ENGELS SOBRE LA PREHISTORIA

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reptiliano
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Desde: 27 Jul 2016

[quote]I. SALVAJISMO

1. Estadio inferior. Infancia del género humano. Los hombres permanecían aún en los bosques tropicales o subtropicales y vivían, por lo menos parcialmente, en los árboles; esta es la única explicación de que pudieran continuar existiendo entre grandes fieras salvajes. Los frutos, las nueces y las raíces servían de alimento; el principal progreso de esta época es la formación del lenguaje articulado. Ninguno de los pueblos conocidos en el período histórico se encontraba ya en tal estado primitivo. Y aunque este periodo duró, probablemente, muchos milenios, no podemos demostrar su existencia basándonos en testimonios directos; pero si admitimos que el hombre procede del reino animal, debemos aceptar, necesariamente, ese estado transitorio.

2. Estadio medio. Comienza con el empleo del pescado (incluimos aquí también los crustáceos, los moluscos y otros animales acuáticos) como alimento con el uso del fuego. Ambos fenómenos van juntos, porque el pescado sólo puede ser empleado plenamente como alimento gracias al fuego. Pero con este nuevo alimento los hombres se hicieron independientes del clima y de los lugares; siguiendo el curso de los ríos y las costas de los mares pudieron, aun en estado salvaje, extenderse sobre la mayor parte de la Tierra. Los toscos instrumentos de piedra sin pulimentar de la primitiva Edad de Piedra, conocidos con el nombre de paleolíticos, pertenecen todos o la mayoría de ellos a este período y se encuentran desparramados por todos los continentes, siendo una prueba de esas emigraciones. La población de nuevos lugares y el incansable y activo afán de nuevos descubrimientos, vinculado a la posesión del fuego, que se obtenía por frotamiento, condujeron al empleo de nuevos elementos, como las raíces y los tubérculos farináceos, cocidos en ceniza caliente o en hornos excavados en el suelo, y también la caza, que, con la invención de las primeras armas -la maza y la lanza-, llegó a ser un alimento suplementario ocasional. Jamás hubo pueblos exclusivamente cazadores, como se dice en los libros, es decir, que vivieran sólo de la caza, porque sus frutos son harto problemáticos. Por efecto de la constante incertidumbre respecto a las fuentes de alimentación, parece ser que la antropofagia nace en ese estadio para subsistir durante largo tiempo. Los australianos y muchos polinesios se hallan hoy aún en ese estadio medio del salvajismo.

3. Estadio superior. Comienza con la invención del arco y la flecha, gracias a los cuales llega la caza a ser un alimento regular, y el cazar, una de las ocupaciones normales. El arco, la cuerda y la flecha forman ya un instrumento muy complejo, cuya invención supone larga experiencia acumulada y facultades mentales desarrolladas, así como el conocimiento simultáneo de otros muchos inventos. Si comparamos los pueblos que conocen el arco y la flecha, pero no el arte de la alfarería (con el que empieza, según Morgan, el tránsito a la barbarie), encontramos ya algunos indicios de residencia fija en aldeas, cierta maestría en la producción de medios de subsistencia: vasijas y trebejos de madera, el tejido a mano (sin telar) con fibras de albura, cestos trenzados con albura o con juncos, instrumentos de piedra pulimentada (neolíticos). En la mayoría de los casos, el fuego y el hacha de piedra han producido ya la piragua formada de un solo tronco de árbol y en ciertos lugares las vigas y las tablas necesarias para construir viviendas. Todos estos progresos los encontramos, por ejemplo, entre los indios del noroeste de América, que conocen el arco y la flecha, pero no la alfarería. El arco y la flecha fueron para el estadio salvaje lo que la espada de hierro para la barbarie y el arma de fuego para la civilización: el arma decisiva.

 

II. LA BARBARIE

1. Estadio inferior. Empieza con la introducción de la alfarería. Puede demostrarse que en muchos casos y probablemente en todas partes, nació de la costumbre de recubrir con arcilla las vasijas de cestería o de madera para hacerlas refractarias al fuego; y pronto se descubrió que la arcilla moldeada servía para el caso sin necesidad de la vasija interior.

Hasta aquí hemos podido considerar el curso del desarrollo como un fenómeno absolutamente general, válido en un período determinado para todos los pueblos, sin distinción de lugar. Pero con el advenimiento de la barbarie llegamos a un estadio en que empieza a hacerse sentir la diferencia de condiciones naturales entre los dos grandes continentes. El rasgo característico del período de la barbarie es la domesticación y cría de animales y el cultivo de las plantas. Pues bien; el continente oriental, el llamado mundo antiguo, poseía casi todos los animales domesticables y todos los cereales propios para el cultivo, menos uno; el continente occidental, América, no tenía más mamíferos domesticables que la llama -y aún así, nada más que en la parte del Sur-, y uno sólo de los cereales cultivables, pero el mejor, el maíz. En virtud de estas condiciones naturales diferentes, desde este momento la población de cada hemisferio se desarrolla de una manera particular, y los mojones que señalen los límites de los estadios particulares son diferentes para cada uno de los hemisferios.

2. Estadio medio. En el Este, comienza con la domesticación de animales y en el Oeste, con el cultivo de las hortalizas por medio del riego y con el empleo de adobes (ladrillos secados al sol) y de la piedra para la construcción.

Comenzamos por el Oeste, porque aquí este estadio no fue superado en ninguna parte hasta la conquista de América por los europeos.

Entre los indios del estadio inferior de la barbarie (figuran aquí todos los que viven al este del Misisipí) existía ya en la época de su descubrimiento cierto cultivo hortense del maíz y quizá de la calabaza, del melón y otras plantas de huerta que les suministraban una parte muy esencial de su alimentación; vivían en casas de madera, en aldeas protegidas por empalizadas. Las tribus del Noroeste, principalmente las del valle del Columbia, hallábanse aún en el estadio superior del estado salvaje y no conocían la alfarería ni el más simple cultivo de las plantas. Por el contrario, los indios de los llamados pueblos de Nuevo México, los mexicanos, los centroamericanos y los peruanos de la época de la conquista, hallábanse en el estadio medio de la barbarie; vivían en casas de adobes y de piedra en forma de fortalezas; cultivaban en huertos de riego artificial el maíz y otras plantas comestibles, diferentes según el lugar y el clima, que eran su principal fuente de alimentación, y hasta habían reducido a la domesticidad algunos animales: los mexicanos, el pavo y otras aves; los peruanos, la llama. Además, sabían labrar los metales, excepto el hierro; por eso no podían aún prescindir de sus armas a instrumentos de piedra. La conquista española cortó en redondo todo ulterior desenvolvimiento independiente.

En el Este, el estado medio de la barbarie comenzó con la domesticación de animales para el suministro de leche y carne, mientras que, al parecer, el cultivo de las plantas permaneció desconocido allí hasta muy avanzado este período. La domesticación de animales, la cría de ganado y la formación de grandes rebaños parecen ser la causa de que los arios y los semitas se apartasen del resto de la masa de los bárbaros. Los nombres con que los arios de Europa y Asia designan a los animales son aún comunes, pero los de las plantas cultivadas son casi siempre distintos.

La formación de rebaños llevó, en los lugares adecuados, a la vida pastoril; los semitas, en las praderas del Eufrates y del Tigris; los arios, en las de la India, del Oxus y el Jaxartes [1]; del Don y el Dniépér. Fue por lo visto en estas tierras ricas en pastizales donde primero se consiguió domesticar animales. Por ello a las generaciones posteriores les parece que los pueblos pastores proceden de comarcas que, en realidad, lejos de ser la cuna del género humano, eran casi inhabitables para sus salvajes abuelos y hasta para los hombres del estadio inferior de la barbarie. Y, a la inversa, en cuanto esos bárbaros del estadio medio se habituaron a la vida pastoril, nunca se les hubiera podido ocurrir la idea de abandonar voluntariamente las praderas situadas en los valles de los ríos para volver a los territorios selváticos donde habitaran sus antepasados. Y ni aun cuando fueron empujados hacia el Norte y el Oeste les fue posible a los semitas y a los arios retirarse a las regiones forestales del Oeste de Asia y de Europa antes de que el cultivo de los cereales les permitiera en este suelo menos favorable alimentar sus ganados, sobre todo en invierno. Es más que probable que el cultivo de los cereales naciese aquí, en primer término, de la necesidad de proporcionar forrajes a las bestias, y que hasta más tarde no cobrase importancia para la alimentación del hombre.

Quizá la evolución superior de los arios y los semitas se deba a la abundancia de carne y de leche en su alimentación y, particularmente, a la benéfica influencia de estos alimentos en el desarrollo de los niños. En efecto, los indios de los pueblos de Nuevo México, que se ven reducidos a una alimentación casi exclusivamente vegetal, tienen el cerebro mucho más pequeño que los indios del estadio inferior de la barbarie, que comen más carne y pescado. En todo caso, en este estadio desaparece poco a poco la antropofagia, que ya no sobrevive sino como rito religioso o como un sortilegio, lo cual viene a ser casi lo mismo.

3. Estadio superior. Comienza con la fundición del mineral de hierro, y pasa al estadio de la civilización con el invento de la escritura alfabética y su empleo para la notación literaria. Este estadio, que, como hemos dicho, no ha existido de una manera independiente sino en el hemisferio oriental, supera a todos los anteriores juntos en cuanto a los progresos de la producción. A este estadio pertenecen los griegos de la época heroica, las tribus italas poco antes de la fundación de Roma, los germanos de Tácito, los normandos del tiempo de los vikingos.[quote]

 

 

¿ Engels tiene errores al analizar el desarrollo en la prehistoria? De ser así; ¿ En que se equivoca ? ¿ Que opinión os merece este texto ?

Santiago Pitarch
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Desde: 5 Ene 2011

Buenas, reptiliano.

 

El texto se equivoca en casi todo. Desde la perspectiva actual, es un auténtico despropósito. Sin embargo, a su vez, es un texto histórico que se ha de valorar en su contexto. Realmente, si nos situamos en el XIX, los datos que se conocen sobre la prehistoria son realmente mínimos. La escritura historiográfica sobre este periodo es poco más que una mezcla de especulación, imaginación literaria y aplicación de los prejuicios imperantes en la época (como el racismo o la evolución lineal del progreso, que se pueden apreciar en el texto). Pero hemos de tener en cuenta que difícilmente podían ir más allá con el material disponible. Realmente toda la producción historiográfica anterior a los años 60 del XX (siendo muy generoso) es totalmente acientífica.

 

Saludos

 


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reptiliano
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Desde: 27 Jul 2016

Buenas, Santiago


Muchas gracias por tu aportación pero te agradecería muchísimo que especificases mas en que se equivoca, que añadirías, que quitarías...

Bernardo Pascual
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ene 2016

 Aunque Engels está contagiado por el pensamiento evolucionista de su época, creo que El Estado y la Familia es un libro de lectura obligada para los aficionados a la Prehistoria y la Antropología, y aunque su planteamiento sea erróneo o demasiado lineal y doctrinario, aporta datos muy interesantes y abre nuevas preguntas.

Yo creo que el nivel de progreso depende del tamaño del hábitat y la cantidad de recursos. Ese es el motivo, desde mi punto de vista, de que América no saliera de la Prehistoria hasta la llegada de los españoles, porque es más pequeña que el Viejo Mundo y porque carecían de condiciones para practicar la ganadería. También opino que si no se hubiese descubierto América, o sea, si no existiese, si la Tierra fuese más pequeña, tampoco se habría producido la industrialización, o mejor dicho, no habríamos pasado a la Edad Moderna. Nos habríamos estancado en un medievo tardío.

Yo me planteo si poseemos los suficientes recursos para salir al espacio o si tendrán que venir otros de un planeta más grande a sacarnos de la barbarie.

Santiago Pitarch ha escrito

 

 Realmente toda la producción historiográfica anterior a los años 60 del XX (siendo muy generoso) es totalmente acientífica.

 

 ¿Un poco exagerado, no? La ciencia al menos existe desde los griegos. Buenos historiadores los ha habido siempre, y malos también. El otro día pusieron un documental sobre la extinción de los neandertales, diciendo que los había exterminado el cromañón. Un poco más y acusan a toda la especie de genocida. En todos los tiempos se cuecen habas. Sobra con ver un telediario para dudar del rigor científico actual.

¿Cuando Julio César describe a los germanos, ejerce como historiador o como prehistoriador?

Un saludo.

 


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Santiago Pitarch
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Desde: 5 Ene 2011

Buenas. Tienes mucha razón Bernardo, me he colado porque me refería únicamente a la prehistoria, o más concretamente a lo que actualmente se llama sociedades de cazadores-recolectores. Digo que es acientífico, y un buen ejemplo es este texto porque, simple y llanamente, trabajan sin ningún dato. Si estudias algo simplemente por deducción, aplicando la lógica y la razón en un trozo de papel... pues bien, es un ejercicio intelectual muy respetable y también necesario (porque prepara las preguntas que luego habrán de ser contestadas). Cuando en la segunda mitad del siglo XX eclosiona la arqueología, entonces se dispone de datos y se puede comprobar si la imaginación de los historiadores había acertado o no. Es entonces cuando surgen datos sobre cómo eran, qué comían, dónde se movían, cómo fabricaban sus útiles, como era su entorno natural, dónde migran, etc etc. Supongo que me he explicado correctamente, no?

 

También tienes mucha razón sobre tu razonamiento sobre América. No se si es fruto de tu intuición o de que conoces a Jared Diamond y su obra Armas Gérmenes y Acero, que ganó el Pulitzer y fue una auténtica revolución. Demuestra como fueron las condiciones naturales de Eurasia las que propiciaron la prontitud en el surgimiento de civilizaciones y su desarrollo más acelerado. Para mí es una obra básica que responde a algunas de las preguntas más importantes sobre Historia y de paso pulveriza el tipo de razonamiento que vemos en Engels y en sus cohetáneos.

 

Sobre lo de que sin América no hubiésemos llegado a la modernidad por falta de recursos... bueno, pues disiento, o más bien lo matizo. Yo creo que hubiese ralentizado el surgimiento del binomio capitalismo-revolución cintífica, pero no paralizado totalmente. Aunque claro, aquí volvemos al terreno de la especulación pura y dura... como hacían los arqueólogos acientíficos, je, je.

 


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Bernardo Pascual
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ene 2016

 Ciertamente, nuestro Federico tiene más de predicador que de historiador, pero aparte de utilizar muy bien las fuentes clásicas, también disponía de estudios recientes de antropología y noticias frescas sobre pueblos que hoy han desaparecido. Su misma filosofía materialista de por sí ha creado escuela, que esa es otra; en autores como Marvin Harris.

Recomiendo el fragmento donde habla del matrimonio entre los britanos, y también la descripción que hace de los sistemas gentilicios griego y romano, cuando explica lo de las curias y las fratrías.

Tomo nota del libro que comentas, Santiago.

La ralentización no puede durar siempre. También hay implosiones. El Imperio Romano, sin ir más lejos, implosionó. Luego se entró en una edad oscura. Si no hay expansión, hay contracción, y a mayor altura mayor caída.

¿Se podría alcanzar un estadio histórico que, salvo leves fluctuaciones, se mantuviera para siempre? ¿Se corresponde eso con los designios de la naturaleza? ¿Se puede tachar de atrasados a los pigmeos?

 


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Dmitri Donskói
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Legionario Inmunis
Desde: 20 Ene 2014

Tengo en mis estanterías dos obras (creo que únicas traducidas al castellano) de Jared Diamond, "Armas, Gérmenes y Acero" y "Colapso", pero debo confesar que no he leído ninguna todavía. He conocido sus planteamientos a través de un documental en tres partes que se puede hallar fácilmente en páginas como documania.com y otras por el estilo. Creo que uno de sus grandes valores es el hecho de huir de fantasmas tales como "grado de civilización", "escala de desarrollo" o "evolución de la sociedad" que, bien miradas, hasta que no se alcance una definición clara y precisa de cada una de ellas, no significan absolutamente nada per se. Diamond intenta dar ejemplos concretos de todos aquellos elementos que entran en su estudio, sea la "calidad" (o eficacia) de los útiles de guerra que se producen, el tipo de explotación de recursos animales, el valor nutritivo de las especies vegetales cultivadas, etc. Creo que es geógrafo de formación, es decir, no proviene del mundo de las Humanidades ni de las letras como sucede con Engels y con la mayoría de autores o historiadores del período. Es significativo que la gran revolución espiritual de la Belle Époque y sobre todo del periodo de entreguerras haya sido preparada por un biólogo, Darwin, y un médico, Freud, mucho más que cualquier Nietzsche o Marx. La impronta de los dos primeros es mucho más honda y tiene mucho mayor recorrido en todas las disciplinas humanas y cientificas. Convengamos en que la mayor parte de la producción "humanística" de finales del siglo XIX había caído en la redundancia, en la mera repetición de ciertos lugares comunes que habían ido resonando al menos desde Rousseau y Voltaire (sobre todo este último), cuyas raíces intelectuales hay que buscarlas en la filosofía aristotélica. La Humanística "científica" (perdón por la invención, espero que se entienda el trasfondo de lo que quiero transmitir) había alcanzado su máximo grado de desarrollo. Había evolucionado desde la mera curiosidad por lo pintoresco (le bon sauvage y el volkgeist) hasta una auténtica fiebre positivista, "científica", que deseaba llegar, a través del razonamiento y de la lógica, a las mismas conclusiones y planteamientos que las disciplinas científicas que se basaban en la observación y la experimentación. Lógicamente, esta corriente tenía fecha de caducidad antes incluso de haber empezado. Pero en tiempos de Goethe y Herder, esto no se podía predecir. 

 


 Vulnerant omnes, ultima necat

Santiago Pitarch
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Desde: 5 Ene 2011

Buenas.

 

Bernardo, no andamos muy lejanos en el planteamiento: si bien Roma implosionó, ese hecho no detuvo el progreso en su espacio geográfico... lo ralentizó pero finalmente se superaron los niveles de vida romanos, aunque siglos después. Pues con América, supongo, lo mismo.

 

Respecto a Jared Diamond, es mucho más interesante el de Armas... que el de Colapso, más que nada por la temática. Aunque sea profesor de "geografía", su formación científica es de biólogo*, lo que le sitúa en muy buena posición para analizar las causas naturales del diferente desarrollo entre continentes. El libro responde a una pregunta tan fundamental como ¿por qué Cortés viajó de Europa a América y no al revés?

Colapso intenta analizar diferentes patrones de colapso en distintas civilizaciones, especialmente relacionadas con el medio ambiente. La isla de Pascua es el ejemplo paradigmático. Aunque muy correcto, no ofrece, según mi modesto punto de vista, nuevos enfoques, sino que refuerza con más argumentos procesos que ya conocemos.

 

*Esa es una ventaja del mundo académico anglosajón, con su flexibilidad en las carreras. Así se puede encontrar a una figura como esta, ejerciendo de biólogo-historiador, lo que aporta nuevas perspectivas a la Historia. Algo así es impensable en España y en muchos otros países, donde las humanidades son un círculo endogámico y existe esa absurda y letal distinción entre "los de ciencias" y "los de letras". Pero ese ya es otro tema ;)

 


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merlin-satan
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Desde: 4 Ene 2013

Santiago Pitarch ha escrito

 Algo así es impensable en España y en muchos otros países, donde las humanidades son un círculo endogámico y existe esa absurda y letal distinción entre "los de ciencias" y "los de letras". Pero ese ya es otro tema ;)

Eso es porque los de letras son unos zotes y los de ciencias unos insensibles e inadaptados sociales

 


     ...merliN-sataN...  foto  foto  

Bernardo Pascual
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Desde: 22 Ene 2016

 Europa en torno al siglo X despertó como la periferia de un nuevo mundo mucho mayor, y fue la resistencia a quedar arrinconada lo que la llevó a convertirse en el centro de otro todavía más grande. Yo creo que a los griegos anteriormente les había ocurrido algo parecido.

En el siglo IV, Santiago, las ciudades desaparecieron. Roma pasó de un millón a treinta mil habitantes. Cuando nos invadieron los moros, la Península estaba despoblada. La civilización romana colapsó. Si no se hubiese integrado en nuevos circuitos no se habría reactivado. Habría permanecido así para siempre.

El tamaño de la Tierra, por tanto, y la cantidad de recursos que posee determina el nivel de progreso que una especie concreta, en este caso el hombre, puede llegar a alcanzar. Esto nos lleva de nuevo a lo del número áureo y el metro ochenta. Con un único continente del tamaño de Australia, o nos habrían salido aletas o seguiríamos en la Edad de Piedra.

 


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Santiago Pitarch
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Desde: 5 Ene 2011

Muy cierto lo que dices, Bernardo. El ejemplo contrario es China, la cual siempre fue por delante de Europa en grado de desarrollo. Pero llegado un momento alcanzó un equilibrio perfecto: era autosuficiente en cuanto a recursos naturales, estaba unificada en lo político, su sociedad era estable y había superado definitivamente el secular peligro de sus vecinos nómadas militarmente. Por eso China se cerró al mundo justo cuando en Europa comenzaba el Rnacimiento. En Europa no podía ocurrir tal cosa porque si un estado decidía que su forma ya era la adecuada, irremediablemente acababa superado por otro, con lo que el cambio siempre era inevitable. Realmente, el hecho de que existiera un conjunto de potencias compitiendo entre ellas siempre fue un estímulo para la competencia y el progreso. Y respecto a las poleis griegas, podemos decir lo mismo frente a otras estructuras políticas de su tiempo.

Por cierto, introduces una idea realmente peligrosa (con la que estoy de acuerdo), que es que a un mundo de recursos finitos, como el que vivimos, le corresponde un nivel de desarrollo máximo posible para la humanidad. Date cuenta de que eso es una auténtica herejía para el pensamiento dominante, que dice que siempre progresaremos, que la economía siempre irá a más y que, como somos tan inteligentes, siempre encontraremos la forma de suplir cualquier carencia de recursos. Que crecimiento infinito y recursos finitos son compatibles gracias a la tecnología humana, que progresará infinitamente. Un acto de fe.

 

 

 

 


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