El Gran Debate Final (21 - 27 de octubre)

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eljoines
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Se acerca el final de nuestra I Liga de Debate, todos los duelistas ya se han batido en su particular duelo pero deben reunir fuerzas porque aún queda, lo mejor...

 

¡EL GRAN DEBATE FINAL!

 

Éste tendrá lugar el próximo lunes día 21 de octubre y enfrentará al equipo de los Caballeros contra el equipo de los Espartanos. El Gran Debate Final será decisivo para saber quiénes son los ganadores de esta primera Liga de debate.

Sin embargo, antes los equipos deberán consensuar el tema a elegir, esta vez, entre cinco:

  • Puesto1: ¿Tiene un pueblo el derecho de autodeterminación?
  • Puesto2: ¿Existió realmente la "Papisa Juana", la mujer Papa?
  • Puesto3: ¿Intervino el gobierno franquista en el bombardeo de Guernica?
  • Puesto4: ¿Está emparentada la lengua ibérica con la lengua vasca?
  • Puesto5: ¿Fue la Revolución francesa una revolución del proletariado o de la burguesía?

Mañana por la noche se sortearán las posturas en el tema que elijáis.

yusuf
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Eli habría que pensar como nos distinguimos los dos equipos para facilitar luego las votaciones.

 


Si no conoces tu pasado no puedes proyectar tu futuro.

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jandres
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Voy a comenzar la intervención de mi equipo con una pequeña introducción de cómo estaba la Francia de finales del siglo XVIII y que desembocó en el movimiento revolucionario de la clase proletaria (el llamado Tercer Estado) cuyas consecuencias son de sobra conocidas y que demuestran que la Revolución Francesa fue una revolución del pueblo a la que se unió la burguesía más desfavorecida.

A finales del siglo XVIII Francia era un estado eminentemente agrícola, feudal en lo económico y lo político y con una sociedad organizada en estamentos. A los privilegios de la nobleza y el clero, que vedaban el progreso social y político, se sumaba la pervivencia de usos feudales en la economía, que constituían un grave lastre para el desarrollo de la pujante burguesía, tanto en el campo como en la ciudad. A finales del siglo XVIII, el progreso económico, la evolución social y la difusión de las ideas de la Ilustración (la separación de poderes que sostiene Montesquieu como eje de un Estado moderno y la doctrina de la soberanía nacional de Rousseau), hacían evidente para la mayoría de los franceses que aquel era un sistema agotado. Era necesaria, pues, una renovación radical.

Por otra parte, a la situación general del país se sumó una serie de causas coyunturales que explicarían el estallido revolucionario. La quiebra del Estado, arruinado por los dispendios de la Corte y por el costo de la ayuda a los independentistas norteamericanos, coincidió con un período de malas cosechas. Los ministros de Luis XVI (Turgot, Necker, etc.), empleando sistemas económicos distintos, quisieron salvar la economía de Francia. Ninguno de ellos lo consiguió. Optaron, como último recurso, por buscar la ayuda financiera de las clases privilegiadas, que hasta entonces y merced a sus privilegios, no habían contribuido económicamente al sostenimiento del Estado. En 1787, Calonne, administrador general de finanzas, decidió convocar la Asamblea de los Notables (que no se había reunido desde principios del siglo XVII) con la intención de rebajar los privilegios fiscales de la nobleza y aumentar su contribución.

Su fracaso forzó la reunión de los Estados Generales (ni las ideas de la Ilustración ni el hambre del pueblo hubieran probablemente desembocado en el derribo de la monarquía de no haber coincidido con una larga crisis política, en donde se produjo el divorcio entre la aristocracia y el trono. Los intentos de revolución fiscal que ensayó Luis XV ya habían suscitado profunda inquietud en los sectores aristocráticos; la reunión de los Estados Generales por Luis XVI, inexcusable si se deseaba la implantación de nuevos impuestos, produjo un clamor que define la atmósfera de los primeros momentos de la revolución).

Lefevre señala tres fases revolucionarias en los primeros momentos del proceso. La Revolución se inicia con una fase aristocrática (la “Revuelta de los Privilegiados”), en la que los dos estamentos superiores (nobleza y clero) se oponen a las reformas fiscales con las que varios ministros de hacienda intentaron remediar el déficit creciente del Estado francés.

Continúa con una fase burguesa (la llamada del “Juego de Pelota”) en la que se convocan los Estados Generales con la participación histórica en el mismo foro de la nobleza, el clero y el tercer estado. Los 1.200 diputados quedaban repartidos así: 600 del brazo popular, 300 de la nobleza y 300 del clero. Al día siguiente de  la sesión inaugural, el brazo popular se declaró en franca rebeldía. La nobleza y el clero querían deliberar separadamente y emitir el voto por estamento. El 17 de junio, el brazo popular, rebelde y aislado, se constituyó en Asamblea Nacional. Tres días después, al encontrar la cámara cerrada, los diputados rebeldes se reunieron en el trinquete de Versalles donde se juramentaron a no separarse hasta dejar elaborada una nueva Constitución del reino (Juramento del Juego de Pelota). El rey no tuvo otro remedio que ceder; el 27 de junio autorizó la unión de los tres estados y reconoció el hecho consumado de la Asamblea Nacional. El 6 de julio la Asamblea nombraba de su seno una ponencia para que redactara el proyecto de Constitución. El 9 de julio decidió denominarse Asamblea Constituyente.

Y una tercera fase popular (las “Jornadas revolucionarias”) en la que las turbas populares, el 14 de julio de 1789, saqueaban el Hospital de los Inválidos donde encontraron armas para asaltar la Bastilla.

Desde agosto de 1788 se producen, en campos y ciudades, movimientos de masas, promovidos por el alto precio del pan, que afecta a braceros, peones y jornaleros, y por la catastrófica baja de los precios de los vinos que arruina a los pequeños vinateros de Burdeos, el Languedoc o la Borgoña.

Después de la reunión de los Estados Generales el pan sube en París en tras semanas de 9 a 10 sous las cuatro libras. Los días 6 y 7 de mayo estalla una revuelta violenta en el mercado de Cambral. El 12 de julio llega a París la noticia de la destitución de Necker; la guarnición se retira al campo de Marte y las masas destruyen los puestos de aduanas. El 14 de julio se produce el asalto a la Bastilla, la cárcel real. Se trata de un típico movimiento de masas provocado en gran parte por la situación crítica del abastecimiento de la capital y por la altura de los precios, escasez y carestía son los aceleradores del movimiento. Este tipo de revueltas se repetirá varias veces durante la revolución: en octubre otra subida del pan provoca la marcha de las mujeres sobre Versalles.

Al lado del hambre, Godechot ha señalado, como otro impulso de la revolución, el miedo. Es la grande peur, el gran miedo, del verano de 1789. Se piensa que los aristócratas contratan bandidos. Los campesinos se arman y excitados se vuelven contra los señores e incendian los castillo, en los que se guardaban las listas en que se inscribían rentas y obligaciones feudales. Los incendios y las muertes provocan la jornada del 4 de agosto en la Asamblea Constituyente, en la que se decreta la abolición de todo derecho feudal.

Algunos especialistas han comenzado a resaltar el papel de los sans-culottes (los desarrapados), los parados, los sectores más miserables de las ciudades, que se organizan en clubs y sociedades fraternales, influyen en algunos acontecimientos y apoyan a los sectores más radicales. Debe tenerse en cuenta este aspecto del movimiento de masas, que, con el hambre como telón de fondo, aparece en el asalto a la Bastilla y en una atmósfera de miedo incide de alguna manera en la decisión de la Asamblea del 4 de agosto.

La insurrección del 10 de agosto de 1792 señala la entrada en escena de los sans-culottes, que esperan de la revolución, además de la igualdad jurídica, la solución de sus problemas económicos. Consideran enemigos no sólo a los aristócratas sino también a los burgueses ricos. Se les reparten armas y se convocan elecciones por sufragio universal, por vez primera, con lo que se otorgan derechos políticos a los ciudadanos pasivos.

En la nueva Asamblea, denominada Convención Nacional, los girondinos, con Brisot, Roland y Vergniaud, constituyen la derecha; los “montañeses” que se apoyan en los sans-culottes, con Robespierre, Marat, Danton, Saint-Just y Carnot, la izquierda.

La guerra continua, la crisis económica se agrava, la tensión política aumenta. Por temor a las masas de desarrapados, los girondinos están dispuestos a adoptar medidas que frenen el desplazamiento hacia la izquierda de la revolución. Pero son los “montañeses” los que consiguen imponerse.

Se crean tribunales extraordinarios, el más importante el Comité de Salud Pública, y comienzan los grandes procesos. Primero el rey, en cuya vista actúa como fiscal Robespierre; Luis XVI es condenado a muerte. Después le toca el turno a otros miembros de la familia real. Más tarde la Convención juzga a los girondinos. Finalmente, bajo la dictadura de Robespierre, son eliminados los miembros más moderados de la “montaña”, como Dantón y Desmoulins.

La mayor amenaza para la revolución la constituye el levantamiento campesino de La Vendée. El motivo inmediato fue la leva de 300000 hombres para continuar la guerra, pero no tuvieron menor influencia la escasez de alimentos y la protesta campesina por las medidas religiosas anticlericales de las asambleas parisinas; los sacerdotes refractarios, que se han negado a jurar la constitución, encienden los ánimos de los campesinos del Anjou y Poitiu. Otras zonas del campo francés, la Bretaña, la Provenza y el Sudoeste, se unen al levantamiento durante el verano de 1793. Para dominarlo, los “montañeses” necesitan el apoyo de las masas de las ciudades, a las que tienen que hacer una serie de concesiones. La acentuación revolucionaria del momento se señala por varias decisiones.

·         Leva en masa. Corresponde a la mentalidad revolucionaria de los desarrapados; es la nación en armas. Presentada a los jacobinos, fue aceptada la idea por la Comuna parisina. Robespierre llegó a declarar que era una medida inútil, pero bajo la presión e los delegados de las asambleas populares la Convención y el Comité aceptaron la propuesta. Todos los jóvenes solteros de 18 a 25 años se convirtieron en soldados.

·         Economía dirigida. Se señala un precio máximo a los granos y harinas (ley del “máximum general”). Al mismo tiempo se tasan los salarios, y se establecen penas durísimas para los especuladores.

·         Terror. Se aprueba la ley de sospechosos. Las condenas a muerte se convierten en algo normal.

La reacción contra los exaltados se aprovecha de los conflictos que ha suscitado la ley del máximo general. Establecía ésta un tope de un 30% de alza para los precios y de un 50% para los salarios. Sin embargo, los salarios habían desbordado con mucho su tope. Cuando se decidió suprimirlo también para los precios se produjeron disturbios en los mercados. Hébert, y partidario de abolir la propiedad privada, fue detenido con sus seguidores y ejecutado; las sociedades de sans-culottes fueron clausuradas. La hostilidad popular y la confusión contribuyeron a que los dirigentes jacobinos pudieran ser detenidos. Es el golpe de estado termidoriano. Robespierre, Saint-Just y 84 de sus partidarios son ejecutados al día siguiente, 10 de termidor (28 de julio de 1794).

 


"No es sabio el que sabe muchas cosas, sino el que sabe cosas útiles". Esquilo

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Santiago Pitarch
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Desde: 5 Ene 2011

Saludos.

Nuestro equipo tiene la tarea de defender que la Revolución Francesa fue una revolución burguesa, lo cual nos proponemos hacer en base a sólidos argumentos. Tras la introducción de Jandres, el primer punto que se ha de señalar es que dicho proceso revolucionario se ha considerado, ya desde la perspectiva de sus contemporáneos, como una revolución burguesa. Para afirmar este extremo, podemos acudir a innumerables testimonios bibliográficos, o al criterio experto de profesionales, como José Antonio Piqueras, catedrático de la Universitat Jaume I, que afirma:

“Cualificados autores, testigos y hasta protagonistas de los hechos y sus inmediatos epígonos, los historiadores liberales de la Restauración y la Monarquía de Julio, coincidieron en afirmar que la revolución francesa era una revolución burguesa que se propuso eliminar los obstáculos feudales que dificultaban el progreso material e impedían la participación de las clases productivas en el gobierno. El encumbramiento económico de la clase media no había tenido correspondencia en el Antiguo Régimen con su promoción política ni se atendían debidamente sus intereses sociales. De esa contradicción nacería el asalto al poder y la constitución de un Estado que, gobernando para todos, excluía a las fuerzas populares que en el proceso habían revelado aspiraciones niveladoras.” (fuente)

La Revolución Francesa no fue otra cosa que el asalto al poder de la burguesía, un grupo social que había ido acumulando un gran poder económico que no se correspondía con su poder político. Cuando el sistema se vio incapaz de satisfacer sus necesidades, la burguesía tomo las riendas del descontento popular. Sirviéndose, eso sí, de las clases sociales inferiores como instrumento, acabaron con el entramado político que conocemos como Antiguo Régimen. Como ocurre habitualmente en los procesos revolucionarios, esta clase dirigente estuvo en algún momento a punto de no poder controlar el proceso, radicalizándose más de lo que deseaban la situación. Pero la verdad es que fue un peligro y no una realidad. La Revolución fue burguesa y dio inicio al mundo que conocemos hoy en día, en el cual el capitalismo y los principios liberales son los habituales. La Revolución Francesa es tan burguesa que da inicio al mundo occidental plenamente burgués, ya que se inscribe dentro del proceso de transformación del feudalismo al triunfante capitalismo. Incluso crea los conceptos que utilizamos en este debate. Tal como dice Erik Hobsbawm en su clásico entre los clásicos “Las revoluciones burguesas”.

Imaginar el mundo moderno sin esas palabras (es decir, sin las cosas y conceptos a las que dan nombre) es medir la profundidad de la revolución producida entre 1789 y 1848 que supuso la mayor transformación en la historia humana desde los remotos tiempos en que los hombres inventaron la agricultura y la metalurgia, la escritura, la ciudad y el Estado. Esta revolución transformó y sigue transformando al mundo entero. Pero al considerarla hemos de distinguir con cuidado sus resultados a la larga, que no pueden limitarse a cualquier armazón social, organización política o distribución de fuerzas y recursos internacionales, y su fase primera y decisiva, estrechamente ligada a una específica situación social e internacional. La gran revolución de 1789-1848 fue el triunfo no de la «industria» como tal, sino de la industria «capitalista»; no de la libertad y la igualdad en general, sino de la «clase media» o sociedad «bourgeoise» y liberal; no de la «economía moderna», sino de las economías y Estados en una región geográfica particular del mundo (parte de Europa y algunas regiones de Norteamérica), cuyo centro fueron los Estados rivales de Gran Bretaña y Francia. La transformación de 1789-1848 está constituida sobre todo por el trastorno gemelo iniciado en ambos países y propagado en seguida al mundo entero. Pero no es irrazonable considerar esta doble revolución —la francesa, más bien política, y la revolución industrial inglesa— no tanto como algo perteneciente a la historia de los dos países que fueron sus principales mensajeros y símbolos, sino como el doble cráter de un anchísimo volcán regional. Ahora bien, que las simultáneas erupciones ocurrieran en Francia e Inglaterra y tuvieran características ligeramente diferentes no es cosa accidental ni carente de interés. Pero desde el punto de vista del historiador, digamos, del año 3000, como desde el punto de vista del observador chino o africano, es más relevante notar que se produjeron una y otra en la Europa del Noroeste y en sus prolongaciones ultramarinas, y que no hubieran tenido probabilidad alguna de suceder en  aquel tiempo en ninguna otra parte del mundo. También es digno de señalar que en aquella época hubieran sido casi inconcebibles en otra forma que no fuera el triunfo del capitalismo liberal y burgués. (fuente)

De este texto, y por no explayarnos demasiado, sería interesante recalcar un par de ideas:

1.- La Revolución Francesa es burguesa, y da inicio a la era de preponderancia de dicha clase social, que llega hasta hoy.

2.- Dicha revolución se enmarca en un proceso más amplio, el que ocupa el periodo 1789-1842, que en cualquier manual de historia que consultemos se suele etiquetar como “las revoluciones burguesas”. Por algo será.

 


Lo único seguro es el cambio.

AzteK_2412
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Centurion
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bien, vamos por partes, si bien es cierto que tradicionalmente conocemos a la revolucion francesa como una revolucion burguesa, lo es solo nominalmente; sin embargo, en realidad el movimiento fue mas de naturaleza popular, es decir la clase trabajadora fue la encargada de nutrir aquella revolucion, incluso podemos rastrear su origen an la enorme presion economica y politica a la que estaban sujetos los campesinos, trabajadores, obreros etc., no asi la "burguesia" quienes a pesar de no contar con un amplio acceso al poder; sí contaban con grandes beneficios y privilegios otorgados por el regimen monarquico.

ahora ¿que fue la revolucion francesa?, mas que "el asalto de la burguesia al poder" podemos encontrar la irrupcion de las ideas propiamente liberalistas y la consecuente "democracia liberal" que se derivaria de aquella, ahora bien, como resultado tenemos que ya no fue solo un grupo privilegiado quien tendria acces al poder; sino que ahora el "tercer estado" es quien ostentaria el control de francia. o mas claro, ya no seria ni la monarquia, ni la nobleza; sino el estado llano mediante sus representates y en menor medida la burguesia Qu'est-ce que le tiers état? de Sieyes

para finalizar, el termino "revolucion burguesa" ha sufrido demasiadas interpretaciones y malinterpretaciones; frecuentemente presa de la contaminacion ideologicaque ataca a todo concepto antiguo, en este caso de la modernidad, dicho de otra manera, no es de extrañar que exista una enorme historiagrafia que pretenda o crea que este proceso historico pertenece a un "revolucion burguesa" cuando en realidad podemos apreciar con mucha mas claridad el sello del estado llano (o proletariado) en el actuar y pensamiento de los protagonistas de la revolucion francesa, como Voltaire.

 


This is the way the world ends. Not with a bang but a whimper -- T.S. Elliot "The hollow men". Asi es como termina el mundo. No con una explosion sino con un lamento

 

Tisner (not verified)
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Dice Aztek:

"..finalizar, el termino "revolucion burguesa" ha sufrido demasiadas interpretaciones y malinterpretaciones; frecuentemente presa de la contaminacion ideologicaque ataca a todo concepto antiguo, en este caso de la modernidad, dicho de otra manera, no es de extrañar que exista una enorme historiagrafia que pretenda o crea que este proceso historico pertenece a un "revolucion burguesa" cuando en realidad podemos apreciar con mucha mas claridad el sello del estado llano (o proletariado) en el actuar y pensamiento de los protagonistas de la revolucion francesa, como Voltaire."


Precisamente es al reves Aztek.

La ideas modernas de progreso las daran los personajes burgueses, pues el pueblo que llamas llano o proletario sólo sabe de sus miserias y hambre.

Sólo un repaso rápido a algunos de los personajes más célebres :

   Voltaire: Hio de notario y de noble familia. Estudia en los Jesuitas y estudia derecho. Secretario de embajada en La Haya.

   Roberpierre: abogado, jurista

   Marat: medico ycientífico

   Danton: Abogado y clérigo

Ni en sueños podría un  panadero de París acceder a esos niveles. Niveles básicamente burgueses.

Un saludo.

 

Un saludo

yusuf
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Los Caballeros (Aztek- Jandres- Yusuf)

Comenzaré por el final, es decir contestando a mi querido rival Tisner. Nombras a unos cuantos líderes de la Revolución Francesa, haciendo mención a su condición de burgueses para así apoyar vuestra tesis de que la Revolución Francesa fue un movimiento burgués. Pasaré a citar a algunos revolucionarios de otros lugares y épocas:

Lenin: abogado, miembro de la pequeña nobleza.

C. Marx: abogado, burgués

Engels: empreario

Mao Zedong: universitario, hijo de un próspero prestamista

F. Castro: abogado

Che Guevara:médico

Bakunin: miembro de la baja nobleza

Kropotkin: príncipe, gran propietario rural.

Quiero decir con estos ejemplos que todas las revoluciones - o la gran mayoría, han sido diorigidas por miembros de las clases burguesas, evidentemente por que ellos tienen más posibilidad de acceder a los conocimientos filosóficos y políticos, que las clases más desfavorecidas. Pero esto no significa en absoluto que las revoluciones que llevaron a cabo fueran burguesas. ¿O también vas a llamar, basándose en tu argumento, revoluciones burguesas a la rusa, la cubana o la china?

Paso ahora a contestar alguna de las afirmaciones de mi buen amigo Santiago. En primer lugar el término de "revoluciones burguesas" nace del análisis histórico que hace el materialismo histórico, y cataloga así a aquellas revoluciones que no acaban con la toma del poder por parte del proletariado.

La historiografía cataloga como revoluciones burguesas a las acaecidas en el s. XIX: 1820 (España, Italia, Grecia, algo menos en Alemania y Francia); 1830 (Francia, y posteriormente en Bégica, Polonia e Italia) y 1848 (año de las revoluciones, Francia, Alemania, Austria, Hungría e Italia) y no a la Revolución Francesa. Además, como bien sabes, muchas de estas revoluciones tenían un componente nacionalista, elemento claramente burgués.

Ya en principio la pregunta del debate está mal planteada, pues en el s. XVIII no se conocida el término proletario, por lo que habría que plantearse si la Revolución francesa fue una revolución burguesa o popular. Esta segunda acepción es la que defendemos "Los caballeros".

Ya que citas a un historiador, te citaré otro, concretamente a Antonio Vilademunt - profesor de la UAB y director del Seminario de Estudios sobre la Revolución francesa- « el menu peuple había dado el primer paso para su conversión en fuerza social y de presión política que lo convertiría en la base del apoyo de los diputados del Tercer Estado» También autores de la época como Thiers (1823) o Taine (1875) mencionan al pueblo como protagonista de la Revolución, el primero al urbano mientras que el segundo lo relaciona con el campesino.

En la Francia de la época el 80% de la población era campesina. En París - sin contar a la aristocracia- la burguesía representaba un 1/3 de la población siendo el resto ese menu peuple antes mencionado, para entendernos la capa proletaria.

La razón más cercana, o podríamos decir la mecha que hace estallar la revolución es la gran carestía de alimentos -debido a las malas cosechas de años anteriores- y de otros elementos indispensables como eran la leña o el carbón.

Como hechos concretos los antecedentes habría que buscarlos en las revueltas campesinas que se producen a principioes de 1789 en Provenza, la Picardia y el Cambreis. A partir de aquí se redactan los "Cahiers de doleances" redactados en las ciudades por los cuerpos de oficios y en el campo por las comunidades rurales.

Estos movimientos campesinos - conocidos como jacqueries- se vuelven tremendamente violentos y provocan la revocación de los privilegios feudales en sus términos jurídicos, no así en los económicos, por lo que se producen nuevas jacqueries en Quercy, Perigord y Bretaña en febrero de 1790 y que supondrán la ruptura del campesinado con la burguesía moderada. Tenemos pues un primer movimiento popular en las luchas promovidas por el campesinado (proletario rural en término modernos)

Pasemos al terreno urbano. Antes de julio se habían producido graves incidentes en el arrabal de St. Antoine, tras unas declaraciones de un empresario llamado Reveillon en las que manifestaba que había que bajar los salarios para salir de la crisis (a éste lo habría fichado el Fondo Monetario Internacional), a la lucha de los trabajadores del arrabal de St. Antoine pronto se unieron los de otros arrabales, especialmente los de St. Marcel. Este es el inicio de una progresiva marea revolucionaria que termina con la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789, toma que protagonizaron los obreros de los arrabales de St. Antoine y St. Marcel. De este menu peuple saldrian los sans-culotte, que son los que dan contenido político al movimiento.

El poder de las clases más desfavorecidas se verá representado en el periodo que domina la Convención Montañesa (1793.1794) y que posteriormete será derrocada por la burguesía contrarrevolucionaria.

En definitiva una cosa es que el resultado final de la Revolución francesa supusiera la toma del poder por la burguesía, y otra muy distinta que ésta fuera la fuerza motriz de la revolución. Se podría decir que la Revolución francesa fue una revolución "proletaria" que fracasó, lo que no es óbice para catalogarla como tal.

 


Si no conoces tu pasado no puedes proyectar tu futuro.

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Espartanos (Tisner, Santiago Pitarch, Merlin-satán)

Buenas!

Siguiendo con el hilo abierto por Tisner y rebatido por Yusuf sobre los protagonistas burgueses, debemos admitir que Yusuf tiene razón en cuanto a que en las revoluciones rusa, cubana o china, de marcado caracter proletario, los líderes fueron de procedencia burguesa. Pero que líderes de revoluciones proletarias posteriores fuesen burgueses no prueba en absoluto que la revolución francesa fuese proletaria.

No es el momento de discutir si las revoluciones con resultado final proletario fueron también revoluciones burguesas en sí mismas con resultados màs orientados hacia el proletariado. Es decir, las revoluciones en sí se producen mediante personas y efectivamente la masa es proletaria (urbana o rural) pero si el ideario que las mueve, el germen que arranca, es burgués, no es una revolución burguesa que utiliza la prole como herramienta? Aunque al final el resultado sea mejorar las condiciones de la plebe, la revolución es burguesa igualmente. Pero este no es el tema de este debate, así que dejémoslo aquí.

Cita Yusuf una serie de revolucionarios comunistas / anarquistas que fueron de extracción social burguesa. No vamos a comentar, por ejemplo, que la extracción social de Mao, difícilmente lo sitúa como burgués (¿un campesino próspero es un burgués?). Lo que sí es notorio es que para contra-argumentar se ha ido a los cerros de Úbeda, o incluso más allá. Hemos saltado de la Revolución Francesa a la Rusa, sin despeinarnos. Lo importante no es en el seno de que familia se ha nacido. Lo importante son las ideas que se defienden. Lo importante, lo relevante, son las ideas que se defienden. Por qué se lucha. Lo importante no es el color de piel, la riqueza o el origen geográfico del soldado: lo relevante es la causa por la que lucha. Demos la vuelta al argumento de Yusuf. Tal como ha dicho acertadamente Tisner, “el pueblo que llamas llano o proletario sólo sabe de sus miserias y hambre”. Las ideas que defienden los revolucionarios franceses son burguesas. Consiguen, aunque no inmediatamente, pues la Revolución sólo triunfa parcialmente a corto plazo pero totalmente a largo plazo, imponer un modelo de sociedad burgués. Y no hace falta ser un experto, pues es el modelo en el que actualmente vivimos.

 

Conectado con lo anterior, la parte más larga del texto se esfuerza en comentar todas las acciones en las que participaron las masas proletarias / campesinas / pobres o como se les quiera catalogar. Estamos totalmente de acuerdo, porque refuerza nuestro argumento. Las masas de las que se nutrió la revolución, de las que se nutre toda la revolución, son las de las clases más bajas de la sociedad… ¡porque son las más abundantes! Toda revolución necesita la participación masiva de la sociedad. Una revolución tiene un componente de violencia que necesita de unas fuerzas populares, sin las cuales está abocada al fracaso.

Hagamos una comparación histórica fuera de lugar, como la que ha hecho Yusuf, para sacar conclusiones equivocadas. Puede ser divertido. Defiende que la revolución francesa es proletaria porque las masas revolucionarios son de extracción social baja. Por lo tanto, las comunidades de Castilla fue una revolución proletaria, porque sus ejércitos eran masas de campesinos. El levantamiento del 2 de mayo en España fue una revolución proletaria, porque quienes peleaban por las calles de Madrid eran mayoritariamente humildes. La revolución de las Provincias Unidas contra España fue una revolución proletaria porque proletarios eran los ejércitos calvinistas. Gengis Khan era un revolucionario proletario, porque campesinos y pastores eran sus tropas. Las revoluciones de 1820, 1830 y 1848, que cita nuestro rival como revoluciones burguesas… tampoco lo son, porque son apoyadas por masas proletarias que tienen un protagonismo evidente. Como corolario final, no es que la Revolución Francesa no fuera una revolución burguesa, ¡es que las revoluciones burguesas no han existido!

Volvamos a la revolución francesa, nos encontramos analizando una revolución liderada por burgueses que acaba otorgando poder a la burguesía, luego parece que la ecuación se resuelve por sí misma. 

No dudo de que un ejército compuesto por abogados y banqueros fuera, ejem, terrorífico. Sería inequívocamente burgués y se ceñiría a los requerimientos de Yusuf, pero me temo que no sería lo suficientemente numeroso para sostener con sus bayonetas la Francia Revolucionaria.

Yusuf nos menciona muchos hechos que el enmarca en una revolución proletaria porque los actores principales parecen ser trabajadores. Pero quién instiga estos hechos? 

Os pongo un ejemplo: 12 de julio de 1789. Una multitud se congrega en los jardines del palais Royal de Paris. Están agitados por la destitución de Jacques Necker (ministro de finanzas) y la presencia de tropas en la ciudad, temen un golpe de estado de los sectores conservadores. De pronto Camille Desmoulins (abogado, escritor, periodista...) se sube a una mesa y arenga a la muchedumbre. Dos días después esla toma de la Bastilla.

Moraleja: Sí, hay proletarios agitados, pero la chispa que detona la pólvora la ponen los burgueses.

No sólo eso, además, todos los levantamientos que nos enumera Yusuf, que habrían sido sin la burguesía? Nada, son inconexas en sí mismas sin el componente que aporta el ideario burgués que ordena esas expresiones y las convierte en revolución. Parafraseando al Duque Liancourt: Sire (al rey) no es una revuelta, es una revolución!

Cita Yusuf a un historiador para decir: “el menu peuple había dado el primer paso para su conversión en fuerza social y de presión política que lo convertiría en la base del apoyode los diputados del Tercer Estado”

Fijémonos en el subrayado y precisamente veremos que no dice lo que Yusuf afirma.  En primer lugar, dice “primer paso”, lo que quiere decir que la Revolución Francesa es el primer paso de algo, Pero a ese algo no ha llegado. Y estamos hablando de la revolución francesa. En segundo lugar, las clases populares son la base del apoyo de los diputados del tercer estado. Que sean la base del apoyo de unos diputados no significa que esos diputados tengan ideas ni implementen medidas de corte proletario. Es una cita lo suficientemente ambigua para poderse interpretar de la forma que se quiere. Las citas que hemos empleado nosotros, son, en cambio explícitas.

Pero vamos a rizar el rizo. Para contrarestar esta cita de Antonio Vilademunt que “supuestamente” defiende la posición de los caballeros. Vamos a realizar otra DEL MISMO AUTOR que, en este caso, de forma EXPLÍCITA, defiende nuestra posición:

 

<<El malestar social y las tensiones existentes en el campo y las ciudades favorecerán el apoyo de las masas populares a sus representantes en las cortes. Estos, a su vez, transmitirán a la nación sus objetivos y empuje del grupo burgués>> Antonio Vilademunt, La revolución Francesa, cuadernos Historia 16, pág. 13.

En resumen, el desarrollo de los hechos va así:

INTERESES BURGUESES - IDEAS ILUSTRADAS - LIBERTAD Y DERECHOS ANTE EL ABSOLUTISMO DE LA MONARQUIA Y LA ARISTOCRACIA. Todo lo demas son consecuencias del descontento y el hambre. Pero es la burguesia la que marca ese descontento. La auténtica revolución no fue nunca popular.  Se cambió a los señores feudales por una nueva élite social: La burguesía y sus intereses.

 

En definitiva, lo que es evidente es que las masas empobrecidas son el instrumento del que se sirven los burgueses para alcanzar sus objetivos. Los burgueses sufren el peligro de que el proceso que han iniciado se les vaya de las manos y sea la clase proletaria la que se convierta de instrumento en protagonista. Pero este peligro no llega a materializarse. La revolución Francesa acaba con un sargento de artillería corso venido a más expandiendo los intereses de los burgueses y su modelo de sociedad

 


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yusuf
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Comenta el estimado Merlín que la Revolución impone finalmente un modelo burgués, y estoy de acuerdo, pero esto no indica y ya se ha apuntado, que el resultado final tenga que ser por el que se ha iniciado la revolución.

Menciona que toda revolución necesita de la participación masiva de la sociedad, lo que no dice es los motivos que mueven a esta irrupcción de la "masa", y cuando ésta se debe a motivos ecónomicos, y es el caso de la Revolución francesa, está claro que las gentes que la protagonizan lo que desean es un cambio radical en el modelo social y, sobre todo en el reparto de la riqueza. La Revolución francesa se inicia con las jacqueries, protagonizadas por los campesinos que vivían en la más absoluta miseria, poco importaba a estos campesinos si el objetivo era que pudieran elegir democráticamente a sus gobernantes, o si se instauraría la libertad de prensa, les importa salir de la miseria en la que viven. Y esto, señores, es lo que mueve a la lucha al proletariado.

Sigo manteniendo que las revoluciones de 1820, 1830 y 1848 si pueden calificarse de burguesas, porque los principios por lo que las masas se mueven no son -en la mayoría de los casos- por cambiar su situación económica, sino por otros motivos,en gran parte nacionalistas - casos de Italia en 1820 y 1848, Belgica 1830, etc.- Y está claro que nacionalismo y burguesía van unidos. No todas son producto del hambre como apunta mi enconado rival.

Pero es más, tampoco es cierto que todas las revoluciones se producen con la intervención masiva del proletariado. Porejemplo la realizada en España en 1820 la protagoniza parte del ejército, al mando del coronel Riego, en la de Francia de 1848 es imprescindible la participación de la Guardia Nacional, en Polonia (1830) la protagonizan los cadetes de las academias militares, etc. Es decir estratos sociales alejados del proletariado, de ahí su condición de burguesas.

Habla de las soflamas de Camile Desmoulins como desencadenante de la toma de la Bastilla. Como ya he mencionado la mecha que enciende la participación de las masas proletarias -principalmente de los barrios de St. Antoine y  St. Marcel- es por el intento de algunos empresarios de reducir los salarios, y son estos proletarios los que protagonizan el asalto a la Bastilla, que estaremos todos de acuerdo que es el momento en que se puede decir que comienza la Revolución francesa, por algo es el día nacional de Francia.

Por último una reflexión sobre el porqué de la clasificación de ciertos eventos historiográficamente. Desgraciadamente, aunque se va corrigiendo aunque lentamente, la historiografía tiende a maginificar el protagonismo histórico de personajes individuales - herencia rankiana- olvidando a los verdaderamente protagonistas del devenir histórico. Es por esto que el "pueblo", es decir la gran masa pasa desapercibido como protagonista de la Historia, cuando es él el verdadero motor de todo el proceso. No son los grandes nombres de la Revolución los que hacen esta, son la gran masa y que en aquella época representaba el 85% de la población.¿Hubieran podido estos líderes, todos ellos burgueses es cierto, tomar la Bastilla?. Más bien no, por tanto los que verdaderamente obtienen el triunfo son los miles de hombres y mujeres de las capas más bajas de la sociedad, es decir el proletariado; y este proletariado luchaba por sobrevivir, por llevarse un trozo de pan a la boca, no por ideales burgueses.

 


Si no conoces tu pasado no puedes proyectar tu futuro.

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jandres
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Los Caballeros (Aztek- Jandres- Yusuf)

 

Me gustaría poner, para terminar una cita muy esclarecedora sobre el carácter popular de la revolución. Es de A. Sieyès. ¿Qué es el Tercer Estado? De 1789.

¿Quién se atrevería a decir que el estado llano no contiene en sí todo lo necesario para formar una nación completa? Es un hombre fuerte y robusto que tiene aún un brazo encadenado. Si se hiciera desaparecer el orden privilegiado, la nación no sería algo menos, sino algo más. Y ¿qué es el estado llano? Todo, pero un todo trabado y oprimido. Nada puede funcionar sin él, todo marcharía infinitamente mejor son los otros. No basta haber mostrado que los privilegiados, lejos de ser útiles a la nación, no pueden sino debilitarla y dañarla. Es menester probar aún que el orden noble no entra en la organización social; que puede ciertamente ser una carga para la nación, pero que no sabría formar una parte de ella (...).

 Primera petición: Que los representantes del Tercer Estado no sean elegidos más que por los ciudadanos que pertenecen verdaderamente al Tercer Estado (...).

Segunda petición: Que sus diputados sean iguales en número a los de los dos órdenes privilegiados (...).

Tercera y última petición: Que los Estados Generales voten no por órdenes, sino por cabezas.

En  este estado de cosas, ¿qué le queda por hacer al Tercer Estado si quiere verse en posesión de sus derechos políticos de una manera útil a la nación?. Se presentan dos medios para conseguirlo. Siguiendo el primero, el Tercer Estado debe reunirse a parte, no concurrirá con la nobleza y el clero, no se quedará con ellos, ni por órdenes ni por cabezas. Ruego que se preste atención a la diferencia que hay entre la asamblea del Tercer Estado y las de los otros órdenes. La primera representa a veinticinco millones de hombres y delibera sobre los intereses de la nación. Las otras dos, aunque las consideramos juntas, no tienen poderes más que de unos doscientos mil individuos y no piensan más que en sus privilegios. Se dirás: el Tercer Estado sólo podrá formar los Estados Generales. ¡Tanto mejor! Compondrá una Asamblea Nacional”.

 El ensayo Sieyès es una obra política que marcó algunos de los principios fundamentales del liberalismo en Francia.

La desigualdad civil era una de las características principales del Antiguo Régimen. Los estamentos privilegiados gozaban de todo tipo de beneficios. Eran la clase dominante por su riqueza y por el poder que detentaban. El Tercer Estado estaba integrado por la inmensa mayoría de la población, aunque sus componentes eran muy diversos social y económicamente. La mayoría eran campesinos. Otro colectivo numeroso era el pueblo urbano. Por último, también la burguesía formaba parte de este estamento. (Tener esto último en cuenta que es muy importante)

La obra de Sieyès es uno de los textos básicos en el momento del estallido de la Revolución. Dio base ideológica a la oposición al Antiguo Régimen, y orientó el futuro liberal del país. Es uno de los textos más conocidos de la literatura revolucionaria de la época. Creo que queda claro el carácter popular de la Revolución Francesa, como muy bien han defendido mis compañeros.

 


"No es sabio el que sabe muchas cosas, sino el que sabe cosas útiles". Esquilo

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Santiago Pitarch
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Voy a desmontar los últimos argumentos de los defensores de la Revolución Francesa Proletaria.

Dice Yusuf: “Comenta el estimado Merlín que la Revolución impone finalmente un modelo burgués, y estoy de acuerdo, pero esto no indica y ya se ha apuntado, que el resultado final tenga que ser por el que se ha iniciado la revolución”.  Pues bien, entonces ya nos has dado la mitad de la razón pero, además, la mitad más importante: si la revolución tiene como resultado el modelo burgués, lo acertado es calificarla de burguesa, como sigue apareciendo en todos los manuales de Historia. Lo importante son las consecuencias, que llevan  durando más de dos siglos. Pero es que, además, los inicios son también burgueses. La Revolución se basa en los ideales de la Ilustración. La Ilustración crea el liberalismo y esta es la ideología que logra imponer la burguesía. 

También presenta a las masas “proletarias” motivadas por la economía, y que desean “un cambio radical en el modelo social y, sobre todo en el reparto de la riqueza”. Recordemos que las revueltas contra los señores feudales llevan un milenio largo, en esos momentos de la Historia, de tradición. Durante toda la Edad Media y durante toda la Edad Moderna las revueltas contra los señores feudales son estructurales al sistema y cíclicas. Evidentemente es el hambre lo que les espolea, motivada por los altibajos de la producción agrícola, y las coyunturas politicosociales. Como bien dice Yusuf, “poco importaba a estos campesinos si el objetivo era que pudieran elegir democráticamente a sus gobernantes, o si se instauraría la libertad de prensa, les importa salir de la miseria en la que viven”, pero lo que no dice es que tampoco les importa nada unos supuestos principios proletarios (¿cuáles eran, por cierto?). Los campesinos espoleados por el hambre son susceptibles de ser manipulados para apoyar cualquier causa que les prometa aliviar su situación económica por medio del ablandamiento del régimen feudal. Así llevaba siendo durante siglos y la coyuntura revolucionaria francesa no representa ningún cambio. Esos campesinos hambrientos son los mismos que estaban dispuestos a apoyar distintas causas que supuestamente les beneficien. Podemos poner muchos ejemplos. Luchas entre facciones nobiliarias que prometen tierras y privilegios a sus seguidores, la lucha contra el islam, que permite colonizar nuevas tierras con menores cargas feudales, o incluso las guerras de religión con el advenimiento del protestantismo, que daba la excusa perfecta para confiscar tierras a la Iglesia y a los nobles del bando contrario. Las diferentes ideologías y movimientos sociales llevaban siglos valiéndose de los desequilibrios en la distribución de la riqueza para ganarse adeptos. Por supuesto cualquier movimiento que no esté dirigido por unos locos de remate debe prometer mejoras a las masas sociales. Otra cosa es que esas mejoras sean ciertas. Pero eso es tan evidente que supongo que no hace falta debatir sobre ello.

Dice Yusuf que la Revolución Francesa empieza con la jacquerie. A un argumento tan peregrino se le puede oponer el simétrico y opuesto: la contrarevolución empieza con la Vendée. Ambas son protagonizadas por campesinos.

También afirma “sigo manteniendo que las revoluciones de 1820, 1830 y 1848 si pueden calificarse de burguesas” y nosotros..  y nosotros... sólo que hay que añadir una fecha más. Afirma que son revoluciones burguesas aunque las masas persigan objetivos nacionalistas, sin que sea un problema. Pero por el contrario sí les parece un problema 1789 sea una revolución burguesa aunque las masas sigan objetivos antifeudales. Todas son revoluciones burguesas, dirigidas por la clase burguesa que tiene conciencia de clase y defiende sus intereses sociales. Lo hace basándose en la ideología liberal, que es la que vertebra todo el proceso desde la Ilustración en adelante. La ideología liberal, propia de la clase social burguesa –que es su mayor beneficiaria- incluye la nueva concepción de la nación. Y al contrario de lo que afirma Yusuf, el nacionalismo, y más en el contexto del XIX europeo, tiene un fortísimo elemento económico. Pensar que los nacionalistas checos, por ejemplo, no tengan en cuenta entre sus demandas nacionalistas que sus impuestos sirven para embellecer Viena y no Praga es absurdo. Olvidar que el Zollverein (unión aduanera y comercial) es el primer paso de los alemanes en su construcción nacionalista, es negar la Historia.

Sigamos. Dice Yusuf  “tampoco es cierto que todas las revoluciones se producen con la intervención masiva del proletariado. Por ejemplo la realizada en España en 1820 la protagoniza parte del ejército”. Eso es simplemente porque utilizamos un concepto de la historiografía marxista en este debate. Si buscamos en una fuente tan accesible como la Wikipedia (que por cierto nos da la razón sólo con buscar el término “revoluciones burguesas”), encontramos que “Las revoluciones burguesas son un concepto historiográfico originado por la escuela del materialismo histórico o marxismo que se utiliza para manifestar que el componente social dominante en un movimiento revolucionario corresponde a la burguesía. Aunque pueden remontarse al mismo nacimiento de la clase burguesa en las ciudades europeas medievales, el concepto suele restringirse a los ciclos revolucionarios que se sucedieron desde finales del siglo XVIII y que en su definición política se conocen como Revolución Liberal. Su principal ejemplo fue la Revolución francesa (1789), seguido en distintos momentos por los demás países europeos (revolución de 1820, revolución de 1830, revolución de 1848) o americanos (Independencia de la América Hispana, pues la Independencia de Estados Unidos es anterior, de 1776) hasta la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que acaba definitivamente con los últimos recuerdos del Antiguo Régimen; notablemente en Rusia con la Revolución de febrero de 1917, que sólo precede en pocos meses a la Revolución de Octubre, que se clasifica ya como revolución socialista y proletaria”. El concepto marxista de revolución incluye un proceso de cambio en las estructuras sociales. Cuando en este debate nos hemos referido a la participación o no de las masas sociales en hechos concretos, lo que estamos analizando es una manifestación concreta de ese proceso de cambio que es la revolución. Y hemos defendido que es necesario, puesto que implica una acción física de uso o amenaza de uso de la fuerza, la intervención de las masas. Así que son tan “proletarios” los soldados de Riego como los de Robespierre. E invocan los mismos principios liberales.

El ejemplo de Desmoulines arengando a las masas “proletarias” precisamente es un buen ejemplo de todo lo argumentado. Serán las ideas liberales e ilustradas las que se expresan por boca de este personaje, ejerciendo su efecto sobre las masas presentes. Por su naturaleza de masas se pueden calificar de proletarias, o de pobres sin más, por una simple cuestión de mayoría numérica. Si, los pobres eran la mayoría. Y sí, eran necesarios para tomar la Bastilla. Pero lo hacen en nombre de los principios del liberalismo, que les ofrecerá un mundo que es mejor que el feudal, pero que es un mundo burgués.

Finalmente, hemos de darle la razón a Yusuf cuando dice “este proletariado luchaba por sobrevivir, por llevarse un trozo de pan a la boca, no por ideales burgueses”. En efecto, luchaba por llevarse un pedazo de pan a la boca y eso no es un ideal burgués. Pero, amigo mío, tampoco es un ideal proletario. Es más, puede no ser ningún tipo de ideal, sino una necesidad vital. En todas las causas ha habido proletarios luchando por “llevarse un trozo de pan a la boca”. Podemos darnos una vuelta por el tercer mundo, hoy mismo, y veremos a miles de “proletarios” luchando por diversas “causas” (y en ambos bandos) para mejorar unas condiciones de mera supervivencia basada en la agricultura de autoconsumo en el mejor de los casos (como en tiempos de la Francia revolucionaria). Si ponemos el ejemplo límite del integrismo musulmán, es innegable la participación de masas de proletarios en sus luchas. Pero también es innegable que lo importante es la ideología que los guía y el modelo de sociedad que quieren implantar para clasificarlos. Lo importante es, en el caso debatido, la ideología que los guía (liberalismo) y el modelo a implantar (burgués).

Cuando mencionan que hay que superar la historiografía de tipo positivista, al estilo von Ranke, sólo cabe mencionar que la superación de dicha metodología vino de la mano de la Escuela de Annales, la cual mediante sus estudios sociales debatió ya largamente la naturaleza de la Revolución francesa, y lo hizo catalogándola como burguesa.

Jandres cita a Sieyès. Podríamos argumentar que realmente refuerza nuestra posición, pero ¡no hace falta! Porque el propio Jandres afirma “ El ensayo Sieyès es una obra política que marcó algunos de los principios fundamentales del liberalismo en Francia”.  Efectivamente, muchas gracias por la ayuda. Lo único que aporta a la “postura proletaria” es la ratificación de que, efectivamente, si descontamos a la nobleza y el clero, el resto eran muchos. El tercer estado los “representaba” en el sentido feudal de término. Voy a explicar esto último, aunque es de sobra conocido. Las cortes feudales, reciben nombres diferentes según el territorio. En Francia eran los Estados Generales, y leemos (Wikipedia): “Los Estados Generales en Francia del Antiguo Régimen eran una asamblea convocada por el Rey de manera excepcional y a la que acudían representantes de cada estamento: el clero (primer estado), la nobleza (segundo estado) y los representantes de las ciudades que disponían de consistorio (tercer estado). Fueron creados en 1302 por Felipe IV de Francia, el Hermoso, disueltos por Luis XIII en 1614, y convocados de nuevo por Luis XVI en 1789, habiéndose reunido un total de 21 veces en 487 años.” La mayoría de las veces eran convocados porque la monarquía necesitaba dinero, así que se lo pedía a quien lo tenía. Estos poseedores de riqueza eran básicamente tres: el clero, la nobleza y las ciudades. Por eso no habían sido convocadas desde 1614, porque a cambio de pagar, esos tres grupos de “tenedores de riqueza” iban a pedir algo a cambio, lo que iba en contra de la concentración de poder del absolutismo. Pero fijémonos en el “tercer estado” esas “ciudades que disponían de consistorio”, es decir, ciudades representadas por la élite económica de las mismas, que evidentemente es la que ocupaba sus cargos políticos y las representaba. ¿Qué son esas élites económicas de las ciudades sino la burguesía? ¿Es que existe una definición más acertada de la burguesía de esos momentos?. Entonces, ¿dónde estaba representado el proletariado? Pues, evidentemente, en ningún sitio. En el mundo feudal un campesino podría trabajar las tierras del clero regular o secular, con lo que sus “representantes” eran miembros del primer estamento. Podría trabajar para un noble, siendo representado en el segundo. O para un burgués (por ejemplo comerciantes que invierten sus beneficios en tierras) por lo que estaría representado por el tercer estado. O incluso podría tener su relación enfitéutica con las tierras de realengo, por lo que estaría “representado” por el monarca. Los campesinos y proletarios no tenían ni voz ni voto en los estados generales. El llamado tercer estado era el que representaba el poder burgués. Sieyès, usando la ideología liberal, defiende la preponderancia de ese tercer estado que está conformado por burgueses. ¿O de verdad pensamos que había algún campesino, algún aprendiz de zapatero, algún limosnero urbano entre los “representantes del tercer estado”?

5 de mayo 1789
Inauguración de los Estados Generales en Versalles

 


Lo único seguro es el cambio.