Otto Skorzeny (creador de los comandos alemanes)

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Autor: eljoines, 19/May/2007 19:26 GMT+1:


 

Del escritor David Rooney.

Capítulo-1:

Uno de los mariscales de Napoleón, Philibert Sérurier, tubo una carrera sin grandes sobresaltos a excepción de un momento dramático vivido durante la campaña de Napoleón desarrollada en el norte de Italia en 1796.

Las tropas francesas se veían atrapadas ante el avance de las fuerzas austriacas y estaban sufriendo muchas bajas cuando Sérurier saltó de repente sobre su caballo, desenvainó su espada y cargó directamente contra las tropas enemigas que huyeron despavoridas. Este singular acto de valentía le sirvió para ser ascendido y, con el tiempo, llegó a ser mariscal de Francia.

De manera similar, el nombre de Otto Skorzeny, y la leyenda creada en torno a su persona, se deben en gran parte a la única acción interpretada que le llevó a protagonizar la liberación de Mussolini en septiembre de 1943. Sin embargo, Skorzeny tenía muchos más logros en su haber antes de que sobreviniera la derrota de los nazis en 1945.

Nacido en 1908, paso su juventud en una Viena muy afectada por los efectos de la depresión y el desmembramiento del imperio Austro-Húngaro. A pesar de la situación desahogada de su familia, su padre impuso un régimen de severa austeridad, pero al igual que el resto de las familias de clase media de la Viena de la época, la inflacción acabó con todos sus ahorros.

Otto desarrolló unos puntos de vista políticos rigurosamente derechistas que nunca modificó. Estudió ingeniería en la universidad de Viena, y fue muy conocido por sus actividades violentas en los grupos de estudiante que se batían en duelo (mostraba con orgullo las cicatrices que tenía en la cara como prueba).

Tiempo después,dijo que entrar en batalla no era nada comparado con su primer duelo. Durante la decada de 1930, estableció un próspero negocio de ingeniería en Viena, pero poco después de que los nazis ascendieran al poder en marzo de 1938, se ofreció voluntario para servir en la Luftwaffe.

Fue rechazado por ser demasiado mayor y, con gran indignación, se presentó como voluntario de las SS. Después de recibir un adiestramiento extremádamente riguroso, fue destinado a la división Das Reich de las Waffen SS. Su gran altura (medía más de 1,90 m.) le confería un aspecto duro que unido a las diversas cicatrices le hacían un tipo idoneo para exponer la arrogancia de las SS. Su comportamiento agresivo causó problemas durante el tiempo que sirvió en los Paises Bajos en 1940, y fue transferido a otra unidad con la que intervino en la campaña de los Balcanes.

Su titulación de oficial de ingeniería lo exoneraba de servir en elfrente, pero ganó la primera de sus condecoraciones a la valentía cuando su división participó en duros combates librados durante la terrible campaña de Rusia, en el invierno de 1941. Fue herido a consecuencia de un ataque con mortero y evacuado a Alemania. Llegó a Viena en diciembre de 1941 con un permiso por combalecencia pero durante este tiempo no cesó de maldecir la inactividad obligatoria, y a principios de 1942 ya había vuelto a Berlín a la reserva de las SS donde pasaría varios meses inmerso en la frustación.

Nada más llegar al poder, en mayo de 1940, Churchill ordenó el establecimiento de las primeras unidades de comandos; en
Lochailort, localidad situada al oeste de Escocia, fue reunido un grupo de hombres que iban a dejar grabados sus nombres en los anales de la guerra irregular mediante el servicio que prestarían en los comandos, el Long Range Desert Group, los Chindit y el SAS. Entre estos hombres figuraban los hermanos Stirling, Spencer Chapman y Mike Calvert.

En 1942, los alemanes también habían empezado a percatarse del valor de unos hombres cuyo clase y cualidades de mando se veían a menudo frustadas por la rutina de las unidades regulares. Esta visión iba a ofrecer una oportunidad a Skorzeny.

Fue combocado a una entrevista y se le hizo saber el tipo de operaciones que debían llevar a cabo estas nuevas unidades propuestas que actuarían al estilo de los comandos británicos. Aceptó encantado el desafío y en abril de 1942 fue a Friedenthal, cerca de Berlín, a hacerse cargo de lo que se denominó el grupo de caza.

Pudo reclutar varios paracaidistas y lingüistas capaces y experimentados, pero tubo grandes dificultades para obtener el equipo especializado y las armas que tales unidades precisaban. Entonces tubo una brillante idea. Los alemanes habían penetrado en el movimiento de resistencia holandés y estaban usando agentes dobles.

Skorzeny utilizó uno de ellos para retransmitir por señales peticiones urgentes para el suministro de explosivos, radios, ametralladoras, pistolas con silenciador y minas. Disfrutó con la treta urdida mientras veía como los aviones británicos enviaban estos suministros especialmente para el.

En la mayoría de los ejércitos (en especial los chindits en Birmania), las unidades irregulares se veían limitadas porque las
formaciones regulares eran reacias a entregar equipo y armas que eran escasos para ser empleados en lo que consideraban eran proyectos disparatados.

Skorzeny sufrió esta misma actitud cuando espuso un plan para alterar la ruta de abastecimiento aliada que comunicaba con Rusia a traves de Persia, pero tubo que cancelarlo porque las autoridades se negaron a facilitarle un bombardero adecuado para lanzar los suministros necesarios para sus agentes.

Propuso varias operaciones más, incluida una detrás de las lineas rusas que fue respaldada por Himmler, pero que se vio frustrada por la falta de información precisa y un reconocimiento del terreno. A pesar de vivir numerosas decepciones, pudo hacer algunos contactos útiles al más alto nivel.

En julio de 1943 le llegó su oportunidad. Había estado bebiendo en un bar de Berlín cuando fue llamado urgentemente para que se presentaraen al guarida del lobo, el cuartel general de Hitler en el este de Prusia.

 

Capítulo-2:

Acudió junto con varios oficiales de alto rango a los que el jefe del estado dirigió unas palabras. Una vez los hubo despedido, Hitler se quedó a solas con Skorzeny. Le explicó que, el día anterior, Mussolini había sido arrestado por el gobierno de Badoglio que estaba negociando la paz con los aliados. Hitler estaba decidido a rescatar a Mussolini y hacer que Italia continuara en la guerra. Ordenó a Skorzeny que se hiciera cargo de la misión.

Roma seguía bajo dominio de la Wehrmacht y Skorzeny voló al día siguiente con unos 70 hombres de su grupo de caza. Lo primero que debía hacer era descubrir donde retenían a Mussolini. Hubieron de transcurrir varias semanas antes de que obtuviera una pista que apuntaba a que Mussolini estaba en la pequeña isla de Ponza, a escasa distancia de la costa italiana.

Inmediatamente empezó a planear una operación de rescate, pero en ese momento fue informado de que Mussolini había sido trasladado a La Magdalena, una isla situada frente a la costa de Cerdeña. Skorzeny sedirigió allí en avión y, disfrazado, buscó información por el puerto y los bares. Pronto le confirmaron que Mussolini estaba retenido en una villa bien defendida situada en una de las colinas que dominaban el puerto.

Voló de regreso a Roma para recoger a sus hombres, pero en el camino de vuelta su avión fue atacado por cazas británicos y obligado a descender en el mar. Skorzeny quedó inconsciente a causa del impacto y se rompió tres costillas, pero fue rescatado por una barca italiana. A pesar de las heridas que sufría, voló de inmediato para entrevistarse con Hitler.

Tubo que desmentir el rumor segun el cual el Duce se hallaba en Elba, y presentó un plan para rescatarle. Hitler dio el visto
bueno, pero advirtió a Skorzeny que si fracasaba sería destituido. Volvió en avión a la isla y allí descubrió que Mussolini
había sido trasladado a otro lugar.

Skorzeny tubo que regresar a Roma y empezar de nuevo. Entonces tubo un golpe de suerte cuando interceptaron un mensaje de seguridad que apuntaba la posibilidad de que Mussolini estubiera en Gran Sasso, una estacion de esquí situada en el pico más alto de los Apeninos, a unos 160 km. de Roma.

El centro contaba con un gran hotel de lujo que estaba completamente aislado a excepción de una linea de funicular. Skorzeny sobrevoló el lugar en un avión de reconocimiento y pudo ver soldados apostados vigilando todas las vías de acceso, pero reparó en una pequeña pradera que había cerca del hotel. A su regreso a Roma volvió a ser atacado por cazas y fue testigo de oleadas de aviones aliados que operaban en apoyo de los desembarcos de Salerno. Todo esto hacía más urgente, si cabe, el rescate de Mussolini.

Sopesó las distintas posibilidades de efectuar un ataque con tropas de tierra, con paracaidistas o mediante planeadores. En contra de todos los consejos, optó por aterrizar con sus hombres a bordo de planeadores sobre el prado contiguo al hotel. Rápidamente reunió 12 planeadores, cada uno con capacidad para 10 hombres. Explicó su plan y todos sus hombres se ofrecieron voluntarios para la operación.

El 12 de septiembre de 1943, cuando la operación estaba a punto de iniciarse con el despegue de los aviones desde un aeropuerto cercano a Roma, los bombarderos aliados atacaron, pero fueron afortunados y ninguno de los planeadores resultó dañado.

Skorzeny estaba en el tercer planeador y había secuestrado a un general italiano para que les ayudara a su llegada a Gran Sasso. Al poco de despegar, varios planeadores se perdieron, incluidos los dos primeros cuyos hombres iban a preparar el terreno para Skorzeny y el general.

De modo que se vio obligado a liderar el grupo y llevar a los planeadores hasta el lugar. Al aproximarse, comprobó que el pequeño claro donde iban a descender era demasiado inclinado y estaba cubierto de guijarros. El planeador en el que viajaba se precipito contra al suelo y fue dando tumbos hasta detenerse a escasa sistancia del hotel.

Skorzeny salto del avión, corrió ante los guardias que le observaban boquiabiertos, destruyó un radio transmisor, escaló un muro hasta superarlo y entró raudo en el hotel en el mismo momento que los sorprendidos guardias italianos intentaban salir y preparar sus armas. Subió por unas escaleras al final de las cuales encontró a Mussolini en una habitación custodiado por dos jovenes oficiales italianos.

Casi simultaneamente, varios de sus paracaidistas aparecieron por la ventana armados con sus metralletas. Los jovenes oficiales depusieron las armas sin oponer resistencia alguna. El rescate de Mussolini había durado unos cuatro minutos y apenas se había hecho un disparo. El último de los planeadores ni siquiera había aterrizado.

A continuación Skorzeny pidió ver al comandante de la guarnición. Este apareció y le fue comunicado que tenía sesenta
segundos para rendirse o sería aniquilado. Aceptó la rendición e hizo hondear el pañuelo blanco desde la ventana. Skorzeny explicó entonces a Mussolini que Hitler le había embiado personalmente para encargarse del rescate.

Una vez alcanzado el objetivo, se enfrentaba ahora al problema de escapar con su valioso pero orondo rehén. Imaginó que no habría posibilidad de abandonar el lugar por carretera ya que tendrían que vérselas con poderosas fuerzas italianas desplegadas por la zona. Un avión ligero había llegado pero su tren de aterrizaje habia quedado destrozado, y había quedado inservible.

La unica posibilidad que les quedaba era un avión de reconocimiento Fieseler Storch tripulado por un hábil piloto llamado Gerlach, quien había llevado a Skorzeny en varios viajes. Consiguió aterrizar de forma segura pero entonces sobrevino otra complicación. Gerlach se negó a despegar con dos hombres tan corpuletos como Mussolini y Skorzeny en su avioneta.

Skorzeny le explicó que Hitler le había dado órdenes tajantes de no separarse de Mussilini una vez rescatado. Finalmente Gerlach accedió a llevarlos.12 paracaidistas sujetaron las alas de la avioneta mientras el piloto aceleraba el motor al máximo y, tras no pocas sacudidas y golpetazos, consiguió despegar. Despues de pasar varias vicisitudes más, Skorzeny entregó su preciada presa en el Imperial Hotel de Viena, donde nada más llegar Mussolini fue directo a la cama, agotado por la experiencia vivida.

 



 

Capítulo-3:

Al entrar en su habitación fue telefoneado primero por Himmler, luego por Hitler, Goering y Keitel. Días después en Berlín, recibió trato de celebridad por la mayoría de los más altos jefes nazis y fue condecorado por su valentía. Ahora contaba con la admiración personal de Hitler y ello le convertía en un heroe nacional.

Fue ascendido a comandante y autorizado a reclutar nuevas unidades de comando en todos los escenarios de guerra. Surgieron entonces muchas sugerencias diferentes para incorporar este nuevo estilo de hacer la guerra.

Uno de los primeros planes propuestos, para secuestrar a Pétain que se mostraba vacilante a medida que la suerte de la guerra se volvía en contra de Alemania, hubo de ser abandonado. Acto seguido se elaboró un plan de más peso para secuestrar a Tito, cuyos partisanos estaban hostigando a numerosos contingentes alemanes que se necesitaban con urgencia en otros frentes.

Skorzeny se adentró en los balcanes conduciendo a través de peligrosas zonas controladas por partisanos proclives a disparar primero y preguntar después. Se presentó ante el comandante de división aleman más próximo, que quedó muy resentido por la intrusión de un simple comandante. El general siguió adelante con el plan de efectuar una operación aerotransportada a gran escala que fracasó complétamente, y Tito escapó.

Este incidente fue un ejemplo clásico del resentimiento, convertido a menudo en puro antagonismo, que sentían las unidades regulares por las fuerzas especiales que siempre parecían estar muy necesitadas de equipo y de publicidad favorable, tal com les ocurriera a Wingate y los Chindits en Birmania (comandos ingleses).

Después del intento frustrado de capturar a Tito, Skorzeny pasó algún tiempo evaluando y desarrollando diferentes tipos de armas secretas. Hombres rana, minisubmarinos y un tipo de torpedo doble (el Neger) se emplearon de forma eficaz contra los buques británicos que daban cobertura a los desembarcos en Italia.

Skorzeny participó de forma activa en planificar contramedidas para hacer frente a la esperada invasión aliada en europa, pero la mayoría de estas ideas fueron rechazadas porque Hitler había <<decretado>> que el muro del Atlántico era invulnerable.

Durante julio de 1944, Skorzeny estubo en Berlín organizando el equipo y las armas para sus diferentes unidades, y estaba reunido con varios altos oficiales cuando llegó la noticia del atentado con bomba cometido el 20 de julio contra Hitler.

El coronel von Stauffenberg, asumiendo que la bomba que había colocado en un maletín junto a Hitler en la sala de reuniones de la guarida del lobo habría acabado con su vida, había transmitido la palabra <<Valquiria>>.Estó causó una total confusión porque los integrantes de la conspiración entraron en acción y solo poco después supieron de fuentes fidedignas que Hitler estaba vivo y el golpe había fracasado.

Skorzeny fue testigo del caos que se vivió en el cuartel general de Berlín porque nadie podía decir quién había participado en el complot y quién no.Todavía se encontraba en Berlín cuando Himmler regresó y pudo restaurar cierta apariencia de normalidad.

En septiembre de 1944, Skorzeny fue requerido de nuevo en la guarida del lobo junto con varios altos jefes y generales nazis. Hitler les resumió la grave situación por la que atravesaba Hungría donde el viejo dictador, el almirante Horthy, titubeaba en su apoyo a Alemania y pensaban estaba haciendo propuestas a los rusos.

Se trataba de una importante crisis para Alemania ya que, si Hungría cedía, miles de soldados rusos podían ser redistribuidos a otros puntos. Hitler ordenó a Skorzeny que fuera a Budapest y que hiciera lo posible por detener a Horthy y así evitar una debacle en Hungría. Hitler dio a Skorzeny plenos poderes respaldados por una autoricación escrita, y le facilitó todos los soldados, armas y planeadores necesarios, he incluso su propio avión.

Skorzeny partió sin dilación hacia Budapest haciendose pasar por un tal doctor Wolf. Se hospedó en un hotel modesto bastante alejado del cuartel general alemán. Pronto se hizo una composición de cual era la situación en Budapest. Al parecer, Horthy estaba dominado por su hijo Nicholas, dedicado también a negocios de alto nivel.

Skorzeny obtubo detalles de una reunión secreta que debía celebrarse en Budapest entre Nicholas y algunos altos negociadores yugoslavos un domingo de octubre de 1944. Aprovechando la seguridad húngara más bien laxa existente en aquellos momentos, Skorzeny pudo infiltrar a varios de sus soldados en el piso superior de la casa donde iba a tener lugar la reunión.

El domingo por la mañana, el civil doctor Wolf llegó en coche y lo estacionó en la plaza situada frente a la casa. Advirtió con cierta preocupación que había soldados húngaros armados con una ametralladora. En ese momento dos de los hombres de Skorzeny entraron corriendo en la casa y fueron recibidos con una lluvia de balas. Skorzeny y su pequeño grupo quedaron maltrechos pero el hizo una señal con el silbato y su segundo entró en la plaza a la cabeza de un grupo armado que atacó y aniquiló a los guardias húngaros.

Skorzeny los metió en la casa donde los alemanes que había en el piso superior,en cuanto oyeron el tiroteo, bajaron y detubieron a Nicholas Horthy a punta de pistola. Cuando llegó Skorzeny obligó al joven Horthy a tirarse al suelo, lo
ató y ordenó que lo envolvieran en la alfombra grande que cubría el suelo.

El trato que recibió el prisionero fue ignominioso ya que, después de acarrearlo como un bulto, fue introducido en la parte
trasera de un camión y llevado al cuartel general alemán. Allí Skorzeny y su grupo esperaron ansiosos la reacción del almirante Horthy.

Al cabo de poco tiempo los programas de radio fueron interrumpidos a causa de un importante anuncio que el gobernante húngaro tenía que efectuar. Estaba indignado con lo sucedido y declaró quedado que Alemania estaba perdiendo la guerra, había firmado la paz entre Hungria y Rusia. Para el grupo de Skorzeny, y de hecho para Alemania, esto fue un desastre y justamente lo contrario a lo que Hitler había previsto.

Enfrentado a esta nueva crisis, Skorzeny tubo que discutir con los altos oficiales presentes cual sería el paso que se podía dar. ¿Podían todavia obtener el resultado que habían buscado? el plan que a continuación propuso era peligroso.




 

Capítulo-4:

Se basaba en su esperanza de que las tropas húngaras no obrarían inmediatamante de acuerdo con lo que Horthy había manifestado en su alocución radiofónica. El cuartel general de horthy se encontraba en un castillo situado sobre el famoso Burgberg. La colina que domina el centro de Budapest.

Skorzeny planeó rodear en secreto el famoso Burgberg por la noche con una división blindada. Una vez hecho esto, pretendía dirigir personalmente un convoy de camiones de aspecto nada sospechoso lleno de paracaidistas e intercalados con algunos tanques hacia la entrada del castillo. Los oficiales regulares se opusieron al plan por considerarlo demasiado peligroso, pero Skorzeny, al contar con la autorización de Hitler, ignoró sus objeciones y siguió adelante con el plan.

La operación dio comienzo a las 6 de la mañana del lunes.Skorzeny, acompañado por un grupo de soldados experimentados que habían participado en el ataque de Gran Sasso, encabezaba el convoy en un coche de oficiales seguido por camiones cargados con soldados y detrás los tanques.Todo dependía si los guardias húngaros habían recibido instrucciones, desde el anuncio hecho por Horthy el día anterior, de considerar Alemania como su enemigo.

Desde el primer coche, Skorzeny iba saludando alégremente a los guardias que encontraba a su paso. Al llegar a un control, ordenó a un tanque que lo aplastara. Esta acción alertó a la guarnición pero Skorzeny tubo tiempo de alcanzar el edificio del cuartel general antes de que pudieran hacer nada.

Obligó a punta de pistola a un asustado joven oficial a que le condujera a la oficina del comandante. Este oficial, un general de división, vio a hombres de Skorzeny en todas las ventanas y oyó que el castillo había sido tomado. Para evitar una mayor carnicería, decidió rendirse y ordenó a sus tropas que se abstubieran de combatir. Pero, apesar de este éxito, Skorzeny tubo que enfrentarse a una importante dificultad.

En el castillo había un gran número de oficiales. Rápidamente ordenó que se agruparan y, hablando con un marcado acento austriaco, apeló a la tradicional alianza y lealtad entre Hungría y Austria contra la amenaza del este. Este valiente discurso tubo una extraordinaria recepción y sirvió para conseguir el apoyo de muchos oficiales que se habían opuesto a la acción de Horthy.

En el Burgberg dejaron de sonar las armas y poco después Horthy fue traladado a Berlín. Enseguida fue sustituido por un jefe de estado pro-alemán que enseguida canceló el armisticio propuesto a Rusia. El resultado inmediato de esta acción fue que las tropas húngaras siguieron combatiendo contra Rusia hasta el final de la guerra. Pocas veces un único ataque, protagonizado por un hombre y un pequeño grupo selecto, ha tenido tantas repercusiones políticas y militares, y de tanta importancia.

Skorzeny había creado una nueva forma de guerra irregular que no se basaba en lanzar ataques contra instalaciones o romper lineas defensivas sino en eliminar a lideres decisivos y cambiar toda la situacion militar y política. Hitler estaba encantado con el extraordinario resultado de la operación para la que había elegido personalmente como responsable a Skorzeny. Este fue recompensado durante un tiempo en el lujoso palacio del Führer.

El exitoso secuestro de Horthy fue mucho más significativo políticamente que el rescate de Mussolini, confirmó la confianza de Hitler en Skorzeny, quien, después de disfrutar de un breve permiso en octubre de 1944, fue llamado otra vez a la guarida del lobo. Hitler le informó de sus planes para una ofensiva con tropas blindadas en las Ardenas y del papel que quería que desempeñase Skorzeny.

La leyenda surgida en torno a su figura y la espectacularidad del rescate de Mussolini y del secuestro de Horthy ya habían causado gran daño psicológico al enemigo y muchos líderes tanto militares como civiles se sentían inquietos. Hitler sacó provecho de esta situación. Ordenó a Skorzeny formar unidades de comandos especiales compuestas por voluntarios de habla inglesa.

Estos hombres vestirían uniformes de soldados estadounidenses que habían sido capturados, conducirían jeeps apresados al enemigo y estarían equipados con armas capturadas; de este modo, cuando se iniciase la ofensiva de las Ardenas, podrían infiltrarse detrás de las lineas enemigas para extender la alarma y el caos, y de este modo conseguirían que cada unidad estadounidense acabara sospechando de todos los demás soldados.

Skorzeny regresó a su vieja base de Friedenthal y rapidamente empezó a reunir los voluntarios idóneos. Fue obteniendo los uniformes, los vehículos y el equipo que necesitaba, y en un campo totalmente aislado, adiestró a más de 3.000 hombres para la operación programada. Los dividió en equipos de sabotaje y reconocimiento, con un conductor, un radiotelegrafista y un experto en explosivos en cada jeep, todos ellos armados con ametralladoras y granadas.

La ofensiva principal de las Ardenas empezó con un impresionante bombardeo de la artillería el 16 de diciembre de 1944. Lanzado contra una débil e inexperta formación estadounidense, el ataque tenía como objetivo atravesar las lineas enemigas y desplegar los hombres en abanico por la retaguardia, igual que Guderian (famoso general de carros de combate) había hecho en 1940.

Apesar del bombardeo y de un masivo ataque protagonizado por fuerzas blindadas, el esperado avance rápido no se produjo. Las carreteras quedaron atascadas con tanto vehículo e incluso Skorzeny tubo que abandonar su coche y dirigirse al frente andando. Esta demora puso en peligro el plan, pero a pesar del retraso sufrido, algunos de sus equipos consiguieron franquear las linas defensivas enemigas.

Lograron pequeños éxitos cortando las lineas telegráficas, confundiendo a unidades enemigas y cambiando las señalizaciones, después de lo cual regresaron sanos y salvos a la base. Irónicamente, quienes obtubieron mejores resultados en la campaña de extender la alarma y la confusión fueron algunos de los grupos que fueron atrapados muy cerca de los puentes del Mosa.

Después de interrogar a los prisioneros, los servicios de inteligencia aliados alertaron a todas las unidades del peligro de
esta nueva forma de ataque y del rumor segun el cual Eisenhower era uno de sus objetivos. La consecuencia inmediata fue que se extendió rápidamente un clima de histeria, miedo e incertidumbre por todas las unidades aliadas en Bélgica y el norte de Francia.
 

 




 

Capítulo-5:

Algunas unidades estadounidenses llegaron incluso a arrestar a sus propios oficiales. Skorzeny fue calificado de <<el hombre más peligroso de Europa>>, y se creía que representaba una amenaza para todos los comandantes aliados.Incluso los generales más veteranos se veían obligados a mostrar sus tarjetas de identificación, y el general Omar Bradley se quejó de este tipo o pánico reinante.

El rumor de un complot para atentar contra la vida de Eisenhower le hizo abandonar el cuartel general de París para trasladarlo a un lugar más seguro cerca de Versalles. Fue retenido, casi como si fuera un prisionero, en su propio cuartel general durante el periodo más crítico de la ofensiva lanzada en las Ardenas.

El plan de Skorzeny para estender la confusión y el pánico había sido un éxito rotundo, pero el esperado avance rápido hasta dejar atrás los puentes del Mosa no se había producido. Skorzeny abandonó entonces sus planes y sus unidades fueron absorbidas por el VI Ejército Panzer de las SS. Poco después, fue herido de gravedad en la cabeza por metralla Tubo que ser retirado del frente para seguir tratamiento médico y recuperarse, después de lo cual fue requerido de nuevo por Hitler.

Para entonces (enero de 1945), Skorzeny se dio cuenta de que con los rusos y los aliados avanzando de forma implacable por territorio alemán, no había posibilidades de poner en práctica sus planes. Gracias a su reputación de audaz y valiente, y a la absoluta confianza que en el tenía Hitler, Skorzeny se convirtió en un peón de la farsa que estaban montando los líderes nazis, especialmente Himmler, para convencer a Hitler de que todabía podía llevarse a cabo una gran contraofensiva.

Después de entrevistarse con Hitler, Himmler ordenó a Skorzeny que se dirigiera al frente oriental, para establecer una cabeza de puente sobre el rio Oder, que actuaría de plataforma de lanzamiento para una ofensiva a cargo de dos cuerpos, con la misión de detener el avance ruso.

Pudo reunir a un puñado de hombres, armas y vehículos, pero pronto se percató de que la ofensiva propuesta era puramente
imaginaria. Desesperado por tranquilizar a Hitler, Himmler no dejaba de telefonear a Skorzeny preguntándole hasta donde habia avanzado y si había conseguido establecer una cabeza de puente.

En la práctica, Skorzeny pudo reunir a unas cuantas unidades de combate con las que alcanzó, la pequeña ciudad de Schwedt a orillas del rio Oder. Su temible reputación de militar intransigente con la disciplina hizo detenerse, a parte de la riada de soldados alemanes derrotados y desmoralizados que huían ante el avance ruso. Organizó la defensa de Schwedt y para ello dirigió las fuerzas de artillería, los tanques y las armas antiaereas.

Entonces se vio sorprendido por la visita de Goering que ordenó embiarle un batallón de la Hermann Goering División. Con este contingente añadido, Skorzeny contaba con una fuerza cercana a los 15.000 hombres bajo su mando, lo cual le hacía acreedor al rango de general de división.

A medida que el ejército ruso iba acercándose, sus mayores problemas vinieron de lo que el consideraba la insensata interferencia de oficiales alemanes superiores en rango, pero muy alejados del lugar donde se desarrollaba la acción y, lo que era peor, de odiosos oficiales del partido, a uno de los cuales mando detener por haber desertado.

Sus improvisadas defensas todavía resistían el ataque de las fuerzas rusas cuando recibió ordenes de dirigirse al cuartel general de Himmler. Este le recriminó furiosamente su fracaso en establecer una cabeza de puente eficaz, y le amenazó con someterle a un consejo de guerra. Creciendose ante un miserable Himmler, Skorzeny perdió los estribos y le dijo la verdad, que había recibido un sin fin de ordenes estúpidas del alto mando, pero ningun suministro, ni armas, ni refuerzos.

Himmler quedó tan desconcertado por por la diatriba de Skorzeny que se calmó y acabo invitándolo a cenar. Skorzeny regresó después a Schwedt donde sus tropas seguían resistiendo a los rusos, pero entonces, fue llamado a Berlín, cosa que hizo con pesar por tener que abandonar a sus leales veteranos de Friedenthal. Se marchó a principios de marzo y al llegar al cuartel general de Hitler, le comunicaron que el Führer estaba enfermo y no podía recibirle, pero el general Jodl le transmitió ordenes específicas.

Se sabía que los estadounidenses acababan de capturar el puente de Remagen, el primer puente intacto tomado sobre el Rin. Hitler se puso furioso y ordenó a Skorzeny que organizara un comando de hombres rana para volarlo. En el pasado de estos hombres rana había obtenido resultados diferentes en las turbias aguas del norte de Europa, y Skorzeny estaba convencido de que sería imposible destruir el puente fuértemente defendido.

Sin embargo, planeó la operación para sus hombres rana que, aunque hicieron lo que pudieron, acabaron todos pereciendo o siendo capturados sin conseguir ningún resultado. Pese a este fracaso, Skorzeny  fue llamado de nuevo al cuartel general de Hitler, quien le invistió personalmente con la cruz de caballero. La última orden que recibió de Hitler fue dirigirse a Austria donde ayudaría a formar una unidad de leales nazis que lucharían hasta la muerte en una fortaleza alpina.

A principios de abril de 1945, después de conducir a traves de carreteras llenas de miles de soldados aterrorizados y
desmoralizados, llegó a Viena. Allí descubrió que su madre y su hermano ya habían escapado huyendo hacia el oeste. Tubo una extraña entrevista con Von Schirach, el comandante nazi de Viena, aunque solo de nombre, quien creía que ivan a llegar varias divisiones alemanas para hacer retroceder a los rusos.

Skorzeny le dijo a Von Schirach que no había llegado división alguna, de hecho ninguna fuerza de combate, y que no se iban a levantar posiciones defensivas. Transmitió por radio esta misma información al cuartel general de Hitler. Viendo que la entrada de los tanques rusos era inminete, abandonó Viena.Entonces, para alegría suya encontró un gupo de unos 200 de los hombres que integraban su comando de caza, y juntos se dirigieron hacia los Alpes. No encontraron ninguna posición defensiva, asi que, con un pequeño grupo de amigos, se retiró a las montañas.



 


ULTIMO CAPITULO

Capítulo-6:

Después del cese de ostilidades, supo que los aliados estaban buscandole por todas partes. Envió varias cartas a la unidad
estadounidense más próxima, pero fueron ignoradas y finálmente, junto con unos colegas, se dirigió a Salzburgo a redirse. Aquí fue custodiado fuértemente pero fue acosado por los periodistas para saber si era cierto el rumor sobre el complot para asesinar a Eisenhower.

Paso dos años en un campo de prisioneros de guerra y en julio de 1947 fue juzgado por un tribunal de crímenes de guerra en Dachau, cerca de Munich, en el que había sido campo de concentración y que se conserva exáctamente como estaba en 1945 para que las futuras generaciones puedan verlo.

Fue absuelto de la mayoría de los cargos, pero tubo serias dificultades con la orden que dio a sus hombres, durante la ofensiva de las Ardenas, de que vistieran uniformes estadounidenses. Se quedó asombrado cuando su abogado defensor(un coronel estadounidense) presentó como testigo de descargo al teniente coronel de aviación Yeo Thomas (conocido por el sobre nombre de "el conejo blanco"), uno de los agentes secretos británicos más famosos.

El confirmó que en determinadas misiones peligrosas, había ordenado a sus hombres que utilizaran uniformes alemanes. Esta extraordinaria revelación aportada por tal fuente acabó con la base del caso contra Skorzeny. Cuando las diligencias procesales se dieron por terminadas, todabía permaneció cautivo porque algunas de las potencias (en especial Rusia y Checoslovaquia) habían solicitado su extradición.

Finalmente fue rescatado del campo de prisioneros por un grupo de ex miembros de las SS. Resultó irónico que su rescate fuera llevado a cabo por un pequeño grupo que utilizaba documentos estadounidenses falsos, viajaba en un coche de aquel país robado y vestía uniformes del ejército de Estados Unidos. Durante algun tiempo permaneció oculto en Düsseldorf bajo un nombre falso, pero su escondite fue localizado y tubo que volver a emprender la huida.

Los contactos de Skorzeny con oficiales nazis de alto rango resultarían muy útiles durante la siguiente etapa de su
extraordinaria carrera. En varias de las operaciones por el dirigidas se había ganado el respeto del general Gehlen, quien controlaba buena parte del servicio de inteligencia de Hitler. A medida que la guerra se acercaba a su final, Gehlen reunió a un reducido grupo de hombres de su entorno, buscó un escondrijo seguro en los Alpes y se ocultó con un enorme alijo de documentos importantes.

Poco después de acabar la guerra, y ante el aumento de las dificultades con los rusos, Gehlen se puso en contacto con las
autoridades militares estadounidenses. Al cabo de muy poco tiempo, estaba trabajando para varias organizaciones de información de Estados Unidos que más tarde se aguparían para formar la CIA. Las profundas covicciones antisoviéticas y anticomunistas de Skorzeny influyeron decisívamente para que fuera aceptado por los estadounidenses ya que la  <<guerra fría>>  empezaba a ser realidad.

Esta etapa de su vida esta rodeada de misterio ya que mucho de lo que se sabe forma parte de la especulación, pero es seguro que llegó a Argentina. Debido a su famoso rescate de Mussolini fue recibido calurósamente por Perón, quien había dado su aprobación a varios planes para ocultar ex nazis y cooperó aceptando enormes cantidades de dinero ilegal, oro y piedras preciosas.

Eva Perón fue considerada la responsable del control de este tesoro, y todo apunta a que Skorzeny mantubo algun tipo de relación con ella. También paso algun tiempo adiestrando a la policía secreta argentina y Perón le pidió que planeara un ataque sobre las islas Malvinas.

Los contactos que Skorzeny tenía con Gehlen y su organización le permitieron regresar a Europa, y decidió establecer una base segura en Madrid. Desde aquí pudo operar para Gehlen y la CIA. Sus puntos de vista antisoviéticos y antisemitas eran bien conocidos y esto le proporcionaría otra oportunidad. Durante la decada de 1950, el y otros muchos ex oficiales alemanes trabajaron para el presidente Nasser en Egipto.

Al principio la CIA aprobó el nombramiento de Skorzeny porque su principal objetivo era mantener la influencia rusa fuera de Oriente Medio. Durante ese periodo, Skorzeny destacó como adiestrador de los servicios secretos de Nasser así como de agentes palestinos. El delicado equilibrio de la situación permitió a Skorzeny continuar sus actividades,pero después de la crisis de Suez de 1956, cuando Nasser recurrió a Rusia y luego a la República Democrática Alemana (1965), su posición quedo bastante comprometida.

Durante todo ese tiempo mantuvo de forma discreta su base en España a la que regresó tras abandonar Egipto, aunque el estado cada vez más deteriorado de Franco hacía mas difícil encontrar escondrijos seguros para ex nazis no arrepentidos.
La brillante carrera de Skorzeny, quizás de forma inevitable, acabo de modo decepcionante. Al igual que muchos austriacos, se alegró enórmemente cuando Hitler y los nazis se hicieron con el poder en Austria en marzo de 1938, y la situación creada fue propicia para que ascendiera rapidamente.

Su historial bastante mediocre no hacía pensar en la brillante carrera que desarrollaría durante el periodo de la guerra, después de caer derrotada Alemania en 1945, resulta casi inevitable que su carrera porterior resultaría oscura y sospechosa. El último periodo de su carrera militar puede compararse al de otros combatientes de caracter disidente que optaron por participar en las fuerzas especiales, porque estaban aburridos o frustrados por la rutina de la vida en una unidad regular.

Los tiempos de paz poco tenían que ofrecer a hombres como Paddy Mayne, quien había conseguido cuatro DSO (Orden de ServiciosDistinguidos) en las SAS,o Mike Calvert, recomensado merecidamente para recibir la Cruz Victoria por dirigir su brigada de Chindits detrás de las lineas japonesas durante seis meses.

A su regreso a la vida civil, Paddy Mayne trabajó como abogado en la pequeña pobalción de County Down, y tubo un final incierto en un accidente de circulación en diciembre de 1955. Calvert, sometido a un consejo de guerra en la Alemania de la postguerra por indecencia e injustamente condenado, pasó la mayor parte del resto de su vida viviendo en la miseria y luchando contra los estragos del alcoholismo. De Skorzeny puede decirse que fue bastante afortunado.

FIN

Miguel Martinez...
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Decurión
Desde: 7 Sep 2013

Saludos

 

Otto Skorkeny creador de los comandos nazis?

 

Para nada. La division Brandeburgo ya existia antes que Skorkeny fuera alguien.

Skorkeny quiso tenerlos cuando se disolvio la division, pero se le nego por Canaris.

 

 

 

Luego recordemos que Skorzeny era un oficial del partirdo, que se le dio la medalla por lo del Gran Sasso por ser del partido, pues su partricipacion en esa operacion fue escasa, de no ser por  haverse colado en el avion que llevo al Duce, no hubiera conseguido condecoracion, seatribuyo el merito de otros.

 

La operacion Greif, en realidad fue un fracaso, aunque obtuviera un cierto exito en crear confusion, nada suficiente para lograr molestar de verdad al enemigo. 

En fin parece que el escritor David Rooney no ha sido imparcial con este advenedizo.

Lu
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ago 2010

Chicos, qué hay de cierto sobre la participación de Skorzeny en la muerte de Nikola Tesla?

 

Saludos.