El ataque de las abejas soldado

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afarango
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El ataque de las abejas soldado
 

Paul von Lettow-Vorbeck fue el encargado de defender el Africa Oriental Alemana, donde se distinguió como maestro en la guerra de guerrillas combatiendo en inferioridad de condiciones con los británicos, y fue el único frente de batalla en las colonias donde Alemania no fue derrotada ante las fuerzas inglesas.

La batalla de Taga tuvo lugar en noviembre de 1914, cuando los ingleses al mando del general Arthur Aitken intentaron tomar la ciudad. Al creer que el puerto estaba minado, desembarcó sus tropas a  5 km en plena selva para poder atacar la ciudad desde tierra. Este error ayudo a los alemanes que no eran alemanes sino unos cientos de askaris africanos (Cifras varían de 400 a 800), pero bien entrenados y que conocian muy bien el territorio. El oficial alemán sabía que una defensa en regla de la ciudadcostaría muchas bajas y si perdía la ciudad no tendría un puerto donde recibir suministros y perder los que ya tenia guardados para la campaña.

Los ingleses, que tampoco eran británicos sino unos 8000 reservistas indios, desembarcaron en medio de un pantano donde era muy dificil moverse. Aprovechando esto Lettow-Vorbeck mandó a sus tropas a tender emboscadas en la selva y dificultar el avance inglés.

En el pantano se desató un infierno., puesto que los hindues no acostumbrados a dicho territorio no sabían cuantos los estaban emboscando, y pensaron que estaban igualados en potencial.  Sin embargo poco a poco la superioridad numérica inglesa se impuso y los alemanes planeaban la retirada. Es en este momento cuando de la jungla salieron miles de abejas (gigantes africanas) cuyas colmenas estaban en las partes altas de los árboles, enfurecidas por las explosiones y disparos atacaron a los ingleses quienes eran los que producian el mayor ruido.

Quienes miraban desde los buques ingleses a sus soldados lanzarse a la playa gritando y agitando los brazos pensaron que los alemanes les atacaban con armas químicas… Se cuenta que unsoldado ganó la cruz de la victoria posteriormente por transmitir órdenes mientras era picoteado por las lindas abejas.

Vorbeck aprovechó la oportunidad y contraatacó obteniendo un gran botín, capturando fusiles, ametralladoras, munición y alimentos.

Esta victoria fue el inicio de la campaña en el Africa Oriental donde el pequeño ejército de Vorbeck mantuvo en jaque durante cuatro años a las fuerzas británicas compuestas por de miles de hombres.

La prensa inglesa, un poco para tapar el ridículo, dio la noticia de las “abejas soldado alemanas”. Abejas entrenadas para atacar a los enemigos…

Fuente:

Revista Muy interesante, Num 28.

 


 300-cruz

"El cosmos también está en nuestro interior" Carl Sagan

Tisner (not verified)
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El duro, inteligente y cínico Von Lettow-Vorbeck, en realidad no le importaba nada la colonia. Desde un comienzo, este consumado maestro en la guerra de guerrillas tuvo claro que su misión consistía en atraer al mayor número de fuerzas enemigas. Porque cada soldado, cada cañón y cada cartucho que se manda en los barcos a Africa del Este, supone un soldado, un cañón y un cartucho menos en el frente occidental. Y esto el alemán lo ha conseguido en un grado mucho mayor de lo esperado.

Smuts dispone en estos momentos de cinco veces más efectivos que Von Lettow-Vorbeck, pero, en cambio, está muy lejos de vencer al alemán.

Hay que entender que gran parte de la moderna técnica militar fue difícil de asimilar en el terrreno y clima africanos. Los vehículos motorizados suelen quedar parados, la artillería pesada se encalla, la aviación raramente divisa sus objetivos a traves de la espesa vegetación.

Sólo la ametralladora ha demostrado su efectividad. En combate en la selva y en monte bajo el fusil, por algún motivo, tiende a pegar demasiado alto. Las pesadas ametralladoras, por el contarrio, tienen el efecto de verdaderas guadañas que a unos metros de distancia siegan la espesa vegetación de una punta a otra y abaten todo lo que se esconde. Esto es gracias a un volante para apuntar y que fácilmente se pueden instalar en posiciones de fuego fijas.

(Extracto de "La Belleza y el Dolor de la Batalla"- Peter Englund)