CATÁSTROFE EN EL EAST END

Sin respuestas
HISTOCONOCER
Imagen de HISTOCONOCER
Desconectado
Equite
Desde: 25 Feb 2011

 Sobre una plataforma de observación montada en la catedral de San Pablo se encontraba un pequeño grupo de hombres silenciosos. Todos ellos eran voluntarios, preparados concienzudamente durante largo tiempo para salvar en lo posible aquella obra maestra de la arquitectura sacra inglesa, evitando que se produjese en ella una catástrofe como la acaecida sobre el East End. Al fin, uno de los hombres rompió el silencio: “Algo así será el fin del mundo”. Otro añadió: “Aquí se está hundiendo todo el mundo”.

Un oficial de aviación polaco, piloto de un Hurricane británico, procedía, no lejos del lugar, a la caza de algunos bombarderos alemanes. Poco después regresaba a la base y escribía en su diario que, a pesar de haber logrado imponerse victoriosamente al enemigo, su corazón se hallaba oprimido: “Vi como todo el Este de Londres aparecía envuelto en llamas. Una visión terrible. Recordé otro vuelo mío, un año atrás, cuando contemplé el mismo espectáculo terrible en Lublin”. También su jefe, el vicemariscal del aire, Park, sobrevoló Londres esa noche. Luego comentaría como la vista de la ciudad en llamas le produjo “un gran furor”. Pero aún sintió coraje para exclamar: “A pesar de todo, gracias a Dios, vimos con nitidez el significado de la nueva táctica alemana: preferían ignorar en sus ataques nuestros aeródromos más vitales para concentrar su acción sobra las ciudades”.