Dr. Ishii Shiro y la Unidad 731: campos de muerte japoneses

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Tito
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utor: TlTO, 29/Oct/2007 22:50 GMT+1:


 


Doctor en medicina. Teniente general del Ejército Imperial Japonés. Fue el equivalente al doctor Mengele en versión japonesa.

           

 Durante la Segunda Guerra Mundial comandó la Unidad 731, destinada en la ciudad de Harbin, en Manchuria, donde hizo ensayos de guerra bactereológica y química sobre soldados, prisoneros y civiles chinos. Las actividades de la unidad se cobraron miles de víctimas de peste, de cólera, y de otras enfermedades.

   Llevó a cabo investigaciones que pretendían estudiar la resistencia del cuerpo humano al efecto de la hipotermia, o al exceso de presión, por ejemplo. En sus ensayos científicos, que lesionan el concepto de dignidad humana, creó condiciones para provocar ataques al corazón, y abortos. Practicó vivisecciones en sujetos vivos.

   Tanto él como sus colaboradores de la Unidad 731, responsables de atrocidades cometidas en tiempo de guerra, pactaron con las autoridades militares norteamericanas el privilegio de no ser juzgados por los tribunales a cambio de sus singulares conclusiones científicas.

      

El 18 de septiembre de 1931, Japón ocupó el todo del nordeste de China. Ishii y su unidad para investigación bacteriológica se estableció al norte de Manchuria, en donde el ejército de Kuantung podía mantener un suministro ilimitado de prisioneros chinos para realizar toda clase de experimento humanos. Al final de agosto, 1932, Ishii llevó un grupo de 10 científicos de la Universidad Médica del Ejército hacer una gira de Manchuria y regresó con la decisión para asentar definitivamente su centro de investigaciones en un lugar cerca del rió Peiyin a 20 kilómetros sur de Harbin. El centro se inauguró a finales de 1932 bajo el nombre de Unidad de Kamo o Unidad de Togo. Ishii fue promovido a coronel y recibió un presupuesto de 200.000 yens.

En 1936 se establecieron definitivamente dos unidades por orden de Emperador Hirohito: una era la unidad de Ishii bajo el nombre de "Prevención Epidémica y Sección de purificación de Agua del Ejército de Kuantung" (el nombre no se cambió a Unidad 731 hasta las 1941), que fue trasladada a una nueva base en Pingfan a 20 kilómetros al sudoeste de Harbin. La segunda fue la Unidad de Yujiro Wakamatsu (después cambió a Unidad 100) estableciéndose en Mengchiatun, cerca de Changchun, con el nombre de “Sección de Prevención de la Enfermedad Veterinaria del Ejército de Kuantung”. En junio de 1938, la Unidad 731 tuvo lista su base de Pingfang que ocupaba una área de 32 kilómetros cuadrados ocupada por 3.000 personas entre científicos y técnicos.

En la campaña del 13 de agosto de 1937, y ante la atenta mirada de las armadas occidentales, el ejército japonés usó gas venenoso contra las tropas chinas. Antes de entrar en guerra contra los aliados Japón usó por lo menos en cinco ocasiones productos de guerra bacteriológica en China, intentando producir epidemias y plagas: el 4 de octubre de 1940 un avión japonés dejó caer bacterias en Chuhsien,  provincia de Chechiang, causando la muerte de 21 personas; el 29 del mismo mes otro avión japonés lanzó bacterias sobre Ningpo, igualmente en Chechiang, matando a 99 personas; el 28 de noviembre del mismo año, los aliados se enteraron de que aviones japoneses habían dejado caer gérmenes en Chinhua pero no produjeron víctimas; en enero 1941 Japón extendió gérmenes en Suiyuan y Shansi causando erupciones epidémicas de cierta consideración.  

Estados Unidos, ante estos resultados no tomó el programa biológico japonés en serio, posiblemente porque Japón estaba muy lejos y no podría lanzar un ataque masivo contra el continente americano. Los informes de la época, sorpresivamente, también afirman que los militares estadounidenses creían que los japoneses serían  incapaces de desarrollar sofisticadas armas biológicas sin la ayuda de “hombres blancos”. En agosto 1942, el periódico médico Rocky Mountain publicó un largo artículo con el título "Pruebas de guerra de gérmenes japonesas contra chinos” asombrando a los desprevenidos americanos. 

Entre el gran número de prisioneros japoneses capturados en el Pacífico Sur se habían localizado a médicos especializados en la guerra de destrucción masiva. Se averiguó que Japón sólo les había dejado saber lo que les convenía antes de entrar en guerra. Su programa se encontraba mucho más avanzado de lo que jamás habían sospechado. Los americanos se enteraron entonces que Tokio era el centro para la experimentación biológica y por primera vez surgió el nombre de Ishii Shiro como precursor de la guerra biológica japonesa con su unidad camuflada como especialistas en prevención epidémica tras la oficina principal de purificación de agua a Harbin. De pronto, el tamaño de Unidad 731 y sus bombas de gérmenes y virus resultaron un peligro real. 

La enorme distancia que separaba a Japón de Estados Unidos parecía su protección más segura, pero los japoneses habían ideado un sistema increíblemente sencillo y barato de alcanzar el continente enemigo. Varios sumergibles nipones ya habían lanzado globos con cargas incendiarias sobre las costas de Estados Unidos y Canadá. Los aliados los consideraban como un arma ridícula que no obtenía ningún resultado, sólo producía pequeños incendios. Aquellos incendios eran observados desde los sumergibles anotándose el éxito o el fracaso de alcanzar la costa, de tal modo que Ishii y sus hombres pudieran calcular la cantidad de globos que se debían lanzar con armas biológicas para que pese a los fallos su resultado fuera letal. Los globos “Fugo” resultaron un peligro inesperado.

Sólo una semana después de Japón se rindió, el coronel Sanders se encontraba entre el primer grupo de americanos que aterrizó en Japón. Su misión era localizar la máquina de guerra biológica japonesa y al propio Ishii lo más pronto posible. En los siguientes tres meses, Sanders interrogó a muchos miembros militares y científicos de Unidad 731, entre ellos a Yoshijiro Umezu, Jefe del Personal del Ejército de Kuantung, al Comandante en Jefe del Ejército, el diputado coronel Tomosa Masuda, al especialista Jun'ichi Kaneko, pero no el propio Ishii que siempre se le escapaba de las manos.

En septiembre de 1945, Sanders descubrió que la Unidad 731 estaba envuelta en horrorosos experimentos con humanos. Informado el general MacArthur de las increíbles torturas y suplicios por los que habían pasado, no sólo los presos chinos, sino los propios americanos contestó: "Necesitamos más evidencias. Simplemente no podemos actuar sin más. Siga yendo. Haga más preguntas. Y quédese callado sobre todo esto". 

Sanders estuvo sólo diez semanas en Japón pues comenzó a sentirse enfermo. Se trataba de una tuberculosis que tardó en curar dos años. La segunda fase de investigación fue realizada por el teniente coronel Arvo T. Thompson, un veterinario.

Cuando Coronel Thompson llegó a Japón, el Tribunal Militar Internacional para el Este Lejano apenas había comenzado sus juicios sobre los criminales de guerra japoneses. Por fin fue localizado Ishii Shiro. Intentando ocultarlo a los soviéticos se le declaró muerto, se publicó la noticia en los periódicos y se simuló un entierro en su pueblo natal. El interrogatorio de Ishii duró desde 17 de enero al 25 de febrero de 1946.

Ishii cambió sus conocimientos no sólo por su indulto y el de sus hombres; también por que fuera borrado por completo su historial y pudiera llevar una vida normal. Shiro Ishii tras su estancia en Estados Unidos volvió al Japón recibiendo los máximos honores. Murió en 1959 de un cáncer en la garganta tras haber sido gobernador de Tokio, presidente de la Asociación Médica y del Comité Olímpico del Japón en la posguerra.

Aquella protección a unos científicos que causaron el sufrimiento y el dolor sin el menor remordimiento repelió a muchos de los americanos que intervinieron en su protección y ocultamiento.  El coronel Thompson terminó suicidándose y el general McArthur se manifestó en contra de aquella actuación de su gobierno y fue retirado de la misión por petición propia.

Experimentos con seres humanos similares a los realizados por el grupo de Ishii, se habían condenado como crímenes de guerra por el Tribunal Militar Internacional en el juicio contra los criminales de guerra nazis, comenzado en Nuremberg el 30 de septiembre de 1946. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos perdonó a los científicos japoneses a cambio de sus secretos en la guerra bacteriológica amparándose en la excusa de que se aproximaba un posible enfrentamiento con la Unión Soviética. 


Texto original: http://www.editorialbitacora.com/armagedon/unidad/unidad.htm
Las fotografías son reales y realizadas en el contexto del periodo en el que funcionó la Unidad 731

 


Dirlewanger
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Auxilia
Desde: 28 Jul 2016

Escuadron 731 los hombres detras del sol, Pelicula dedicada al tema, es antigua creo pero impacta en su justa medida. Loa aliados miraron para otro lado en segun que casos, este es uno de ellos, se llevaron cantidad de inforamcion sobre los experimentos que desarrollo el 731, ya que tenian que aprovechar lo practicado con seres humanos y no solo hablar de teorias, vamos la doble moral de los vencedores, como la operacion paperclip y otras,...

 


There is no heaven without a hell

Miguel Martinez...
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Decurión
Desde: 7 Sep 2013

Saludos

 

Mas que doble  morla, fue pragmatismo. Eldaño ya estrab hecho, asi que ,ejor aprovechar los resultados.

 

No es lo mismo lo que los japoneses y alemanes realizaron, que lo que los aliados aprovecharon.

Dirlewanger
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Auxilia
Desde: 28 Jul 2016

Pero es eticamente reprochable, dudo mucho que las practicas de los japoneses y sus conclusiones fueran de gran servicio a la ciencia, a veces mejor quedarse en la teoria....

 


There is no heaven without a hell

Miguel Martinez...
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Decurión
Desde: 7 Sep 2013

Saludos

 

Ni lo que los nazis realizaron en sus csampos de exterminio fue  de  ayuda a la ciencia, pero al menos sirvio para saber que esos experimentos no llevaban a ningun lugar.