El concepto de Calcolítico - Eneolítico

Sin respuestas
eljoines
Imagen de eljoines
Desconectado
Dictator-Administrador
Admin ForoModerador
Desde: 25 Ene 2015

Las denominaciones de Calcolítico y Eneolítico proceden de los términos griegos Khalkos y Aenus (“cobre”) y Lithos (“piedra”) y hacen referencia, precisamente, a la doble vertiente de este período: el novedoso trabajo del cobre y la continuación del trabajo de la piedra (FULLOLA y NADAL, 2006: 174 – 175).

Sin embargo, no hay unanimidad en la utilización e importancia de estos conceptos existiendo así un debate en la historiografía. Así, por un lado, algunos autores niegan la originalidad de la etapa pues consideran que se trata de un neolítico final mientras que otros autores como J. Déchelette la relacionan con la Edad del Bronce; y, por otro lado,  muchos autores reconocen la identidad propia de este período y le otorgan la denominación de Calcolítico o Eneolítico.             

Para J. Guileaine este debate tiene tres causas principales: el papel de la metalurgia en la definición del concepto, la diversidad de la práctica metalúrgica tanto en el espacio como en el tiempo y la posible implicación de la metalurgia en la economía y la sociedad.

Tradicionalmente se entendía la metalurgia como el motor de las transformaciones culturales ocurridas en el Calcolítico (RODRÍGUEZ, 2005: 16) y por ello, ya desde las primeras clasificaciones del sistema de las Tres Edades de Thomsen, ha sido considerada uno de los hitos fundamentales para constatar el progreso de la humanidad basado en el desarrollo de la tecnología. (BARANDARIÁN, 2006: 243). Desde una posición evolutiva unilineal en la que se asocia evolución biológica a evolución cultural (tecnológica), la aparición de la metalurgia era el episodio que marcaba el comienzo del estadio superior de la cultura prehistórica, por lo que hacía falta relacionar los sucesos tecnológicos con etapas concretas del desarrollo cultural (DELIBES, 1993: 7).

C. J. Thomsen. 

A la izquierda, C. J. Thomsen. A la derecha, V. Gordon Childe

Así es como siempre se ha identificado la metalurgia dividida en períodos con etapas cronológicas que marcaban una ineludible evolución (de la Edad de Piedra a la Edad de los Metales). Influido por estas ideas, V. Gordon Childe defendió el valor del metal como motor de la revolución instrumental e introdujo el concepto de las culturas arqueológicas basadas en un fósil-guía que en este caso sería el cobre por lo que se sustituyeron las antiguas propuestas para la Europa nórdica (MONTELIUS), central (REINECKE) y Francia (DÉCHELETTE) que dividían la Edad del Bronce en una serie de fases identificadas por números o letras creadas mediante el estudio tipológico y ordenación cronológica de los ajuares funerarios (BARANDIARÁN, 2006: 243).

Actualmente, el valor de la metalurgia en la definición del período ha perdido protagonismo ya que, por ejemplo, fundir metales de cobre en realidad es una tarea relativamente sencilla ya que no requiere de conocimientos técnicos muy distintos a los empleados en la producción de cerámica (DELIBES 1993: 10). Por ello, la metalurgia se acepta como un factor importante pero no necesariamente el desencadenante de los cambios culturales (BARANDIARÁN, 2006: 243) sino en parte la consecuencia de nuevas situaciones socioeconómicas. En consecuencia, la metalurgia no ha de ser el rasgo definidor del período (DELIBES 1993: 8) y, por ello,  la necesidad de mantener el paradigma creado por la presencia de esta novedad tecnológica ha forzado a buscar algunos cambios respecto la etapa anterior (FULLOLA y NADAL, 2006: 174).

Por otra parte, la minería, la metalurgia y el uso de objetos metálicos no es homogénea ni temporalmente ni geográficamente y, además, cuando se documentan, no parecen tener las mismas implicaciones funcionales y sociales (BARANDIARÁN, 2006: 244) por lo que el referente cronológico deja de ser práctico. 

Finalmente, se ha observado que las primeras herramientas de cobre puro eran más blandas respecto las herramientas líticas, por lo que el significado era más social que utilitario. Por lo tanto, la implicación que tienen en la sociedad en este período no es tan relevante como lo será más tarde (DELIBES 1993: 8)

En conclusión, el concepto de Calcolítico surgió en un momento determinado en el que se daba una especial importancia a la evolución tecnológica sin tener en cuenta el contexto geográfico y temporal, por lo que actualmente el concepto se sigue utilizando pero de manera diferente ya que no hace referencia a la metalurgia como el desencadenante de los cambios surgidos en un momento determinado (ya que incluso algunos de estos cambios son anteriores a la aparición de la metalurgia) sino que la metalurgia es valorada como una novedad más que se ha de entender dentro del contexto de dichos cambios por lo que finalmente la metalurgia acaba siendo una consecuencia y no la causa.

 

Bibliografía

-BARANDARIÁN, I. et alt. (2006): Prehistoria de la Península Ibérica, Ariel, Barcelona.

-DELIBES, G. (1993): Los orígenes de la civilización: el calcolítico en el Viejo Mundo, Editorial Síntesis, Madrid.

-FULLOLA, J. M. y NADAL, J. (2006): Introducción a la prehistoria: la evolución de la cultura humana, Editorial UOC, Barcelona.

GUILAINE, J. (2007): “Avant-Propos”. En : GUILAINE, J. (dir.) : Le Chalcolithique et la construction des enégalités. Vol. 1, p. 5.

-RODRÍGUEZ, M. J. (2005): Metalurgia y metalúrgicos en el valle del Ebro (c. 2900 – 1500 cal. aC.), Real Academia de la Historia, Madrid.