"Eichmann En Jerusalén"-Hannah Arendt.

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Lu
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Desde: 22 Ago 2010

Hannah Arendt, filósofa judía y recluída en un campo de concentración de la Francia ocupada, cubrió para el semanario "The New Yorker" el juicio a Eichmann. Fruto de esa intensa experiencia publicó el volumen "Eichmann en Jerusalén", obra que provocó durísimos reproches hacia su persona, tanto en el ámbito académico como en su esfera privada. Aparte de otras críticas menores, como el tono empleado por la autora, la idea de Arendt que levantó más ampollas fue su concepto de la "banalidad del mal":

-Arendt no presenta a un monstruo ni a un psicópata, si no que define a Eichmann como un hombre normal, del montón, irreflexivo, incapaz de pensar, conformista, un hombre como nosotros, o, mejor dicho, nosotros como él y, por lo tanto, potenciales "eichmanns". Podríamos ser asesinos, como él, pero arrastrados por la maquinaria totalitaria y....hasta qué punto responsables? Ella no duda de la culpabilidad y responsabilidad del acusado, pero puede parecer que en ocasiones se contradice, y puede llevarnos a plantearnos dudas existenciales y miedos razonablemente inequívocos al alinearnos con ese hombrecillo tan normal que asusta.

Estáis de acuerdo con su análisis? Los críticas eran merecidas, desafortunadas? Todos, no solo psicópatas y sádicos potenciales, podemos llevar un Eichmann dentro?

 

 

Bernardo Pascual
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ene 2016

 ¿Los tripulantes del Enola Gay eran psicópatas o sádicos? ¿Si los hubiesen capturado los japoneses habría importado eso? Este mundo está loco.

El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, pero cuando alguien aplica este precepto a la justicia divina, se vuelve ateo. ¿Si no crees en Dios, Lu, a quién apelas? Porque, para esquivar tus trampas, tenemos que saber en base a qué ley juzgar.

 


La democracia tiene un defecto congénito que se debe corregir desde fuera de ella: se declara la guerra cuando se es el más débil y se firma la paz cuando se es el más fuerte.

Lu
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Desde: 22 Ago 2010

Yo no pongo trampa ninguna. Os presento este controvertido libro y os pregunto qué os parece, nada más. Las aportaciones y la deriva del debate son libres. 

Hartman
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Desde: 19 Oct 2010

Lu ha escrito

Hannah Arendt, filósofa judía y recluída en un campo de concentración de la Francia ocupada, cubrió para el semanario "The New Yorker" el juicio a Eichmann. Fruto de esa intensa experiencia publicó el volumen "Eichmann en Jerusalén", obra que provocó durísimos reproches hacia su persona, tanto en el ámbito académico como en su esfera privada. Aparte de otras críticas menores, como el tono empleado por la autora, la idea de Arendt que levantó más ampollas fue su concepto de la "banalidad del mal":

-Arendt no presenta a un monstruo ni a un psicópata, si no que define a Eichmann como un hombre normal, del montón, irreflexivo, incapaz de pensar, conformista, un hombre como nosotros, o, mejor dicho, nosotros como él y, por lo tanto, potenciales "eichmanns". Podríamos ser asesinos, como él, pero arrastrados por la maquinaria totalitaria y....hasta qué punto responsables? Ella no duda de la culpabilidad y responsabilidad del acusado, pero puede parecer que en ocasiones se contradice, y puede llevarnos a plantearnos dudas existenciales y miedos razonablemente inequívocos al alinearnos con ese hombrecillo tan normal que asusta.

Estáis de acuerdo con su análisis? Los críticas eran merecidas, desafortunadas? Todos, no solo psicópatas y sádicos potenciales, podemos llevar un Eichmann dentro?

La falla que le critican a Arendt está muy extendida. Y donde más se nota es en el Sistema de Justicia.

Ya cuando hablamos sobre Erich Priebke tocamos el tema.

El Sistema Judicial se basa en el Derecho Romano. Nos llega, en general, por la recopilación-refresco, del Código de Napoleón.

Hasta ese momento se reconocen dos grandes tipos psicológicos: el "normal" y el "loco". Si está loco no es responsable de sus actos. Si es violento, se lo encierra para seguirdad de la sociedad y él mismo, en un Hospital (el concepto de Hospital cambió un poco desde el sXV a hoy, pero sigue siendo un Hospital). El normal, si comete un delito debe ser castigado, para que no vuelva a hacerlo y como disuasivo para el resto de la sociedad (también estos conceptos cambiaron, de la amputación de miembros a escuelas en la cárcel).

Llegamos a Freud.

Freud reconoce tres tipos:

Psicótico:  Enfermo mental, enajenado, no consciente de sus actos. Equivale al viejo concepto de loco.

Neurótico: El neurótico sufre debido a su sentimiento de culpa. Esta culpa es por hechos objetivos o imaginarios, pero el sufrimiento es igual y busca expiación. Los "normales" somos neuróticos, y para eso se diseña el sistema carcelario. La cárcel objetiviza la culpa, sirve a la vez de expiación y amenaza provocando el sentimiento de culpa entre los delincuentes, etc. etc.

Psicópata: Persona totalmente normal, en apariencia, pero que carece en absoluto de neurosis. Es decir, es incapaz de sentir culpa. Si le produce placer, o ventaja, o simple comodidad, entonces lo hace. No importa nada más, no hay remordimiento, ni necesidad de expiación. Para él, la culpa no existe.

Este último tipo, no existe en el sistema judicial.

Arendt dice que Eichmann es normal. No es así. La mayoría de los jerarcas de cualquier tipo son más o menos psicópatas. Si vas a sentir culpa por cada decisión dura que tomas, "te vuelves loco" (neurosis, Freud dixit) por lo que debes "endurecerte", así que, por predisposición natural o aprendida (ni idea sobre este extremo) la persona que llega a puestos de decisión tiene tendencias psicopáticas.

Eichmann ensayó algunas excusas del tipo "sólo obedecía órdenes", pero nunca manifestó arrepentimiento.

Priebke, ni siquiera se excusó. Preguntado en forma directa contestó "No, no me arrepiento de nada".

Esto muestra una clara conducta psicopática, Lu. Estos tipos son/fueron 100% responsables de lo que hacían. Podían excusarse, podían dedicarse a otra cosa. Pero masacrar, torturar, abusar, no les molestaba en absoluto. Así que persistieron en un trabajo que la gente normal despreciaba, por lo que progresó rapidamente.

Te pongo un ejemplo de por qué no todos llevamos dentro un Eichmann, de que siempre tenemos oportunidad de elegir. Y que si nos portamos como psicópatas es que lo somos, no nos llevaron las circunstancias. Lo hubieramos sido de todos modos.

La masacre de las Fosas Ardeatinas se origina en un atentado comunista contra SS tiroleses (italianos del sur de Alemania, no del norte de África). Hitler, en un rapto de furia, ordena una represalia a gran escala. Kesselring, el duro mariscal, veterano del frente, inmunizado contra la muerte... trata de disuadir a Hitler. Claramente, no quiere la carga de la culpa de muertes inocentes, por más que la orden la dió otro, él debe implementarlo, así que trata de que no suceda. Finalmente Hitler lo censura y Kesselring le pasa la responsabilidad al gobernador militar de Roma. Este toma el punto de partida de Kesselring (la disminución de muertos italianos por muerto propio que el mariscal consiguió). Ahora estamos frente a un SS embrutecido. Durííííísimo, pero también aboga una reducción. No quiere esa culpa. Al final, Hitler se cabrea con él y ahora es, los ejecuto o me ejecutan. Así que ordena seleccionar condenados a muerte de las prisiones romanas y ejecutarlos como represalia. De nuevo, no puedo eludir las muertes, pero eludo la culpa. Son gente condenada de todos modos. Y el que la condenó fue otro, yo no soy responsable (al menos ante el espejo, ante un observador objetivo, es otro cantar). Llegamos así a Priebke ¿cómo se comporta? A los condenados le añade 17 judíos que encontró ¿Para qué? para sumar puntos para su carrera en las SS. ¿No siente culpa o remordimiento por ascender a costa de 17 vidas inocentes? No. Y cuando lo encontraron, ya anciano, maduro, casi de cara con la muerte, por lo que uno se pone más reflexivo y autocrítico, le preguntant si se arrepiente de haberlo hecho, y dice "No".

Los SS tenían una Sociedad de Camaradas, que implementó una ruta de escape de SS y jerarcas nazis en 1.944, dando soporte a varios en la clandestinidad durante varios años. Por ejemplo a Josef Mengele. Sin embargo a Eichmann lo dejaron sólo como a un leproso. Es que los SS normales estaban orgullosos de su pelea, no de asesinar gente indefensa. Eichmann fue el imbécil útil para llevar a cabo el trabajo sucio, pero ellos lo eludieron. Los Waffen SS podían haber sido guardias en los campos de concentración (trabajo cómodo y poco riesgoso), preferían ir al frente Ruso, un poco más incomodo... De allí que no quisieran ser asociados con un Eichmann.

Así que no Lu, no estoy de acuerdo con Arendt en este punto. No todos podemos ser Eichmann.

 

Saludos

 


Todavía no he empezado a pelear

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Bernardo Pascual
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Desde: 22 Ene 2016

¿Pero hay que matarlo o no hay que matarlo, porque, si no, vaya asco de justicia?

Por supuesto, los que no lo van a matar son sus camaradas. Eso es como hervir el cabrito en la leche de su madre.

 


La democracia tiene un defecto congénito que se debe corregir desde fuera de ella: se declara la guerra cuando se es el más débil y se firma la paz cuando se es el más fuerte.

Hartman
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Desde: 19 Oct 2010

Pues Eichmann sufrió atentados por parte de Odessa...

El psicópata es tan irrecuperable como un psicótico. No se si hay que matarlo, pero de lo que estoy seguro es que no puede convivir con el resto de los seres humanos.

 

Saludos

 


Todavía no he empezado a pelear

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Santiago Pitarch
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Desde: 5 Ene 2011

Qué interesante.

 

Lo que cabría es reflexionar sobre la condición de "normal". Realmente está más que demostrado que en todas las organizaciones existen rasgos psicopáticos entre buena parte de sus élites. Realmente estamos gobernados, siempre, por psicópatas, porque este tipo de mente es un líder nato: no duda, no siente remordimientos, puede ser muy asertivo, tomar decisiones difíciles, etc. Por tanto, podríamos decir que una parte significativa de la población "tiene rasgos psicopáticos". Por tanto, si es una proporción significativa, se les puede calificar de "normales", y por tanto Arendt tiene razón.

 

Por otro lado, nos fijamos siempre en los crímenes de guerra y en quienes dan las órdenes. Pero también debemos fijarnos en la violencia espontánea, gratuíta y desorganizada que surge en cualquier conflicto armado. Si observamos cualquier guerra civil vemos como las violaciones, las ejecuciones y las torturas brotan como hongos entre la población. Ante este hecho, caben dos discursos:

 

- Las personas somos buenas, pero en circunstancias excepcionales se propaga una locura temporal entre la población que les lleva a cometer actos malvados. 

- Las personas somos realmente malas, sólo que en tiempos de paz y orden existen unos frenos que nos impiden desatar nuestros instintos más bajos.

 

En fin, la vieja dicotomía entre Hobbes y Rousseau.

 


Lo único seguro es el cambio.

Lu
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ago 2010

Pienso que la definición de Arendt se puede completar con la idea que expone Erich Fromm respecto al carácter autoritario, donde convergen a la vez tendencias sádicas y masoquistas. La disolución del yo en un poder omnipotente puede explicar que un hombre "normal" y "mediocre" se fusione con un paroxismo aniquilador y fanático propio de mentes enfermas. La necesidad de someter al prójimo se enmascara más fácilmente por parte del actor y más costosamente para el observador detrás de esa peligrosa sumisión.

Lu
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ago 2010

Sí, Santiago, y no podemos olvidar que a Rousseau también le cayó lo suyo, teniendo que cargar con la etiqueta de precursor de los totalitarismos, y todo ello después de escribir "El contrato social" y el "Emilio"....En fin. 

Hartman
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Desde: 19 Oct 2010

No confundamos.

Rasgos Psicóticos, o Psicopáticos.

Toda persona normal (neurótico) tiene "rasgos XXX", donde XXX es alguna enfermedad mental.

Freud era psiquiatra, pero estaba obsesionado por curar las neurosis. En esa época las neurosis y las histerias estaban en el candelero, y no había un método para abordar su estudio. Freud "inventó" el siguiente método: Se analizan las enfermedades mentales (Psicosis) y, al estudiar a un neurótico, se describen los rasgos de su neurosis en términos de las psicosis, su tratamiento será entonces, similar al de las psicosis, en el conocimiento de que el neurótico, a diferencia de los enfermos, siente culpa. Es necesario entonces trabajar sobre la misma y se elimina la neurosis. Esta es la explicación freudiana de los milagros, repasada y ratificada por Santiago Ramón y Cajal. El paciente sufre una parálisis histérica, convencido de que ya a purgado su falta, se levanta y camina.

No confundir "Rasgos": Aspectos que se parecen a las características de una enfermedad

con "Síntomas": Aspectos que definen una enfermedad

Un catarro presenta rasgos de resfrío, pero puede deberse al tabaquismo. Un acatarrado puede o no estar resfriado.

 

Relean lo que ponía del gobernador militar de Roma. Una persona dura, cruel, ebria de poder... Hizo todo lo posible a su alcance por no ejecutar en represalia, y cuando fue excedido, mandó ejecutar gente que ya estaba condenada. Priebke, sin que se lo pidan, ejecutó de más, para sumar puntos, sin culpa ni arrepentimiento.

No es lo mismo formar parte del aparato político de una empresa o un gobierno que ser un enfermo mental (gracias a Dios), aunque a veces... sea difícil establecer la diferencia

 

 

Saludos

 


Todavía no he empezado a pelear

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Bernardo Pascual
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ene 2016

 Por definición, Santiago, es imposible que un líder esté loco. Si lo está, no es responsable de sus actos y, si no es responsable, no se le puede considerar un líder sino un pelele. 

También por definición, a un enemigo no se le puede aplicar un juicio justo.

 


La democracia tiene un defecto congénito que se debe corregir desde fuera de ella: se declara la guerra cuando se es el más débil y se firma la paz cuando se es el más fuerte.