Willie Dee: la oveja negra de la marina

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El_Jonan
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Guardia Pretoriano
Desde: 17 Sep 2009

Por todos es sabido que, en 1943, Estados Unidos  tenía una de las mayores flotas navales del mundo. Una marina que crecía muchísimo más rápido que la de sus aliados y sus enemigos. Sin embargo, toda fuerza militar que se precie ha tenido alguna vez una oveja negra, una unidad gafada que por donde pasa siembra el caos en sus filas. La marina norteamericana no iba a ser la excepción; su oveja negra era el William D. Porter, y esta es su historia.

 

 

El DD-579 William D. Porter era uno de los 360 destructores de la exitosa clase Fletcher al que se le bautizó en honor al comodoro de la guerra de secesión (1808-1864) aunque su tripulación le puso el apodo de “Willie Dee”. Empezó a construirse en los astilleros Consolidated steel Corporation en Tejas el 7 de mayo de 1942 y fue botado el 27 de Septiembre del mismo año. Como todos los de su clase, desplazaba más de 2.000T, superaba los 36 nudos de punta y portaba un armamento principal de 5 cañones de 5” (127mm), asi como estar festoneado de antiaéreos de 40mm y de 20mm. El “Willie Dee” entró en servicio activo el 6 de Julio de 1943 con una dotación cuya media de edad no pasaba de los 24 años. Salvo algún que otro veterano la mayoría de la tripulación estaba aún en el instituto o trabajando en la granja de sus padres cuando se puso la quilla del buque; Incluso su capitán, Wilfred Walter, era bastante joven para su cargo. Aunque parezca sorprendente en 1943 esto era lo normal en una marina norteamericana donde el tiempo apremiaba, donde los buques eran invadidos por hordas de voluntarios adolescentes que esperaban aprender a disparar antes de que otro lo haga contra ellos.

 

Asi, en Noviembre de 1943, al William D. Porter se le encomendó su primera misión: la de dar escolta, junto con otros destructores, al Acorazado USS Iowa en su viaje por el Atlántico desde Norfolk hasta el norte de Africa, sin especificar el puerto. Sorprendió ver al enorme acorazado anclado en la bahía de Chesapeake tan cerca de la desembocadura del rio Potomac, casi sin combustible para evitar embarrancar en los bajíos. Sin embargo, más sorprendente fue ver el yate presidencial acudir al acorazado. Aunque los tripulantes no sabían nada, debían trasladar al presidente Roosevelt hasta Africa para que se reuniera con Churchill, Stalin y Chiang Kai Shek en Teherán para afianzar la alianza hasta la eliminación del bloque del eje de la presente guerra. Junto con el presidente demócrata iban el secretario de estado Cordel Hull, El jefe de operaciones navales Ernest J. King y otros jefes del estado mayor y personalidades que sumaban una comitiva de 80 miembros. Todo un grupo presidencial capaz de impresionar al marinero más duro.

 

 Stalin, Roosebelt y Curchill en la conferencia de Teheran.

 

Roosebelt fue subido a bordo sin ninguna reverencia y el enorme Iowa empezó silenciosamente su viaje. El conienzo del viaje del “Willie Dee” en cambio fue muy ruidosa. Cuando el capitán Walter ordenó “atrás despacio” para sacar su barco del puerto se produjo un aterrador estruendo de metal roto. Walter y sus oficiales se lanzaron sobre la borda afectada y descubrieron que no era su barco el que se estaba dashaciendo sino el buque vecino, al que se le había enganchado en la cubierta el ancla del William D. Porter llevándose por delante barandillas, balsas salvavidas, un bote y otros metales variados. Los daños en el Porter se limitaban a unos arañazos en el ancla. Walter, comprometido con sus órdenes, sólo tuvo tiempo de presentar sus más sinceras y elementales disculpas por el accidente antes de emprender su camino. Un comienzo un tanto desafortunado, pero puede no ser lo peor que pase.

 

El Iowa se hizo a la mar en compañía de dos CVE (portaaviones de escolta) y tres destructores, entre ellos nuestro “Willie Dee”. Las estrictas órdenes exigían el silencio de radio para no ser detectados por las transmisiones, además de en lo posible evitar ser vistos por otros barcos. El viaje debía realizarse a la mayor velocidad posible, esto para el Iowa y sus 33 nudos de punta no suponía ningún problema salvo unas vibraciones, pero para los destructores suponía un reto mantener las posiciónes.

 

Al poco de zarpar mientras atravesaban una zona donde numerosos barcos han sido hundidos recientemente por submarinos una grán explosión, seguida de un enorme géiser de agua llamó la atención de todos los vigías. Inmediatamente todos los tripulantes de todos los barcos se volvieron locos tocando zafarrancho de combate e iniciaron maniobras evasivas hasta que el William D. Porter informó que con el oleaje una de sus cargas de profundidad se había desprendido por la borda y no tenía el seguro puesto como era debido, no se trataba de ningún submarino alemán. Los novatos del convoy ya estaban dando problemas. Pero los que viene no era mejor, después del embarazoso incidente el “Willie Dee” fue golpeado por una fuerte ola arastrando a un tripulante al que no se le volvió a ver. Debido a la naturaleza de la misión no podían abandonar el convoy ni este podía a esperar a una labor de rescate por lo que se vieron obligados a continuar, solo para que poco después el jefe de máquinas informase a Walter que estaban perdiendo potencia y se vieron muy retrasados respecto al convoy cuando consiguieron reparar la avería, tardando varias horas en alcanzar su posición junto al Iowa.

 

 BB-61 USS Iowa

 

Ernest J. King estaba harto de que la torpeza y las dificultades de la tripulación del “Willie Dee” le dejasen constantemente en ridículo delante del grupo presidencial. Llamó al capitán Wilfred Walter a bordo del Iowa para mostrarle su descontento por decirlo suavemente. Le puso de manifiesto que se estaba jugando literalmente el cuello en esta misión tan expuesta desde el punto de vista de las relaciones públicas. Tras ser debidamente abroncado, Walter regresó a su barco decidido a no pifiarla durante lo que quedaba del viaje e impuso a sus hombres un serio programa de adiestramiento.

 

El 14 de Noviembre navegaban al Este de las Bermudas y todavía quedaban muchos días de viaje. Las tripulaciones de los barcos se adiestraban en sus puestos de combate mientras estaban en camino a cualquier lugar y hoy no iba a ser una excepción. El capitán del Iowa ofreció al presidente y sus asistentes una demostración de la potencia antiaérea del acorazado y Roosebelt ocupó un lugar adecuado en la cubierta junto a las torres triples de 16”. Se desplegaron globos meteorológicos para simular los aviónes enemigos y cuando alcanzaron cierta altura el acorazado lanzó una espectacular lluvia de fuego contra ellos. Los tripulantes de “Willie Dee” a 6.000 metros de distancia contemplaban el espectáculo y cuando vieron acercarse unos pocos globos ansiosos por causar una buena impresión tocaron zafarrancho de combate y se dispusieron a derribarlos. Los artilleros abrieron fuego con bastante acierto y Walter decidió aprovechar la ocasión para realizar un simulacro de ataque con torpedos.

 

La diferencia entre un simulacro y un lanzamiento real radicaba en que las cargas explosivas que lanzaban el torpedo fuera del tubo eran retirados pero el resto del ejercicio era exacto al lanzamiento real. Para “lanzar” un torpedo debía usarse otro barco como objetivo y el Iowa, con sus 270m de eslora era inmejorable. Una vez los torpedistas estuvieron listos el oficial de cubierta dio la orden.

-¡Fuego el uno!

Se “dispara” el torpedo. Tras una pausa correspondiente a comprobar el rumbo del torpedo el oficial da otra orden.

-¡Fuego el dos!

Torpedo lanzado, una pausa y repetimos.

-¡Fuego el tres!

¡Swhooooooosh! ¡CHAF!

Todos lo escucharon, asombrados y horrorizados. El oficial de cubierta además vio como el torpedo del tubo Nº3 salía y se caía al agua, enfilando el letal morro hacia el Iowa y el presidente de los Estados Unidos.

 

Fotografia de un destructor en el instante justo en que el torpedo se lanza y sale del tubo.

 

El puente del destructor se convirtió en un hervidero de nervios lleno de órdenes y contraordenes intentando confirmar que verdaderamente habían lanzado un torpedo contra el Iowa. El enorme acorazado, aunque rápido, no viraba asi como asi sus 45.000T de peso por lo que no había un segundo que perder y Walter ordenó que se le informara al Iowa de inmediato. Debian emplear el telégrafo marino (El foco parpadeante que transmitía en Morse) pero el joven, nervioso e inexperimentado marino transmitió que había un torpedo alejándose del Iowa. Lo volvió a intentar e intentando advertir al Iowa que diera marcha atrás transmitió que el William D. Porter se había atascado en “Atrás toda”. Waltes, desesperado y sin tiempo, decidió romper el silencio de radio y ordenó al radiotelegrafista comunicarse con el Iowa. En unos segundos transmitía en clave:

-¡Lion (león), Lion, responda rápido!

El radiotelegrafista del Iowa inquirió con calma quien hablaba y la razón del incumplimiento del silencio de radio cuando recibió la respuesta:

-¡Torpedo en el agua! ¡Lion, caiga a estribor! ¡Emergencia! ¡A estribor, Lion, caiga a estribor!

Afortunadamente los tripulantes del Iowa no eran unos novatos y casi al mismo tiempo que la transmisión los vigías detectaron la estela del torpedo. El Iowa entonces giró rápidamente a estribor a toda máquina mientras la artillería intentaba destruir el torpedo. En el acorazado tocó zafarrancho de combate, cuando los oficiales llegaron al amplio y acristalado puente la estela del torpedo ya era visible a simple vista. El presidente y su comitiva todavía estaban en la cubierta exterior cuando les sorprendió el nuevo zafarrancho de combate. El viraje del acorazado era tan duro que todo el barco crujía y se escoraba. La inclinación era tan pronunciada que la silla de ruedas del presidente empezó a deslizarse peligrosamente hacia la borda y sus guardaespaldas se apresuraron en detenerle no sin dificultades, se cuenta incluso que uno de ellos llegó a sacar su pistola con esperanza de tener a tiro el torpedo.

 

Afortunadamente el torpedo falló y se perdió, el William D. Porter tuvo el dudoso honor de ser el único en lanzar un torpedo al acorazado Iowa en toda su larga historia. Los tripulantes del “Willie Dee” tras minutos de intenso terror respiraron con gran alivio al ver al acorazado esquivar el torpedo exitosamente. Todos dejaron de contener el aliento… hasta que las tres torres triples del Iowa con sus nueve piezas de 406mm empezaron a girar y se encararon hacia ellos sin quitarles ni un ojo al destructor. El Iowa exigía respuestas para saber qué demonios había pasado. Walter en su nada envidiable posición sólo acertaba a decir “Hemos sido nosotros”. Tras un rápido análisis de los hechos con su tripulación intentó convencer al Iowa, más en concreto a J. King que había sido un lamentable malentendido. King, encolerizado de una forma que no puede describirse, expulsó inmediatamente del convoy al “Willie Dee” ordenando a Walter que pusiera rumbo de inmediato a la base naval de Bermuda. Al final del día el convoy continuó su histórico viaje conun destructor menos. Roosebelt escribió en su diario:

“Lunes, demostración de artillería. El Porter nos lanzó un torpedo por error. Lo vi, falló por unos 1.000 pies (300m)

 


Los más fuertes conquistaron la tierra. Los más duros dominaron los mares. Encima de todos ellos está el cielo, y solo los más osados tienen derecho a reclamarlo. Yo os concedo el dominio del aire ¡de ustedes depende conservarlo!

 

El_Jonan
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Guardia Pretoriano
Desde: 17 Sep 2009

El “Willie Dee” con su tripulación completamente desmoralizada llegó sin más incidencias al puerto de Bermuda. Nada más atracar el barco fue asaltado por una unidad de marines armados como si un equipo de operaciones especiales se tratase. El “Willie Dee” también tuvo el cuestionable honor de ser el primer y único barco de la marina al que toda la dotación fuese puesto bajo arresto. Acto seguido el Servicio secreto pasó a interrogar a la tripulación y a descubrir su pasado intentando desenmascarar a un posible grupo de espías y saboteadores, el hecho de que el capitán Wilfred Walter no tuviese un nombre muy americano no ayudaba a la situación.

 

Las preguntas a responder eran muchas. ¿Había espías nazis en la marina? ¿El objetivo era matar al presidente o simplemente abortar la reunión? ¿O tal vez se trate verdaderamente de un torpe y grandiosamente inoportuno accidente? El hecho de que los detonadores de los torpedos no apareciesen suponía un problema. Tras muchos días de interrogatorios el torpedista Dawson confesó que había olvidado retirar la carga del tubo 3 y que tras lanzarse el torpedo se dio cuenta del error y tiró los detonadores al mar para ocultar lo ocurrido. Se concluyó que no había nazis ni italianos ni japoneses a bordo y que la tripulación del William D. Porter la había pifiado a una escala monumental, resultó ser un acontecimiento histórico del que la marina norteamericana no se siente muy orgullosa y no le interesa que se recuerde.

 

En cuanto a las responsabilidades de lo ocurrido, el presidente había sido víctima de un atentado que aunque accidental pudo costarle la vida y alguien debía pagar por ello. Es muy improbable que el acorazado Iowa; el buque de guerra más nuevo, grande y poderoso de la marina y orgullo de su país sucumbiera ante un único torpedo pero el peligro era real. También se llamó la atención sobre la inexperiencia de la tripulación oficiales incluidos, ya que salvo para cuatro, para los 12 oficiales restantes el William D. Porter era el primero en el que se embarcaron. Finalmente el torpedista Dawson de sólo 22 años fue condenado a 14 años de trabajos forzados por su negligencia. Afortunadamente para el muchacho Roosebelt le otorgó un perdón presidencial y ordenó a la marina a que no tomase represalias contra el muchacho, ya que fue un accidente y nadie salió perjudicado.

 

 

Nadie resultó herido en el accidente, pero el día en que el “Willie Dee” casi torpedeó al Iowa marcó su destino. Desde entonces fue perseguido por su reputación como un barco peligroso, perseguido por la mala suerte, un barco amigo al que era mejor no confiarle la espalda. Aunque al asunto lógicamente no se le dio publicidad no pasó mucho tiempo hasta que el último marino americano destinado en una torpedera en el Índico se enterase de lo sucedido. El “Willie Dee” era recibido en todas partes con bromas en plan “¡Alto el fuego! Nosotros no votamos a Roosebelt” o “¡No disparen! ¡Somos republicanos!”. La sombra del incidente Perseguía al “Willie Dee” de tal modo que ningún marino nuevo  quería ser destinado a bordo. Los tripulantes a bordo se resignaban o incluso se tomaban a broma la fama del malhayado destructor, al fin y al cabo nadie murió en el incidente.

 

En cualquier caso nada de esto importaba. Finalmente, visto su actuación en una misión tan importante, la marina decidió destinar al William D. Porter junto con su tripulación a un lugar alejado donde no pudiera hacer mucho daño a nadie. La nueva casa del “Willie Dee” estaba en Dutch Harbor, perfecto lugar para patrullar por las gélidas aguas de Alaska y las islas Aleutianas por si acaso los japoneses se decidían a aventurarse por el norte.

 

Durante su duro servicio en las condiciones árticas de la región la tripulación trabajó enérgicamente para convencer al alto mando de que cambiasen su estimación respecto al William D. Porter. A medida que pasaba el tiempo la tripulación era más experta y los errores se convirtieron en algo inusual. Sin embargo, por mucho que se esforzasen les resultó imposible borrar el embarazoso pasado del “Willie Dee”. Aunque llevaba mucho tiempo sin crear contratiempos muchos en el exterior confiando en su maldición pensaban que era porque no había ocasión (ni presidentes) para ello.

 

Sin embargo, los acontecimientos sobrepasarían la imaginación del más pesimista. Durante un permiso entre dos periodos de maniobras en las islas Aleutianas un marinero regresó borracho al buque y se le ocurrió que disparar la artillería principal del barco sería una fantástica idea. Llegó hasta una de las torres, elevó el cañón y abrió fuego antes de que pudiera ser detenido. Aunque el marinero no tenía ni idea de  adonde estaba disparando el destino quiso que el cañón apuntase hacia la residencia del comandante de la base, y el viento quiso que el proyectil cayera en el césped delantero de la residencia en lugar de en el tejado. Casualidad, se estaba celebrando una fiesta con los principales oficiales y sus esposas. Más de uno miró al cielo intentando divisar bombarderos japoneses, ya había ocurrido. Por pura suerte, lo único que resultó dañado gravemente aparte del césped de la residencia del comandante era la ya de por si desastrosa reputación del destructor, que alcanzaba unas cotas muy difícilmente igualables.

 

Con la guerra del Pacifico en su ocaso y la nula posibilidad de un ataque japonés en Alaska la marina decidió finalmente que el William D. Porter tras más de un año congelándose en la frontera del mar ártico su ya veterana tripulación debía tomar parte en los combates finales. Asi el barco partió con rumbo al Pacífico occidental y comenzó tomando parte en misiones de escolta en Filipinas para posteriormente participar en los desembarcos de Mindoro y en el golfo de Lingayen. Aunque siempre era recibido con bromas y pocos le quitaban el ojo el destructor se comportó de forma notable en esta ocasión. Por una vez el “Willie Dee” empezaba a superar su vergonzoso pasado.

 

A finales de Marzo de 1945 fue destinado en Okinawa para que formase parte del piquete anti-kamikaze. La misión era sencilla pero muy arriesgada: navegar en solitario (o en grupos siempre que era posible) lejos de la flota principal para detectar posibles aviones atacantes y dar aviso a la aviación aliada para interceptarlos antes de que lleguen siquiera a divisar su objetivo.

 

En una ocasión detectaron una formación que pasaba muy cerca de ellos y vieron como uno de los bombarderos picaba hacia ellos. Aunque el objetivo de los kamikazes eran los portaaviones, acorazados y los transportes de tropas había muchos que se lanzaban contra los destructores que formaban el piquete. Puede parecer poco práctico estratégicamente pero vistos los sucesos eran los objetivos más lógicos pues si continuaban lo más probable es que fuesen derribados sin provocar ningún daño por los cientos de cazas Hellcat y Corsair que desplegaba la marina. Un solo kamikaze tenía la suficiente carga explosiva como para abrir un enorme boquete en los cascos ligeramente blindados de los destructores, incluso los hay que se partieron en dos. La cantidad de destructores hundidos en la barrera anti-kamikaze es totalmente desproporcionada en comparación con otros grupos de combate. Ahora el “Willie Dee” se enfrentaba en desventaja contra ellos.

 

D3A1, apodado "Val" por los norteamericanos.

 

El tren fijo lo identificaba como un D3A1 “Val”, obsoleto como bombardero en 1943 se utilizaban como entrenamiento y ahora como kamikazes. Los antiaéreos y los cañones de 5” abrieron fuego furiosamente intentando derribar en avión antes de que fuese demasiado tarde. El kamikaze picó más, evitando buena parte del fuego antiaéreo y recuperó a unos metros sobre el agua, con una gran inercia a velocidad de colisión. Los artilleros, temerosos pero decididos,  insistían y lanzaban todo lo que su arma podía con la precisión y experiencia adquirida. Finalmente, consiguieron alcanzarle seriamente y abatirle, cayendo a menos de 50m del barco. El “Willie Dee” había conseguido destruir a su primer objetivo ¡y NO se trataba de un amigo! La tripulación lo celebró con una mezcla de alegría y alivio ¡El destructor ya no estaba gafado por el destino!...

 

…¿O tal vez si?

 

Sorprendentemente, el avión no explotó cuando se estrelló contra el agua de hecho, entró tan limpiamente en el agua que navegó bajo ella y casualidad explotó justo cuando “sobrevolaba” la quilla del barco. La explosión fue tan fuerte que el buque saltó en el agua. Se abrieron fugas y vías de agua por toda la quilla, había grietas por todas partes y las piezas estructurales estaban deformadas y dañadas, casi todos los compartimentos se estaban inundando de agua; era como si el “Willie Dee” se estuviera desangrando. Finalmente tras una evaluación de daños se vio que era imposible reparar todas las fugas y ni que decir de los daños estructurales, el buque se dio por perdido y fue abandonado. A pesar de los numerosos daños el “Willie Dee” tardo tres horas en hundirse dando mucho tiempo para la evacuación.

 

 Ultimos momentos a flote del "Willie Dee"

 

Al igual que se le dio a conocer como la oveja negra de la marina, el “Willie Dee” fue rápidamente olvidado por todos y su incidente con el USS Iowa pasó a ser secreto hasta que fue oficialmente desclasificado en 1958.

 

Curiosamente, a excepción del hombre perdido en la primera travesía el “Willie Dee” cuidó bien de sus tripulantes en combate, ya que nadie murió en el ataque del Kamikaze, además de proporcionar tiempo más que suficiente para que todos los hombres lo abandonasen antes de desaparecer entre las olas del Pacifico occidental.

 

Fuentes:

Destroyersonline.com

blitzkrieg2gm.blogspot.com

Wikipedia (por supuesto)

mas algún que otro libro referente al tema

 


Los más fuertes conquistaron la tierra. Los más duros dominaron los mares. Encima de todos ellos está el cielo, y solo los más osados tienen derecho a reclamarlo. Yo os concedo el dominio del aire ¡de ustedes depende conservarlo!

 

Hartman
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Senador-Moderador
Moderador
Desde: 19 Oct 2010

Jonan, estaba empezando a creer que ibas a escribir algo no relacionado con los aviones, cuando veo al final la intervención de un Kamikaze :).

Muy buen artículo, realmente una obra maestra de humor negro. Muy divertido.

Saludos 

 


Todavía no he empezado a pelear

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El_Jonan
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Guardia Pretoriano
Desde: 17 Sep 2009

Eh, no tan rápido! si ataca por debajo del agua ya no es un kamikaze, es un torpedo o en todo caso un Kaiten algo raro asique me declaro inocente a la acusación de ser monotematico:P.

Ondo joan.

 


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GRUMETRE
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Auxilia
Desde: 27 Oct 2009

Impresionante historia que me era totalmente desconocida. Felicidades por el artículo

sigpro
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Legionario Inmunis
Desde: 20 Oct 2010

¿Roosevelt no es con "v"?

 

buena historia. Ni el más osado -e incompetente como fueron casi todos- del espionaje alemán habría concebido un plan para acabar con Roosevelt de esa manera...

 

Otro detalle. ¿Dónde se puede consultar una lista fiable y verdadera de barcos hundidos por los kamikaze? Lo digo porque en varias fuentes he visto que varios barcos fueron averiados, pero ninguno hundido.

Un saludo.

El_Jonan
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Guardia Pretoriano
Desde: 17 Sep 2009

¿Roosevelt no es con "v"? 

Si, es con "V", y mira que he intentado prestar atención a las faltas ortográficas pero nada, un servidor que no es de letras.

En cuanto a datos es imposible dar cifras exactas por la falta de información o contradicciónes entre distintas fuentes. Sin embargo existen enlaces de páginas en google dedicadas a estas campañas con mucha información de distintas fuentes y listas de objetivos alcanzados. Sorprende el hecho de que dos tercios de los barcos alcanzados por Kamikazes pudiesen ser recuperados y reparados.

Ondo joan.

 


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Wilhelm Keitel
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Decurión
Socio MH
Desde: 17 Ago 2009

  Un trabajo magnífico Jonan! Me ha encantado, y eso que el naval no es mi tema favorito. Lo único ¿como es que no lo has subido a la web?

 

 Un saludo!

 


        

"no se ha inventado nada mejor q la estupidez para creerse inteligente" - A.N.   

El_Jonan
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Guardia Pretoriano
Desde: 17 Sep 2009

Hombre Keitel aspaldiko! Tiempo hace que no te veo. Me alegra que os guste a todos el articulo y si no lo he subido a la web es porque ni me lo he planteado ni sé cómo se hace, tal vez debería molestarme en saber cómo colgarlo.

Ondo joan.

 


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afarango
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Senador-Moderador
ModeradorRedactor MHMSocio MH
Desde: 30 Ago 2009

Entretenido el articulo...algo habiamos ya indagado quienes participamos en los concursetes del año Pasado.

Una tripulacion inexperta cuidando al presidente d ela Potencia¡¡¡  y o que pensaba que eso solo pasaba en los paises subdesarrollados.

 


 300-cruz

"El cosmos también está en nuestro interior" Carl Sagan

Hartman
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Senador-Moderador
Moderador
Desde: 19 Oct 2010

Wilhelm Keitel ha escrito

  Un trabajo magnífico Jonan! Me ha encantado, y eso que el naval no es mi tema favorito. Lo único ¿como es que no lo has subido a la web?

 

 Un saludo!

¡Se me cae un ídolo! ¿no te gustan los temas navales?

 


Todavía no he empezado a pelear

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