Anécdotas de un duro campo de batalla

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El_Jonan
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Guardia Pretoriano
Desde: 17 Sep 2009

Para el desembarco de Normandía (que tema más recurrido, habrá que buscarse otros) el cuerpo de transmisiones del ejército y la guardia costera mandaron un equipo de hombres especiales con sus "armas" y "cargadores" particulares: los fotógrafos. Se sabía de antemano que este evento sería hu hito histórico para las naciones participantes y valía la pena documentar la mayor información posible. Estos hombres, cargados con sus cámaras, carretes y rollos de película desembarcaron en las playas durante las primeras oleadas del asalto.

El más conocido de ellos era Robert Capa, que trabajaba para la conocida revista "Live". Capa viajaba en la lancha junto a la "compañía E" para desembarcar en la playa de Omaha en la segunda oleada. Los contratiempos sucedieron en seguida. El timonel en la confusión de la batalla erró el sector y desembarcó en Easy Red. Los soldados bajaron de la lancha y el fué el último. Se paró a medio camino en la rampa y, como él mismo describió "el timonel confundió mi actitud pausada, debido a que estaba haciendo fotos, con momentos de duda, y me ayudó a decidirme con una patada en el culo".

Ya en el agua se refugió detrás de un obstáculo y gastó un rollo entero, luego se lanzó más adelante hasta un tanque ardiendo. El agua le cubria hasta la cintura. El muro estaba bastante cerca pero no encontraba hueco por donde pasar debido a las balas y los proyectiles. Finalmente pudo alcanzar hasta el muro costero, tirandose al suelo al llegar tal como le habían sugerido anteriormente. Casualmente "Me encontré de bruces con uno de los muchachos con quien había estado jugando al póquer la noche anterior. Me pregunó si sabía lo que estaba viendo. Le dije que no. Contestó: "Te lo diré. Veo a mi madre en el porche agitando en la mano la póliza de la compañía de seguros"

A medida que los disparos de mortero aumentaban, Capa gastaba sus rollos más rápidamente que cargadores los soldados. Se le estaban acabando cuando vió en la playa una lancha de desembarco de infantería, "No pensé en nada en absoluto ni tampoco tomé ninguna decisión. Sé que sencillamente me puse en pie y me fui corriendo hacia la embarcación... era consciente de lo que estaba haciendo, inenté volverme hacia la playa pero me dije a mi mismo: "Simplemente voy a secarme las manos en ese barco". Charles Jarreau era un guardacostas que estaba en esa LCI: "Pobre tipo, estaba ahí, en el agua, cuidando por todos los medios de no mojar sus cámaras y, al mismo tiempo, intentando mantenerse a flote". Capa pedía ayuda a gritos y el patrón le subió a bordo "Verdaderamente parecía estar muy agradecido. Subió a la embarcación y tomó fotografías por todas partes."

Al final del día llegó a Portsmouth y cogió el tren a Londres, donde entregó sus rollos al estudio de revelado. Hay un dicho que dice "Vísteme despacio que tengo prisa", pues el operario encargado de manipular los negativos no se aplicó la frase y, en su ansiedad por ver las fotos aplicó más calor del necesario, fundiendose asi las emulsiónes. El resultado fué que de la cantidad de fotos que hizo Capa con su cámara únicamente pudieron salvarse ocho que, por si fuera poco salieron borrosas. Capa, lógicamente, estalló en ira. Se había jugado el cuello por ocho fotos borrosas.

Sin embargo, se detuvo a pensar un poco y concluyó que esas imágenes grises y un tanto lóbregas de los soldados en la batalla escenificaban a la perfección el miedo y el caos reinante en la playa de Omaha. Gracias en parte al descuidado operario, Robert Capa había realizado algunas de las fotos más valiosas y conocidas del día D.

Aqui dos de las famosas fotografías.

 

 


Los más fuertes conquistaron la tierra. Los más duros dominaron los mares. Encima de todos ellos está el cielo, y solo los más osados tienen derecho a reclamarlo. Yo os concedo el dominio del aire ¡de ustedes depende conservarlo!

 

DanielVelascoJ
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Legionario Inmunis
Desde: 27 Oct 2010

Que temple de Capa realmente, el ponerse a reflexionar ante la situacion por la que pasaron sus fotografias, aun mas....por lo que tuvo que pasar el mismo, pero al menos conocemos un poco de su trabajo en nuestros dias, muy buenas ese par de fotos, y como dice, realmente representan el miedo, la angustia, coraje y valentia por la que pasaron todos esos soldados norteamericanos en esa terrible playa.

 

Gracias por compartir las fotos, 

Saludos ;)

 


 

khornelius
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Legionario
Desde: 24 Abr 2010

Están quitadas del libro: Vive peligrosamente de Otto Skorceny

 

"Al entrar en el pueblo, en una choza encontramos a un soldado ruso que dormía tranquilamente en su interior, al pie de la estufa. Cuando, sin muchas consideraciones, le despertamos, no demostró estar asustado ni sorprendido. Se limitó a ponerse en pie y, alzando los brazos, esperó que le despojásemos de sus armas; salió de la "isba" y se colocó dando la espalda frente al muro de aquélla. Nuestro intérprete le preguntó por qué adoptaba aquella posición. El soldado ruso respondió que le habían dicho que los soldados alemanes fusilaban en el acto a todos los soldados del Ejército soviético que cogían prisioneros. Añadió que ya no podía soportar por más tiempo el verse separado de su familia que vivía en la Rusia blanca, muy lejos del lugar donde se encontraba. Por tal razón nos había esperado. ¡Para que le diéramos la muerte que tanto deseaba!¡Qué extraña mezcla de sentimentalismo y añoranza, unida a una total indiferencia ante la muerte! ¡Sólo puede darse en el alma eslava!

Otro caso: la primera noche que pasamos en aquel pueblo, fuimos despertados por un alarido infrahumano. Habíamos accedido a que la anciana dueña de la casa en la que nos alojábamos pasara la noche en una pequeña estancia de la misma; nosotros nos sentimos satisfechos al poder acostarnos sobre el suelo de la habitación principal. Al oír aquel terrible quejido, buscamos y rebuscamos por toda la casa. Hasta que encontramos a un hombre que yacía sobre un montón de andrajos, casi empotrado en un pequeño espacio existente entre la estufa y la pared. A la pregunta que le hicimos, respondió la mujer así:


–Sí, es mi marido. Hace tiempo que está enfermo e incapacitado para toda clase de trabajo.Continuó diciéndonos que lo habría puesto "de patitas en la calle" encuanto cayó enfermo, pero que no tenía fuerzas para arrastrarlo. Y,seguidamente, nos rogó que nosotros hiciésemos tal trabajo por ella. Cuando, como es natural, nos negamos a complacerla y colocamos elcuerpo de su marido a su lado, en la cama, no le prestó ni la más mínima atención. Sinceramente, ignoro cómo terminó aquel drama, ya que tuvimosque dejar el pueblo no tardando mucho. Pero supongo que los soldados rusos que llegaron al abandonarlo nosotros, precipitaron la muerte del anciano dejándolo abandonado a la intemperie."

 


"La guerra es de por vida en los hombres, porque es guerra la vida, y vivir y militar es una misma cosa" Quevedo

wallace-will
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Senador-Moderador
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Desde: 30 Nov 2009

Este relato tambien es del Dia d de antony beevor(Perdón, pero es que lo tengo en la compu y se me hace mas facil ponerlo aca, sino otros libros los tengo que andar copiando a mano;), pero voy a poner otros)  sobre lo importante de no echarse una siesta... en el campo de batalla!!:

"En un triste anticipo de lo que iban a ser los combates entre la maleza del bocage, el peor descalabro tuvo lugar durante la noche del 10 de junio. Los del 2.° Batallón habían recibido de la población local el aviso de que tenían frente a ellos a unos cien alemanes.«Era casi media noche en aquellos momentos», afirmaría luego un informe, «y los hombres estaban tan cansados que se tiraron al suelo y empezaron a roncar donde cayeron.

Un hombre de la Compañía O tropezó, se le disparó el fusil y mató al tipo que tenía delante. El tiro reveló su posición y las ametralladoras alemanas abrieron fuego.» El batallón se había detenido en un pequeño campo, sin saber que estaba rodeado por un destacamento de la 352.a División de Infantería alemana. El asistente y el oficial al mando de la compañía del cuartel general perdieron la vida y el oficial de comunicaciones fue capturado.

El teniente coronel Warfield, que era el oficial al mando, y el teniente Miller murieron después a consecuencia de las heridas recibidas. «El auxiliar sanitario se volvió loco y fueron capturados cerca de cien hombres. Se oyó decir al coronel Warfield: "Nunca pensé que mis hombres llegaran a decir Kamerad'. El resto de los hombres del batallón se pusieron muy nerviosos después de este lance.» La cólera del general Gerhardt estalló cuando se enteró de que el batallón no había cavado trincheras, y que simplemente se había tirado al suelo y se había puesto a dormir".

 

 


 


sigpro
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Legionario Inmunis
Desde: 20 Oct 2010

Contaban que en el Yamato se hizo una prueba con cerdos para comprobar el efecto de la onda expansiva en seres vivos. ESe día creo que hicieron una buena parrillada...

 

Sobre la explosión por la caída de un proyectil de 16", es algo que no debería haber pasado. Generalmente la mayoría de proyectiles tienen varios seguros, entre ellos el de caída, que evitan que explosionen en la mayoría de circunstancias no deseadas.

 

Un saludo.

TCKC
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Senador-Moderador
Moderador
Desde: 11 Nov 2010

Añado una de las memorias del coronel Von Luck sobre, lo que podríamos catalogar de un claro ejemplo de lo que puede ser una vida sin complicaciones.

 

Delante de nosotros había un pequeño pueblo al que nos acercábamos lentamente, Sus habitantes salieron de sus chozas. Parecían confundirnos con rusos. Cuando les explique quienes éramos se me acerco una pequeña anciana para preguntar ¿Estamos en guerra y que hace nuestro padre el Zar?

 

Por lo que parece, la revolución rusa, Stalin y nuestra guerra contra Rusia todavía no habían llegado a esta gente. Parecía que el tiempo se había parado allí. En ese lugar no había ningún funcionario del partido. Nos quedamos en ese pueblo intentando explicarles lo que había pasado en el mundo desde que Rusia dejo de tener un Zar. Cuando nos íbamos, me regalaron un icono mientras me decían: Gracias por entendernos. Déjenos vivir como hasta ahora.

 


Las ideas extrañas solo lo son hasta que las practicas

El_Jonan
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Guardia Pretoriano
Desde: 17 Sep 2009

Aqui añado una historia más acerca de las experiencias de la marina real britanica, más en concreto del capitán Martin Power al mando del destructor "Saumarez".

Power escuchó historias de cómo los combatientes japoneses haciendo gala de una valentía, odio y rabia desmesuradas daban sus vidas para llevarse a cuantos enemigos pudiesen. Debido a su particular código de honor todo soldado japonés superviviente debía estar obligado a justificar su supervivencia. La mayoría de los soldados capturados (que casualmente eran los jóvenes y los novatos) se autoconvencían con "excusas" por decirlo de algún modo cuando en el fondo de su ser preferían salvar sus vidas que ceder a las presiones del estricto e irracional código del Bushido. Pero también los había fieles al código.

Asi, cuando el "Saumarez" se encontraba en las proximidades de las islas Nicobars participó en la destrucción de un comboy japonés y en el rescate de supervivientes. Martin Power dirigía la operación desde el puente, viendo subir a los supervivientes por la red cuando todos oyeron el sonido metálico de un objeto golpeando el buque. Powers se acercó por la borda para examinar el origen del sonido y se encontró colgado de la red a un calvo y hercúleo soldado japonés que, sosteniendose con una mano a la red se dedicaba con la otra a golpear un proyectil contra el casco del destructor. Power se sacó la pistola y, sacando el cuerpo por la borda le golpeó en la cabeza. Asi lo contaba posteriormente:

"No pensé que pudiera hacer otra cosa, ya que no hablaba japonés. El soldado japonés se quedó mirándome mientras la sangre le chorreaba por la cara, con la pistola a escasos diez centímetros de sus ojos y con el obús todavía en la mano... No sé cuánto tiempo permanecí en esa ridícula posición inclinado por encima de un fanático enemigo mientras nuestras miradas se clabavan, pero en aquel momento se me hizo una eternidad. Al final, ejó caer el obús, recogió las piernas  y, dándose impulso con los pies, saltó desde el flanco del barco como un nadador olímpico, giró el rostro y desapareció entre brazadas."

En fechas posteriores, el capitán Power al mando del "Saumarez" se haría famoso por enboscar y hundir, en compañia de los destructores "Virulam" y "Venus", al crucero pesado "Haguro" en aguas de Penang en Mayo de 1945.

 


Los más fuertes conquistaron la tierra. Los más duros dominaron los mares. Encima de todos ellos está el cielo, y solo los más osados tienen derecho a reclamarlo. Yo os concedo el dominio del aire ¡de ustedes depende conservarlo!

 

El_Jonan
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Guardia Pretoriano
Desde: 17 Sep 2009

El joven Nick Alkemade era sargento de la RAF y artillero en un Avro Lancaster del 115 escuadrón con base en Witchford. Alkemade era el responsable de manejar las cuatro ametralladoras de 7,7mm de la torreta de cola. No había mucho sitio por lo que justamente podía llevar abrigo y un chaleco antibalas si lo tenian.

La noche del 23 al 24 de Marzo de 1944 el escuadrón debía partir en misión de bombardeo en el interior de alemania y Alkemade por supuesto participó. Mientras sobrevolaban Berlin el escuadrón fué atacado por cazas nocturnos pesados y el avión de Alkemade fué alcanzado. Los depositos de combustible de los encastres de las alas se incendiaron, el piloto dió orden de abandonar el avión y todos saltaron con sus paracaidas pero Alkemade debía adentrarse por el fuselaje para llegar hasta su paracaídas. Alkemade vió aterrado cómo el interior del fuselaje estaba en llamas y su paracaídas tambien por lo que debió afrontar la terrible decisión de quemarse vivo en el avión o saltar al vacío. Optó po lo menos doloroso, saltó cuando el bombardero caía a una altitud de entre 5.500 y 6.000 metros con la esperanza de caer inconsciente por la falta de oxigeno. Lo último que recuerda es estar alejandose de la antorcha volante que era el bombardero y de estar viendo las estrellas en una bonita noche despejada y después perdió el conocimiento mientras se precipitaba al suelo.

 

Despertó con mucho frio. Aturdido miró al cielo, copas de árboles y la misma noche estrellada que recordaba. Bajó la vista y miró a su alrededor, estaba rodeado de abetos y ramas rotas. Había mucha nieve y estaba en medio de una profunda huella en el suelo. Es increible ¡ha sobrevivido! apenas tenía unas magulladuras pero cuando intentó reincorporarse descubrió que se había torcido el tobillo, apenas podía andar y mucho menos correr. Decidió hacer el silbato para que los alemanes lo localizasen antes de que muriese ironicamente de frio.

 

Lógicamente ningúno de sus captores creyó su historia. en un campo de concentración nazi Alkemade intentaba explicar qué hacía sólo en un bosque en medio de la nada. Lo alemanes pensaban que se trataba de un espía y eso suponía que Alquemade iba a ser fusilado. Alkemade, desesperado, intentó explicar durante días lo ocurrido a todo detalle sin ningún éxito hasta que unos soldados descubrieron los restos del avión. Al ver que se trataba del avión de Alkemade y de descubrir los restos quemados del paracaídas en su sitio los alemanes no dieron crédito, todo lo que el prisionero juró y perjuró durante días cobraba sentido con el avión calcinado. De pronto Alkemdade se volvió muy popular en el campo de prisioneros, tanto entre sus aliados como entre los alemanes. Finalmente, para que todos creyeran su historia los alemanes le regalaron una biblia en cuya tapa puede leerse lo siguiente:

"Las autoridades alemanas han investigado y comprobado que las declaraciónes del sargento Alkemade, 1.431.537 de la RAF, son ciertas en todos sus aspectos, o sea, que realizó un descenso de 6.000 metros sin paracaidas y aterrizó sin sufrir heridas; su paracaidas había ardido dentro del avión. Aterrizó en la nieve, entre unos abetos. Corroboración atestiguada por: teniente de aviación H. J. Moore, oficial superior británico; sargento de aviación R. R. Lamb, 1.339.582; sargento de aviación T. A. Jones; 411 suboficial superior británico. Fecha: 25 de Abril de 1944"

 


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El_Jonan
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Guardia Pretoriano
Desde: 17 Sep 2009

Este relato aparece en el libro Nosotros estuvimos en el frente de J. W. Oechelhaeuser, donde cuenta sus experiencia como tanquista en el frente ruso, da una idea del duro invierno de la estepa rusa.

“…Los tanques restantes del regimiento formaban una posición de defensa en redondo en alguna parte del campo abierto. Desde hacía más de tres días las tripulaciones no llegaron a saborear comida caliente. Allí estaban los vehículos parados e inmóviles. Ya no quedaba gasolina, y a pesar del líquido protector contra el frío, el agua de los radiadores formaba masas de hielo compacto. ¡Hay de aquel que tocara, sin los guantes puestos, el acero de las paredes de los carros! Sus manos quedarían pegadas al acero y si pretendiera desprenderlas, perdería la piel del todo.

En el interior del tanque, un soplete de soldadura permanecía emitiendo ruidos feos y agresivos. Su finalidad era servir de algo así como calefacción. Mas eso era pedir mucho a esa lámpara de soplete; no tenía tanta fuerza como para calentar el interior. Humeaba y apestaba y su combustible apenas alcanzaría para algunas horas más. Luego, seguramente se apagaría y con ella la pequeña ilusión de calor.

Esperábamos que nos llegaran gasolina, alimentos y refuerzos. Pero nuestras esperanzas no se realizaron y aquellas municiones que nos podrían haber facilitado un rompimiento del cerco, fueron empleadas para rechazar los diarios ataques del enemigo. Éramos aún cuatro hombres y cada media hora nos relevábamos en el puesto de guardia en la torreta. Esto significaba que en doce ocasiones al día cada uno de nosotros tenía que exponer su cara negra por la grasa de motor que nos untábamos, a la mordaz furia de la tempestad de nieve; doce veces al día durante treinta minutos temíamos cada quien un nuevo ataque de los rusos y doce veces al día durante treinta minutos se avivaba en cada uno de nosotros, la fútil esperanza de ver por fin la llegada de nuestros refuerzos.

Como a las 14:30, el viejo con su cabo apuntador, nos vino a pasar revista. Pude observar cómo lucharon ambos, con mucho trabajo para atravesar la nieve increíblemente profunda para acercársenos. Subieron al tanque por la parte de atrás y así pudimos entendernos mejor. Reporté la baja del radiotelegrafista durante la noche anterior. A escasos doce pasos del tanque, los lobos lo atacaron y lo devoraron. El había ido a la ambulancia para que le vendaran el brazo derecho, y al regreso, la tempestad de nieve lo sorprendió de modo que, en medio de este alud azotador y blanco de nieve, no fue capaz de encontrar el camino de vuelta hacia nosotros, un camino de unos pocos pasos. Ciego por la nieve, fue torpemente dando vueltas y los lobos se le echaron encima con tal furia que no le dieron tiempo de soltar un solo disparo. Al revisar su pistola lo comprobamos. El cráneo se hallaba cubierto de sangre congelada. Además pudimos localizar una de sus botas y residuos de su abrigo de piel. Los lobos lo habían desmembrado. Luego fueron separando para roer, bajo la protección de la noche helada, los huesos, y por fin, éstos quedaron esparcidos por doquier junto con los restos de su uniforme.

Con los binoculares pudimos reconstruir parte de este espantoso suceso, por lo menos por aquellas huellas que la nieve aún no había cubierto de nuevo. Se lo expliqué al Coronel y le mostré los alrededores. El guardia, sin duda, cerró la escotilla de la torre, debido a la violencia de la tempestad y si hubo gritos de auxilio, no se enteró de nada.”


En su libro, lejos de atribuirse acciones heroicas, cuenta sus miedos y sus mayores temores.

 


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El_Jonan
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Guardia Pretoriano
Desde: 17 Sep 2009

El 30 de Abril de 1943 un pescador Español que faenaba en las costas de Huelva atrapó con su red un cadáver e informó a la patrulla costera española. Era un hombre de unos 30 años,  parece ser que se trataba del oficial de la RAF William Martin, se dedujo que su avión se había estrellado en el mar y fue arrastrado hasta las costas españolas sin vida. Las noticias del cuerpo fueron rápidamente notificadas a la embajada y se entregaron sus efectos personales entre los que estaban su cartilla de identidad, una cartera con dinero, unas llaves, dos tickets de autobús usados y unas cartas entre otras cosas menores. Sin embargo, lo que las autoridades españolas no notificaron ni entregaron fueron los documentos secretos que este portaba y custodiaba en una cartera aparte que llevaba esposado a su muñeca.

Por esas fechas planeaba sobre la península italiana una invasión por parte de los aliados y los preparativos para la invasión se estaban completando. Mientras tanto los italianos y los alemanes preparaban la defensa de Italia, si la cual perdería para siempre sus opciones en el Mediterráneo. En teoría España era un país neutral pero el gobierno franquista tenía mucha afinidad con Hitler y el partido nazi, por lo que las noticias de estos documentos oficiales llegaron rápidamente a Berlín.

Las autoridades alemanas en España se hicieron cargo de los documentos oficiales. Abrieron cuidadosamente los sobres sin rasgar el papel y descubrieron nada menos que los planes de la invasión al sur de Europa. Los documentos escritos y firmados por los grandes generales aliados informaban de los planes para desembarcar en el cabo Araxos en Grecia y al mismo tiempo otra fuerza de combate desembarcaría en la isla de Cerdeña para conquistarla en su totalidad. Originalmente se pensaba que los aliados vendrían por Sicilia ya que era lo más fácil, rápido y por lo tanto el más evidente mandándose allí el grueso de las tropas. Aunque conquistar Grecia y Cerdeña no era el plan más rápido tenía su lógica; con el eje mirando a Sicilia los aliados encontrarían poca oposición en estas playas y desde esas posiciones los bombarderos estratégicos tendrían a su alcance toda Italia y el sur de Alemania, pudiendo posteriormente realizar un desembarco al norte de la península atrapando a las tropas del eje en ella para después avanzar hacia el sur.

Nada más saber los ingleses acerca de la suerte del mayor William Martin comenzaron a preguntar acerca de los documentos que sabían que debía portar en la maleta esposada a su muñeca y terminaron por remitir a las autoridades españolas una enérgica demanda formal para la devolución de estos documentos. Finalmente los documentos se entregaron el 13 de Mayo en sus sobres originales vueltos a cerrar concienzudamente y con fundamento, esperando a que los ingleses creyeran que no había habido tiempo a que los documentos fuesen examinados por extranjeros. Pasado este acontecimiento los alemanes tenían información de primera mano acerca de los planes aliados, descartado Sicilia los alemanes desviaron muchos soldados, tanques y aviones a las costas griegas y a la isla de Cerdeña esperando sorprender a los aliados con una encarnizada resistencia. En verano todo estaba preparado, nada podía ir mal… hasta que el Julio de 1943 los aliados desembarcaron en Sicilia.

Todo fue una farsa. Los aliados hicieron un montaje con el objetivo de engañar y confundir a las tropas del eje que en esos momentos concentraba sus defensas en el área del desembarco. Los británicos montaron la película alrededor del cadáver de un soldado que murió de neumonía al que le dieron nueva identidad, una biografía y nuevo rango, vistiéndole como a un oficial proporcionándole sus propios objetos personales cuidadosamente seleccionados y, por supuesto, atando a su muñeca la maleta con los falsos planes de invasión. Una vez preparado el “mensajero” debía llegar a las manos de un país de neutralidad cuestionable y España era perfecta. El submarino Seraph fue el encargado de la extraña tarea de abandonar el cuerpo a una milla de distancia de una ciudad costera española, lógicamente sin ser visto y durante la madrugada.

El resultado fue inmejorable. El pescador entregó el cadáver esa misma mañana y los españoles entregaron los documentos a los alemanes los cuales dieron credibilidad, la desesperada e insistente petición de documentos de la embajada británica en Madrid ayudó mucho en este aspecto. Finalmente las tropas del eje desviaron una gran cantidad de recursos a otras zonas muy alejadas facilitando mucho la entrada de los aliados en Italia e indudablemente salvando la vida de muchos soldados. Respecto al mensajero muerto es evidente que no se trataba de William Martin, este es un personaje ficticio inventado específicamente para la misión del soldado muerto, cuya identidad real se desconoce a petición de sus padres.

 


Los más fuertes conquistaron la tierra. Los más duros dominaron los mares. Encima de todos ellos está el cielo, y solo los más osados tienen derecho a reclamarlo. Yo os concedo el dominio del aire ¡de ustedes depende conservarlo!