiarios de los hijos de Vitiza pidieron oficialmente ayuda a los árabes. Estos estaban ya preparados y enviaron una pequeña expedición, esta vez al mando de Tariq, con unos pocos árabes y algunos bereberes y se fortificaron en la roca de Gibraltar que lleva su nombre (Yébel Tariq, es decir monte de Tariq, en árabe).  Muza envió refuerzos entre ellos el propio Don Julián, mientras Rodrigo, que estaba sitiando Pamplona, sublevada una vez mas, se ponía rápidamente en movimiento, tratando de reunir fuerzas con que poder enfrentarse a los invasores.

Quiere la leyenda, formada posteriormente, que la causa de la defeccion de Julian, fuese que Rodrigo había violado a su hija, Florinda, en las cortes de Toledo. Las causa de la defección debieron ser otras, el ser viticiano, el ser judío, el haber sido sobornado por judíos o musulmanes, el verse perdido y querer ser bien visto por sus nuevos e inevitables señores, quizas el ser el mismo bereber? En fin, otras muchas razones que ni la historia ni la leyenda aclaran, pero que han tejido en torno a su figura un siniestro velo de traición.

Rodrigo llamó a todo su ejercito y entre los que se presentaron, figuraban sus enemigos: los hermanos de Vitiza, Oppas y Sisberto, que llevaban intención de traicionarlo, y Rodrigo cometió la imprudencia de confiarles las alas del ejercito.  Y el 19 de julio de 711 se trabó la batalla final. Este combate recibe tradicionalmente el nombre de Guadalete, aunque otros autores la sitúan en la laguna de la Janda o junto al río Barbate. Los historiadores árabes la llaman “batalla del lago”, lo que la situaría junto a Jerez, (“xeric”, en árabe lago). La batalla terminó con la victoria total de los árabes y significó el trágico y rápido final del reino visigodo ibérico.

 

 LA CIVILIZACIÓN DEL REINO VISIGODO

 

El factor demográfico,: progresiva aglutinación de la población española

 

España nos da la pauta dad sobre lo que iba a ocurrir en el resto de Europa, por estar adelantada culturalmente casi en dos siglos con respecto a otras zonas de Occidente. El motivo era la fuerte romanización de la población campesina, solo comparable a la de Italia, y la muy superior civilización sobre los demás germanos, debido a la anterioridad con que penetraron en el área cultural del Imperio. La existencia de de reducidos, pero indomables, núcleos hostiles en el norte cántabros, satures, vascones) aun paganos preludió lo que siglos mas tarde iba a ocurrir en Europa: una reacción del norte montaraz frente a un sur mas culto y en consecuencia, mas débil militarmente.

Puente entre dos continentes, extremo del Mediterráneo y fin de las tierras de Europa, España estaba habitada por una gran mescolanza de pueblos. Ya desde el primer momento de las invasiones, a comienzos, a comienzos del siglo V, se distingue en todos los testimonios de la época la diferencia entre “población goda” o gothi y la” población hispanorromana” o  romani.  Ya se ha dicho con anterioridad que la primera no estaba constituida por mas de un 3 al 10 con respecto a la segunda.  Con el tiempo, esta distinción fue desapareciendo progresivamente, en especial por la modificación de la legislación y la implantación del catolicismo como religión oficial y aparece una nueva designación: hispani o españoles. La minoría dirigente goda y arriana acabaría asimilada por la masa hispanorromana, mas culta y civilizada en sus altos niveles.

El número de judíos era muy notable, y aunque en un principio fueron muy bien considerados por su cultura y espíritu comercial, a partir de la adopción del catolicismo por el estado comenzaron a sufrir persecuciones.  El III Concilio de Toledo hace obligatorio el bautismo de los hijos de matrimonios mixtos.  Sisebuto les manda bautizarse o emigrar, mas la orden quedó incumplida, y Egica los declaró esclavos.

En las zonas de la costa Mediterránea existía una numerosa población oriental dedicada preferente al comercio griegos, sirios y católicos del norte de África, que dependía políticamente de España. A todos ellos se unían una serie de tribus poco conocidas, situadas al norte o en la sierra de Cazorla, pero todos estos grupos étnicos tenían una marcada tendencia a la unificación, pero con dos excepciones de orden religioso, los judíos y los visigodos, que vivían aparte.

Al superponerse las estructuras de dos sociedades, godos y romanos, hubo una evolución hacia el acercamiento,  aunque al principio estuviesen claramente diferenciadas. Juan de Bíclaro, obispo de Gerona, se enorgullecía de las victorias de los godos sobre los bizantinos, a pesar de ser el católico como estos últimos.

Hasta el año 456 no fue importante la población visigoda en España (en ese año entraron unos 200.000) frente a una población de unos 8.000.000 de hispanorromanos. De acuerdo con el “foedus” no eran invasores, sino una casta militar hereditaria, con derecho a un tercio ( que se convirtió en dos tercios) de tierras y ganados. La  mezcla entre las dos razas estaba prohibida tanto por las leyes como por la diferente religión, pero siempre las hubo. Un caso típico fue la boda de Ataulfo con Gala Placidia.

 

 LA CIVILIZACIÓN DEL REINO VISIGODO

 

Estratificación social

 

La población visigoda se estableció principalmente en la zona de los cursos altos de los ríos Ebro, Duero, y Tajo, entre Vitoria al norte y Toledo al sur comprendiendo entre Palencia y Salamanca al oeste y Recópolis al este. Dentro de esta zona se hallaban incluidos los “campos de los godos”, que daría lugar a la denominada Tierra de Campos.

Las clases sociales existían también entre las dos poblaciones  ambas podía distinguirse entre libres y siervos. Entre los visigodos habían un grupo social superior, entre los que se integraban los “seniores”, “nobiles” “potentes” etc., cuya diferenciación no esta todavía clara. Los hombres libres de menor fortuna podían constituir la guardia personal del jefe y entonces recibían el nombre de “gardingos”, o el séquito militar e un señor, en cuyo caso merecían el nombre de saiones o, con mayor frecuencia el de budellarii o bucelarios.

La antigua aristocracia hispano romana formó la clase de los senatores, que tenían grandes posesiones y a la que debió recurrir el estado visigodo para cubrir cargos civiles que requerían cierto nivel cultural: gobernadores, jueces, etc, fundiéndose pronto con los seniores.

Los hombres libres sin privilegios, formaban la clase de los “ingenui” o “minores”, que eran la mayoría aunque su condición económica podía variar. Los libertos, es decir, los que habían pasado de la condición de siervos a la de hombres libres, no lo eran plenamente, a quien no podían abandonar ni tampoco dejar las tierras en las que Vivian. En estas circunstancias, no se les permitía contraer matrimonio con su patrona, ni ser testigos contra un libre, y en caso de delito el castigo era mucho mas duro, y la indemnización o compensación pecuniaria por muerte violenta de un familiar era menor.

Los siervos jurídicamente eran cosas. Estaban dedicados al cultivo o a las labores domésticas y solo se les permitía poseer cierto pecunio  con el que pagar algún día su remisión

 

 ECONOMÍA Y COSTUMBRES

 

La economía de esta época fue especialmente agrícola y ganadera siguiendo las directrices y técnicas de la época   romana, aunque parece que los visigodos introdujeron el cultivo de las espinacas y las alcachofas, no obstante ser conocido en la actualidad este ultimo vegetal por su  denominación  árabe. La gran propiedad rural seguía siendo la “villa” que seguía siendo la unidad agraria de explotación, dirigida por el intendente o “villici” del señor; pero ya en época de los visigodos, una parte de esta quedó parcelada en unidades familiares  menores o “mansis” y fue cedida a hombres libres o siervos para su cultivo mediante ciertas prestaciones, servicios y censos. En la parte indivisa se encontraban el bosque, los prados y los pastos, de aprovechamiento conjunto.

El comercio del área del Mediterráneo , aunque esta economía agraria tendiese as ser autosuficiente y de mera subsistencia, continuó en estos siglos.  De oriente llegaban los artículos de lujo, incluso los celebres camellos en que Wamba trajo preso a Paulo. La industria estaba limitada a metalurgia (armas hebillas etc) y la textil. Los libres sin taller propio trabajaban a cambio de un sueldo. La ganadería seguía teniendo gran importancia, criándose preferentemente cabras, ovejas, caballos, cerdos y bóvidos.

La vida en las ciudades como en el campo se iniciaba al amanecer y finalizaba con la puesta del sol.  Se comía al medio día y se cenaba al anochecer. Eran manjares apreciados la carne, la caza y la miel; se bebía vino, sidra y cerveza.

La vivienda rural era de dos tipos, la villa señorial o “curtis” del dueño o de su administrador, y la casa o choza de la familia campesina. La villa seguía el molde romano, añadiendo una capilla, evolución del penates y lares de los romanos, y una torre para vigía especialmente. De este modelo ha surgido el cortijo andaluz y la estancia suramericana

La palabra latina “curtis” es, a veces sinónima de villa y puede designar al conjunto del gran latifundio o dominio rural, pero con preferencia se da tal nombre a la parte en que vivía el señor o su administrado y el lugar donde se depositaban las cosechas. En cambio, la casa era rural y de una o varias piezas, donde convivían familias, es decir los colonos y siervos. Podían estar agrupadas en “vicos” o pueblos, pero también podían estar aisladas.

Los romanos adoptaron la cabellera larga visigoda prohibiéndose en el Concilio de Barcelona del año 540 que los religiosos se afeitasen. Los ocupantes fueron adoptando la túnica romana, aunque acortándola, y el manto o toga, de donde procede la capa  y el mantón, tan típicamente españoles.  Los adornos principales fueron las fíbulas, las hebillas y los broches, utilizados para sujetar el vestido, el cinturón y la capa o mantón.

En las bodas participaba toda la familia, núcleo básico de la estructura social, el novio debía pagar la dote a los padres de la novia.

La vida en las ciudades había decaído mucho y se daba mayor importancia a la vida en el campo, mucho mas segura, en especial desde que en el siglo IV las villas se habían fortificado. De todas formas las ciudades que continuaban siendo habitables por motivos sanitarios, es decir que sus servicios de agua, y demás, aun funcionabas, arrastraban una existencia lánguida y que se centraba  en el comercio y la artesanía.

Las ciudades seguían siendo, además, los centros administrativos de la vida civil y eclesiástica, habiendo adquirido gran relieve la figura del obispo o la de varios obispos, cuando en ella coexistían las comunidades católica y arriana

 

 LA MONARQUIA Y EL ESTADO VISIGODO

 

La monarquía visigoda, a diferencia de la que luego se impuso en Europa, no era patrimonial ni absoluta. Ningún rey intentó dividir el reino entre sus hijos; ningún súbdito estaba inerme ante el poder real, porque los concilios hacían jurar al rey una autentica Constitución; ningún soberano consiguió (aunque se intentó a través de “la asociación al trono”) que la corona fuese hereditaria. Y como hemos visto, se hacía clara diferenciación entre los bienes de la corona y los privados de la persona que desempeñaba la máxima jerarquía.

En teoría el rey ejercía todos los poderes: legislativo, judicial, administrativo y militar. De la personalidad de cada soberano ( y del consentimiento del concilio) dependían las autenticas atribuciones de su mando. Le ayudaban en el gobierno además de los concilios , durante la etapa católica, el Aula Regia, formada por nobles y obispos, que tenían funciones judiciales y de  Oficio Palatino, formado por nobles con cargos junto al rey, su guardia y sus consejeros, cuyas funciones variaron según el tiempo y el monarca que correspondió en cada momento.

El país estaba dividido en las provincias romanas: Septimania (sur de Francia), Bética (Andalucía del Guadalquivir) , Tarraconense ( Valle del Ebro, Cataluña y Valencia) Lusitania (Portugal y parte de la meseta), Cartaginense ( (Murcia y parte de la meseta sur) y  Galecia (Galicia, el viejo reino suevo). San Isidoro siguiendo la tradición romana añadió la Muritania Tingitana (norte de África y además las Baleares.

Cada provincia estaba regida por un dux, o duque, y dividida en distritos gobernados por comites, condes. El duque tenía jurisdicción militar y civil. La justicia era administrada por tiufados en los tribunales godos, y por iudices en los romanos. Pero cuando la unión jurídica de Recesvinto, los tiufados pasaron a desempeñar solo funciones militares.

 

 LENGUA Y LITERATURA EN  LA ESPAÑA VISIGODA

 

Al llegar a España, los visigodos ya eran los mas cultos de los pueblos germánicos, pero tanto la lengua hablada como la escrita de estos invasores fue desplazada por la hispanorromana. Ufilas había traducido la Biblia a su idioma, pero nada se conserva, ya que Recaredo mandó quemar todos los libros arrianos y el ejemplar mas antiguo de esta Biblia es el Codex Argenteus, escrito alrededor del año 500 con tintas de plata y oro sobre pergaminos purpúreos y se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Upsala.

Muchas palabras germánicas han pasado a formar parte de de la lengua española, y casi siempre están relacionadas con la guerra como. Así en términos de derecho: feudo, relengo; en términos miliares: guerra, esgrimir, tregua, heraldo, ganas, botín, tropa, guiar, estribo, espuela estribo, brida, yelmo, guante, dardo, estoque, espía; de la vida de la época: rico, galardón, arpa, brasa, guisar, escanciar, frasco.

Después de Paulo Osorio (390 – 435), que escribió en Hipona, junto a san Agustin (417 – 418), sus Historiarum adversus paganos lebri VII (Siete libros de historia contra los paganos), fue muy importante Idacio de Limia (390 – 470) que dice haber conocido también a san Jerónimo. Su Chrnicon, basado sobre el Imperio, al que sigue mentalmente fiel (fue a pedir ayuda a Aecio contra los suevos, sin éxito), es una buena historia desde 378 hasta 469, y sigue la cronología de san Jerónimo que recibe el nombre de Era de las Olimpiadas, y para las fechas españolas parte del año 38 a. de J.C., año del tributo de Augusto. Esta cronología recibe el nombre de “Era hispánica” y se usó durante siglos, ya en la era de Jesucristo, que empezó a utilizar en el siglo VI  Dionisio el Exiguo en Roma y que no se extendió a los demás países hasta el siglo IX , fue totalmente desconocida en España y no se empezó a usar hasta bastante después.

Juan de Bícaro (540 – 621), obispo de Gerona, estudio en Constantinopla y escribió una continuación de la Crónica universal de san Jerónimo.

San Martin Duniense hizo traducir los clásicos griegos y latinos en el monasterio por el fundado y escribió dos libros: De correctione rusticorum (sobre la corrección de los campesinos) , donde se narran las supersticiones  (algunas aun vigentes) de Galicia, y su Formula vital honestae, tratado de moral inspirado principalmente  en Séneca, para edificar al rey Mirón, recién convertido.

De esta época y siempre en lengua latina, son: el Commonitorium, pema en disticos de Orecio; el comentario del Cantar de los Cantares, de Justo de Urgél; un comentario del Apocalipsis, de Aprigio de Bejar  y otras muchas obras de gran profundidad.

Pero los dos máximos escritores de esta época fueron san Isidoro de Sevilla y su hermano san Leandro, que formaron escuela. San Leandro nació en Cartagena, hijo de padre hispanorromano y madre visigoda. De aquella excepcional familia nacieron además: Fulgencio, Obispo de Écija; la monja Florentina, exquisita poetisa, y san Isidoro. El año 578, san Leandro que era el mayor, y había sido nombrado obispo de Sevilla, se encargó de la educación de sus hermanos. Las obras de san Leandro se han perdido; solo queda un libro dedicado a su hermana monja, Florentina, y titulado Del desprecio del mundo y de las instituciones de las vírgenes. Murió en 599.

San Isidoro, nació en 570 y el conjunto de sus escritos es una recopilación formidable de toda la sabiduría de su época. Se le deben obras gramaticales (entre ellas una sobre verbos y otra sobre sinónimos); filosóficas ( en ellas habla de la Trinidad, del pecado, del fuego del purgatorio, del diablo etc ) .

Su obra mas importante es Orígenes o Etimologías, escrita a instancias de san Braulio, obispo de Zaragoza.  Es una verdadera enciclopedia de todo el saber antiguo , de cuyo contenido dice Menendez  Pidal : “ El inmenso conjunto de la vida humana que tuvo expresión en las tres lenguas santas: hebreo, griego y latín; artes liberales, historia, legislación, historia natural, libros y bibliotecas, escuelas filosóficas, poetas, cosmografía, agricultura, milicia, trajes, comida juegos…. El caos hecho en el cosmos.

Al lado de las citas de san Agustín . las de san Leandro o san Ambrosio ocupan cuarenta veces mas espacio las de Virgilio, Cicerón, Horacio, Ovidio, Marcial, Lucano y otros clásicos latinos.  En esta obra colosal aparece ya lo que durante los siglos siguientes iba a ser el plan de estudios de todas las escuelas catedralicias y monásticas europeas: el trivium (Gramática, Retórica, y Dialéctica) y el cuadrivirium (Aritmética, Geometría, Astronomía y Música) .- Desde anatomía hasta arquitectura, todo encuentra cabida en este monumento literario, que sería muy utilizado por los estudiosos del occidente europeo hasta el siglo XIII.

 

 LAS ARTES EN LA ESPAÑA VISIGODA

 

El arte español tenía dos elementos que iban a penetrar profundamente en el mundo y constituirían dos importantes aportaciones a la Historia del Arte Universal : la orfebrería y el invento del arco de herradura, que luego asimilaría el arte árabe.

El tesoro real visigodo era el mas famoso de su época, y se conservan admirables descripciones que hicieron los historiadores árabes de sus piezas mas célebres, al conquistarlo. Los  dos tesoros encontrados actualmente, y que nos dan mejor idea de este arte original, son los de Guarrazar y Torredonjimeno.  Su característica mas acusada, y que lo distingue del arte hispanorromano, es la afición a incrustar grandes gemas, generalmente sin tallar o mal talladas, incluyendo perlas, vidrios e incluso antiguos camafeos, montados en oro.

Los metales preciosos se trabajan a martillo y a tórculo, y se conocía en algunos casos el esmalte llamado cloisonné. Todas estas técnicas están reflejadas en una pieza excepcional: la tapa de la arqueta llamada “de las ágatas” de la catedral de Oviedo.

Pero el objeto mas típico son las “coronas votivas” que los reyes ofrecían a Dios como  entrega simbólica de su poder, y que se colgaban en las iglesias. Esta era una antigua  tradición oriental . El primer rey en hacer la ofrenda, como es lógico fue Recaredo, cuya corona fue robada por Paulo para hacerse coronar en Narbona. Algunas de estas coronas votivas se guardan en el Museo Arqueológico de Madrid, procedentes de ambos tesoros, pero la mas importante, que era la de Recesvinto, fue depositada en Francia en el museo Cluny (Paris), aunque se recuperó también para el Museo Arqueológico Nacional.

La arquitectura visigoda fue utilizada parcialmente por árabes o cristianos del norte y ello la ha desvirtuado en gran parte. Pero algunas de sus mas monumentales obras se han perdido para siempre. Es lógico suponer que las mejores iglesias y palacios estarían en las grandes ciudades y allí fueron destruidas para ampliaciones y restauraciones, por motivos políticos y militares etc. De todas formas, al conservar algunas de las pequeñas, estas se han mantenido en su pureza primitiva y permiten formarse mejor idea que otras mayores, que no hubieses escapado de adiciones.

La arquitectura visigoda se divide en dos épocas: la primera, antes del año 587 (fecha de la conversión de Recaredo al catolicismo) y una segunda época que abarca hasta la entrada de los musulmanes.

Lo poco que de la primera época ha quedado, está en la zona sur, la mas civilizada, pero también la de mayor influencia bizantina. Destaca la iglesia de “Cabeza del Griego” (reveladora hasta en su nombre) y las ruinas excavadas de Vega del Mar, en San Pedro Alcántara (Málaga) con su baptisterio de inmersión contiguo. De la segunda época, las iglesias mas importantes son las de San Juan de Baños (Palencia), Santa comba de Bande  (Orense), San Pedro de la Nave (Zamora) y la Bizantina de San Fructuoso de Montelios (Braga) .  Se citan como visigodos en Cataluña algunos elementos del grupo de iglesias románicas de Tarrasa.